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Hace 15 o 20 años atrás, todos nos preguntábamos como serían los coches en el futuro, esos que veíamos en las películas con aspecto futurista. El futuro ya está aquí, y el BMW i8 es una fiel prueba de ello, pues es tecnológicamente hablando, uno de los coches más avanzados y tecnológicos que podemos encontrar en el mercado.

El BMW i8, es un coche diferente, no solo por su aspecto, su imagen más propia a la de un ovni, sino por todo lo que conlleva conducirlo. La experiencia es inaudita, a la vez que única, ya que es un coche de aquellos que pruebas, en lo que todo es tan diferente que lo catalogas como único.

PRUEBA-BMW-I8 (39)En apariencia, le encontramos un cierto parecido al BMW M1, que data del año 1978, cuyo aspecto para la época ya era del todo futurista, aunque su base real es el BMW i8 Concept que se mostró en el Salón de Frankfurt en el año 2011, fruto de los diseñadores de la marca que se aunaron para conseguir un deportivo que fuera diferente a todo lo demás, y desde luego lo consiguieron.

Con unas medidas de 4,68 metros de largo, 1,94 de ancho y una altura de tan solo 1,29 metros, su aspecto es imponente a la vez que singular por las formas y las líneas que BMW ha utilizado para realizar un coche aerodinámicamente perfecto que dispone de un coeficiente de 0,26 Cw. Todo en el exterior está pensado para que fluya el aire a la vez que dibujar una sinuosa silueta.

Hemos tenido ocasión de probar coches que llaman la atención y mucho, de los que nos han pedido poder hacer fotografías, subirse en el interior a modo de recuerdo o por pasión hacia una marca, pero lo que nos sucedió con el i8, fue algo increíble. En la ciudad, raro era no ver a los peatones girar la cabeza al pasar, aunque conduciendo en modo eléctrico por la misma, intentas pasar desapercibido, y es una maniobra que no consigues hacer. Pararte en un semáforo, es como estar tras un escaparate de una tienda de objetos de lujo, en la que todo el mundo se para para admirar lo que allí hay expuesto, pero que decir, de lo que es aparcar el coche, una maniobra fácil de hacer, para dejar expuesto el que será el objeto como selfie del año. Creo que nunca a ningún coche de los que hemos tenido ocasión de probar le habían sacado tantas fotos.

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Dejando esta anécdota de lado, y volviendo a la prueba, el i8, es algo más que un coche deportivo, un coche con el que viajar es una delicia, por la suavidad, comodidad y sobre todo por la eficiencia que ofrece, pero no te dejes engañar, su concepción ha sido pensada para tener entre manos lo más parecido a un M de BMW, y para ello, tan solo has de pulsar un botón, el resto, viene prácticamente solo.

Cuando lo ves aparcado, es simplemente espectacular, pero cuando abres una de sus puertas todavía lo es más. La apertura se hace de forma vertical y adelantada, en forma de guillotina, y deja al descubierto gran parte de la fibra de carbono reforzada con plástico (PRFC) que se ha utilizado en la parte superior del chasis (que es de aluminio) para la construcción de su estructura. La maniobra de entrada al coche, es algo contorsionista, pero fácil de hacer y de recordar. Quizás salir del habitáculo cuesta un poco más, pero vale la pena sufrir para disfrutar, y nunca mejor dicho.

PRUEBA-BMW-I8 (20)Los asientos recogen el cuerpo a la perfección, y la posición de conducción es realmente baja a la vez que deportiva, aunque no tienes la sensación de ir tan estirado como puede parecer desde fuera. Aun teniendo un cockpit angosto, se disfruta de una gran amplitud que se traduce en comodidad para conductor y pasajero, algo que no podrán decir los ocupantes de las plazas traseras, que claro está, están ahí pero para una emergencia solamente.

Dentro, se respira un aire futurista, gracias al diseño del cuadro y del salpicadero, aunque personalmente, lo hubiera digitalizado un poco más, sobre todo en lo que a la cónsola central se refiere, pero hemos de pensar, que a veces el diseño está reñido con la funcionalidad, por lo que tener algunos mandos ya conocidos dentro de la marca, no está tan mal. Eso sí, durante la noche, cuando cae la luz, es cuando más bonito es el interior, ya que unas franjas iluminadas en led azul recorren parte del salpicadero y de las puertas para darle ese toque más futurista si cabe.

