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ford fiesta st200

Nos tenemos que quitar el sombrero, más claro no podemos decirlo, ante el Ford Fiesta ST200, este pequeño utilitario que pasará a la historia de la compañía como el Ford Fiesta más potente de la historia.

Sus 200 cv no dejan indiferente, empujan con mucha fuerza gracias a sus 290 Nm de par, a la vez todo el coche, ofrece un comportamiento dinámico que quita el hipo. Tras haber probado el Focus RS, un par de compañeros, nos dijeron; pedir el Ford Fiesta ST200 para probarlo, es muy divertido, y la verdad, es que no nos queda más que reconocer que así ha sido.

ford fiesta ST200Con 40 años a sus espaldas, este Ford Fiesta, nada tiene que ver ya con el que nos viene a todos a la cabeza, al pensar en un modelo que ya es mítico, sobre todo a los que alcanzamos ya una determinada edad, automovilística, claro está, a los que nos gustan la esencia de los GTI.

La actual generación del Ford Fiesta data de 2008, para en 2012 recibir un restyling, donde el mayor de sus sellos de identidad son la parrilla delantera, que quizás nos recuerde a la de los Aston Martin. En 2013 llegó la versión ST, con 182 cv, y ahora, llega la versión ST200.

Pocos son los elementos que diferencian a esta versión ST, de un Fiesta con acabado Sport, salvo las llantas de 17”, pintadas en color negro mate, que dejan entrever unas pinzas de freno en color rojo, y la carrocería pintada en un color denominado Storm Grey, siendo esta su única opción disponible en el catálogo de extras de la marca a la hora de configurar el coche.

En el interior, y tras abrir la puerta, lo primero que salta a la vista son los deportivos asientos firmados por Recaro tapizados en combinación de tela y piel, que envuelven al cuerpo como si un guante a una mano se tratara. El anagrama ST200, aparece en la parte baja de la consola y los flancos de los cinturones, para recordarnos vagamente, que estamos ante la versión más prestacional del Fiesta.

El volante, tiene un grosor y diámetro muy acertados para este modelo, y sin la necesidad de tener la parte inferior achatada tiene un tacto muy “racing”. El cuadro de mandos está presidido por dos esferas, separadas por una pequeña pantalla que aloja el ordenador de a bordo.

El sistema multimedia que se ubica en el centro de la consola, para nuestro entender está muy desfasado, a la vez que aúna demasiados botones y una pantalla muy pequeña, desde la que se maneja el navegador y el sistema de infoentretenimiento.

Las plazas traseras son capaces de dar cabida a dos adultos, aunque su entrada no es fácil, son realmente cómodas. El maletero dispone de 290 litros de capacidad, que pueden ser fácilmente ampliables hasta los 974 si abatimos los respaldos de los asientos traseros.

Bajo su pequeño capó delantero, encontramos su motor, de cuatro cilindros y 1,6 litros EcoBoost, que ofrece unos generosos 200 cv y un par motor de 290 Nm, que durante 20 segundos y la función Overboost, nos ofrece 15 Nm más, vamos, como si de un disparo se tratara, para ofrecer unas recuperaciones que sorprenden al volante, sobre todo si vas en sexta y pisas el pedal a fondo yendo a velocidad de crucero, sentirás como el motor sigue empujando. Felicidades a los señores de Ford, desde aquí, por el rendimiento que han conseguido sacarle a este motor.

Acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 6,7 segundos y es capaz de lanzarse hasta los 230 km/h, 10 km/h más que la versión ST sobre la que ha sido desarrollado.

El cambio manual de 6 velocidades ofrece unos recorridos cortos y precisos a la vez que cuenta con un desarrollo final ligeramente más corto, algo que denota el comportamiento deportivo de esta versión. La tercera velocidad, es la que más provecho te deja para sacar rendimiento a la parte mecánica, ya que es suficiente para subir el motor de vueltas y recuperar aceleración de forma inmediata a la salida de las curvas.

En lo que a consumos se refiere, la marca nos habla de una cifra combinada de 6,1 litros, cifra a la que como siempre no conseguimos acercarnos, pero por poco, ya que durante los más de 350 kilómetros que hicimos al volante del ST 200, conseguimos una media de 6,9 litros.

En autopista y carretera, es fácil acercarse al consumo homologado, eso sí, quizás en ciudad donde más cuesta, seguido por la conducción deportiva en carretera abierta, donde puedes llegar a ver consumos que se acerquen a los 10 litros.

La dirección del Fiesta ST, es excelente, sobre todo para conducción deportiva, ya que hacer entrar el morro del coche en las curvas con una precisión de cirujano, sobre todo si escoges una buena carretera revirada para ponerlo a prueba. El tarado de las suspensiones es más firme que en la versión ST, gracias a un eje de torsión que es un 27% más rígido y a una barra estabilizadora delantera que es dos milímetros más larga.

Al nuevo tarado de las suspensiones, se le une la efectividad del Torque Vectoring Control, que aun no siendo tan efectivo como un sistema autoblocante mecánico, ha sido mejorado para enviar de forma más efectiva par a la rueda con más tracción, lo que se traduce en un paso por curva a velocidades elevadas sin que el coche a penas pierda tracción. Eso sí, puedes sacarlo de sus casillas, a golpe de volante si juegas con el control de tracción que cuenta con un modo deportivo o con la posibilidad de desconectarlo por completo.

La prueba del Ford Fiesta ST200 nos ha dejado muy buenas sensaciones, y tengo que agradecer a aquellos que nos recomendaron que lo probáramos que tenían toda la razón del mundo. Nos ha sorprendido mucho, su comportamiento dinámico, tanto como el del SEAT León Cupra, al que a menor escala podemos comparar, y meter dentro de ese grupo de coches que sorprenden cuando los pruebas y que pueden hacer mucho daño a los “grandes” de su segmento.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos