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El Audi A1 Sportback se renovó el año pasado y a partir de ahora estará disponible solo en versión cinco puertas. Con el cambio de nomenclatura de la firma el 30 TFSI puede parecer un motor muy potente pero no, nos ponemos a sus mandos propulsados por 116 CV y cambio automático de siete velocidades.

El grupo Volkswagen ha puesto en marcha una estrategia basada en plataformas altamente moldeables y que por ende se pueden utilizar en modelos de lo más variados. Por ejemplo, la plataforma modular MQB A0 sobre la que se desarrolla el Audi A1 Sportback también sirve para el Volkswagen Polo, el Seat Ibiza y el Arona. Una solidaridad entre marcas a la que nos acostumbramos con el paso del tiempo pero que también reduce la personalidad de los coches, sobre todo en el apartado dinámico.

Volviendo al vehículo que nos ocupa hoy, las primeras imágenes del nuevo Audi A1 fueron desveladas a finales de 2018. Poco a poco fuimos descubriendo más detalles sobre el nuevo compacto B de la firma de los cuatro aros como su renuncia a la carrocería de tres puertas o sus dimensiones. La segunda generación es más grande y alcanza los 4,03 metros de largo (5,6 centímetros más) por 1,74 de ancho y 1,41 de alto (el único punto con menor cota). Estos datos responden, como no, a la órdenes de un mercado que exige más comodidad.

Más confort sí pero sin perder la parte emocional, eso habrán pensado los diseñadores de Audi con el nuevo A1 Sportback. Perder la bonita silueta tres puertas no le ha perjudicado ni mucho menos, tenemos ante nosotros un coche completamente renovado y con una estética deportiva a la par que juvenil. Lo primero que piensas al verlo es que se trata de una edición S Line pero no, desde su equipamiento de acceso cuenta con una imagen muy agresiva y la personalización también es uno de sus puntos fuertes.

El frontal ha cambiado por completo, atrás queda el refinamiento y el minimalismo del anterior A1. La parrilla singleframe es mucho más ancha, con las aristas hexagonales muy marcadas. Esas pequeñas aperturas en la línea del capó recuerdan al famoso Audi Quattro y que también vemos en el Audi R8. Los grupos ópticos LED son opcionales y por 1.150 euros tienes también los grupos ópticos traseros con intermitentes dinámicos.

Las entradas de aire laterales parecen más las de un RS que no las de un modelo de apenas 116 CV pero es que todo en el nuevo A1 está sobredimensionado. Su vista lateral es más dinámica y ‘cañera’ con los marcos de las puertas, retrovisores y techo en color negro. El recurso del pilar C en el color de la carrocería ofrece esa imagen de techo flotante que tan de moda se ha puesto y las llantas de 18 pulgadas… que decir de estas preciosas llantas.

Como tampoco tenemos palabras para hablar de su zaga. Es un sinsentido montarle un difusor trasero deportivo a un modelo al uso pero, no nos quejaremos. En la parte alta del portón vemos una especie de pequeño alerón y tanto la insignia de Audi como su denominación son de color negro, nos ha gustado el detalle.

Si por fuera nos ha convencido su evolución, por dentro la tónica es idéntica. El diseño es muy personal pero Audi consigue, con su sencillez, encajar con un gran porcentaje de usuarios. En su habitáculo no hay nada que capte rápidamente la atención pero la sensación es que todo está en su lugar, empezando por la pantalla de infotaintment. Lo cierto es que la calidad percibida en esta nueva generación de A1 no es mejor que en la anterior, un punto flaco que responde (seguramente) a un tema de costes.  Hay mucho plástico duro y lo peor es que hay ciertos detalles que no están acabados al nivel que esperas en un Audi…

A cambio estamos ante un modelo sumamente digital y con un interior muy moderno, tanto por sus formas como sus tonos de tapicería y molduras. El ‘upgrade’ en cuanto a equipamiento tecnológico es palpable, empezando por la incorporación del Audi Virtual Cockpit que tanto nos gusta y que está compuesto por una pantalla personalizable de 12.3 pulgadas. La pantalla central es de 10,1 pulgadas y ambas tienen una calidad superior y un uso de lo más intuitivo.

