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Este año BMW Motorrad ha conseguido reunir, después de dos años de parón a nada más y nada menos que a 750 participantes en el tradicional puntApunta, para llevar a cabo los más de 1.200 kilómetros que separaban la etapa de inicio en Roses, hasta Donosti.

Riders llegados de todo el mundo se dieron cita en la población costera de Roses, en plena Costa brava, para dar el pistoletazo de salida a un evento que visto desde dentro como fue nuestro caso no puede tildarse más que de increíble.

Hasta 10 nacionalidades distintas, edades de entre los 19 y los 79 años, así como 23 mujeres moteras se presentaron con sus motos en la salida para disputar un evento que vio como la BMW R 1250 GS, posiblemente fue la moto que mas representación tuvo, entre las que también cabe destacar a las K1600 GT, GTL y Bagger, así como a la BMW R18 o las clásicas BMW 80 GS.

El lado solidario del puntApunta también tuvo un esperado resultado, ya que se consiguió donar más de 600 kg de alimentos que sumados a los donados por los inscritos sumaron hasta casi dos toneladas.

Este año BMW Motorrad nos invitó a celebrar junto a ellos el puntApunta, un evento que consiguió como hemos comentado reunir a más de 850 personas entre inscritos y acompañantes para disfrutar durante 5 días de un nexo común, las motos.

Aunque nuestro paso fue un tanto fugaz, no quisimos perdernos la salida, que este año tuvo lugar en la población de Roses, frente al mar, para disputar después la primera de las etapas que nos llevaría hasta la ciudad de Lleida.

Para llevar a cabo nuestra participación, escogimos a la nueva BMW K 1600 GTL una gran tourer premium dotada de un motor de 6 cilindros en línea, de 1,2 litros que rinde una potencia de 160CV de la que seguidamente os hablaremos con más detalle.

El punto de encuentro, Roses.

Llegamos a Roses el primer día del puntApunta, al medio día, tras un viaje desde Vilafranca del Penedés pasado por agua durante todo el trayecto, a lo que tengo que decir, que apenas nos mojamos un poco las piernas. Una vez llegados allí, formalizamos la inscripción, recogimos nuestro dorsal y nos pusimos a la cola para pasar por el punto de verificación.

Lo primero que hicimos fue poner el dorsal que nos acompañaría durante los dos días, para posteriormente llevar la K 1600 GTL al punto de servicio que Oliva Motor Girona tenia allí para instalarle el rutómetro, en el que cada día se tenían que poner los tracks de la ruta a seguir. Nos dirigimos al aparcamiento que habían habilitado en la parte trasera de la Ciudadela para llevar a cabo la verificación, donde revisamos que tanto luces como intermitentes, así como otros elementos de seguridad funcionaran a la perfección.

El ambiente que allí se respiraba ya era increíble, porque veías motos por todos lados, desde scooters como la BMW C 650 GT, pasando por las GS de diferentes generaciones, la R18 en sus diferentes versiones o las R 1000 XR, incluso motos de otras marcas, pues el PuntApunta es un evento abierto a todo el mundo.

A las 20 horas los jardines de la Ciudadela acogieron el breafing de presentación del evento, que estuvo dirigido por los máximos representantes de la marca como Alexander von Scheidt quien nos dio todas las indicaciones pertinentes para, velar por nuestra seguridad, además de para que esto fuera un evento y no una carrera, lo que por ende significó que sería una actividad para disfrutarla en toda regla, así como por la Teniente Alcalde del Excelentísimo Ayuntamiento de Roses, que congratuló la celebración de este evento en su población.

Tras este briefing nos dirigimos hacia nuestro hotel, donde el parking parecía un concesionario BMW Motorrad, o mejor dicho, una exposición de la gama GS que allí estaba por entero representada.

Primera etapa – Desde Roses a Lleida

Nos reunimos en el aparcamiento de la Ciudadela a las 9 am, tras haber desayunado en el hotel para tomar la primera de las rutas que nos tenía que llevar hasta Lleida por las carreteras que la organización había escogido. Por el arco de salida, pasaron las 750 motos inscritas, entre ellas, las de mis compañeros de viaje, dos BMW R 1250 GS, una K 1600 GT, una R 1250 RT, una F 900 R y por último una K 1600 B.

Salimos de Roses, bajo la atenta mirada de sus ciudadanos que quedaron sorprendidos ante la magnitud de este evento, así como por ver a todas las novedades habidas y por haber de BMW Motorrad reunidas en un mismo sitio, y tomamos rumbo hacia Lleida.

