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Aston Martin Superleggera

Como el propio título indica, 90 fueron los minutos que pasamos al volante del nuevo Aston Martin Superleggera, gracias a la cortesía del Concesionario Oficial Aston Martin Barcelona y que fueron más que suficientes para comprobar como se las gasta este GT con un propulsor V12 de 725 CV.  

Este nuevo Aston Martin forma parte de la renovación que la marca está llevando a cabo en estos dos últimos años, donde hemos visto ya como el DB11 y el Aston Martin Vantage han tomado de nuevo un hueco en el reñido segmento de los GT y los deportivos de alta gama.

Para la base del nuevo DBS se ha tomado la del DB11, aunque claro está, y como su propio nombre indica, Superleggera en homenaje al carrocero italiano Touring, hablamos de un conjunto que pesa 135 kg menos que un DB11 V8, teniendo en cuenta además que este lleva un motor V12, por lo que para su construcción se ha recurrido a la utilización masiva de la fibra de carbono. Estas siglas ya fueron usadas antaño en las versiones aligeradas de los Aston Martin DB4, DB5 y DB6.

Su diseño no pasa desapercibido, y quizás parezca el de un concept, salido del estudio de Marek Reichman, diseñador jefe de Aston Martin, para ser llevado directamente a un concurso de elegancia o belleza. En el frontal destaca una enorme calandra, que junto a los faros full led, otorgan una mirada muy desafiante a la delantera del coche. A parte de adoptar unas formas más pronunciadas que el DB11, utiliza diferentes soluciones aerodinámicas como las salidas laterales de las ruedas delanteras o el difusor trasero inspirado en los modelos de F1 capaz de generar una carga aerodinámica extra de 180 kg, situado bajo el paragolpes trasero que alberga las dobles salidas de escape.

En el habitáculo encontramos lo que tienes que encontrar en un Aston Martin, y es una perfecta combinación entre el diseño y los materiales de calidad a los que la marca nos tiene acostumbrados, y que son trabajados en Gaydon de forma artesanal. El tapizado de cuero y Alcántara, mismo material que podemos encontrar en el volante y el salpicadero le dan ese toque racing a un habitáculo que parece propio de un GT de carreras y que es básicamente el mismo que el que ya hemos podido ver en el DB11, salvo por algunos detalles como los asientos deportivos, así como por el volante tapizado en alcántara que cuenta con la parte inferior achatada.

El salpicadero cuenta con una pantalla digital y con la información justa y precisa que necesitamos para conducir, lástima que en Aston Martin se hayan unido al club de la tecnología en este sentido, pues personalmente creo que los cuadros de mandos de los antiguos Aston Martin con las agujas en sentido opuesto eran los más bonitos del mundo.

Como apoyo a la conducción, en el centro de la consola encontramos una pantalla de 8” que no es táctil desde la que se maneja todo el sistema de Info entretenimiento heredado fruto del Joint Venture con Mercedes, así como los botones con los que se maneja parte del cambio con un acceso directo a su uso de forma automática, la posición P o la marcha atrás. A nivel de equipamiento, encontramos elementos como el acceso al habitáculo sin llave, cámaras de 360º, navegador, control de crucero, faros LED, o un sistema de sonido premium entre otros elementos.

Bajo el alargado y pronunciado capó delantero, encontramos el alma que anima a tan poderoso conjunto ,siendo el motor más potente que ha dado a vida la factoría de Gaydon, un bloque de 12 cilindros en V biturbo, de 5,2 litros situado en una posición más baja y retrasada que en el DB11 para optimizar así tanto el centro de gravedad como la distribución de pesos, que rinde una potencia de 725 CV a 6.500 rpm y 900 Nm de par entre las 1.800 y las 5.000 rpm y que está fabricado en aluminio.

