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Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española la definición de sensación, encontramos la siguiente definición: “Impresión que percibe un ser vivo cuando uno de sus órganos receptores es estimulado”. Si esta definición la trasladamos al hecho de ponerte al volante de uno de los M más exclusivos que hay, resulta que no solo es un órgano el que pueda resultar estimulado, sino más bien todos en conjunto, pues este BMW, es para disfrutarlo con los cinco sentidos.

La segunda generación del BMW M4 luce un diseño impresionante, por los cuatro costados, pero, en nuestra opinión el frontal juega un papel decisivo, pues los dos nuevos riñones que tanto dieron que hablar, se han convertido ahora en el sello de identidad de la marca para los vehículos precedidos de la M, la letra más poderosa del mundo.

Sinceramente tenemos que decir, que en el caso del M4, nos gusta más la versión coupé que esta versión cabrio, pero solamente en lo que a estética se refiere cuando no está descapotado, ya que la tapa de capota sobre el maletero del coche, dibuja dos líneas que no nos acaban de convencer. Eso sí, descapotado es una maravilla.

Todo en el Serie 4 está “musculado” para que solamente de un vistado adviertas que tienes frente a ti a la versión más potente. Una versión que enfatiza el talante deportivo  de la Serie 4 elevada a la enésima potencia, y hablando de esto, encontramos unos 510CV que parecen querer salir en todo momento a galopar.

En la vista lateral destacan las preciosas llantas de  19” y 20” calzadas con neumáticos Michelin Pilot Sport Club 2 en medidas 275/40/19 y 285/35/20, que dejan entrever el equipo de frenos carbocerámicos que forman parte del paquete exterior M Race Track opcional con unos discos de 400mm y pinzas de 6 pistones para el eje delantero y de 380 mm para el trasero.

En la zaga, vemos la misma reinterpretación que en la delantera, no dejando dudas de que estamos frente a un M. Por un lado, el difusor acoge unas generosas salidas de escape de 100 mm de diámetro, por las se deleita un sonido entre agudo y metálico proveniente del motor de 6 cilindros.

Mecánica insuperable

El alma de este M4 Competition es un motor de 6 cilindros en línea biturbo de 3.0 litros que ofrece una potencia de 510CV (60CV más que su antecesor) y un par motor de 625 Nm entre las 2.750 y las 5.500 rpm. Está asociado a una nueva caja de cambios M Steptronic de 8 relaciones con Drivelogic de convertidor de par, que ofrece tres reglajes en cuanto a la rapidez de los cambios y permite subir las marchas hasta el corte de inyección sin que cambie sola a la marcha superior, algo fundamental e imprescindible en un deportivo de esta talla que te permite en todo momento sacar el esplendor mecánico con el que se le ha dotado.

Para transmitir la potencia al tren trasero encontramos un diferencial M activo que permite el ajusta del control de tracción en 10 niveles lo que garantiza en todo momento y a petición del conductor un nivel de tracción óptimo en función de dónde y cómo queramos conducir. Si activamos el sistema MDM o M Dynamic Mode a la salida de las curvas verás como vas dejando un dibujo negro en el asfalto gracias al sobreviraje que esto conlleva y aunque sea controlado hemos de pensar por mucho que nos guste hacer el gamberro, que llevamos 510 CV bajo el pie derecho que quieren ser desbocados en todo momento, para dar rienda suelta a todo el potencial del M4.

Como ya os comentamos en la prueba del M4 Competition, en la versión Coupé hace unos meses, este propulsor ha sido mejorado por los ingenieros de BMW M GmbH, en lo que a lubricación y refrigeración se refiere, ayudando a canalizar el aire a través de las tomas delanteras hacia tres radiadores siendo uno de ellos de aceite diseñado para el uso en circuito. Además, se ha incrementado la presión de los turbos hasta los 350 bares para que los tiempos de inyección sean más cortos y por ende se mejore la combustión de la gasolina y se han utilizado componentes impresos en 3D para reducir también el peso de la culata lo que permite una mejora en la refrigeración optimizando así la gestión térmica de todo el bloque.

El BMW M4 Competition en esta versión cabrio, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,7 segundos y de lanzarse hasta los 290 km/h con el M Driver Package que equipaba nuestra unidad de pruebas. En lo que a consumos se refiere, a velocidad de crucero con el modo Comfort activado en octava velocidad el M4 gira a tan solo 1.900 rpm, lo que hace que puedas conseguir cifras de entorno a los 12 litros que la marca ha homologado. Ahora bien, realmente cuesta bajar de los 15 litros a los 100 en conducción mixta y de los 20 si es puramente deportiva.

