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Audi R8 V10 Spyder

Esta es ya la cuarta prueba que llevamos a cabo del Audi R8, y sinceramente, cada vez encontramos que Audi se supera en todo lo que hace, sobre todo en este coche, que lo ha conseguido mejorar en lo que a dinámica de conducción se refiere, como os iremos contando a lo largo de la prueba.

Quien iba a decir, que el Audi R8 V10 Spyder que la marca presentó, dentro del marco del Salón de Nueva York en 2016, sería el directo rival más directo de los super deportivos italianos e ingleses, pues así es, el Audi R8 V10 es capaz de poner en jaque a marcas como Ferrari, Lamborghini o McLaren.

Esta competencia, no es solo a nivel estético, pues el R8 es sencillamente bonito a la vez que un deportivo de pura casta, sino que además lo hace con uno de los motores atmosféricos más potentes que quedan en un mercado donde los V6 y V8 biturbo están en una evolución constante, Audi lo hace con un propulsor que alcanza una potencia de 540cv, suficientes para lanzar a este mísil hasta los 310 km/h.

Esta segunda generación del R8, ofrece una estampa más atlética que la anterior (VER PRUEBA AUDI R8) , gracias a rasgos que la marca ha implantado ya en alguno de sus modelos, como la característica parrilla sigleframe esculpida en lo más parecido a un nido de abeja, o los rasgados faros que le otorgan a ese frontal una mirada del todo desafiante. La vista lateral del R8, dibuja una preciosa silueta, en la que destacan sus preciosas llantas de 20”, así como las dos entradas de aire ubicadas tras las puertas de acceso al habitáculo.

El puerto deportivo Vilanova Grand Marina es el escenario ideal para este Spyder

Ahora bien, si hay una parte de este coche que merece un premio por su diseño, es sin duda la trasera. Difícil era mejorar la del primer R8 que vio la luz, pero en esta generación, es todavía más más agresiva por el difusor empleado, así como por las dos salidas de escape integradas en el paragolpes.

Hoy en día, hay muchos deportivos que optan por hacer las versiones Spyder o cabrio con techos rígidos, lo que nos lleva a pensar, ¿qué es mejor?. Las capotas de lona de hoy en día han evolucionado mucho, ya que ofrecen un buen nivel de aislamiento tanto térmico como acústico, y, además, son menos pesadas que un techo rígido, y ya sabemos que es bien cierto que en este tipo de coches 50 kg son muchos.

Nos sorprende la de horas que los ingenieros deben de completar para poder hacer un mecanismo tan complicado para que en tan solo 20 segundos este Audi pase de ser un coupé a un cabrio, maniobra que puede llevarse a cabo en marcha si circulamos por debajo de 50 km/h. Sin la capota, por encima de los 140 km/h es recomendable hacer uso del cortaviento, de lo contrario el aire empieza a filtrarse dentro del habitáculo, llegando a ser algo molesto. Es una paradoja saber que llevas 540 cv bajo el pie derecho, y no utilizarlos constantemente, pero este coche también puede ser disfrutado como un cabrio mundano, para disfrutar del sol y el viento mientras conduces apaciguadamente por alguna carretera en la que puedas disfrutar de unas preciosas vistas del mar.

Además, en R8 Spyder permite cuando tienes el techo cerrado la opción de poder bajar la luneta trasera, con el simple objetivo de deleitarte con el precioso sonido del poderoso V10. Gracias a la prolongación de los laterales de la capota, con esta luneta bajada, en el interior no se aprecia ninguna filtración de aire.

El interior del Audi R8 V10 Spyder

Para acceder al habitáculo, encontramos dos puertas que ofrecen un tamaño y una entrada bastante generosa, lo que facilita el acceso al habitáculo, sobre todo si la capota está plegada. Una vez dentro, te das cuenta de que vas literalmente sentado en el plano del coche, a escasos centímetros del suelo y con un motor V10 que te va respirando, literalmente hablando, en la nuca.

Los asientos deportivos de piel de nuestra unidad de pruebas ofrecían reglajes eléctricos con los que es fácil encontrar una adecuada posición de conducción, que siempre será a modo de conducción deportiva, claro está. Estos asientos, son bastante cómodos y recogen el cuerpo a la perfección, sobre todo en los apoyos laterales a la hora de tomar curvas.

El volante, esa obra de diseño e ingeniería que tanto nos gusta, y os aseguro que es uno de los más bonitos que he tenido entre mis manos, bien por su original diseño, pero a la vez por su efectivo funcionamiento a la hora de conducir de forma deportiva. Como si de un coche de carreras se tratara, está repleto de mandos, a los que fácil te acostumbrarás. A parte de los mandos desde los que se puede configurar el Virtual Cockpit, y manejar el sistema de sonido o el teléfono, encontramos lo que nos sirven para convertir a un apaciguado cabrio, en un coche para circuito, así que destacando el botón rojo con el que se ponen a trotar los 540 cv, encontramos además un botón que mejora el sonido de los escapes, así como el Drive Select o un curioso selector que ofrece tres modos de funcionamiento del control de estabilidad, que luego os explicaremos.

