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El BMW Serie 8 es un deportivo que puede presumir de estar entre los grandes del sector de la automoción. Cuando puedes medir tu talla con rivales como el Bentley Continental GT W12, el Porsche 911 Turbo o el Aston Martin DB11, es que cuentas con todos los elementos para poder estar a su altura.

En la década de los 90, BMW sorprendió a todos los amantes de los coches con un coupé de faros escamoteables, del que ya os hablamos en la prueba que llevamos a cabo con el BMW 840d. Un precioso deportivo que hoy todavía sigue siendo objeto de deseo y cuyo valor está en alza.

En verano de 2019, la marca bávara decidió llevar hasta el extremo más radical las variantes coupé y cabrio del Serie 8, lanzando las versiones M Competition de ambas carrocerías, dotadas de un potente motor V8 del que luego os hablaremos con más detalle con una potencia de 625CV.

Está claro que la marca, ha sabido sacarle partido a este modelo, dando opciones como la de un motor diésel para el 840d xDrive con una potencia de 320CV. Ahora en su catálogo, encontramos como versión de acceso la 840i, con un precio de salida de 106.600€ y 333 CV, versión disponible también con la tracción integral xDrive. Por encima encontramos al 850i xDrive con un precio de 141.000€ y 530CV, todas estas con carrocerías coupé o convertibles, lo que ensalza todavía más su elegancia y su uso.

Para aquellos que quieren compartir a este deportivo en familia, existe también la opción Gran Coupé que añade dos puertas para dar acceso a unas plazas traseras capaces de acoger no solo a un niño, sino también a adultos.

La versión que hoy ocupa nuestras líneas es sin duda y a nuestro entender la más pasional de todas, la más radical y deportiva, y con la que como hemos apuntado al inicio de esta prueba, fácil sería rivalizar en un segmento donde otros deportivos de lujo llevan tiempo haciendo mella.

Diseño contundente pero elegante

Su diseño no pasa desapercibido, a la vez, que la división M ya se ha encargado de que este coche resalte sobre el resto de la Serie 8, con detalles únicos y exclusivos para esta unidad. Sus 4,87 metros de largo, una anchura de 1,91 metros y una escasa altura de 1,36 metros lo convierten en un imponente bólido, que parece haber tomado anabolizantes para ensalzar y esculpir una figura musculosa.

La parrilla delantera está compuesta por láminas dobles pintadas en negro, lo que unido a la mirada de los nuevos faros y a un faldón que sobredimensiona su entradas laterales le dan a esta parte del coche una apariencia diferenciadora con cualquier otro Serie 8. Si a esto le sumamos el gran tamaño de los Air Breathers laterales, unas llantas específicas M de 20” con unos neumáticos en medidas 275/35/20 R20 para el tren delantero y de 285/35 20 para el trasero que dejan entrever los discos de frenos con las pinzas M que delatan estamos frente a un BMW M de pura cepa y con el que el ADN de la competición está presente en todo momento.

En la zaga, la vista se va enseguida al difusor que opcionalmente puede ser de fibra de carbono como en nuestra unidad de pruebas. Este recoger las 4 salidas de los escapes por las que brama un sonido electrizante que te pone los pelos de punta. El sonido de los escapes puede modularse a través del M Sound Control para que en cualquiera de los modos de conducción no nos olvidemos de que llevamos entre manos.

Ahora bien, he aquí un dilema, o al menos a nosotros así se nos presentó. La variante coupé es preciosa, pero más todavía lo es esta convertible, el tema es que con la capota al menos a nosotros se nos hace raro, ahora bien, cuando la retiras la estampa que ofrece este Serie es brutal. Casi diría que es uno de los deportivos cabrios más bonitos del momento. Para replegar la capota de lona, tan solo hacen falta 15 segundos de una maniobra que también puede hacerse con el coche en marcha y hasta 50 km/h.

Habitáculo premium, deportivo y muy tecnológico

Si con los anteriores argumentos hemos conseguido enamorarte del M8 Competition Cabrio, ahora pasamos al interior. Y como si de una propiedad de lujo se tratara, encontramos una atmósfera en la que se respira no solo calidez sino también una percepción de que todo aquello que te agudiza la vista, lo hace con algún que otro sentido como el tacto o el olfato.

La perfecta combinación del color exterior Aventurine Red Metalizada que forma parte de la paleta de colores BMW Individual con el tapizado interior en cuero integral Merino Midrand Beige a la que además le añadimos el acabado de fibra de carbono para todas las molduras, conformar un cockpit de lo más elegante, pero a la vez deportivo, algo que esperas como no encontrar en semejante M.

Todo en el habitáculo está pensado para ofrecer a conductor y ocupantes una experiencia única, ensalzada más si cabe por todo aquello que M GmbH ofrece en cada uno de los deportivos que toca. En volante tiene un tamaño y grosor perfecto y en él, además de los mandos multifunción o las levas para el manejo de forma secuencial del cambio, encontramos dos botones, a modo de CTA’s, en un color rojo, desde los que se accede directamente a los modos de conducción personalizables M1 y M2, que nos dejarán desde la pantalla multifunción escoger varios niveles de personalización a nuestro libre albedrío, o por así decirlo, podemos configurar uno para conducir, y otro para pilotar, sin  más dilaciones.

Tras el volante encontramos el BMW Live Cockpit Professional, que para este modelo ofrece unas grafías específicas ofreciendo un modo M en el que disfrutamos de la información necesaria para controlar todo lo importante a la hora de conducir por ejemplo en circuito, como los datos relativos a temperatura del motor o neumáticos, así como la presión de estos o el indicador de fuerzas G.

Por su parte el sistema de infoentretenimiento está concentrado en una pantalla táctil de 10,4”, desde el que se maneja de forma muy intuitiva el navegador, el sistema de sonido y desde el que se puede también modificar diversos parámetros de configuración del coche, entre otras muchas opciones. Para su manejo y gracias a la implementación del BMW Operating System 7.0 podemos utilizar bien los controles congestuales, así como el control por voz con la función “Hey BMW” que facilita en gran medida el acceso directo a muchas funciones.

Junto al selector del cambio y tras el botón de encendido del motor, a diferencia de otros BMW encontramos los botones de acceso directo al M Mode, el SETUP o el activador de las mariposas de los escapes.

Los asientos delanteros sin llegar a ser unos backets, que bien podrían serlo, recogen el cuerpo a la perfección, ofreciendo gran agarre sobre todo en los apoyos laterales. En el respaldo encontramos los logos M8 retroiluminados a la vez que una salidas de aire a la altura del cuello para poder disfrutar en cualquier circunstancia climática del placer de conducir sin capota.

Las plazas traseras, son por así decirlo para emergencias, o bien para llevar en ellas a los peques de la casa. Sobre estas se puede montar un paravientos que se guarda en el maletero lo que sin duda favorece a que no entre tanto aire dentro del habitáculo, lo que permite que dos personas puedan viajar cómodamente manteniendo una conversación sin que los bucles de aire invadan el habitáculo.

Por su parte el maletero al ser una versión convertible ofrece 350 litros frente a los 420 de las versiones coupé, aunque son más que suficientes para meter las maletas de un fin de semana.

Nuestra unidad de pruebas tiene un precio de salida de 200.500€, a lo que tenemos que sumarle la cantidad de 35.000€ de opcionales como el paquete de fibra de carbono exterior, control de crucero adaptativo con función Stop&Go, Parking Assistant Plus, BMW Night Vision, Air Collar para los asientos delanteros, Ventilación de los asientos, sistema de sonido Bowers & Wilkins Diamond, la cubierta del motor en fibra de carbono o los imprescindibles frenos M de carburo de silicio reforzados con fibra de carbono entre otros elementos que engrosan la factura hasta unos muy generosos 235.500€.

Mecánica y elementos M para una dinámica intachable

Si hay algo en lo que este BMW destaca es sin duda en toda la parte mecánica. Bajo el alargado y prominente capó delantero encontramos un motor V8 de 4,4 litros con la tecnología Twin Turbo de BMW que desarrolla una potencia de 625 CV y un par motor de 750 Nm entre las 1.800 y las 5.800 rpm. Si a esto le sumamos un cambio de 8 velocidades M Steptronic con Drivelogic y tres modos de funcionamiento la combinación para sacar jugo del V8 es simplemente perfecta.

Ahora bien, aquí no acaba todo, ya que para poder “pilotar” y por ende “domar” a esta bestia encontramos el sistema de tracción integral xDrive, pero con una pequeña modificación, que permita mediante el uso del modo 4WDSport desconectar el tren delantero, por lo que el 100% de la potencia se recibe en el tren trasero, pasando a tener lo que esperas en un M. Ahora bien, esto conlleva que no dispones de ninguna ayuda electrónica ya que el control de tracción y el control de estabilidad, permanecen totalmente desconectados, por lo que no es aconsejable hacer esto en carretera, salvo que tengas muy claro, que eres un piloto con un conductor dentro y no viceversa.

Sus cifran avalan su denominación “Competition”, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,3 segundos, siendo el BMW más rápido de toda la gama. Además, su velocidad de 250 km/h puede limitarse hasta los 305 km/h gracias al paquete  M Driver con un sobreprecio de 3.130€. Hablar de consumos en un coche de este potencial es centrarse en algo que quizás a su propietario no le importe mucho. BMW ha homologado unos discretos 10,8 litros a los 100 kms, cifra a la que puedes acercarte conduciendo a velocidades legales en autopista, pero que puede verse incrementada en duplos en conducción deportiva fácilmente.