Elementos M para una dinámica de competición

Las nuevas generaciones M, están pensadas para ofrecer a sus propietarios lo que esperan, un comportamiento extremadamente deportivo, es por ello, que en este coche todo está pensado para ese fín.

Podemos configurar de forma individual casi todos los elementos que nos harán disfrutar, como el control de tracción, la respuesta del cambio o del motor, pasando por la suspensión  e incluso hasta la potencia de frenada a través del sistema M Drive.

Uno de los elementos clave con los que sí o sí tienes que equipar al M4 Competition es el sistema de frenado con los frenos de carburo de silicio reforzados con fibra de carbono, que detienen con extrema firmeza a las casi dos toneladas que lastra este deportivo y que además son eternamente infatigables.

Por su parte la dirección eletromecánica M Servotronic ayuda con su firmeza a la entrada y salida de las curvas, siendo muy comunicativa y trasladando al volante lo que pasa en todo momento en el tren delantero, lo que se traduce en una precisión que te permite abordar curvas rápidas sin que la delantera titubee.

El M Mode, permite escoger entre tres modos de conducción (Comfort, Sport y Sport +), además de otros tres modos específicos para poder sacar más jugo a todo el conjunto (Road, Sport y Track). Con el modo Sport se desactivan las ayudas en la dirección y sistema de frenado y con el modo Track, básicamente nos quedamos sin electrónica que nos ayude, siento el más pasional y divertido de todos, aunque como su propio nombre indica lo ideal es disfrutar de él en circuito.

Además de lo anteriormente expuesto, y por si ya fuera poco, el contro de tracción M permite ofrece 10 niveles de deslizamiento limitado de las ruedas posteriores, dejando la libertad que queramos al eje trasero, pero para ello lo ideal es probarlo en circuito porque en carretera abierta es muy tentador a la vez que podría llegar a ser peligroso.

Por último y no menos importante, encontramos la suspensión adaptativa M que funciona al unísono con los diferentes modos de conducción y hacen que realmente este M4 sea un coche duro incluso con el tarado menos firme, donde castañear con los dientes es cuestión de encontrar un bache en el asfalto. Esta suspensión es inteligente, lo que quiere decir que gestiona de forma individual la dureza de la suspensión de cada una de las ruedas en función de la conducción que estamos haciendo.

En carretera

Son ya muchos los M que han pasado por nuestra redacción entre ellos, como os hemos comentado el M4 Competition, M5, X6 M, M2 CS, M8 Competition o M3, por lo que podríamos extendernos en llegar a conclusiones de Petrol head de cada uno de ellos. Si bien es cierto que todos los M que os hemos nombrado los hemos probado en circuito, este M4 Competition Cabrio no, pero no por ello vamos a decir que tiene algo que envidiar a sus hermanos.

En autopista es un deportivo para viajar, además con 4 plazas, aunque las traseras no sean para hacer muchos kilómetros sin capota, que quizás será lo único que las penalice. Como ya hemos dicho es un coche muy muy deportivo, pero permite su uso a diario, a diferencia de otros modelos que son algo más radicales.

Las carreteras de montaña son su hábitat natural, donde puedes lucirte y sacar al piloto que todos llevamos dentro. Es un M muy fácil de conducir, sobre todo si encomiendas la seguridad al sistema de tracción M xDrive y a todo el elenco electrónico que te pondrá las cosas fáciles. Es preciso, rápido y sobre todo noble, insistimos, con la electrónica activada gira como si fuera por railes en cualquier situación y escenario gracias a todos los elementos que os hemos enumerado en la sección anterior.

Inspira confianza, y te permite ir todo lo rápido que tu quieras, pero a veces, como buen M, también insinúa que podría dar más de sí. Lo bueno que tiene este M4 es que puedes llegar a tener las dos caras de la moneda con tan solo pulsar dos botones, para pasar de conducirlo a pilotarlo.

Desactivar el control de tracción y de estabilidad en este M4 Competition es algo que solo se debería de hacer en circuito, aunque está claro que te sientes tentado en todo momento de hacerlo en carretera. Lo que propicia que la salida de las curvas sea algo más generosa, permitiéndote en algún caso dejar un hilo negro pintado en el asfalto.

Recordamos la prueba de la versión coupé y a grandes rasgos diríamos que en carretera no se aprecian diferencias notables entre una versión u otra, algo que a lo mejor en circuito si podría llegarse a notar, siendo la versión coupé más rápida y dinámica por la rigidez del chasis frente a esta versión convertible.

Si conducirlo puede llevarte al éxtasis, escucharlo lo hará. El sonido del motor de 6 cilindros es agudo, y suena como diría nuestro amigo y piloto Marcel Besolí, “gordo, gordo”, pero no tanto como nos hubiera gustado. Aunque eso tiene fácil solución, ya que los señores de Akrapovic tienen una línea de escapes específicos para el M4.

