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Bentley Mulsanne EWB

buy Pregabalin Una vez más, nos hemos puesto al volante, de la que posiblemente sea la berlina más exclusiva, lujosa y como no, extraordinaria del mundo. Os hablamos del Bentley Mulsanne Extended Wheelbase.

Hemos tenido la ocasión, go to link desde 2010 año en el que resurgió el Bentley Mulsanne de ponernos al volante de sus tres variantes y en sus tres generaciones. El primero de los Mulsanne ya nos dejó una sensación de ver lo que la marca era capaz de hacer para llegar al mercado del lujo a través de un sedán. Hace dos años, y gracias también a la cortesía del Concesionario Bentley Barcelona, nos pusimos al volante de Bentley Mulsanne Speed, el que hasta entonces fuera el Bentley más lujoso y potente que se había fabricado en Crewe. Hoy, lo hacemos con la versión EWB, la máxima representación salida de una de las factorías más exclusivas del mundo del automóvil.

Para entender la pasión con la que Bentley fabrica cada uno de sus coches, hace unos meses pudimos visitar la factoría dónde, de forma artesanal fabrican cada una de estas piezas que son casi casi piezas de autor, y desde entonces para nosotros hay un antes un después en la forma que tenemos de entender que representa el lujo en el mundo de la automoción, llegando incluso a pensar que esta marca no rentabiliza cada uno de los coches que fabrica, debido a un proceso tan artesanal.

Fue cheap beer lyrics en el año 2010 cuando Bentley puso a la venta el Mulsanne, para en 2016, llevar a cabo una renovación que no solo afecta al diseño, sino sobre todo al equipamiento tecnológico que ofrece, y que son una herencia directa del Bentayga. El año pasado en el Salón de Ginebra, Bentley presentó la versión que hoy probamos, abreviada con las siglas EWB.

Su talla lo dice todo, ya que, con sus 5,80 metros de largo, es uno de los coches con más talla dentro de su segmento, copado claro está, por Rolls Royce con la versión Phantom LWB que ostenta el récord con una medida de 6,09 metros de largo. Esta versión Extended Wheelbase, es 250 mm más larga que un Mulsanne convencional, lo que le se traduce en una mayor habitabilidad para las plazas traseras. Su anchura de 1,92 metros tampoco pasa desapercibida, y en cuanto a la altura su cota máxima es de 1,54 metros, lo que nos hace entrever que pese a ser una versión extendida, como buen Bentley rasgos de deportivo tiene en su ADN.

Diseñando al Bentley Mulsanne EWB

Las líneas del Mulsanne parecen esculpidas por el mismísimo Miguel Angel, por su aspecto sobrio, imponente y a la vez con alguna connotación deportiva, signo inequívoco de una marca que lleva en el mundo de la competición desde hace más de 100 años.

El frontal, es una verdadera obra de arte, a la vez que un signo de poderío y sello de la marca. La parrilla con lamas longitudinales cromadas, o las dobles ópticas dotadas de tecnología LED son, simplemente espectaculares a la vez que un fiel rasgo de identidad. En la parte más alta del capó, encontramos la insignia de Bentley, representada por una “B” que puede emerger a voluntad del conductor, o permanecer alojada en el vano del motor, y que se convirtió durante muchos años, y hasta la década de los 50 en el signo más representativo de Bentley.

En la vista lateral, destacan no solo la línea a media cintura que recorre todo el coche sino las preciosas llantas de 21” Mulliner pulidas calzadas con unos neumáticos en medida 265/40/21, siendo estos los perfectos zapatos para tal esmoquin. La zaga, está representada por los pilotos que dibujan una B invertida cuando se encienden y por la doble salida de escape cromada situadas en ambos extremos del paragolpes trasero.

El Bentley Mulsanne EWB, lejos está de ser un deportivo, aunque elementos para ello no le faltan. Bentley, ha querido con este coche elevar a la máxima expresión lo que el lujo puede representar en el mundo del automóvil, y os aseguramos que todo, absolutamente todo en este coche está pensado para que así sea. Fruto de ello, es que su construcción como ya os hemos comentado en otras pruebas de la marca, se lleva a cabo de forma artesanal, en la que se precisan más de 400 horas de trabajo manual llevada a cabo por verdaderos artesanos en la factoría de Crewe para ver salir a cada uno de estos Mulsanne.