La posición de conducción es agradable, con el centro de gravedad bastante bajo y un mullido de asientos pensado para el día a día. Muchos critican ahora la obsesión por los volantes achatados (opción de 380 €) pero en el caso de Audi y con el cuero perforado a los laterales… No podemos decir que no nos guste.

En cuanto a las plazas traseras. Este A1 Sportback ha aumentado su distancia entre ejes en 9,4 centímetros  así que es más espacioso. Al colocar la banqueta delantera en la posición de conducción de un adulto medio (1,80 metros) el espacio para las piernas es suficiente pero el techo está bastante cerca. Un viaje con tres personas se haría realmente incómodo. El acceso al maletero es fácil y de buena altura, su capacidad es de 335 litros (65 más que el anterior) por lo que podremos cargar con la maleta de mano de cuatro personas sin problema.

Arrancamos el motor con la llave, sí, no tiene botón. Su sonido inicial denota claramente ante qué tipo de propulsor nos encontramos. La denominación 30 TFSI esconde bajo el capó un motor de 1 litros turbo y tres cilindros que rinde 116 CV sobre las 5.500 revoluciones por minuto. Su par máximo de 200 Nm se encuentra entre las 2.000 y 3.500 vueltas y alcanza los 203 km/h de velocidad máxima. ¿Una decepción? Es posible pero es lo que tienen las expectativas.

Estamos ante un modelo de acceso de Audi y su uso no es deportivo, aunque su estética sí genere esa sensación. Su uso será principalmente urbano pero tampoco nos ha dejado fríos a la hora de hacer un tramo de curvas. Su cambio automático de siete velocidades responde a la perfección en su hábitat urbanita y busca mantener los consumos pese a que nosotros acabamos sobre los 7 litros a los 100. Eso sí, en momentos de exigencia nos llegamos a plantear que tal le sentaría el manual de cinco velocidades.

Con vehículos tan ‘apretados’ el selector de modos pierde algo de sentido y las variaciones son muy poco perceptibles. La suspensión es dura desde buen principio y su tarado se modifica ligeramente al activar el modo Sport, haciendo que el paso por curva sea firme y muy estable. Su dirección es franca, directa y acata las órdenes del conductor en este modo, algo que sorprende ya que en un primer momento nos había parecido algo artificial.

En cambio, la frenada sí la esperábamos mejor como su insonorización. Al tratarse de Audi pones el listón más alto pero es lo que esperas de una marca premium que se vende como tal. Otros modelos de su segmento y de firmas generalistas ofrecen un confort de rodadura superior a un precio más ajustado.

El Audi A1 Sportback lo tiene todo: ayudas a la conducción, sistemas de seguridad, equipamiento tecnológico y conectividad, todo en un utilitario. Eso sí, como suele ser habitual en estas marcas, hay que pagarlo. De serie cuenta con algunos ADAS fundamentales como el aviso de distancia y frenada de emergencia o el aviso de salida involuntaria de carril. Creemos que en la lista infinita de opcionales hay algunos elementos clave como: Audi Park Assist (930 €), Asistente de velocidad adapttivo (645 €), los modos de conducción (200 €), Faros LED de 1.150 euros, cámara de marcha atrás (410 €) y un largo etcétera de paquetes de diseño y confort.

El precio de salida de esta unidad es de 24.210€ pero si contamos con los extras de diseño, equipamiento y sistemas incorporados, superamos rápidamente la barrera de los 30.000 euros. Sin lugar a dudas el elemento clave de su compra, su precio. Estamos ante un A1 más deportivo, juvenil y tecnológico que nunca pero con un dinamismo que no va del todo acorde con lo que muestra su imagen. Circula correctamente e incluso puedes pasarlo bien en un puerto de montaña pero también lo hacen sus rivales menos costosos pero también menos atractivos.

Agradecimientos

  • Audi España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona