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El Mercedes EQC ha sido el primero de los modelos que la marca, bajo la submarca EQ ha lanzado al mercado, como su primer vehículo 100% eléctrico. Dentro de los planes de Daimler, está este importante proceso al que han destinado la cifra multimillonaria de inversión de 31.000 millones de euros, para que en 2023 dispongan según promete la marca de diez integrantes dentro de su gama totalmente electrificados, así como que en 2025 entre el 15% y el 25% de sus ventas sean de coches eléctricos.

Para su construcción, en Mercedes no han querido desarrollar una plataforma propia, es por ello, que el EQC comparte la misma que el GLC de motor de combustión, donde tan solo ha tenido que reforzar la parte más baja del chasis para poder dar cabida a la batería situada en el fondo plano del coche que tiene un peso de 650 kg. En cuanto a medidas, el EQC es 10 cm más largo que el GLC, alcanzando una cota de 4,76 metros y una anchura de 2.09 metros.

Los principales modelos con lo que el rivaliza el EQC, en el segmento SUV premium, son, el Tesla Model X, el BMW iX3, el Audi e-tron o el Jaguar I-PACE, modelos que a excepción del BMW, llevan también ya un tiempo en el mercado de los eléctricos.

Diseño original y exclusivo

A nivel de diseño, está claro que el lenguaje utilizado en este coche es diferente al del resto de la gama, y eso es algo en lo que Mercedes ha puesto y pondrá mucho énfasis en sus vehículos eléctricos para diferenciarlos del resto de la gama. Para ello ha creado una nueva calandra en la que destacan a parte de los nuevos faros LED de forma triangular, la tira lumínica que recorre el capó delantero y que por la noche conforma una singular visión de la parte delantera del coche. De la misma forma, en la parte trasera encontramos otra tira que recorre toda la zaga del coche dejando también una preciosa estampa de la trasera.

Los primeros EQC forman parte de una serie limitada denominada 1886, fecha que hace referencia al año en el que se inventó el Benz Motorwagen, construído por el mismísimo Carl Benz y considerado como el primer vehículo de la historia, creando así una nueva era de la historia del automóvil, lo mismo que pretende ahora mercedes con el EQC, dar paso a una nueva era para ellos.

Esta edición luce un color plata metalizado llamado Hightech, que contrasta con elementos en color negro brillante que podemos encontrar en la parrilla delantera, las carcasas de los retrovisores, o las llantas de radios doble sde 20″. Haciendo honor a su nomenclatura, esta seré está limitada a tan solo 1886 unidades, de las que 20 se venderán en nuestro país, y que en su habitáculo lucirán unos asientos tapizados en cuero azul y alcántara, donde encontramos el 1886 bordado en sus respaldos, así como colores como el negro en combinación con elementos en cobre y azul.

Mercedes anuncia una autonomía del EQC de hasta 417 kilómetros bajo la estricta normativa WLTP, gracias al uso de una batería de iones de litio 80 kWh que consta de 384 celdas y que se carga a través de un cargador de 7,4 kWh, lo que hace casi imprescindible que, en casa, dispongamos de un wallbox, para minimizar el tiempo de carga de esta, ya que de no ser así el tiempo de carga puede durar hasta 11 horas. Destacar que durante nuestra prueba acudimos a un puesto de carga rápida con corriente continúa, donde y gracias a la potencia de carga máxima de 110 kW del EQC precisamos tan solo de 35 minutos para cargarlo desde el 35% hasta el 80%, con un coste de 9,80€.

Interior premium, sobrio y minimalista

El habitáculo rezuma un ambiente premium donde la calidad de materiales es perceptible con tan solo mirarlos. Salvo por algunos detalles ya mencionados como los colores cobre para las salidas de aire o la tapicería de los asientos es un Mercedes más, aquí es donde creemos que la marca ha perdido la oportunidad de crear un ambiente más “futurista” por así decirlo, para destacar con este coche, con el que han empezado una nueva submarca, EQ, con un producto mucho más tecnológico en lo que a diseño se refiere.

Quizás lo más representativo del salpicadero sean sus dos pantallas de 10,25” cada una de ellas, siendo la del lado izquierdo totalmente personalizable en tres vistas diferentes (deportiva, clásica y progresiva), mientras que la de la derecha incorpora el sistema multimedia inteligente Mercedes MBUX que para este coche es de serie. Hay que destacar de este sistema que en la navegación disponemos de la opción de realidad aumentada, lo que hace gracias a una cámara que tenemos tras el retrovisor interior, se proyecte en la pantalla la visión real de por dónde estamos circulando, sobreponiendo en ella las indicaciones del navegador lo que ayuda sustancialmente a no equivocarte.