Interior extremadamente racing, como tiene que ser

El habitáculo del M4 Competition un templo de la deportividad, y en este sentido tenemos que alabar a BMW porque es de las pocas marcas que si diferencian en este sentido a sus modelos M del resto de la gama. Solo hace falta abrir la puerta y ver los baquets de fibra de carbono, que son de los más bonitos que hemos visto en un deportivo hasta la fecha. Si bien es cierto que cuesta acostumbrar a ellos en lo que a ergonomía se trata, sujetan el cuerpo como si no hubiera un mañana. Pero no solamente lucen diseño, sino que también ahorran 10 kilos de peso con respecto a los asientos convencionales de un Serie 4.

La perfecta combinación entre la piel negra y los detalles en fibra de carbono, conforman un interior premium, deportivo a la que ve que tecnológico. Todo aquí está pensado para que no te olvides de lo que llevas entre manos en ningún momento, como por ejemplo los dos botones de color rojo que encontramos en el volante desde los que se accede a los modos de conducción personalizables M1 y M2.

El cuadro de mandos BMW Life Cockpit Professional ofrece todo lo necesario para la conducción y encontramos dos vistas que pueden personalizarse, siendo más atractiva la más deportiva que nos deja un cuenta vueltas con la marcha que llevamos engranada en el centro, dando información a los laterales de la presión del turbo la temperatura de los neumáticos o un indicador de las fuerzas G entre otra información representada en una pantalla de 12,3”.

En la consola central encontramos enmarcada por un bisel de fibra de carbono la pantalla de 10,25”, desde la que se controla todo el sistema infoentretenimiento y que es compatible con los sistemas Apple CarPlay y Android Auto. Desde esta pantalla se pueden configurar de forma individual los diferentes modos de conducción, así como desconectar la tracción delantera del sistema xDrive.

Curioso es también el M Drift Analyser, ideal para aquellos que quieran hacer Drift con el M4, dónde quedarán grabados datos como el tiempo y los metros en los que el coche ha estado derrapando, así como el ángulo del derrapaje. Vamos, que esta chuche os aseguramos que os invita a buscar una explanada dónde ponerlo a prueba. Y sí, lo hicimos.

El selector del cambio tiene un botón junto a la “P” que sirve para regular la velocidad de los cambios a través del sistema Drivelogic pudiendo escoger entre tres opciones; una eficiente, otra más deportiva y una última óptima para circuito. Junto a este encontramos los botones para acceder a los diferentes modos de conducción a través del M Mode, pudiendo desde aquí acceder de forma directa a la configuración de cada uno de ellos, así como activar también las mariposas del escape y enfatizar más el sonido de motor de 6 cilindros.

En la parte trasera encontramos dos asientos individuales en los que la altura está penalizada por la caída de la capota. El maletero por su parte pierde entre 55 y 140 litros con respecto al coupé, dejando una capacidad de 300 litros.

Como casi todo en esta vida tiene un precio, el del BMW M4 Competition Cabrio es una base de 128.250€ o lo que es lo mismo, es 9.000€ más caro que la versión coupé. Nuestra unidad de prueba, a parte del excepcional equipamiento de serie, llevaba elementos que forman para de los extras, entre los que encontramos  como el color exterior M Sao Paulo Yellow (1.311€), Paquete M Race Track (20.442€), Paquete M Driver (3.130€), Cinturones de seguridad M (383€) BMW Display Key (447€), Sistema de protección activa para pasajeros (447€), Cargador inalámbrico (626€), Sistema de Sonido Harman Kardon (664€), Luces Láser (2.172€), Driving Assistant Profesional (2.552€), Paquete exterior fibra de carbono (5.300€) o el Parking Assistant entre otros que alzan la factura hasta unos muy generosos 163.000€.

La respuesta a si vale lo que cuesta está clara, y es rotunda, sí. Además de tener a uno de los M más preciados de la marca, tienes a un deportivo con el que puedes hacer tranquilamente un Track day, o bien ir a trabajar a diario sin sufrir las incomodidades de otros deportivos de dos plazas que por precio bien podrían ser su competencia, pero además, todo esto podrás hacerlo a cielo descubierto, con las sensaciones que ello ofrece.

Conclusión

Como os hemos comentado hace unos meses probamos la versión Coupé del M4 Competition, y ahora mismo si tuviéramos que escoger entre una y otra, la decisión no la tendríamos del todo clara, porque esta versión cabrio, descapotada ofrece una línea increíble y enfatiza más si cabe un diseño que en BMW ha perdurado en los años, dentro de sus variantes convertibles, además claro está de permitirte vivir la conducción disfrutando de la sensación de hacerlo a cielo abierto.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

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