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No son muchos los coupés que siguen hoy en día en el mercado del automóvil viendo como son canibalizados por las versiones de 5 puertas, como es el caso del coche que hoy ocupa nuestra prueba, el Audi A5 40 TFSI Coupé, que podemos encontrar también en la variante Sportback.

Los coches de 3 puertas parecen haber pasado a un segundo plano, con la llegada de los SUV y en aras de que cada vez los usuarios buscan comodidad, algo que estos coches al 100% no pueden ofrecer, lo que no quiere decir que sean incómodos, sino que sacrifican la entrada y salida de las plazas traseras, así como su confort por que el espacio que encontramos es algo más pequeño que una misma versión 5 puertas.

Dejando de lado que nos gustaría más si la versión Sportback o la versión Coupé del Audi A5, hay una clara afirmación de quién lo diseño, el mismo Walter da Silva, quien en 2007 llegó a decir “el Audi A5 es el coche más bonito que nunca he dibujado”, y sinceramente, tenía razón. Este coche, tiene a sus espaldas 16 años y los ha sabido llevar muy bien, pues incluso hoy en día el exterior luce una silueta elegante, deportiva y atemporal, como bien pudiera pasar con el Bentley Continental GT.

En 2016 llegó la segunda generación del Audi A5 para en 2020 presentar de nuevo un restyling que lucen las unidades actuales, enfatizando más si cabe su lado más deportivo, sobre todo con las nuevas líneas de equipamiento S line o Black Line Edition que cuentan con elementos como el paquete de estilo negro, las llantas de 19” de serie, cristales tintados o el interior S line dejando un empaque que denota la deportividad de este modelo.

HABITÁCULO PREMIUM, RESOLUTIVO Y TECNOLÓGICO

El habitáculo respira el aire minimalista y tecnológico que podemos encontrar en la actual gama de la marca, aunque en el A5 todavía hay elementos que se sienten un poco anticuados y que quizás deberían de revisarse y con esto nos referimos sobre todo a la pantalla táctil de 10,1” ubicada en centro de la consola central que está superpuesta. Debería de estar más integrada en el salpicadero para no dar la sensación de que fue un elemento puesto a última hora.

Los asientos de corte deportivo que forman parte del equipamiento Black Line Edition y S line, son muy cómodos, además de sujetar el cuerpo a la perfección en cualquier tipo de apoyo. En la parte trasera encontramos dos butacones de corte deportivo también que te dejan encajonado y que disponen de los correspondientes anclajes Isofix para la fijación de sillitas infantiles.

En resto es similar a lo que podemos encontrar en el resto de la gama Audi, un virtual cockpit totalmente configurable y que ofrece gran cantidad de información, así como mucha tecnología y asistentes a disposición del conductor.

Un de las cosas que nos encanta es el climatizador, así como sus mandos, que por decirlo de alguna manera y la época en la que vivimos se podría tildar como de analógico, pero la verdad sea dicha, es que no tienes que navegar en menús y submenús para acceder a todas sus funciones porque lo ofrece todo a primera vista.

Por su parte, el maletero disfruta de 465 litros de capacidad total, siendo fácil el acceso al mismo por la gran boca de carga que tiene lo que facilita también meter bultos de hasta 1 metro de longitud.

MOTOR Y DINÁMICA DE CONDUCCIÓN

En cuanto a la mecánica, bajó el capó delantero encontramos un motor de 4 cilindros 2.0 TFSI que rinde 204CV y dispone de un par motor de 320 Nm, aunado a un sistema mild-hybrid con un motor eléctrico de 2CV y una batería de iones de litio de 12 voltios que lo alimenta, lo que permite obtener el distintivo de la DGT ECO, con todas las ventajas que lleva asociadas.

Está asociado a una caja de cambios de doble embrague tipo S tronic, lo que permite sacar mayor rendimiento al mismo, si juegas con las levas del volante para permitir así unos cambios a un régimen de vueltas más alto de lo que hace de forma automática, además claro está de ser mas sensacional.  Destaca por ser un motor silencioso, y por entregar la potencia de forma muy lineal, pero, y en aras de mejorar la eficiencia, es quizás un tanto perezoso, de ahí que el cambio S tronic, sea uno de los mejores aliados.

En lo que a consumos se refiere, la marca anuncia uno medio homologado de 6,6 litros a los 100 km, cifra a la que nos acercamos durante los más de 850 kilómetros durante la semana que lo tuvimos, obteniendo una media de consumo de 7,2 litros a los 100 kms. Sus prestaciones, son discretas, pero no por ello es un coche lento, ya que acelera de 0 a 100 kms hora en 7,1 segundos mientras que es capaz de lanzarse hasta los 240 km/h de velocidad punta.

Como todos los Audi A5 que han pasado a lo largo de estos años por nuestra redacción que han sido con este un total de 6 versiones, gasolina y diésel, diremos siempre lo mismo, es un coche con el que seguro aciertas, ya sea en la versión coupé que hoy ocupa nuestra prueba o bien, en la versión Sportback, que tiene un aire más familiar.

Quizás no sea un coche deportivo, (dependiendo de la versión), pero es muy resolutivo ante cualquier escenario. Para viajar es un coche cómodo, salvo por lo comentado en las plazas traseras que son algo justas, con respecto a los respaldos de los asientos delanteros y por la altura del techo, aun así, ofrece un alto grado de confort a todos los ocupantes.

Nuestra unidad de pruebas tiene un precio de salida de 58.130€, al que, si le sumamos los extras que equipaba como el color exterior Verde Distrito Metalizado, llanta de 20” Audi Sport, faros Matrix LED láser, asientos deportivos S tapizados en cuero napa fina, volante achatado de cuero, paquete asistencia a la conducción o la llave confort entre otros elementos incrementan su factura hasta unos generosos 73.000€.

La dinámica de conducción de este Audi A5 con el motor TFSI de 204CV es sublime. El propulsor es muy elástico y empuja muy bien durante básicamente todo su régimen de giro, a lo que le acompañan unos cambios precisos y muy bien escalados para poder sacar así lo mejor de la parte mecánica. La dirección, aun en el modo Dynamic no es todo lo dura que nos gustaría, se nota sobre asistida, pero esto es algo que pasa en la mayoría de los Audi.

Hay dos elementos clave que encontramos son imprescindibles para poder disfrutar de la esencia más deportiva de este modelo, y nos referimos a la suspensión deportiva S line en combinación con las llantas de 20” que equipan unos neumáticos en medidas 265/30/20. Ambos elementos contribuyen notablemente a que el paso por curva sea elevado y sobre todo aplomado y con mucha capacidad de tracción, mas teniendo en cuenta que esta versión no equipaba el infalible sistema quattro de la marca.

En resumen

El Audi es la alternativa para aquellos usuarios que buscan un coche elegante, discreto, una berlina con la que poder viajar, pero a la vez no renunciar a un pequeño ápice de deportividad. Aquí el A5 es una clara alternativa, pues lo aúna todo, en un diseño que realmente ha sabido aguantar el paso de los años ofreciendo una estampa digna de ser admirada.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Audi España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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