Algo que desentona un poco, es la zona de la consola central, cuyas inserciones en piano black quedan demasiado expuestas a roces por el uso, dando además una sensación no tan premium a esta parte del habitáculo.

Las cotas exteriores del EQC se traducen en una habitabilidad interior más que aceptable para un vehículo de este tamaño. En la parte delantera se goza de espacio por ambos costados, pero en la trasera, encontramos una banqueta que es algo corta, lo que penaliza un poco la comodidad de esta zona del coche, donde pueden ir sentadas hasta 3 personas. El maletero por su parte ofrece 500 litros de capacidad, que pueden verse aumentados hasta los 1.460 litros si abatimos los respaldos de los asientos en proporción (40/20/40).

Uno de los inconvenientes que tiene este Mercedes frente a alguno de sus competidores es que, al carecer de maletero en la parte frontal, te obliga a tener que guardar bajo el fondo del maletero los cables de carga, algo que a priori es normal, pero ¿qué pasa si llevamos el coche cargado?, que o bien, estos cables y cargador forman parte del equipaje, o bien tendrás que sacarlo todo para poder cogerlos.

Equipamiento completo y mucha tecnología

Existen dos líneas de equipamiento para el EQC, a parte de esta tercera de la versión 1886, Electric Art que sería la de serie por así decirlo que puede verse mejorada con un pack AMG, que añade al exterior una calandra específica, así como un faldón delantero y trasero para subrayar un empaque un tanto más deportivo de todo el conjunto, así como llantas de 20” o 21”.

En lo que a equipamiento se refiere, esta unidad de pruebas y teniendo en cuenta que forma parte de la edición limitada 1886, presenta una larga lista de sistemas, así como elementos que lo hacen único, entre ellos cabe destacar los asientos delanteros tapizados en símil piel y alcántara con reglajes eléctricos, iluminación ambiental, paquete aparcamiento con cámaras de 360º, sistema PRE-SAFE y detección de vehículos transversal, equipo de sonido Burmester con 13 altavoces o el paquete de asistencia a la conducción con Distronic Plus. Además, encontraremos también una serie de servicios adicionales que brinda la marca, como el mantenimiento y servicio postventa durante 6 años o 100.00 kilómetros, servicio de recogida y entrega del coche y una ampliación de la garantía adicional que cubre las reparaciones de los elementos eléctricos y electrónicos durante 6 años o 160.000 kilómetros.

El precio base del EQC es de 77.425€ mientras que esta versión con todo el equipamiento mencionado y estos servicios tiene un sobre coste que eleva el precio hasta los 89.500€.

Potencia eléctrica de 408CV y un par motor de 765 Nm

Para mover al EQC se emplean dos motores eléctricos asíncronos, situados cada uno de ellos en uno de los ejes, primando al delantero para conseguir mayor eficiencia en situaciones de carga media o baja, mientras que el trasero es el encargado de optimizar el dinamismo de conducción. Esto se debe también a que este motor es más potente, ya que ofrece 162 kWh (220CV), frente a los 148 kW (201CV) del delantero. Como es habitual en este tipo de coches eléctricos la cifra de par de 765 Nm mueve a un conjunto que lastra casi 2,5 toneladas a velocidades de vértigo, prueba de ellos es su 0 a 100 km/h en tan solo 5,1 segundos. Por su parte la velocidad máxima está limitada a unos generosos 180 km/h.

El hecho de usar dos motores, hacen que el EQC disponga del sistema de tracción integral 4MATIC, aunque a diferencia de los modelos de combustión que precisan un árbol de transmisión, aquí se controla el reparto de par de forma electrónica, aunque este sistema quizás no tenga la misma efectividad ante pérdidas notables de adherencia como podría ser el caso de circular por el barro, la gravilla o la nieve.

El consumo es una de las cosas que en futuras generaciones del EQC la marca habrá de hacer empeño en mejorar, ya que es complicado con este coche, dado su peso y tamaño así por el arsenal tecnológico con el que está dotado, conseguir cifras que estén por debajo de los 21-23 kWh, mientras que con otros coches similares a esto estás entorno a los 18-20 kWh.

