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Un grupo de personas trabaja duro con sus palas. Apenas queda un día para el evento y uno de los bancos de nieve en la entrada de la pista no está del todo bien.

Un miembro del equipo predica con el ejemplo, mostrando al resto no solo cómo se debe perfilar la parte superior de los taludes, sino también cómo hay que usar las palas de mango largo para sacar el máximo partido. En mitad de las explicaciones, suena su radio. Le reclaman para ocuparse de otro problema de última hora. Con un montón de risas y palmaditas en la espalda, Ferdinand “Ferdi” Porsche acude a la llamada.

Es evidente que el arquitecto de 26 años ha heredado en gran medida el impulso de sus ilustres antepasados, en particular de su abuelo, quien fundara la compañía décadas atrás. Y ese ímpetu se ha materializado en el renacimiento de las carreras sobre hielo en los bellos parajes alpinos de Zell am See, donde se ha integrado la cultura Luftgekühlt, que gira en torno a los Porsche refrigerados por aire. Ferdi cuenta la historia de cómo surgió la idea de recuperar esta competición.

“La GP Ice Race fue cosa de un amigo, Vinzenz Greger, y mía. Durante la época de universidad, nunca llegamos a entender por qué la gente de nuestra generación estaba tan poco interesada en el mundo del deporte de motor, justo al contrario que nosotros”, explica. “Y luego, un invierno, cuando estábamos esquiando en Zell am See, me llamaron la atención los neumáticos con clavos de aquel [Porsche] 550 que mi padre usaba para correr sobre hielo. Algo sabía sobre aquellos eventos que se habían celebrado hace años, pero no mucho, y no paraba de pensar por qué habían caído en el olvido desde hacía tanto tiempo. Teníamos que rescatar aquella magnífica idea para trasladarla al presente.

Comenzamos hablando con Hans-Joachim Stuck y Richie Lietz, preguntándoles qué se necesitaría para celebrar la carrera, si sería capaz de atraer a suficiente público y otros tantos detalles más. Después, nos reunimos con el alcalde, las autoridades locales y la Federación Austríaca de Automovilismo, y todas las piezas comenzaron a encajar. Dieciocho meses después, tuvo lugar la primera GP Ice Race. No esperábamos que apareciera tanta gente, fue sorprendente ver llegar a miles de personas. Supongo que la comunidad del motor siempre va en busca cosas nuevas y geniales.

Casi no nos lo creemos: tenemos a Luftgekühlt aquí en el pequeño Zell am See. Hay competidores que vienen a mi hermosa ciudad, la casa de mi familia durante las últimas décadas, desde todos los lugares del mundo, incluso de Nueva Zelanda”.

En un circuito de 600 metros de longitud construido sobre una capa de hielo de 40 centímetros de espesor, se deslizaron entre curvas varios modelos Porsche muy interesantes e históricamente significativos que, tras la carrera, entraron directamente en los libros de historia. Muchos de ellos, dentro de un entorno controlado, remolcaron a los esquiadores haciendo resurgir el arte perdido del skijöring, incluido el piloto de Le Mans Jörg Bergmeister, quien iba al volante mientras el medallista de oro olímpico de esquí Aksel Lund Svindal recorría la pista sobre sus tablas (pruebas realizadas por un piloto y un esquiador profesionales en circuito cerrado).

La multitud vitoreó a los coches históricos de valor incalculable que derrapaban por el trazado de Zell am See, y la ovación fue aún mayor cuando los pilotos locales compitieron contra ellos con sus coches más modestos. El espectáculo continuó con pilotos famosos haciendo demostraciones a bordo de varios Taycan Turbo S; también hubo coches de rallye y una amplia selección de modelos clásicos y modernos que deleitaron al público allí presente.

Ver a 16.000 personas enfervorizadas es casi tan fascinante como observar a los coches en la GP Ice Race. En este momento en el que las redes sociales están en plena ebullición, las exhibiciones de modelos dignos de museo con las espectaculares montañas nevadas de los Alpes como telón de fondo, hicieron que los asistentes no pararan de fotografiar cada instante. A medida que se ponía el sol, el ritmo de la fiesta se fue intensificando, con la música de un DJ y la magia de la combustión interna mezclándose en perfecta armonía.

El público ya se refiere a la GP Ice Race como un Goodwood sobre hielo, y Ferdi Porsche y Vinzenz Greger, sin duda, son dos grandes entusiastas obsesionados con los detalles, que dirigen el evento a la perfección. No en vano, si hablamos de cifras, hay muchas similitudes con el comienzo del Festival de la Velocidad de Goodwood, en 1993. Sin embargo, está dirigido a una nueva generación de aficionados al automovilismo para quienes la fiesta y las redes sociales son casi tan importantes como las posiciones de carrera.

Como arquitecto, la satisfacción de Ferdi Porsche proviene de ver que algo que ha diseñado se vuelve real. Con la GP Ice Race, ha definido un evento que apunta a convertirse en una cita anual marcada en la agenda de todo buen amante del motor.