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Es innegable que el Porsche 911 forma parte de la historia del mundo del automóvil desde que viera la luz por primera vez el 12 de septiembre de 1963 en el Salón de Frankfurt para ser fabricado en su factoría de Stuttgart un año después.   

A lo largo de sus 56 años de historia y una evolución constante, este deportivo se ha superado generación tras generación, y esta octava presentada en la pasada edición del Salón de los Angeles, promete ser la mejor de todas, siendo su código interno 992, y la que muy probablemente dará paso a nuevos modelos en un futuro próximo con versiones híbridas.

Porsche ha sabido conjugar con el 911 los elementos perfectos para que un deportivo pueda ser tu coche para tu día a día, así que, mezclando la deportividad, con la eficacia, el dinamismo, el lujo, el confort, y el hecho de ser un 2+2 plazas, estamos frente al nuevo Porsche 992, una máquina perfecta.

Está fabricado con la plataforma modular MMB de la anterior generación, pero con unas modificaciones específicas, para que en un futuro próximo pueda dar paso a la versión híbrida enchufable. El 70% de su carrocería está fabricada en aluminio, lo que se traduce en un ahorro de peso de 12 kg en todo el conjunto, dejando así unos 1.545 kg en la báscula.

Gracias a la cortesía de Centro Porsche Barcelona, nuestro equipo de pruebas y redacción, hemos tenido la ocasión de ponernos al volante del nuevo Porsche 911 Carrera 4S, para disfrutar de la esencia y la evolución de uno de los deportivos más laureados de la historia.

Diseño continuista

La parte delantera del 911 deja ver un nuevo diseño de líneas rectas y marcadas, donde destacan los faros dotados de tecnología LED a la vez que unos pasos de rueda más anchos que en el 991, para dar cabida a las llantas de 20” y 21”, siendo esta la parte del coche que más nos recuerde a la generación anterior. La zaga, parece tener vida propia y luce un diseño muy futurista gracias a la delgada línea LED que recorre prácticamente toda su anchura siendo estos los pilotos traseros, así como por el nuevo difusor que acoge a las dos salidas de escape y al poderoso alerón.

En la vista lateral destacan las preciosas llantas opcionales, calzadas con unos neumáticos en medidas 245/30/20 en el eje delantero y 305/30/21 en el trasero, pintadas en color negro, que ofrecían una combinación perfecta con el color exterior Cranyon, dejando entre ver el equipo de frenos desarrollado por Brembo que cuenta con pinzas de 6 pistones y discos de acero de 350 mm para el tren delantero, y pinzas de 4 pistones y discos de 350 mm para el trasero, siendo opcionales los carbocerámicos.

La carrocería de esta nueva generación es 20mm más larga lo que le permite alcanzar los 4,52 metros, siendo ahora también 45 mm más ancho y 4mm más alto, lo que le confiere un aspecto más deportivo y dinámico a todas las versiones, pues tanto las versiones normales como las S, lucirán esta imagen.

Interior minimalista y tecnológico

Todo el cockpit del 911 ha sido completamente rediseñado, hasta el cuadro de mandos, que, siguiendo los guiños de antaño, cuenta ahora con 5 esferas, de las que cuatro son digitales y una no, la del cuentarrevoluciones, algo que nos ha parecido muy acertado, por aquello de no perder la esencia de los 911 del pasado. El diseño interior ofrece un estilo muy horizontal de clara inspiración a los primeros 911. La pantalla del PCM de 10,9” es táctil, y desde ella se maneja todo el sistema de infoentretenimiento a la vez que diversos parámetros de configuración del coche.

Para mejorar la experiencia de conducción del nuevo 911, Porsche ofrece tres aplicaciones para smartphone, que sus propietarios podrán disfrutar. Se trata de Road Trip, un completo planificador de rutas que nos sugerirá hoteles, restaurantes o puntos de interés, 360+ que además añade a la experiencia de conducción un asistente personal a modo de Concierge y una tercera aplicación denominada Impact, con la que podremos calcular las emisiones y emisiones contaminantes que estima las contribuciones económicas que los clientes de Porsche pueden hacer para compensar la huella de carbono.