Una vez cargado al 100% la autonomía que anuncia el EQC es de 417 kms, en el mejor de los dos intentos durante nuestra prueba nos acercamos a los 315 kilómetros, lanza a su favor decir que el día que más kilómetros hicimos, tuvimos que hacer un uso masivo del aire acondicionado pues la temperatura exterior era de 22º.

Para gestionar el consumo de la batería y la autonomía, encontramos un elemento indispensable, el asistente ECO inteligente, que en combinación con el sistema de frenada regenerativa se encargan de preservar la carga eléctrica, ofreciendo  hasta cinco niveles de recuperación que se pueden cambiar mediante las levas que encontramos tras el volante, y que cuenta con los modos D+ (planeo), D (baja recuperación), D – (recuperación media) y D – – (recuperación máxima), de echo con este último seleccionado casi podrías conducir el EQC con el pedal del acelerador sin tener que tocar el freno. Este pedal, dispone por así decirlo de dos funciones, que encontramos a través de su tacto. La primera es la de activar la recuperación energética y la segunda activar el sistema hidráulico convencional para detener el coche.

La sensación que obtienes al jugar con los diferentes modos de conducción es similar a la de jugar con un cambio secuencial, sobre todo a la hora de frenar, algo que en una carretera de curvas ayuda a detener a este mastodonte.

Otra de las funciones de este asistente ECO es que se nutre de la información de la cartografía disponible a través del sistema de navegación, utilizando todos los datos necesarios para ofrecerte siempre la mejor ruta en función del punto de salida, de llegada y del nivel de carga que dispongas, además de utilizar toda la información relativa a las señales de tráfico, subidas o bajadas que puedas encontrar en tu camino, o algo tan útil como la aproximación a una rotonda indicándote el punto donde deberías de empezar a frenar para que sus sistema de frenada regenerativa empiece a recuperar energía.

Dinámica de conducción cómoda pero pesada

El EQC no está pensado al menos en esta primera generación, para ofrecer un comportamiento dinámico al que la marca nos tiene acostumbrados, por ejemplo, con el GLC, modelo con el que comparte plataforma. Si bien es un coche muy cómodo, su esquema de suspensiones ofrece un tarado excesivamente blando, lo que se traduce en vaivenes de la carrocería, no solo a la hora de afrontar curvas, sino también en los momentos de aceleración o frenada.

Por ende, ofrece una capacidad excelente en lo que, a la transmisión de sus 760 Nm de par a ambos ejes, se refiere gracias al reparto de tracción, así como por el ESP que funcionando al unísono, hacen que este SUV apenas pierda agarre en la salida de las curvas o las aceleraciones más bruscas.

De la misma forma que en los vehículos de combustión o híbridos enchufables de la marca disponemos del selector de modos de conducción DYNAMIC SELECT y en el EQC no podía ser menos, así que encontramos cinco modos (Individual, Sport, Confort, Eco y Máximum Range) que modifican diversos parámetros del coche. En el caso del Eco y el Máximum Range se limita el uso del aire acondicionado, así como la velocidad máxima para poder obtener un mayor rendimiento de la batería y, por ende, mayor autonomía.

Una de las cosas en las que destaca sobresalientemente el EQC es en el silencio de rodadura que se percibe desde el interior, donde apenas y gracias al gran trabajo que se ha llevado a cabo para aislar el habitáculo apenas se perciben ruidos del exterior, gracias al uso de silent blocks entre la cadena cinemática, el chasis y la carrocería, por lo que llevar a cabo un viaje por autopista con él, te permite disfrutar del SUV que es, haciendo gala de un confort propio al de las berlinas de la marca.

El Mercedes-EQC nos ha dejado buenas impresiones como coche eléctrico que es, aunque hemos de decir que en lo que autonomía se refiere, nos ha dejado un poco sorprendidos por su elevado consumo. Durante la prueba y como podéis apreciar en las fotos tuvimos la ocasión de adentrarnos con el por algún que otro camino de tierra, para comprobar sus dotes de todo camino, y la verdad es que nos sorprendió gratamente en este escenario.

Está claro que el EQC es el inicio de una nueva era en la marca bajo el sello EQ, por lo que estamos seguros de que en los cinco años que tenemos por delante para el desarrollo de su desarrollo en lo que a electrificación se refiere, nos sorprenderán con más modelos como este.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Mercedes-Benz España
  • Omya Clariana
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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