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Aston Martin Vantage

El Aston Martin Vantage ha sido desde que viera la luz en el año 2005, el modelo más icónico de la marca, y con el que tantos éxitos ha cosechado, como refleja el dato de 25.000 unidades vendidas desde entonces y cuyo diseño atemporal sigue siendo objeto de deseo, aunque claro está, que hoy en día todas las marcas para poder competir en un difícil mercado se tienen que renovar, y Aston Martin era una de ellas.

Este nuevo Vantage, es un coche totalmente nuevo, pues la anterior generación, con unos años a cuestas, era ya un difícil rival dentro del consolidado mercado en el que otras marcas se han hecho durante estos años con un importante hueco con modelos que no solo son más tecnológicos, sino que han adaptado el diseño a lo que hoy en día el exquisito sector del lujo clama.

Si nos remontamos a la historia de la marca, y a las denominaciones de sus modelos, veremos como las siglas DB pertenecieron a la época en la que David Brown lideró la marca, estando la nomenclatura Vantage destinada a los modelos más exclusivos, aunque hoy en día, la utilizan para el modelo de acceso.

En 2005, cuando aparece el Vantage, con un motor V8 y una potencia de 385 CV, cuyo diseño fue fruto de Henrik Fisker, Aston Martin no contento con su producto, decide lanzar una variante con un motor V12 para consolidar a este modelo, que hoy en día, deja paso a los nuevos DB11 y DBS Superleggera para ser el Vantage el “juguete” que Gaydon ha creado para competir en el reñido segmento de deportivos de la talla del Porsche 911, el Mercedes AMG GT del que hereda su motor o el Audi R8 V10, modelos que ya han pasado también por nuestra redacción.

Previsto está que en breve tiempo veamos una versión Roadster, que amplificará su belleza, a la par que veremos seguramente variantes enfocadas para su uso en circuitos o competición como seguramente será un GT3.

Diseño atemporal inspirado en el Aston Martin Vulcan

Si hablamos del diseño, el continuismo ha desaparecido en este modelo ya casi por completo, gracias al equipo encargado de diseñar a este nuevo Vantage y que ha sido liderado por Marek Reichmann, que partió desde cero para llevar a cabo esta preciosa y deportiva creación.

Si bien es cierto que hay detalles, como la calandra delantera, conformada con el mismo diseño que el logo de la marca y que puede verse en los modelos de los años 50, otros pueden recordarnos al Aston Martin Vulcan, aunque en la marca nos recuerdan que este coche ha sido, por así decirlo, concebido utilizando un folio en blanco.

En la vista lateral destacan las llantas de 20” calzadas con unos neumáticos Pirelli P Zero (que han sido desarrollados específicamente para este modelo) en medida 255/35 para el tren delantero y 295/30 para el trasero. Su zaga, es simplemente un ejercicio de puro diseño, donde destaca lo que parece una cola levantada para el portón trasero que hace a la vez de alerón, albergando la luz de freno, así como un difusor que parece haber salido del Aston Martin GT3, donde se alojan las dos salidas de escape.

Para el chasis se ha recurrido a utilizar una evolución del DB11, que es íntegramente de aluminio y que ha sido optimizado en un 70% para este modelo, que dejan el peso final en 1.530 kg (en vació) con un reparto de pesos de 50:50 entre ambos ejes, lo que propicia claro está el comportamiento dinámico del que luego os hablaremos a la vez que sus prestaciones.

Mecánica y propulsor del Aston Martin Vantage

Bajo el capó delantero y en posición muy retrasada, encontramos un motor V8 de 4.0 litros biturbo de origen AMG, que rinde una potencia de 510 CV y ofrece un par motor de 685 Nm disponibles entre las 2.000 y las 5.000 rpm, siendo ahora 74 CV más potente que la versión Vantage S e igualando casi al Vantage V12 que disponía unos generosos 517 CV.

Este propulsor utiliza para transmitir su potencia al asfalto una caja de cambios ZF de 8 velocidades, que se encuentra situada en el eje trasero siendo una estructura de tipo transxale y la perfecta aliada para esta mecánica, ofreciendo unos cambios milimétricamente precisos y rápidos y capaz de soportar semejante cifra de par. Recordemos que loscambios ZF, son los utilizados en la mayoría de los deportivos, dada su versatilidad y sobre todo porque son los únicos capaces de soportar las cifras de par que estos motores ofrecen.

No solo ofrece unos cambios rápidos y precisos, sino que su uso de forma secuencial es lo más parecido a un cambio de doble embrague. Aunque, en Aston Martin, no descartan la posibilidad de que en variantes más radicales del Vantage alguna de ellas como podría ser un V12 Vantage, se utilice una caja de cambios manual, pero esto, está por ver, aunque fue Andrew Palmer, jefe de Aston Martin quien expresó su compromiso de que así fuera.

Esta mecánica dispone de una puesta a punto específica también para el Vantage, ya que los ingenieros han trabajado para optimizar su rendimiento así como para que el sonido del V8 sea lo más parecido al que todos podemos recordar de un Aston Martin, lo que les ha llevado a trabajar en el sistema de admisión, en la electrónica y en el sistema de escape, dejando atrás eso sí, el original sonido del antiguo V8 atmosférico en aras de la eficiencia que hoy en día todos reclaman.