Las dos pantallas de 7” situadas tras el volante deportivo, son personalizables, pudiendo ver en ellas datos relativos a la conducción, presión de los neumáticos, indicador de fuerzas G, o los datos de la navegación para evitar así tener que desplazar la vista mientras conducimos. Los pocos mandos que encontramos están situados bajo la pantalla del PCM y junto al selector del cambio, que ofrece una palanca de lo más minimalista.

En el volante GT encontramos el Drive Mode, que nos permite escoger entre 5 modos de conducción (Normal, Sport, Sport +, Individual y WET), además de incluir un pulsador, con el que podemos activar la función BOOST, que aportará durante 20 segundos un plus de adrenalina al motor para deleite del conductor o piloto, según se mire.

Destacar que el modo de conducción Wet ha sido desarrollado por Porsche para garantizar una conducción más segura ante situaciones climatológicas adversas, analizando mediante unos sensores la humedad y agua en la carretera a través de unos sensores que se sitúan en el interior del paragolpes delantero, y que te advierten mediante un aviso a través del cuadro de mandos de la necesidad de activar este modo, que índice en la transmisión así como en el sistema de tracción y de las ayudas electrónicas para evitar cualquier tipo de pérdida de tracción, incluso si estamos en un circuito.

Los asientos deportivos de esta unidad, que forman parte el equipamiento opcional, disponen de 18 reglajes, con los que es muy fácil acomodarse, a la vez que encontrar una muy buena postura de conducción. Estos asientos recogen el cuerpo como si de un guante a una mano se tratara.

Las dos pequeñas plazas traseras, son básicamente testimoniales, ya que tan solo pueden utilizarse por dos niños, o bien alguien que no talle más de 1,50 metros. En la mayoría de los casos, estas plazas serán un complemento al pequeño maletero delantero, que ofrece una capacidad de 132 litros, suficientes para alojar en su interior dos maletas de cabina.

Mecánica infalible

En la parte trasera, y a modo invisible, encontramos un motor bóxer de 3 litros y dos turbocompresores, que rinde una potencia de 450 CV y un par motor de 530 Nm disponibles entre las 2.300 y las 5.000 RPM. Este propulsor está ensamblado a una caja de cambios de doble embrague PDK de 8 velocidades, que puede ser utilizada de forma automática o secuencial con las levas que encontramos tras el volante, ofreciendo unos cambios rápidos y muy precisos. Además, es de los pocos cambios de doble embrague del grupo VAG, que no “se vuelve loco” en determinadas circunstancias a la salida de las curvas cuando demandas potencia a través del acelerador.

Esta mecánica es una evolución del que se montaba en el 991, situado ahora en una posición un tanto más adelantada por detrás del eje trasero. Su potencia se incrementa en 30CV respecto al 911 Carrera S, gracias a un nuevo sistema de admisión y al empleo de dos turbocompresores simétricos que ofrecen una presión de soplado de 1,2 bares. Los intercoolers son ahora también un elemento que ganan un 14% de tamaño, para permitir así una mejor refrigeración del bloque bóxer y se han situado en la parte superior del motor en vez de en los laterales.

Sus prestaciones son su mejor carta de presentación, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,4 segundos, de 0 a 160 km/h en 8,3 segundos o de recuperar de 80-120 km/h en 2,3 segundos, mientras que su velocidad punta es de 306 km/h, y en lo que a consumos se refiere, a velocidad de crucero, este Porsche no es más tragón que un Golf R, por ejemplo, ya que podemos ver cifras de entorno a los 9,8 litros a los 100 km, eso sí, como buen deportivo que se precie, si lo estrujas, pues necesita beber.

El sonido del motor es como no, el de un Porsche de toda la vida, aunque el sistema de escapes deportivos enfatiza más si cabe ese rugido peculiar de los 6 cilindros opuestos. El propulsor, se estira con fuerza desde bajas vueltas, y básicamente hasta el corte de inyección en la situación que sea con una facilidad pasmosa y lineal.

Para transmitir los 450CV al asfalto, el 911 Carrera 4S, recurre a un sistema de tracción inteligente, donde el eje de transmisión que lleva el movimiento a las ruedas delanteras está conectado a un embrague multidisco, lo que permite obtener si es preciso hasta un 50% de la tracción en el tren delantero de una forma más rápida cuando demandamos potencia para poder controlar así el eje trasero si queremos jugar a derrapar un poco.