El volante tiene un tamaño y grosor perfectos, aunque un acierto para facilitar la entrada al coche, hubiera sido achatar la parte más baja del mismo. Tras este, encontramos un cuadro digital con dos grandes esferas, que nos indican la información en base al modo de conducción seleccionado. En el caso de que escojamos conducir en modo eléctrico o Efficiency la pantalla es de color azul, y la información que vemos proyectada es en el reloj de la izquierda, la de la velocidad, y en la derecha el modo de uso del motor eléctrico. Si escogemos el modo de conducción sport, la pantalla cambia de color para ponerse en tonos rojos, y proyectar en el reloj de la derecha un cuenta revoluciones. En ambos casos, siempre vemos proyectado el nivel de carburante, así como el estado de carga de la batería y el consumo de los motores.

PRUEBA-BMW-I8 (66)La segunda pantalla, la encontramos en el centro de la cónsola, y es la que nos ofrece la información así como el control del sistema multimedia, el navegador, el teléfono, el acceso a internet, el sistema BMW Connected Drive, la cámara de marcha atrás, haciendo también de ordenador de a bordo, mediante la representación de gráficos para ver el flujo de energía o los diferentes consumos y autonomías.

El climatizador bizona, está situado encima del selector del cambio automático, y a la izquierda de este, encontramos una botonera, en la que destaca el botón start, y el selector de modos de conducción (Comfort, Eco-Pro, eDrive y Sport). Tras estos botones y como prolongación del reposabrazos, encontramos el mando iDrive.

El maletero es uno de los pequeños inconvenientes que podemos encontrar en el i8, pues tan solo dispone de 154 litros de capacidad. Se accede a él, mediante el portón de cristal que hay en la parte trasera y no deja mucho sitio para albergar equipaje, de ahí que las plazas traseras, puedan dar algo de apoyo para guardar alguna que otra bolsa de viaje.

El BMW i8, dispone de dos motores, uno de combustión de gasolina biturbo de 3 cilindros y 1,5 litros de cilindrada que rinde 231 cv, y un motor eléctrico de 131 cv, encargado de poner en marcha el motor de gasolina, a la vez que recargar la batería y combinarse con el de combustión que está unido a una caja de cambios automática de seis velocidades.

Ambos motores le otorgan al i8 una potencia total de 362 cv, más que suficientes para mover con muchísima soltura los 1.485 kg de pura tecnología, basada en la de un híbrido enchufable.

Sus prestaciones también son merecedoras de ser mencionadas, pues acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 4,4 segundos, algo que su hermano, el BMW M6 hace con 560 cv.

PRUEBA-BMW-I8 (3)En lo que a consumos se refiere, BMW ha homologado un consumo medio de 2,1 litros a los 100 km, que en carretera o durante una prueba es prácticamente imposible de conseguir. No obstante antes de entrar a probarlo en una revirada carretera de montaña, nos acercamos a los 3,4 litros a los 100, cifra que desde luego no está nada mal para un deportivo de este calibre y que tras conducir por esta, vimos aumentada hasta unos discretos 8,8 litros. Es posible bajar ambas cifras, pero para ello has de ir muy pendiente de cómo quieres conducir y has de tener en cuenta por donde lo vas a hacer, para escoger siempre la mejor opción.

El motor de combustión, se haya situado en el tren trasero, y el eléctrico, bajo el capó del frontal. Esto permite que este BMW parezca tener tres tipos de tracción diferentes. Trasera para el motor de 3 cilindros, delantera cuando se usa solo el motor eléctrico, y algo parecido a un sistema de tracción xDrive cuando se usan ambos motores a la vez.

Junto al selector del cambio, como ya hemos comentado, encontramos el selector de modos de conducción, que nos permite cambiar y combinar el uso del motor de combustión con el motor eléctrico, en función de nuestra necesidad o de la propia del coche, o bien, de por dónde vayamos a conducir.

PRUEBA-BMW-I8 (26)Como es de esperar el i8 ofrece un equipamiento muy amplio, aunque claro está, y como todo buen BMW, se puede personalizar, con el listado de opcionales que nuestra unidad de pruebas equipaba, y que bajo la denominación de paquete Pure Impulse, incluye Head-up-Display, alarma, iluminación ambiental, faros LED, equipo de música Harman Kardon, cinturones en color azul, tapicería de cuero integral o llantas de 20” calzadas con neumáticos 215/45 en el eje delantero y de 215/45 a 245/40 detrás, entre otros.

El paquete Driving Assistant que también equipaba incluye detector de peatones, advertencia de frenada de emergencia, reconocimiento de señales de tráfico o cambio automático de luces cortas a largas, función que no deja de sorprendernos por lo útil que es.

Tras recoger el coche en el concesionario, y para circular por la ciudad, escogimos el modo eDrive, que dispone de 37 kilómetros de autonomía total en modo eléctrico. Para cargar las baterías, puedes hacerlo de dos maneras, o bien enchufándolo en la toma de tu casa, o bien utilizando los diferentes modos de conducción. Utilizando el modo de conducción Eco Pro, el coche tras dejar de pisar el acelerador recupera energía al igual que hace en las frenadas, algo que en ciudad, hacemos constantemente. Con este modo, es como si estuvieras dentro de una nave gravitando por el espacio, tan solo la rodadura de los neumáticos perturba en el interior junto a un pequeño zumbido eléctrico parecido al de su hermano el i3.

PRUEBA-BMW-I8 (43)Al salir de Barcelona, tomamos rumbo hacia el sur, con la intención de entrar en la autopista y comprobar el segundo de los modos de conducción, el Confort. Aquí el i8, usa su inteligencia para llevar a cabo una conducción de forma eficiente, en la que ambos motores se combinan en función de la velocidad o de la demanda que hagamos al pedal del acelerador.

Llegamos ya donde queríamos y más ansiábamos, a la carretera que circunda el Pantano de Foix, a una hora en la que apenas hay coches circulando y el sol brillaba en lo alto, procedemos a pulsar el botón que nos llevaría a conducir en modo Sport. Como si de un serie M se tratara, como si dentro tuviera al mismísimo Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el i8 se convierte en un deportivo de armas tomar, que con un motor de tres cilindros y un bramido propio de un V8 empieza a hacerte sentir cosas que nunca antes habías sentido al volante de un coche, claro está, el i8, el algo más que un coche.

El sonido que ofrece este motor, es sin duda singular, pues gracias a su amplificación, es los más parecido a un V8 cuando lo utilizas en modo Sport, en condiciones normales, apenas se aprecia rumorosidad en el interior.

La dirección eléctrica hace que todo al volante sea fácil, y aunque quizás es algo ligera es muy precisa, tan solo es cuestión de acostumbrarse. Las sensaciones que ofrece todo el conjunto, chasis, suspensión, y sobre todo motorización a la hora de trazar las curvas, es algo que tienes que probar, pues cuando ambos motores giran, es como si estuvieras sentado en un coche con tracción total que parece estar guiado por railes. El aplomo, la sensación de seguridad que ofrece es admirable a la vez que cada vez te alegras más y más tras el volante jugando con las levas del cambio para oír el rugido del motor en las reducciones.

El cuadro de mandos, que ha cambiado de color, y ahora presenta las esferas en un color rojo que parece sacado del mismo infierno, nos ofrece la información del motor térmico, así pues, vemos como la aguja del cuentarrevoluciones sube y sube hasta casi unas generosas 7.000 vueltas a la vez que la del velocímetro la acompaña, y es entonces cuando te das cuenta de lo rápido que puedes ir con este coche, así que hora de tocar el freno, para cambiar al modo confort, y disfrutar de las preciosas vistas del pantano mientras conducimos.

Tras unos kilómetros conduciendo sacando lo mejor del i8, grata sorpresa nos encontramos, y es que las baterías, gracias a la frenada regenerativa, están cargadas de nuevo. Por lo que nuestra autonomía acaba de ganar 37 kilómetros para seguir conduciendo disfrutando del paisaje que nos llevaría al Castell de Olérdola, para dar comienzo a nuestra sesión de fotos. Otra de las anécdotas que os podemos contar, es que camino a este castillo, nos paramos en medio de la carretera que finaliza en el mismo, para tomar unas fotos, y para nuestra sorpresa, aparecieron siete coches alemanes totalmente camuflados, que se detuvieron para admirar nuestro i8.

PRUEBA-BMW-I8 (10)Que el i8 tiene cabida en nuestro Luxury Garaje es algo que pensamos desde el primer momento que lo vimos. Ahora, tras probarlo, ocupa una de las primeras posiciones por lo singular y espectacular que es. Es un deportivo que permite su uso a diario, siendo de los más cómodos que hemos probado para viajar, además de ser el que mejor combina las prestaciones con la eficiencia.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW Group Prensa | @bmwgroupprensa
  • BMW España | @bmwespana
  • Fotografías: Javier Lorite y Cristóbal Arjona
  • Configurador BMW i8: http://goo.gl/GT5hZP