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BMW ha creado con el X6 M50d un coche, con el que puedes disfrutar de lo mejor de lo que para nosotros sería el resultado de meter un cupé, un deportivo y un SUV  en una batidora, y a ello, añadirle una proteína llamada M. Bajo supervisión de lo que podría denominarse como el departamento de los imposibles, M Performance (BMW MOTORSPORT), ha creado este “crossover” con el fin de proporcionar adrenalina en estado puro a aquellos clientes que quieran un coche con el que poder disfrutar en todos los ámbitos en los que hoy en día podemos conducir.

El X6 se presentó como prototipo en el año 2007, en el Salón de Frankfurt, y fue tan solo un año más tarde, cuando se produjo en serie. Comparte su plataforma con su hermano, el X5, aunque con cambios que le confieren sin duda alguna unos rasgos más deportivos así como diferenciadores de lo que para nosotros sería la carrocería de un SUV convencional.

Esta versión, la más musculada de toda la gama X6, equipa el paquete M Performance, que le otorga sin duda alguna una estampa de lo más deportiva, claro está, acompañada de lo que bajo la protuberancia del capó delantero encontraremos, su motor, del que más tarde os hablaremos.

El frontal conserva el ADN de BMW, en el que podemos ver las dos riñoneras típicas de la marca, así como unos faros de nuevo diseño cuya mirada impone. El parachoques, dispone de dos enormes entradas laterales, cuya función no solo es la estética, para conseguir un frontal agresivo, sino para canalizar aire a los dos radiadores que hay tras ellas.

La parte trasera, personalmente creo que es difícil de entender, pero va a juego con el resto de la carrocería y una vez te acostumbras a ella, le encuentras su encanto. Las dos tremendas salidas de escape, ya nos hacen ver junto al anagrama X6 M50d que nos encontramos en una versión de lo más radical.

Sus medidas, dignas de mención, son las que le otorgan un aspecto desafiante e imponente, pues sus 4,87 metros de largo, por 1,70 de alto y casi dos metros de ancho, no pasan desapercibidas allí por donde circules.

Está configurado para acoger 4 plazas cómodamente, y dispone de un maletero cuya capacidad de carga es de 570 litros pudiéndose aumentar con tan solo abatir los asientos traseros.

Tras abrir la puerta, son algunos elementos como los anagramas M los que nos hacen ver que nos encontramos ante esta versión, el resto no difiere mucho de los otros modelos X6. Los asientos de piel son confortables y gracias a sus reglajes, es fácil encontrar una buena posición de conducción. Recogen el cuerpo muy bien, y son muy firmes para los apoyos laterales en las curvas, algo de agradecer en este coche, pues el paso por curva puede ser verdaderamente rápido.

Los traseros, están configurados para dos plazas, y son básicamente iguales a los delanteros en cuanto a confort y ergonomía.

El cuadro, tiene la esencia de BMW que ha perdurado en la marca durante el paso de los años. Dos grandes esferas con una pequeña pantalla nos ofrecen la información necesaria, claro está, apoyada por la pantalla de la consola central, que agrupa el navegador, diversos aspectos de configuración de coche, el equipo de audio o la cámara de ayuda al aparcamiento entre otros.

Los mandos del climatizador están estratégicamente muy bien situados son de fácil accionamiento y agrupan también el accionamiento de la calefacción de los asientos, algo muy útil sobre todo en invierno y si son de piel.

Bajo los mandos del equipo de audio y el lector de Cd’s, encontramos el park system, un botón para abrir el maletero, un dispositivo que fija la velocidad y hace de reductor en pendientes y el botón para desconectar el control de tracción que es únicamente para los más osados o experimentados.

El selector de la palanca de cambios, dispone de un llamativo botoncito “SPORT” del que os daremos más detalles, y junto a este,  el mando iDrive.

Llegamos a lo que sin duda es el alma de la fiesta, el motor del X6 M50d. Bajo el capó delantero y su voluptuosa joroba, típica de los modelos M, encontramos un propulsor de 6 cilindros en línea diésel de 3.0 litros que entrega una potencia de 381 cv y un par motor de 741 Nm. Estas cifras se consiguen sobre el motor base de la variante del X6 40d, mediante un ajuste de la electrónica y la incorporación de tres, turbos. Sí, habéis leído bien, tres turbos.

La mecánica de este motor es compleja, y el funcionamiento de los turbos, está pensado con la finalidad de que el motor ofrezca con mucha soltura, empuje y alegría para mover los casi 2.300 kg, desde las primera vueltas. Para garantizar esto, es el primero de los turbos el que actúa hasta las 1.700 vueltas, y el segundo hasta las 2.600 vueltas. El tercero de ellos, hace como turbocompresor de los dos primeros, para mejorar el rendimiento extremo del motor. Esta explicación, podría ser mucho más técnica, pero para ahorraros el pensar, en lo primero que os vendrá a la cabeza al leer todo esto, nos anticiparemos a deciros que el consumo homologado de este motor es de tan solo, 7,7 litros a los 100 Km. A nosotros, esta cifra como es evidente se nos aumentó hasta los 11 litros, teniendo en cuenta que circulamos durante nuestra prueba por dos puertos de montaña, pero haciendo una media se quedó en unos merecidos 10,3 litros que valen mucho la pena dárselos a beber.