Este 911 ofrece un comportamiento dinámico intachable, siendo las carreteras de curvas reviradas su zona de confort. Gracias a elementos como el sistema de suspensión adaptiva PASM y a sus amortiguadores Bilstein DTX, así como la perfecta puesta a punto del chasis, hacen que este deportivo se mueva no solo con mucha soltura, sino con un aplomo que asusta, y decimos esto, porque cuando te das cuenta de lo rápido que puedes ir por una zona de curvas, parece que el coche va guiado por railes lo que le resta esa sensación de vértigo, pero que se traduce en una sensación de aplomo y guiado perfectos.

El sistema de frenado es una herencia directa del 918 Spyder, que utiliza una tecnología llamada Porsche EBB (Electric Brake Booster), que carece de conexión física entre el pedal de freno y el circuito hidráulico que acciona las pinzas de freno, siendo así el tacto del pedal mucho más preciso, lo que garantiza unas frenadas de infarto incluso con los discos mencionados anteriormente, siento los carbo cerámicos una opción para aquellos clientes que se quieran aventurar a hacer tandas en circuito.

Otro de los elementos que han mejorado considerablemente la dinámica de conducción ha sido la dirección, que en esta unidad de pruebas y de forma opcional equipa un sistema de Servodirección Electrónica Plus, que unido al aumento del tamaño de las vías delanteras de 46mm permite que esta no solo sea más rápida sino que mejore la estabilidad del coche en los cambios de trayectoria, por lo que la transición entre curvas se convierte un ejercicio de precisión milimétrica, que te permite enlazarlas a una velocidad descomunal.

Como en todo buen deportivo que se precie y esté a la orden del día en lo que aerodinámica activa se refiere, el 911 está equipado con unos flaps móviles en las entradas de aire delanteras que se cierran a partir de los 70 km/h. En la parte trasera encontramos un alerón que emergerá de forma automática en el momento que alcancemos los 90 km/h, para situarse en la posición más alta si alcanzamos una velocidad superior a los 170 km/. Con el modo Wet activado, los flaps delanteros se quedan abiertos y el alerón sube a la posición más alta a 90 km/h para aumentar el agarre y reducir el así el sobreviraje, teniendo en cuenta que este modo es específico para conducir mientras llueve o con nieve.

Precio, equipamiento y conclusiones

El precio base del Porsche 911 Carrera 4S es de 147.000€ sin opcionales y con un equipamiento muy completo en el que cabe destacar, Porsche Torque Vectoring, sistema de tracción Porsche PTM, sistema control presión de los neumáticos, filtro partículas con carbón activo, Porsche Side Impact Protection, ISOFIX en los asientos traseros, Keyless Go, PCM con navegación Online y Connect Plus, asientos deportivos con reglajes eléctricos, volante deportivo multifunción o el Porsche Connect Plus que permite conexión de los smartphones a través de Apple CarPlay y Android Auto. Opcionalmente nuestra unidad de pruebas estaba equipada con, pintura exterior color Cranyon, llantas Carrera S de 20 y 21” pintadas en color Negro, sistema de escape deportivo, servodirección electrónica Plus, volante deportivo GT, techo eléctrico, asistente cambio carril, Luces LED Porsche Dynamic Light System, Paquete Sport Chrono, Sistema sonido Bose o asientos delanteros deportivos adaptativos entre otros elementos que engrosan la factura hasta los casi 175.000€.

Siempre decimos en nuestra redacción que estamos muy mal acostumbrados, ya que, por suerte, hemos tenido la ocasión de poner a prueba a muchos de los deportivos que bien podrían ser competencia directa del Porsche 911 Carrera 4S que hoy ocupa nuestras líneas, como el Aston Martin Vantage, el Mercedes AMG GT o el Audi R8 entre otros, aunque el Porsche tiene algo que otros deportivos no tienen, y es la versatilidad de poder conducirlo a diario sin que te canses de él.

Esta octava generación nos ha parecido sublime, no solo por un diseño más arriesgado pero atemporal a la vez, donde el ADN y la esencia de los antiguos 911 permanece latente, sino también por la tecnología a la par que por la conducción que ofrece esta nueva máquina con la que Porsche, una vez más, se asegura un futuro en el magnífico y exclusivo mundo de los deportivos de lujo.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos