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A todos los amantes del mundo del automóvil, y en especial de los deportivos, nos encantan las versiones convertibles, lo que hace que esta versión Roadster del TT sea uno de nuestros coches favoritos, no solo por su original diseño, sino por lo que representa y por el placer que ofrece tras el volante.  

El Audi TT lleva en la marca más de 20 años y destaca por ser un deportivo muy polivalente que permite además ser usado a diario. Además, como es el caso de las versiones roadster, podrás disfrutar de los muchísimos días de sol que tenemos en nuestro país.

En cuanto al diseño vemos como esta tercera generación tiene reminiscencias al primer protipo que Audi lanzó del TT en el año 1995 y que fue presentado en el salón de Frankfurt. Pero no fue hasta el año 1998 que entrara en producción la primera de las generaciones del TT, aquel coche cuyo diseño estaba adelantado a su tiempo, y que lucia unas formas redondeadas.

El Audi TTS Roadster está disponible desde los 69.650€, a lo que tenemos que añadir el paquete TTS competition plus con un sobrecoste de 9.000€, las llantas de 20” calzadas con neumáticos en medida 255/30/20, faros Audi Matrix LED, asientos con regulación eléctrica y calefactados, volante y selector del cambio tapizado en alcántara, calefacción para la zona del cuello, llave confort, sistema MMI Navegación Plus, sistema de sonido Bang & Olufsen, Audi Parking System Plus o la cámara de visión trasera, incrementan la factura hasta unos muy generosos. 94.330€, precio que sin duda “pica” un poco, teniendo en cuenta el concepto de coche, es decir un biplaza con un motor de 4 cilindros y 310CV.

Toda la imagen del TTS Roadster denota deportividad, desde la parte frontal, en la que destaca la parrilla single Frame, así como las dos entradas de aire del paragolpes. Los faros Matrix LED le dan una mirada desafiante a un frontal que refuerza su carácter por los sobredimensionados pasos de rueda. En la trasera encontramos una zaga que insinúa con cada uno de los detalles que podemos encontrar, como el difusor trasero de 3 canales, así como por las dos salidas de escape que recuerdan a las de la primera generación de los TT, o el alerón montado en el portón del maletero, su talante más deportivo.

Ciertamente, tenemos que decir, que de las anteriores generaciones del TT, las versiones coupé nos atraían más que las convertibles, pero ahora, y tras haber probado esta, nuestra percepción ha cambiado, ya que esta tercera generación tras su último facelifting, recibe unos cambios que hacen entrever rasgos del Audi R8, su hermano mayor, así como detalles que recuerdan mucho al primero de los TT.

El habitáculo del TT Roadster respira sobriedad y minimalismo por todos los costados, algo que también ocurre en el R8 del que parece haber tomado ideas de diseño. Lo primero que salta a la vista es el Audi Virtual Cockpit en tamaño de 12,3” y del que ya os hemos hablado en muchas pruebas de otros modelos.

Las salidas de aire tipo turbina disponen de pulsadores propios para la regulación del aire así como para conectar la calefacción de los asientos. En la consola central encontramos una inserción de fibra de carbono encargada de guarnecer el selector del cambio S tronic, así como el mando del MMI Touch, desde el que podemos manejar el  sistema de infoentretenimiento.

Los asientos deportivos S de nuestra unidad de pruebas estaban tapizados piel con un contraste de costuras y con la parte central tapizada en rombos. Estos asientos ofrecen una muy buena sujeción del cuerpo y es muy fácil acomodarse en ellos gracias a los múltiples reglajes eléctricos que disponen. La posición de conducción es muy acertada, pues te deja en una posición realmente baja, suficiente para ver que ocurre por delante del capó, y para hacerte sentir que vas en un deportivo biplaza.

El maletero no es una de las grandes bazas del TT Roadster, pero con sus 280 litros de cabida te deja sitio para la maleta del fin de semana, a la ve que dispone de una compuerta que separa al habitáculo para por ejemplo si quieres meter en un interior unos esquíes.

La capota de lona del TT RS Roadster, como todas las capotas, tiene un sofisticado sistema para abrirla y cerrarla, lo que te permite que en tan solo 10 segundos dispongas de unas impresionantes vistas hacia el cielo disfrutando del sol, siendo el movimiento accionable con el coche en marcha, siempre y cuando no superes los 50 km/h.

Bajo el capó delantero, este deportivo biplaza, esconde un motor de gasolina TFSI de 2.0 litros y cuatro cilindros, que entrega una potencia de 306CV entre las 5.400 y las 6.500 rpm, así como un par motor de 400 Nm, disponibles entra las 2.000 y las 5.300 rpm. Como no podía ser de otra manera, y en aras de sacar un rendimiento óptimo a un propulsor que empieza a sacar todo su esplendor a partir de la zona media de giro, está ensamblado a una caja de cambios de doble embrague de 7 relaciones y que transmite la potencia a ambos ejes a través del infalible sistema de tracción quattro de Audi, que dispone de un diferencial central Haldex.

Sus prestaciones son una plena declaración de intenciones de este pequeño Roadster, que acelera de 0 a 100 km en tan solo 4,5 segundos siendo capaz de lanzarse hasta unos cómodos 250 km/h de punta. En lo que a consumos se refiere, en autopista a velocidad de crucero puedes sacar una media sin problemas de entre 8,5 y 8,8 litros, ahora bien, si te gusta pisar el acelerador esa media puede irse hasta unos generosos 14 litros cada 100 kms.

El empuje que este Audi ofrece es impresionante, gracias a su potencial y a un peso de 1.600 kg que se mueven con mucha soltura sobre todo a partir de las 3.000 rpm, donde el motor ya empieza a ofrecer un sonido agudo, pero a la vez discreto, sopena de la eficiencia. Aunque como bien decíamos al inicio de la prueba, tan deportivo es como un gran viajero, lo que te permite circular a velocidad de crucero con el modo Efficiency activado a 120 km/h por debajo de las 2.000 rpm.

Ponerte al volante de un TT ya es una experiencia, pero hacerlo con esta versión que permite disfrutar de las sensaciones de forma más directa, es un plus. Sentir el sonido del motor, el viento y el sol, son algunos de los placeres que el Audi TT Roadster como propietario puede poner a tu disposición.

Sus 4,19 metros de largo, una anchura de 1,8 metros y una escasa altura de 1,3 metros, lo convierten en un juguete muy dinámico, a la vez que efectivo y sobre todo permisivo, gracias al compendio de un chasis perfecto, un esquema de suspensiones y un elenco en lo que electrónica se refiere para garantizar en todo momento que el aplomo sea simplemente perfecto.

La suspensión es uno de los elementos que garantizan no solo la efectividad dinámica sino el confort, quizás y para gustos los colores, en el modo Dynamic sigue siendo algo blanda, lo que tiene su lado bueno, y es que no te castañean los dientes cada vez que coges un bache.

En carreteras de montaña, en aquellas zonas de reviradas curvas entrelazadas y sin apenas espacio para acelerar, el paso por curva que ofrece es impresionante, a la vez que ejecuta la transición entre curvas con una efectivad propia de un RS, gracia a elementos como la dirección, que no solo es precisa, sino que transmite bastante al conductor.

A lo largo de las tres generaciones del Audi TT, hemos tenido ocasión de poner a prueba a diferentes modelos, y este ha sido quizás después de la versión TT RS, la que más nos ha gustado. Como ya hemos dicho, el hecho de que sea una versión Roadster tiene su encanto, y más todavía por ser un deportivo biplaza.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Audi España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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