El aumento de potencia hasta los 725 CV, desde los 608 CV de los que parte el DB11 V12, se debe en parte a un nuevo sistema de escape con válvulas activas, lo que permite que por sus salidas de escape brame un sonido que te pone la piel de gallina cuando das rienda suelta al pie derecho, acompañado claro está de unos petardeos en las reducciones que más bien parecen disparos, así como un ajuste en la presión del turbo que se aumenta en 0,20 bares.

Las cifras de aceleración son las de un GT de competición, pues es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,4 segundos y de lanzarse hasta unos cómodos 334 km/h de velocidad punta. Pero hay otras cifras a destacar, como lo serían los 6,4 segundos que utiliza para pasar de 0 a 160 km/h o la de 4,2 segundos para recuperar desde 80 a 160 km/h. Sin duda, estamos a ante un deportivo de pura cepa.

Como no podía ser de otra manera, la caja de cambios que Aston Martin ha escogido para su más demencial creación es una caja de cambios automática de ocho velocidades ZF, capaz de soportar los 900 Nm de par motor y transmitirlos por entero al tren trasero a través de un diferencial mecánico de deslizamiento limitado dotado de control de par son los encargados de llevar a este DBS entre las líneas blancas de la carretera, claro está cuando la electrónica está completamente conectada.

El DBS presenta soluciones para garantizar su dinámica de conducción acompañada y acompasada por su potente motor de 725 CV. Así pues, encontramos mejoras en el chasis de aluminio que procede del DB11, como una nueva suspensión de doble horquilla y un sistema multibrazo para el eje trasero, todo ello unido a un sistema de suspensión adaptiva, que puede modificarse de forma independiente o bien a través de los diferentes modos de conducción que modifican también la gestión del motor, el cambio o la dureza del volante (GT, Sport y Track).

El equipo de frenos que encontramos tras las llantas de 21”, calzadas con unos neumáticos Pirelli P-Zero A7, desarrollados específicamente para este coche, en medidas 265/35 delante y 305/30 detrás, dejan ver las enormes pinzas de frenos de 6 pistones del eje delantero así como los enormes discos de 410 mm cerámicos, y de 360 mm para el eje trasero, que detienen al DBS ante cualquier circunstancia, siendo capaces de soportar numerosas y continuadas frenadas sin acusar cansancio como sería tras conducir por un puerto de montaña.

Nuestra experiencia, esos 90 minutos que pasamos al volante del nuevo Aston Martin DBS, nos ha dejado perplejos ante la capacidad que ha tenido la marca de hacer un deportivo, diferente al DB11 y al Vantage que ya han pasado también por nuestra redacción, siendo el DBS el más radical de los tres.

Pocas fueron las curvas que pudimos negociar al volante del Aston Martin DBS en los 90 minutos que pudimos disfrutar de su conducción, pero enseguida aprecias que este coche es muy diferente del que procede y que nada tiene que ver con el DB11, pues es mucho más rígido a la vez que presenta un comportamiento dinámico muy mejorado, no solo en la parte mecánica con el motor V12 sobre potenciado, sino también se nota la puesta a punto que Aston Martin ha llevado a cabo con el chasis y el nuevo esquema de suspensiones, que lo mueven con muchísima más soltura que a un DB11, siendo incluso más parecido en conducción al Vantage, que es más pequeño incluso dando la sensación de ser mucho más ágil que ambos.

Aston Martin, ahora mismo tiene en su haber a tres deportivos con los que participar en el sector de los GT donde otras marcas presentan modelos consolidados a la vez que tecnológicos o incluso más radicales, pero hay algo que esas marcas no tienen, y es la exclusividad del DBS Superleggera, que presenta una combinación entre un diseño radical a la vez que, con una mecánica propia de un coche de competición, pero que permite ser usado a diario.

Por el momento, y hasta que dispongamos de otra unidad del DBS, estas son las sensaciones que hemos podido tener al volante de uno de los deportivos más exclusivos que han pasado por nuestra redacción gracias a Cars Gallery, con el que tomamos buena nota de que esta toma de contacto ha sido para dejarnos con ganas de más.

Escrito por,  Miguel Angel Solá