Todo en este BMW está pensado para que en todo momento puedas disfrutar todo su potencial. Desde la perfecta configuración del chasis específico M, pasando por la dirección M Servotronic con desmultiplicación variable que transmite con total precisión lo que pasa en la ruedas al volante, como si de un MINI JCW GP se tratara, pasando por la suspensión adaptativa que de forma independiente modifican el tarado de cada amortiguador de forma individual, garantizan en todo momento que el coche parezca ir sobre raíles, eso sí, sabes que tienes 625CV bajo el pide derecho y que en todo momento parecen pedirte que los desboques. La sensación que tienes conduciendo rápido con este coche, no es la de que llevas poco más de dos toneladas entre manos, parece, dado su comportamiento un conjunto mas liviano, con el que cada vez quieres ir más rápido.

Configurar al M8 Competition es algo que requiere un poco de tiempo, a la vez que bien se merecería un capítulo aparte dentro de nuestra prueba, así que vamos a intentar resumirlo. El motor ofrece tres tipos de configuración, EFFICIENT, Sport y Sport Plus y la suspensión tres modos, Comfort, Sport y Sport Plus. A su vez la dirección dispone de los modos Comfort y Sport. Ahora bien, la guinda del pastel se encuentra cuando decidimos desactivar el control de DSC, para dar paso a los ajustes 4WD, 4WD Sport y 2WD del sistema de tracción xDrive, dejando al M8 en un tracción trasera sin ningún tipo de ayuda.

A su vez, a través del selector M MODE que encontramos tras el cambio, podemos seleccionar entre los ajustes ROAD, Sport y Track, este último requiere estar con el coche parado y dejar accionado el botón durante unos segundos para confirmar que queremos utilizarlo, es decir, que debemos de estar muy seguros de que queremos activarlo. Aquí, es por así decirlo cuando entra toda la carne en el asador, pues además de desactivarse cualquier ayuda, se desactiva también el sistema de sonido y el control display, para que nos centremos únicamente en lo que importa, la conducción.

Dinámica pensada para disfrutar de la esencia M

Uno de los elementos que sin duda facilitan la conducción, o pilotaje, según quieras mirarlo, es el eje trasero activo direccional que a altas velocidades giran las ruedas en el mismo sentido que las delanteras lo que ayuda a conseguir un aplomo más efectivo al traducirse esto, aunque sea de forma virtual en una batalla más larga. Ahora bien, en carreteras reviradas, el efecto es el contrario, el M8 Competition parece que es más pequeño ya que las ruedas giran en sentido contrario a las delanteras lo que facilita la entrada y salida de las curvas entrelazas con mayor facilidad.

La verdad es que este sistema requiere de un pequeño periodo de adaptación, ya que a veces tienes la sensación de que la trasera hace movimientos a los que no estás acostumbrado y la reacción del coche es redondear por así decirlo la trazada de la curva por sí solo.

En cualquier situación el paso por curva que ofrece es elevadísimo, a lo que hemos de decir los 750 Nm de par contribuyen en buena medida, ya que la transición entre curvas llega a asustar, incluso nada más con acariciar el pedal del acelerador. Hemos tenido la ocasión de poner a prueba a dos de sus más dignos rivales, el Bentley Continental GT W12 y al Aston Martin DB 11, y ninguno de los dos ofrece un comportamiento tan deportivo como el BMW.

Los frenos opcionales M carbono-cerámicos, con discos de 400 mm delante y 380 mm atrás, proveen una potencia de frenada aún mayor, resistencia al fading y estabilidad térmica, sin olvidar su extraordinaria resistencia al desgaste, siendo casi imprescindible montar esta opción aun teniendo en cuenta el precio de 11.000€ que se tiene que desembolsar por ella.

Por otra parte, no todo es brutalidad en este descapotable, sino que también tiene su lado apacible con el que puedes sentir la sensación de disfrutar a cielo abierto de un GT de estas características de forma civilizada, sintiendo el confort como si viajaras en un Serie 7.

En resumen

Cada vez que nos ponemos al volante de una M, disfrutamos de lo lindo, no solo por el hecho de conducir a un coche potente, sino por llevar entre manos a un elenco tecnológico que te hace la vida más fácil si quieres conducir rápido. Quizás para aquellos más puristas esta afirmación sea un poco desacertada, lo mismo que pensar en un BMW con tracción integral, pero mirando hacia la realidad, quizás es mejor tener que desear, o lo que es lo mismo, saber que en cualquier momento puedes disponer de un tracción trasera a la antigua usanza.

El BMW M8 Competition es un GT de aquellos que te deja huella, y de aquellos de los que cuesta olvidarse. Tan solo estos dos argumentos hacen que este BMW entre de lleno en nuestro garaje ideal, en el que solo 10 coches tendrían cabida, y este sin dudarlo tiene su plaza asegurada.

Escrito por Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

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