El diseño del Cockpit, es quizás de lo más minimalista que hay en el mercado, sin grandes dotaciones tecnológicas, ni emergentes pantallas que puedan distraerte de la conducción, para ello, el Audi Virtual Cockpit es el mejor de los aliados, ya que tienes toda la información frente a tus ojos en una pantalla digital de 12,3 pulgadas que permite una total y particular personalización, como ya os hemos comentado en diversas pruebas de otros modelo de Audi, aunque en el R8, encontramos información como la temperatura del aceite de la caja de cambios o el motor, un indicador de fuerzas G, cronómetro o un indicador del par o la potencia que estamos utilizando en todo momento.

Tan solo, en la consola central, encontramos los mandos de la climatización, que están integradas bajo las salidas de aire en unos pulsadores y selectores sumamente minimalistas, así como el selector del cambio y el mando MMI, todo ello guarnecido con fibra de carbono.

En lo que a capacidad de maletero se refiere, dado que este Audi monta el motor en la parte trasera, encontramos un huevo bajo el capó delantero que ofrece 112 litros de capacidad, algo justo, pero suficiente para poner una maleta para la ropa del fin de semana.

Dentro del apartado equipamiento el R8 Spider, ofrece de serie un elenco de sistemas y elementos que forman parte de una larga y generosa lista, como los ISOFIX para el asiento del acompañante, sistema de control de presión de neumáticos, airbags laterales delanteros y de cabeza, ESP alarma, Audi Parking System Plus, asientos calefactados, Tempomat, llave confort, parabrisas con luna antitérmica o el suspensión Audi magnetic ride, Audi Connect o el increíble sistema de sonido Bang & Olufsen entre otros.

Apartado mecánico

El propulsor del Audi R8 Spider es una obra de ingeniería, de las que ya, en nuestros días quedan pocas. Hablamos de un bloque V10 de 5,2 litros atmosférico FSI que entrega una potencia de 540 cv a 7.8000 rpm y 540 Nm de par máximo cuando se alcanzan las 6.500 rpm, momento álgido para disfrutar de este motor, que se encuentra situado en una posición central trasera, para dar equilibrio a todo el conjunto. Con estas credenciales, el Audi es capaz de lanzarse hasta los 310 km/h y de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,6 segundos.

La perfecta simbiosis que ofrece este motor, junto a la caja de cambios de doble embrague 7 siete velocidades S-Tronic, a la vez acoplada al infalible sistema de tracción quattro de Audi, convierten el R8 en un verdadero super deportivo, con el que rodar rápido es hasta sencillamente fácil. La transmisión de doble embrague dirige la fuerza a la rediseñada tracción quattro específica para este coche, mediante un embrague multidisco con que dispone de control electrohidráulico en el eje delantero. El embrague del sistema de cuatro ruedas motrices está refrigerado por agua para lograr un mejor rendimiento y distribuye el par de una forma totalmente variable, dependiendo de las condiciones del asfalto, así que en casos extremos puede llegar a mandar hasta el 100% del par a un solo eje, por lo que podrías llegar a estar conduciendo un tracción trasera. En el eje trasero se ha instalado un bloqueo de diferencial mecánico encargado de mejorar la tracción y la dinámica de conducción para evitar sobresaltos.

Este motor, sorprende por el empuje que ofrece, ya que lo hace desde escasa vueltas y prácticamente durante todo su régimen de giro, como si no fuera un atmosférico, sino un sobre alimentado de los que tan en boga están en la actualidad. Es posible circular por autopista a 120 km/h viendo unas escasas 2.000 rpm en el Virtual Cockpit, pero también es posible ver como si pisas el pedal del acelerador el cuenta vueltas sube y sube hasta unas generosas 9.000 rpm, y claro, en este punto hay un problema, y es la cifra de los km/h han subido con la misma soltura. A este empuje le acompaña un sonido celestial, un bramido entre ronco y agudo que te hace pensar que te has enfundado el mono de piloto y que en todo momento estás pilotando en algún trazado en vez de en la carretera.

La verdad es que es una lástima que un motor tan bonito esté escondido bajo todo el entramado sistema de apertura y cierre de la capota de lona, pues bien merece ser admirado como pasa en la versión coupé.

¿Podemos hablar de consumos de este Audi R8?, porque no. Audi homologa un consumo medio de 8,7 litros a los 100 km, cifra a las que es difícil acercarse en una semana, que el tiempo que tuvimos esta unidad para probarla, porque en todo momento quieres sacar de sus casillas a los caballitos que llevas detrás, aun así, con un depósito de 80 litros conseguimos un consumo medio de 12,9 litros a los 100. En autopista, a velocidad de crucero, en séptima velocidad, es fácil acercarse al consumo homologado, pues el motor V10 trabaja a un régimen muy bajo de vueltas. Para conseguir estas cifras, este motor dispone del sistema Stop/Start, así como la navegación a vela y un sistema de desconexión selectiva de cilindros.

