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Hace 13 años, tuve la ocasión de subirme como copiloto en un Audi RS4 de segunda generación, en el Circuito de Catalunya, junto a Marc Gené, quien me dio tres vueltas al trazado catalán que todavía recuerdo como si las hubiera dado ayer mismo. Por aquel entonces, yo solamente era un amante de los coches, por así decirlo, un aficionado y fanático de este mundo del motor, y un simple humano que tardó en borrar la sonrisa que se me dibujó en la cara tras ver de lo que era capaz un coche familiar en un circuito a los mandos de un piloto.

Mi primer encuentro con un Audi RS4

Recuerdo, que mientras rodábamos por Montmeló, Marc no paró de hablar en todo el rato, a lo que yo me preguntaba, internamente claro, como era posible que se pudiera hablar e ir tan tranquilo al volante de un coche que tenía un motor V8 atmosférico de 4,2 litros y una potencia de 420 CV, llevándolo literalmente de lado curva tras curva, pero con una seguridad pasmosa a lo que le seguía otra pregunta, ¿no era un tracción a las cuatro ruedas?.

Hoy, 13 años después, he comprendido muchas cosas que aquel día aprendí, y es que el Audi RS4 sería desde entonces el coche con el que siempre soñaría, un “lobo con piel de cordero”, un deportivo que algún día dormiría en mi garaje, y tengo que decir, que los sueños, muchas veces se hacen realidad.

Todos hemos tenido una primera cita en nuestra vida, una cita en la que la que como se suele decir, “sientes mariposas en el estómago”, pues esta es la sensación que tuve cuando supe que pondría de nuevo al volante del que sin duda es mi coche favorito.

El Audi RS4 que hoy ocupa nuestra prueba, denominado internamente como B9, es la cuarta generación de una de las berlinas familiares más aclamadas del mundo, siendo además un digno heredero de aquel familiar que Audi lanzó en el año 1994 bajo la denominación RS2 Avant, que por aquel entonces llevaba elementos que provenían de Porsche, entre ellos, los retrovisores del 964 Turbo, así como las llantas o las pinzas de freno en color rojo. Aquel familiar, ya apuntaba a maneras, con un motor de cinco cilindros heredado del S2 Avant, pero “tuneado” por Porsche, para que rindiera 315 CV y 400 Nm de par.

Mecánica infalible

Gracias a la era del downsizing, el motor del RS4 es de nueva concepción, aunque deriva del S4. Bajo su capó, encontramos un V6 de 3.0 litros biturbo que rinde una potencia de 450CV y 600 Nm de par que básicamente están disponibles durante todo su régimen de giro, lo que permiten mover con mucha soltura a todo el conjunto, además es 31 kilos más ligero que su antecesor. Este propulsor está asociado a una caja de cambios Tiptronic de convertidor de par de 8 marchas creada por ZF de la ya os hemos hablado maravillas en muchas ocasiones y que supera casi, a un cambio S Tronic.

El sonido que ofrece este bloque no es quizás tan espectacular como el de un V8 atmosférico, pero con el modo Dynamic activado, y el selector del cambio en la posición S, cuando lo estiras de marchas ofrece un rugido impresionante, a la vez que cuando reduces, unos petardeos nos recuerdan que podríamos tener entre manos a un AK 47. Este motor, gracias a los 600 Nm de par, y al hecho de montar dos turbos, sube de vueltas con una facilidad pasmosa, la misma con la que se efectúa la transición entre cada marcha gracias al cambio por convertidor de par.

Esta caja de cambios dispone de la función Launch Control, que os aseguro, nada tiene que envidiar a la su hermano mayor el Audi RS6. Literalmente, tras activarla, y soltar el pie del freno, te quedas literalmente pegado al asiento como si la vida te fuera en ello, llevando a cabo una aceleración que te trasladará en tan solo 4,1 segundos desde los 0 hasta los 100 km /h.

Si la cifra de aceleración para un deportivo que lastra 1.800 kg es una declaración de intenciones la velocidad máxima está limitada a 250 km/h, salvo que decidas equiparlo con el Pack Dinámico RS que le elevará hasta unos generosos 280 km/h, además de añadir un diferencial deportivo, el Dynamic Ride Control o la dirección dinámica, elementos que encontramos indispensables en un arma de tal calibre como los es este Audi RS4.

Para sacar el mejor partido dinámico de esta berlina de 5 plazas, que goza de un maletero de más de 500 litros, dos de los elementos que juegan un papel indispensable son el sistema de tracción quattro y el diferencial central mecánico, encargado de repartir la potencia entre ambos ejes, enviando en circunstancias normales un 40% de esta al delantero y un 60% al trasero, donde a la vez se reparte la fuerza entre la rueda interior y exterior, lo que garantiza en cualquier situación una capacidad de abordar curvas que hace que te olvides en muchos casos de que llevas un coche familiar entre manos. Ahora bien, si las condiciones de conducción o pilotaje lo requieren y en función de la adherencia, es posible que tengamos un reparto de hasta un 80% de potencia en el tren trasero.

Gracias a estos elementos, el paso por curva que ofrece es tan elevado y tan preciso, que cuando quieres darte cuenta vas muy rápido, aunque la sensación que obtienes al volante es la de que este coche es tremendamente seguro.