Tras recorrer los primeros 50 kilómetros por autovías, empezamos a adentrarnos en carreteras secundarias, donde ya empezaban a aparecer las primeras curvas, algo que nos hacía mucha ilusión pues teníamos ganas de poner a prueba a nuestra K 1600 GTL en todos los escenarios posibles. Nuestra caravana de 6 motos estaba liderada por una R 1250 GS, que viajaba a buen ritmo, respetando todas las normas de circulación y disfrutando de cada curva y de cada kilómetro.

Seguimos conduciendo para llegar al primer punto de control, donde sin duda todos comentamos lo mismo, que la ruta era increíblemente bonita y muy adecuada para todas las motos que nos habíamos dado cita, aunque lo mejor todavía estaba por llegar. Entramos en la comarca de la Garrotxa, zona volcánica, donde los paisajes cada ver eran más frondosos, las carreteras mas reviradas y donde la K 1600 GTL me paseaba como si de un scooter se tratara. En marcha su peso de 343 kg no es un lastre, pues se mueve con muchísima soltura, traza las curvas sin nada que envidiar a cualquier otra moto, acelera de forma lineal y progresiva y ofrece pese a tener 6 cilindros unos consumos de entre 6,5 y 7 litros a los 100 kilómetros.

El sistema BMW Connected Ride nos permitió además disfrutar de la conducción escuchado en algunos tramos la música de nuestra emisora de radio preferida, además de nuestras listas de Spotify, gracias a la conexión con nuestro smartphone, lo que amplificó más si cabe el placer que ya teníamos por el simple hecho de estar en el puntApunta.

Una de las cosas curiosa que vimos en el rutómetro, es que nos marcaba una distancia desde Roses a Lleida de 433 kilómetros, pero una vez adentrados en la ruta entendimos el porque de esta suma y del margen de tiempo que nos habían dejado de casi 12 horas.

Pasamos por pueblos con encanto como Besalú o Castellfollit de la Roca entre muchos otros, zigzagueando por las sinuosas carreteras que nos llevaron en más de una ocasión por increíbles puertos de montaña, donde el paisaje estival era impresionante, acompañado claro está, de la belleza inconfundible de ver a más de 700 motos en ruta.

Tras dos horas y media de trayecto, llegamos a uno de los pueblos más bonitos de Catalunya, Beiget, situado a escasos kilómetros de Camprodón, un pueblo encerrado en un valle en el que hicimos una parada técnica de reagrupamiento de casi todos los Riders, que pudieron deleitarse con la belleza medieval de Beiget, además de como no, la preciosa ruta hasta llegar allí.

Tomamos rumbo hacia Camprodón, con la K 1600 GT, para comprobar de nuevo todas sus bondades. Cada vez esta moto nos dejaba mas sorprendidos de la capacidad dinámica que tiene para rodar, aun siendo de la talla que es. Pasamos por uno de los puntos de control donde nos sellan el libro de ruta y seguimos para llegar hasta Camprodon, donde haríamos una parada para comer y para ir al precioso parque del Passeig de San Albert, donde no nos pudimos resistir a la tentación de fotografiar a nuestro grupo de BMW.

Tras la comida y después de nuestro primer repostaje de combustible, a precio desorbitado claro está, seguimos la ruta hasta Ripoll, para pasar por Campdevanol e ir dirección a la Pobla de Lillet y posteriormente hasta Bagá, donde tras ya muchas curvas, decidimos atajar por el Eix Pirenaico para conducir por autovías rápidas, con el fin de llegar a Lleida lo antes posible, pues ya llevábamos sobre las motos más de 6 horas y estábamos, aunque disfrutando, algo cansados, fruto también del calor que hacía.

Llegamos a Lleida, y en la parte más alta de la ciudad encontramos el final de la etapa, que había sido montado en el Castillo de la Suda. Allí, prácticamente encontramos ya a todas las motos que se habían dado cita en Roses para cubrir esta primera etapa, y tras sellar de nuevo en el punto de control nos fuimos para el precioso Hotel, el Parador de Lleida, un edificio completamente reformado que data del Siglo XVII situado en pleno centro histórico de la ciudad y que cuanta con 53 habitaciones repartidas alrededor de un precioso y magnificente claustro.

Como en el día anterior, a las 20,30 en el Castell de Lleida tuvo lugar el breafing de la etapa, para comentar por parte de los responsables de la marca como había sido la primera de las jornadas, y para explicarnos como sería la del día después.