La caja de cambios que da el colofón final a este compendio de ingeniería y mecánica, que proviene de BMW Motorsport, es un cambio Steptronic de 8 velocidades, cuyo funcionamiento en modo automático es simplemente perfecto, pero en modo secuencial ofrece unos cambios precisos y muy rápidos, que se pueden obtener desde la misma palanca de cambios, o bien, desde las levas en el volante.

En cuanto a las prestaciones, acelera de 0 a 100 Km/h en 5,3 segundos y como todo buen BMW tiene la velocidad máxima limitada electrónicamente a 250 Km/h. Si estas cifras ya son de infarto, la recuperación de 80 a 120 km/h la hace en tan solo 4,3 segundos, algo que coches con 500 kg menos y 200 cv más, no son capaces de lograr.

Una vez te pones al volante, acomodas el asiento a tu gusto, ya ves que la posición de conducción se asemeja más a la de un deportivo o cupé, que no a las de un SUV. Darle al botón START es todo un placer, y más todavía cuando escuchas el sonido bronco del motor, que ni en frío parece un motor diésel, más bien todo lo contrario.
Nos decidimos a llevar a cabo la prueba y para ello, tomamos rumbo desde la ciudad, por donde no circulamos mucho, pero comprobamos que es dócil y se mueve con soltura entre el tráfico urbano.

Nuestro viaje daba comienzo, rumbo hacia Camprodón, por lo que sabíamos de sobras que podríamos comprobar su comportamiento dinámico por diversas carreteras y durante muchos kilómetros. En autopista, y a velocidad de crucero en 8ª velocidad, ves como el motor apenas gira a 2.000 r.p.m, pero también es fácil comprobar, que si necesitas todo lo que sabes que hay bajo el capó, tan solo tienes que hundir el pedal del acelerador para comprobar que hay alguien al otro lado. La recuperación que tiene es brutal, gracias al compendio y trabajo de los tres turbos de los que antes os hemos hablado.

Dejamos atrás la autopista y la autovía, para empezar a movernos por donde realmente nos interesaba, un buen puerto de montaña, en el que someter al X6, y al final, fue el BMW quién nos sometió a nosotros.

Tras el selector del cambio tenemos una tecla, cuyo nombre (SPORT), lo dice todo. Es la encargada de modificar diferentes aspectos de la configuración del coche para volverlo más dinámico todavía. Entre ellos, la respuesta del acelerador y el sistema Adaptative Drive, que estabiliza el balanceo de la carrocería gracias a unas barras estabilizadoras activas y a los amortiguadores que disponen de control electrónico. La rigidez del conjunto dadas sus medidas es impresionante, y te das cuenta de que si no tuvieras bajo tus mandos el sistema de tracción xDrive, el control de estabilidad y tracción PDC, sería imposible gestionar la motricidad que transmite este monstruo al suelo.

La velocidad de paso por curva es, si mas no, para un coche así hasta asustadiza porque puedes ir muy rápido sin darte cuenta. Tan solo las inercias y las leyes físicas (causadas por sus medidas y peso) serán las que te hagan levantar el pie del acelerador en más de una ocasión, pero para ello, deberías sacar al M50d de los raíles por lo que parece que va guiado pues el aplomo que tiene es más propio de un deportivo que de un SUV.

Algo que contribuye claramente a dejar literalmente pegado al suelo este coche son los descomunales neumáticos que equipaba nuestra unidad de pruebas (275 delante y 315 detrás), que aunque estén pensados para su uso sobre asfalto, nos permitieron también circular por una pista forestal en la que encontramos hielo, nieve y barro. El equipo de frenos es otro de los elementos clave de este X6 y están preparados para detener a esta “bestia” cuando se lo pides, además son bastante insaciables y agradecidos con la fatiga.

Aprovechando que parte de nuestra prueba la hicimos en la montaña, nos permitimos el lujo de sacar al M50d de lo que es su hábitat natural, el asfalto, para comprobar que aunque no siendo un todo terreno si lo estimas oportuno es cuestión de tomar una decisión el que puedas disfrutar si cabe más todavía con él de las pistas forestales, la nieve, el hielo y el barro.

Resumir las sensaciones, las emociones que se tienen al conducir este BMW es una ardua tarea, pues tan solo los privilegiados que tengan en su garaje un X6 M50d sabrán de lo que hablamos ya que compartirán con nosotros el pensamiento de saber, que tienen en su poder, un coche que capaz de darte de una sola tacada, lo que tendrías que conseguir, como decíamos al inicio de la prueba, batiendo tres coches y añadiéndoles alguna que otra vitamina. En el X6 M50d, todo está servido en el mismo batido.

Escrito por, Miguel Angel Solá

AGRADECIMIENTOS
BMW España

Configurador X6 : http://ow.ly/vRp8o

Fotografías : Miguel Angel Solá