El tarado de la suspensión se regula de forma automática al unísono con el Audi Drive Select, de forma que con el modo Dynamic activado, llega a ofrecer un tarado tan firme, que supera casi diría a la del Audi RS5, sobre todo en lo que a rebote se refiere.

Un diseño inspirado en la competición

En lo que a diseño se refiere, un RS4 sí que se distingue de un A4 convencional con el pack exterior S Line, y así es como tiene que ser. Este coche, tiene que representar lo que es, una berlina deportiva en toda regla, y todos sus detalles tienen que estar ahí para enfatizar más si cabe su carácter deportivo.

La parrilla singleframe tiene una formas muy marcadas y dispone de un perfil de aluminio que en su parte inferior deja cabida a la inscripción quattro, algo que podemos ver en toda la gama de los RS. Las ópticas Matrix LED, disponen de un tono oscurecido otorgando a la delantera una mirada del todo desafiante. Los pasos de rueda son 3 centímetros más anchos que en un cualquier A4, lo que unido a unas pequeñas entradas de aire en ambos trenes le dan ese toque racing a todo el conjunto.

En la marca aseguran que el diseño de este nuevo RS4 está inspirado en el mismísimo Audi 90 quattro IMSA GTO del año 89, que por aquel entonces lucía un diseño inaudito para un deportivo de competición, cuyo elemento a destacar era como no, un motor de 5 cilindros de 2,2 litros que rendía la friolera de 720 CV. Si bien es cierto que quizás no es tan desmesurado su empaque, adopta detalles como los apliques que encontramos en los extremos de los pilotos.

La zaga, y como manda en los RS está culminada por una doble salida de escape ovalada, encastradas en los laterales del difusor trasero. En la vista lateral, se aprecian las llantas de 20” calzadas con unos neumáticos en medidas 275/35/20, que dejan entrever los enormes discos de freno perforados en medidas 375 mm para el tren delantero y de 330 para el trasero, ambos dotados de unas llamativas pinzas rojas, siendo los carbocerámicos opcionales.

Interior sobrio y deportivo

Si en el exterior todo rezuma deportividad, en el interior, se ha respetado mucho la sobriedad que podemos encontrar en un A4 convencional, salvo por detalles como el volante de alcántara, o los asientos semi backet tapizados en cuero Napa Fina con diseño en panel de abeja, que forman parte de un paquete denominado RS (1.120€), o el pomo del cambio en el mismo material que el volante. Quizás sea aquí donde Audi, a nuestro entender peca un poco, ya que un coche como el RS4, se merece un interior más “cañero” todavía, donde la fibra de carbono debería estar presente sin tener que ser un elemento opcional.

El cuadro de mandos, Audi Virtual Cockpit, dispone de unas grafías específicas para los modelos RS, en las que podemos ver datos como la aceleración longitudinal o transversal, así como la temperatura o presión de los neumáticos o la temperatura del aceite, o los gráficos de uso de potencia o par motor entre muchos otros, siendo quizás los más representativo una barra que cambia de colores para indicarnos dónde se encuentra el corte de inyección.

Bajo los mandos del climatizador encontramos el Audi Drive Select, que nos permitirá cambiar los modos de conducción entre comfort, auto, Dynamic e individual, así como el botón mágico que nos librará del control de tracción y estabilidad, lo que te asegura, que, si no eres básicamente un experimentado piloto, te puedas llevar algún que otro susto, pues, aunque este coche es un juguete, hay que tenerle muchísimo respeto.

Precio y valoración

El precio de salida del Audi RS4 Avant es de 98.100€, que incluye un equipamiento de serie muy completo en el que cabe destacar llantas de 20″, faros delanteros y traseros LED, asientos deportivos S, asientos delantero con ajuste eléctrico, inserciones aluminio race, pedales y reposapiés en aluminio, volante deportivo de 3 radios, portón maletero cierre eléctrico, Audi Virtual Cockpit, MMI Navegación Plus, Audi Sound System, Audi pre sense city, Hold Assist, regulador de velocidad, Audi Drive Select o el aviso de cambio de carril Audi side assist entre otros. Con los opcionales que llevaba nuestra unidad de pruebas, como las llantas de 20″ Audi Sport, color Gris Daytona, Faros Matrix LED, Paquete diseño RS, techo corredizo, sistema de sonido Bang & Olufsen, dirección dinámica o las pinzas de freno pintandas en rojo, se incrementa la factura hasta unos generosos 115.000€, sin duda, un precio que vale la pena pagar por un deportivo, familiar, polivalente y con el que puedes ir a trabajar a diario.

Como os he dicho al inicio de la prueba, ponerte al volante del que posiblemente sea tu coche favorito, el coche de tus sueños, tiene esto, que no soy capaz de encontrarle absolutamente ninguna pega. Por nuestra redacción han pasado deportivos que literalmente en prestaciones humillarían al RS4, pero os puedo asegurar, que, en una carretera de montaña, o incluso en circuito, pasarían serios apuros para dejarlo atrás. Eso sí, mientras en muchos casos solo serían dos personas las que pudieran contemplar ese duelo, en nuestro caso seríamos cinco, aunque los niños, tuvieran que llevar un Hans en la sillita.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Audi España
  • Gentleman Drive
  • Fotografías: Cristóbal Arjona