Para garantizar la tracción en todo momento, y la entrega de par, Aston Martin, por primera vez ha recurrido al uso de un diferencial trasero con control electrónico (E-Diff) que hace las veces de autoblocante, pasando de estar completamente abierto a bloquearse en milisegundos según lo determine la gestión del control de estabilidad, lo que propicia un paso por curva elevado, garantizando en todo momento una rápida respuesta si alguna de las dos ruedas trasera pierde tracción actuando como un control vectorial de par.

Sus prestaciones son la que todos esperamos de un coche de esta talla, y las de un deportivo puesto al día. Acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 3,7 segundos mientras que es capaz de lanzarse hasta los 305 km/h. Aquí es donde su peso, es su gran baza, ya que los 230 kilos de diferencia como ejemplo, con respecto al DB11, no solo lo hacen más ágil sino más rápido, y eso, es algo que al volante lo notas.

Dinámica de conducción

El conjunto que ofrece el Aston Martin Vantage, compuesto por el chasis, así como por un reparto de pesos totalmente equilibrado a lo que le debemos sumarle un sistema de suspensión electrónica y una dirección muy rápida, hacen que este deportivo tenga un comportamiento muy noble a la hora de conducir de forma deportiva.

Todo y que puede parecer más nervioso que un DB11, al volante la sensación nos pareció mucho más equilibrada, pues el paso por curva que ofrece el Vantage es impresionante. Aunque la dirección no sea una gran transmisora, este deportivo se comporta de forma muy equilibrada a la hora de entrar en las curvas y de hacer una perfecta transición entre estas, permitiéndote en algunos casos más extremos ver como la zaga se insinúa, siendo su comportamiento más rápido y reactivo.

Otro de los elementos clave para poder disfrutar de su dinámica de conducción es el sistema de suspensión pilotada Skyhook que dispone tres posiciones (sport, Sport+ y Track) seleccionables desde un botón situado en el volante y que inciden también en la gestión del motor a la vez que en el modo de actuación del ESP.

Con el modo Track activado, disponemos de un GT3 en las manos, ya que aquí el ESP se desconecta parcialmente, lo que ya te obliga a estar bien atento a como juegas con el acelerador, a la par que las marchas las puedes estirar hasta el corte de inyección utilizando el cambio solo en modo secuencial.

La frenada está encomendada a unos discos de acero en medida de 400 mm para el eje delantero y de 360 mm para el trasero con pinzas de 6 y 4 pistones respectivamente, siendo más que suficientes para garantizar unos cuantos kilómetros de alegre conducción, siendo los carbocerámicos opcionales.

Interior sublime y deportivo

Tras abrir la puerta encontramos un Cockpit sobrio, y según se mire poco funcional, por la consola central que agrupa demasiados botones para todo, aunque personalmente, nos gusta más esta consola que la del DB11, pues aquella parece que todavía guarda demasiados recuerdos de antaño.

El volante tiene un diseño al que tienes que acostumbrarte a la hora de conducir, pero ofrece un tamaño y grosor perfectos. Tras este, y en los laterales encontramos dos enormes levas que quedan fijas cuando lo giras, lo que permite no perderlas en ningún momento, y favorecen mucho su uso en conducción deportiva. En la parte frontal, encontramos a parte de los mandos para manejar el menú del cuadro de mandos, los botones para accionar los modos de conducción y el reglaje de la suspensión.

Otra de las cosas que hemos echado de menos ha sido el mítico cuadro de mandos analógico, que podíamos ver en el Vantage de antaño, con las agujas contrapuestas, que han dado paso a un cuadro totalmente digital y que el mismo utilizado tanto en el DB11 como en el DBS Superleggera.

Nuestra unidad de pruebas lucía unos asientos tapizados en alcántara, mismo material que encontramos en el techo, en los laterales de las puertas y para guarnecer todo el salpicadero, lo que conforma un habitáculo sumamente deportivo a la vez que elegante y sobrio.

La posición de conducción es sublime, pues vas literalmente encastrado, en unos asientos que recogen el cuerpo a la perfección y que, gracias a sus reglajes, eléctricos como no, es muy fácil acomodarse en ellos, siendo bastante agraciados para hacer kilómetros con ellos.

La pantalla de la consola central LCD y 8” de origen Mercedes, tiene sus propias grafías, y sirve para controlar todo el sistema de infoentretenimiento a la vez que el teléfono o el navegador, siendo compatible con el sistema Apple Car Play.

El maletero por su parte ofrece unos 350 litros de capacidad, que pueden cumplimentarse con los pequeños huecos que quedan tras los asientos, en los que podemos guardar alguna pequeña bolsa.

Nuestra opinión y conclusión

Gracias a la inestimable cortesía del Concesionario Oficial Aston Martin Barcelona, a lo largo de los 10 años que llevamos trabajando con ellos, hemos tenido ocasión de poner a prueba a todos los Vantage que desde 2005 vieron la luz, y os podemos asegurar, que este deportivo que hoy ocupa estas líneas nada tiene que ver, con los modelos de antaño.

Hace unos meses probamos el Aston Martin DB11, en su versión V8, y ya nos quedamos prendados no solo por su belleza, sino por su comportamiento, pero ha sido, tras tener la ocasión de poner a prueba al DBS Superleggera, cuando ahora podemos decir que el Vantage, es de los tres, el que mejor equilibrio presenta, siendo además la opción más racional para tener en tu garaje.

Agradecer también, a la Familia Torres que nos dejaran utilizar un precioso escenario como son sus instalaciones y la nueva Bodega Waltraud en la que nuestro Aston Martin Vantage, posó como si de una top model se tratara.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Aston Martin Barcelona
  • Bodegas Torres
  • Fotografías: Cristóbal Arjona