Tras una charla, nos dirigimos al Restaurante El Celler del Roser, situado a escasos metros del Hotel, donde pudimos degustar una exquisita cena todo el equipo de prensa, así como los representantes de la marca, con los que tuvimos una noche más la ocasión de comentar nuestras impresiones sobre el Punta a Punta.

Nuestra experiencia fue breve, pero intensa. Así definiríamos nuestro paso por el PuntApunta 2022, un evento único, en el que la solidaridad y el compañerismo van de la mano. Personalmente tengo que decir que agradezco enormemente a BMW Group España nos invitara, pues como bien sabéis somos amantes de las motos, y la verdad es que hacer dos etapas a bordo de la nueva BMW K 1600 GT fue una verdadera e increíble experiencia que el año que viene nos encantaría como no repetir.

El grupo con el que estuvimos durante los dos días, periodistas y amantes de las motos, no podía haber estado mejor escogido, ya que en todo momento me sentí acompañado por ellos, además claro está de ver en acción a motos de la talla de la K 1600 Bagger o de las BMW R 1250 GS.

BMW K 1600 GTL. Una Tourer first class

La BMW K 1600 GLT es el máximo exponente dentro de la gama K de BMW Motorrad, donde encontramos a las nuevas y recién presentadas, K 1600 GT, K 1600  GTL y K 1600 Bagger. Sin duda es la que más

Es la versión con más equipamiento de las tres, incluyendo top-case y baúles laterales, lo que te permite poder guardar en ellos, o bien bolsas con lo necesario para viajar, o bien, directamente lo que necesites pues como son extraíbles puedes llevarte la maleta a la habitación del hotel si quieres.

El motor que anima a la K 1600 GTL es de 6 cilindros en línea, con una potencia de 160CV a 6.750 rpm y un par motor de 180 Nm, lo que se traduce en un empuje muy progresivo pero lineal, para lanzar cómodamente a los 334 kg de tara, hasta más de 200 km/h.

El elenco tecnológico de esta moto, va más allá de lo que puedes encontrar en las de su competencia, entre lo que cabe destacar el control dinámico del freno motor (MSR), la suspensión electrónica ESA que funciona con el selector de modos de conducción y dispone de compensador de carga, el cuadro de mandos TFT de 10,25”, sistema de audio 2.0, cierre centralizado para las maletas y top-case, asiento y puños calefactables, control de tracción DTC, control de crucero, faros LED adaptativos, todos elementos de serie, pudiendo incorporar de forma opcional, el cambio rápido Pro, sistema de arranque sin llaves, asistente en subidas o eCAll.

Uno de los elementos claves para el disfrute de esta moto son los tres modos de conducción de los que dispone; Rain, Road y Dynamic, optimizado cada uno para justamente poder disfrutar de la moto en tres escenarios muy diferentes, pero sobre todo, para garantizar una tracción óptima en el modo Rain, que tuvimos ocasión de probar en un tramo de lluvia por autopista mientras subíamos desde Barcelona hasta Roses el primer día.

Esta moto es grande y pesada, algo que en parado sobre todo se aprecia, de ahí que incluso sume la marcha atrás en su equipamiento, porque moverla no es una tarea fácil. Ahora bien, su asiento es como un butacón first class de un Serie 7, en el que vas literalmente encastrado con una posición de conducción relajada para brazos y espalda, lo que por ende permite hacer largos trayectos sin acusar cansancio, sobre todo si viajes solo y en autovías o autopistas.

En marcha sorprende gratamente su agilidad, gracias a una distancia entre ejes de 1.618mm, a su bajo centro de gravedad y a un reparto de pesos del 52-49% que la convierten en una GT de primera línea ideal para cualquier escenario, curvas y puertos de montaña incluidos.

La suspensión ha sido encomendada al fabricante Tenneco en lugar de Showa, lo que ha propiciado un nuevo esquema a través de la suspensión electrónica ESA que permite como hemos comentado su regulación de forma electrónica, lo que unido a un chasis de doble viga de aluminio y al sistema Duolever frontal y Paralaver Trasero garantizan en todo momento un alto grado de confort de marcha.

Quizás el precio sea el talón de Aquiles de la K 1600 GTL, pues parte sin opcionales en unos muy generosos 31.000€, pero al final todo lo bueno y exclusivo no es barato. Ahora bien, os aseguramos que con esta moto, la sensación es la misma que tener uno de los más representativos BMW en tu garaje.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Equipamiento: ACERBIS y BMW Motorrad

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