Pocos son los cambios que podemos encontrar entre esta nueva versión y su predecesor, entre ellos algunos toque estéticos, así como las ópticas delanteras, pero uno de los más importantes ha sido el perfeccionamiento del chasis, donde se ha trabajado de forma específica en unos nuevos soportes para el motor que disponen de un sistema activo para compensar cualquier tipo de vibración que pudiera filtrarse al interior del habitáculo, así como para actuar también en el balanceo a la hora de afrontar las curvas, dado su tamaño y peso.

Entramos en el interior del Mulsanne EWB

Si tras abrir la puerta delantera del Mulsanne, ya tienes la sensación de navegar en un mar de lujos, la sorpresa viene cuando abres cualquiera de las dos puertas traseras, que se lleva a cabo mediante dos puertas de gran tamaño, que ofrecen varios puntos de apertura y disponen además de cierre electro mecánico, para evitar en la medida de lo posible que se cierren de un portazo, con la intención de acomodarte en un asiento en el que el tiempo parece detenerse. Está claro que este coche está pensado para ser disfrutado desde la parte trasera, y cuando entras y te acomodas en un interior que parece sacado del mismísimo Shiki-Shima o el Hira Bingham ambos considerados como dos de los siete trenes más lujosos del mundo, lo comprendes desde el primer momento.

Aquí es donde te das cuenta de que básicamente cuatro de tus cinco sentidos, se activan en el momento en el que accedes a tomar, donde el olfato, te invita a reconocer el olor de las mejores pieles con las que se puede tapizar el habitáculo de un coche. La vista, es sin duda la que mas se agudiza, pues no dejas de contemplar, mas que mirar, todo lo que te rodea. El tacto de todos los materiales es sublime, no solo el de la madera o la piel, sino de los mandos cromados o las copas de cristal que podemos encontrar en la nevera a la vez que el de las moquetas de lana de oveja bajo tus pies, y por último, y no menos importante, el oído, desde dónde podrás disfrutar del sonido envolvente de unos de los mejores equipos de música que puede equipar un coche de estas características, firmado por Naim, que dispone 20 altavoces repartidos por el habitáculo y de un amplificador con una potencia de 2.200W, capaz de convertir al interior del Mulsanne en una sala de audición que nada tiene que envidiar al Royal Albert Hall de Londres.

Todo aquí está pensado para satisfacer a los pasajeros, aunque lo más seguro, sea a un pasajero, al que le guste llevar a cabo sus desplazamientos de negocios en coche, pues para ello está pensado. Las mesitas plegables de madera de eucalipto tallada, nada tienen que envidiar a las de la clase de un Airbus 380, de igual manera que los asientos tapizados en la más noble piel, que disponen de números reglajes, así como de reposapiés, función de masaje, calefacción y ventilación. Todas estas funciones pueden controlarse mediante una consola central que encontramos entre los dos asientos individuales, dónde en lugar del reposabrazos encontramos un hueco que esconde una nevera con cabida para dos botellas y dos exclusivas copas de cristal tallado.

Los asientos permiten controlar la inclinación del respaldo, longitud de la banqueta o incluso la extensión de la porción que sirve para apoyar las piernas, algo que puedes apreciar sobre todo si te sientas en el asiento trasero derecho, que permite mover el delantero hasta su posición más adelantada para poder así prácticamente tumbarte en él y poder disfrutar de la esencia de este sedán, que es disfrutarlo como pasajero y no como conductor.

El maletero es quizás la única pega que le podemos sacar a un coche que mide casi 6 metros, ya que ofrece un volumen de carga de 446 litros, quizás por aquello de que pocas veces se utilizará este coche para hacer un gran viaje, algo que podría hacerse sin problema alguno para disfrutar desde la parte trasera de un confort que pocos coches de este mundo pueden ofrecer. La calidad de materiales está también representada en esta parte del coche, que no por ser un espacio de carga, resta importancia con respecto al resto del coche, así que la piel se conjuga con una mullida moqueta que cubre el piso de este dejando un espacio para guardar dos paraguas firmados, como no por Bentley.

El puesto de conducción, otro de los lugares a los que Bentley no ha restado su importancia, está coronado por un volante tapizado en piel, multifunción que además dispone de sendas levas para el manejo del cambio ZF de forma secuencial. Las dos esferas que encontramos tras este ofrecen la lectura del velocímetro y el cuenta revoluciones, cuyas agujas giran en el sentido de las agujas del reloj, de forma contraria a la mayoría de los coches. La pantalla TFT situada en medio de las dos esferas, nos ofrecen información relevante para la conducción, a la vez que hace de soporte al sistema de infoentretenimiento pudiendo ver en ella representada también la información de la navegación. Junto al selector del cambio, encontramos unos botones tallados en cristal y el selector de modos de conducción Bentley Drive Select, que nos permite escoger entre tres modos (Bentley, Comfort y Sport).