Como no podía ser de otra manera, la electrónica juega un papel fundamental en este nuevo R8, por lo que el comportamiento del coche, podemos modificarlo a nuestro antojo y en función de donde queremos disfrutar de él, bien sea en carretera, o bien en un circuito, por lo que mediante la tecla Drive Select que tenemos en el volante podemos seleccionar 4 modos de conducción (Comfort, auto, Dynamic e individual), que actúan sobre el reparto de par en el sistema de tracción, la dureza de la suspensión, la dirección, la sensibilidad del acelerador y el cambio, estirando más si cabe el salto entre marchas.

El cambio de doble embrague ofrece cuatro modos de funcionamiento, que combinándolos con el Drive Select, permiten sacar mayor rendimiento al motor, así que tenemos dos opciones manuales (normal y sport) y lo mismo en modo automático. Está claro, que, para su uso normal, el modo automático obedece al coche de forma automática, pero si quieres sacar a relucir los 540cv, en modo manual y trabajando con las levas del volante es donde llegaras al éxtasis.

Pero aquí no acaba todo, todavía disponemos de un último gadget, y con este, es con el que harás tus “gamberradas” al volante. Es la tecla que dispone de una bandera de cuadros que encontramos en la parte más baja del volante, mediante la que podemos seleccionar tres modos (Snow, wet, dry) de uso del control de estabilidad, lo que permitirá convertir a este coche prácticamente en un tracción trasera para que puedas, en las curvas entrar un poco cruzado con el fin de poder elevar tu paso por curva.

En el apartado frenos, es un acierto para este coche desembolsar los 11.000€ de sobre coste por los carbocerámicos, que, además, son realmente efectivos y carecen de ruidos al usarlos constantemente como pasa en otros coches, a la vez, que incluso estando fríos cumplen con su cometido a la perfección.

Comportamiento dinámico y prueba del Audi R8 V10 Spyder

Nuestra primera toma de contacto con el nuevo Audi R8, la tuvimos por suerte, en el Circuito de Catalunya, dentro del programa de la Audi Driving Experience, donde pusimos a prueba al R8, pero en la versión coupé. En circuito, se ve claramente que este Audi R8 es más estable y ofrece un comportamiento más dinámico que su predecesor, sobre todo, es algo que se percibe en el tren delantero, por la firmeza que ofrece a la hora de trazas las curvas, siendo más firme y con una capacidad de guiado perfecta.

El hecho de haber probado la versión coupé, y después la versión que ocupa esta prueba, la Spyder, te lleva a comprobar, que esta última, nada tiene que envidiar a la otra, sobre todo en lo que a la puesta a punto del chasis se refiere. Con un peso de 1.720 kilogramos en vacío, su carrocería está fabricada en aluminio Audi Space Frame y en fibra de carbono, al igual que los refuerzos de la jaula antivuelco y unos específicos especialmente en los pilares A y los marcos del parabrisas, que no evitan para nada que este coche sea tan dinámico como la versión coupé.

En carretera abierta, es un coche noble, con el que puedes hacer un paso por curva muy elevado, gracias a la suspensión magnetic ride, así como por la puesta a punto de un chasis que parece no arrugarse ante nada, y a una dirección muy efectiva con la que es muy fácil apuntar en la entrada de una curva y salir airoso de ella en un paso, que parece estar guiado por railes.

Aun con el modo performance activado, donde la intrusión del control de tracción y estabilidad son mínimos, todavía puedes permitirte sobrepasarte un poco, gracias al comportamiento tan noble que todo el conjunto es capaz de ofrecer, aunque nunca debes olvidar lo que llevas entre manos, y que una mala acción, puede jugarte una mala pasada.

Y donde sorprende y gratamente no es en su hábitat natural, es de los puertos de montaña o circuito sino en la ciudad, ya que dispone de un radio de giro óptimo para poder maniobrar sin problemas, a la vez que su escasa altura no es, como en muchos otros deportivos, un suplicio para los bordillos o badenes que podemos encontrar a diario.

Precio y competidores

El precio de salida del R8 Spyder es de 209.000€, cifra que enseguida puedes ver aumentada hasta los casi los 250.000€ si equipas todos los elementos que nuestra unidad de prueba llevaba como: llantas de 20” pintadas en negro, frenos carbo cerámicos, paquete interior en carbono, escapes deportivos, asistente de aparcamiento plus con cámara trasera, faros laser y el volante performance plus.

Hay quien pensará, ¿vale la pena pagar 250.000€ por un Audi? Después de haber probado deportivos de la talla del Ferrari 488, el Aston Martin Vantage o el Mercedes AMG SL 63, os diría que sí, y por todas las razones que a lo largo de la prueba os hemos explicado. Si bien, los otros deportivos mencionados son muy exclusivos, todos tienen algo en común, ¿los podrías utilizar en tu día a día sin cansarte de ellos?, la respuesta es que probablemente no, por esto, el Audi R8 Spyder es una de las opciones más racionales entre todas las que puedas encontrar.

Escrito por, Miguel Angel Solá

AGRADECIMIENTOS