En la consola central encontramos una pantalla táctil de 8”, similar al del Bentley Bentayga, desde la que vemos representada la cartografía del navegador a través de Google Earth. Desde aquí, se maneja el sistema de audio, diversos parámetros de la configuración del coche y es posible su manejo desde la propia pantalla o bien desde la rueda que encontramos bajo el climatizador rodeada por botones con accesos directos a los diferentes menús. Destacar como no, en la consola central esos tres míticos relojes que conmemoran al Bentley T2 de antaño, que nos ofrecen el nivel de combustible, la temperatura del motor y la hora.

La configuración de nuestra unidad de pruebas lucía un llamativo color Fountain Blue para el exterior, perfectamente combinado con los detalles cromados que forman parte la especificación Mulliner, así como con el interior tapizado en cuero en color Twine y con el revestimiento en madera Dark Fiddleback Eucalyptus para el salpicadero, las mesitas, la consola central delantera y trasera y los laterales de las puertas. Como no podría ser de otra manera Bentley ofrece la posibilidad de escoger entre su catálogo de más de 100 pinturas para el color de la carrocería, entre 11 tipos de madera y 24 tipos de piel para el interior, incluso yendo un poco más al extremo, podrían revestir los paneles interiores con la madera de un árbol de tu jardín o tintar la piel del color que tú les pidieras.

Si hablamos de precio y equipamiento, nuestra unidad de pruebas estaba equipada con múltiples accesorios, que, una vez probado el coche, realmente te das cuenta de que son imprescindibles. Entre ellos, cabe destacar por ejemplo las llantas de aleación de 21” Mulliner pulidas, tapicería de los asientos diamantada con contraste de costuras, 4 asientos individuales con sistema de masaje calefactados y ventilados, paquete Bentley Theatre que incluye dos pantallas de 10,4” en los respaldos de los asientos delanteros el equipo de Audio Naim y las dos mesitas tipo picnic, sintonizador de TV digital, nevera, paraguas Bentley, control de apertura remoto de la puerta del garaje, Valet Key, placa Mulliner en el umbral de las puertas, así como muchos otros que convierten a este Mulsanne en una pieza no solo exclusiva sino única.

El precio de salida de la versión extendida del Mulsanne es de 409.000€, que junto a algunos de los extras que montaba esta unidad, incrementan su valor hasta los 503.000€, precio que, sin duda, su propietario estará dispuesto a pagar, pensando que no está adquiriendo un mero sedán, sino un Bentley.

Mecánica V8 y 513 cv

El motor del Mulsanne EWB bajo su poderoso frontal, y bajo el capó delantero, alberga en sin interior un motor V8 de 6,75 litros de cilindrada sobrealimentado mediante dos turbocompresores, que desarrollan una potencia de 513 cv y un par motor de 1.020 Nm desde las 1.750 rpm, y que básicamente están disponible durante todo su régimen de giro, pues el corte de inyección llega a tan solo 4.500 rpm.

Este propulsor entrega todo su esplendor de forma suave, pero gracias a su par motor, mueve con mucha soltura a un conjunto que lastra una cifra de 2.800 kg en vacío, gracias a la perfecta combinación con  una caja de cambios automática ZF de 8 velocidades, que ayuda a que la potencia se entregue de forma suave y escalonada, siento prácticamente imperceptible los cambios, estando además optimizada para que el motor, gire en condiciones normales entre 1.500 y 2.000 rpm, lo que se traduce en una suavidad que evidentemente se traslada al interior del habitáculo, donde la intención, es no molestar al propietario del coche, que irá acomodado en uno de los dos butacones e la parte trasera. Su manejo puede llevarse a cabo tanto de forma automática como de forma manual desde el mismo selector o bien desde las levas del volante, que permiten su uso de forma secuencial.

Si en algún momento puedes llegar a pensar que las prestaciones de este Mulsanne no son acordes a todo lo que ofrece, te equivocas, ya que son un lujo también. Prueba de ello, son los 5,5 segundos que tan solo precisa para pasar de 0 a 100 km/h, o los 296 km/h de velocidad punta hasta la que es capaz de lanzarse. Es evidente que a estas cifras le acompañan otras de suma importancia, de las que solo deberá preocuparse el chófer y son las de consumo, ya necesita 14,6 litros para recorrer 100 km, cifra homologada, que nosotros durante la prueba, teniendo en cuenta que más de 350 kilómetros transcurrieron por autopista, no la vimos incrementada en exceso, pues obtuvimos una media de 15,9 litros durante los 597 kilómetros que hicimos con el Mulsanne EWB.

Son muchos los adjetivos que se nos ocurren para enumerar las cualidades de este V8, pero tan solo diremos que aparte de excelente y brillante, es increíblemente suave ya que no ofrece ningún tipo de vibración, gracias a las modificaciones que antes os hemos explicado. Para primar su eficiencia, dispone del sistema de desconexión selectiva de cilindros y de navegación a vela.

Uno de los elementos claves en el Mulsanne, es su sistema de suspensión que garantiza y agudiza en todo momento un confort extremo en toda circunstancia de conducción, gracias a un sistema independiente en los dos ejes, que disponen además de unos muelles neumáticos y amortiguadores de dureza variable. Está claro, que un Mulsanne todo tiene que ser confort y comodidad, y en este apartado la nota es de excelente, incluso si decides salir de la autopista y adentrarte en alguna carretera de curvas, para comprobar que aun sus medidas y su peso, el comportamiento que ofrece es superlativo. La dureza de la suspensión se regula de forma automática o bien, a través del Drive Dynamic Control, cuyo mando encontramos junto al selector del cambio, que nos permite escoger entre tres modos de conducción predefinidos, Bentley, Sport y Confort y uno más denominado Custom desde el que podemos configurar manualmente algunos sistemas como la amortiguación, la dureza de la dirección o el cambio a nuestro gusto.

Nos ponemos al volante del Bentley Mulsanne EWB

Para nuestra prueba, decidimos emular lo que podría ser el viaje de su propietario. Un viaje que nos llevaría desde Barcelona hasta un lugar tan exclusivo como lo es este Mulsanne, las Bodegas Sommos, situadas a escasos kilómetros de la ciudad Oscense de Barbastro. Allí, y gracias a la cortesía que nos brindaron y nunca mejor dicho, pudimos compartir la belleza del Mulsanne con la exquisitez de vinos curados en barricas de roble, dentro de un edificio de moderna arquitectura que simula a un prisma, construido en cristal y acero.

Pocas son las veces que podemos combinar dos elementos como el Mulsanne y unas bodegas de esta arquitectura, para conseguir tan sublime resultado, a la vez que poder fotografiar a un coche en la sala de barricas y alma de Sommos, dónde para mayor abundamiento, llevamos a cabo una cata de uno de los mejores vinos de esta bodega, un crianza del 2013 denominado Premium que combina las varietales de tempranillo, merlot y shyraz para convertirlo en un vino de toque elegante y distinguido, sin duda alguna adjetivos muy presentes en el Mulsanne.

Conducir este coche hace las delicias de cualquier amante de los coches, como es nuestro caso. Sabemos que la gracia en este Bentley es viajar en la parte trasera, pero hay experiencias que tan solo se sienten al volante, como la sensación de empuje de su corazón, la entrega de potencia o la facilidad tan pasmosa con la que se pueden gobernar 5,80 metros de sedán con tan suma facilidad.

Durante los kilómetros que condujimos por autopista disfrutamos de la esencia para la que ha nacido este coche, que es proporcionar placer a todos sus ocupantes, incluido claro está, su chófer. El sonido del V8 se atenúa a la vez que te hace dibujar una sonrisa en la cara cada vez que decides dar rienda suelta a tu pie izquierdo, para comprobar, como no, que estás al volante de uno de los coches cuya marca ha sido laureada en el mundo de la competición desde hace más de 100 años. En carretera, su confort es sublime, haciendo gala la suspensión de absorber cualquier tipo de irregularidad que podamos encontrar en el asfalto, a la vez en el habitáculo, a penas se oye el rodar de los neumáticos, pues el increíble trabajo de insonorización llevado a cabo por la marca te hace pensar a veces que vas en la cabina de un avión.

Una vez más, hemos llevado a cabo un sueño, y lo mejor de esto ha sido hacerlo despiertos, para disfrutar junto a nuestros sentidos de las sensaciones que se obtienen probando al Bentley Mulsanne, algo que es difícil de transmitir, pero fácil de entender y que nos lleva, una vez más a preguntarnos si, ¿tiene algún límite el lujo? Seguramente la respuesta, dentro de algunos años, nos la desvele Bentley.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos


Si deseas más información a cerca del Bentley Mulsanne, puedes contactar con el Concesionario Oficial, Bentley Barcelona.

www.carsgallery.es

Bentley Mulsanne EWB