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Audi ha vuelto a demostrar que los motores diésel todavía tienen un periodo de vida considerable, de ahí, que haya dotado a sus modelos S5 y S5 Sportback con este tipo de motorizaciones, así como en las versiones S4, S6 y S7 TDI.

Para nosotros esta fórmula la vemos como un acierto por dos razones; la primera es que estos motores ofrecen un par motor de 700 Nm, y la segunda es las medias de consumo que puedes llevar a cabo a velocidades de crucero. Nosotros sin ir mas lejos, trajimos a Barcelona desde Madrid al S5 Sportback, con el que recorrimos un total de 578 kilómetros y obtuvimos una media de 6,8 litros a los 100 kms, con el consiguiente ahorro frente lo que hubiera sido este mismo viaje con un coche con motor de gasolina y la misma equivalencia en cuanto a potencia y par motor.

Recuerdo en 2013, cuando probamos al primer S de Audi que montó un motor diésel, el SQ5 con un bloque V6 que ofrecía entonces 313CV ensamblado a una caja de cambios Tiptronic de 8 velocidades que aceleraba de 0 a 100 km/ en 5,1 segundos. Durante esa prueba tuvimos la ocasión de rodar en el Circuito de Barcelona Catalunya con él, y varias personas que nos acompañaron durante la prueba, no daban crédito a que fuera un coche diésel. De hecho, recuerdo que nada más salir del pitlane y entrar en pista, tras hundir el pie en el acelerador, uno de ellos me preguntó si estaba seguro de que ese coche era diésel, y todavía ahora cuando lo recuerdo, me sale una pícara sonrisa.

Posteriormente, en 2018 llevamos a cabo una prueba comparativa entre los Audi SQ5 y S4, pero estos en aquel momento montaban un motor TFSI de 3.0 litros, una potencia de 354CV y un par motor de 500 Nm. Ambos eran rápidos, y un poco más silenciosos que estas dos versiones diésel que hoy presentamos, pero teniéndolos todavía en la memoria, no recuerdo que tampoco fueran mucho más excelentes ni en prestaciones, ni en dinámica de conducción.

El actual Audi S5 está disponible con dos carrocerías, coupé y Sportback, y aquí para gustos los colores. A nosotros no gusta más la versión de 5 puertas, además de ser mucho más cómoda que la de 3, es más práctica, sobre todo si asiduamente tienes que utilizar los asientos traseros. Si bien es cierto que la silueta de la versión coupé es un tanto más atlética, la Sportback nos parece más elegante.

En la zaga encontramos la misma fórmula que Audi lleva utilizando desde que apareciera el primer modelo S, y es su sello de identidad junto a las carcasas de los retrovisores que antaño eran de aluminio, las dobles salidas de escape, pero, aquí tenemos que decir que las de la derecha son falsas, algo que nos ha dejado un poco desencantados cuando nos hemos dado cuenta de este pequeño detalle.

A nivel de diseño ambos modelos son calcados, salvo por las puertas, y en cuanto a medidas, la versión coupé alcanza una longitud de 4.705 mm y una anchura de 1.846 mm, mientras que la versión Sportback talla 4.747 mm y es 3 mm más estrecho. En cuanto a la batalla, el primero dispone de 2.765mm mientras que el segundo aumenta hasta los 2.825mm. ¿en qué se traducen estos milímetros de más?, en habitabilidad interior, sobre todo en las plazas traseras, ya que evidentemente, aun siendo un 2+2 la versión coupé el espacio en la parte trasera del coche es más justo que en la versión Sportback, configurado como un 2+3.

El maletero también gana 20 litros de capacidad entre una versión y la otra, dejando una capacidad de 410 y 430 litros respectivamente. Está claro que la boca de carga de la versión coupé penaliza la entrada de bultos más grandes en maletero, mientras que en el Sportback el portón te deja más espacio para poder acceder a esta parte del coche. Además, la practicidad de poder abatir los asientos en esta última te deja un espacio más útil para la carga de bultos más grandes.

¿Qué te haría escoger una versión u otra? Básicamente nos atreveríamos a decir que el diseño y el hecho de tener o no tener familia, sobre todo por aprovechar mucho mejor el espacio trasero, además de ser más confortable en la versión Sportback, podemos llevar por ejemplo 2 adultos y un niño, mientras que en la otra versión esto no es posible pues las plazas posteriores quedarán reservadas para dos niños grandes o dos adultos pequeños.

Ambas versiones comparten la misma fórmula mecánica, un motor V6 TDI de 3.0 litros biturbo que desarrolla una potencia de 347 CV entre las 3.800 y las 3.950 RPM y un par motor de 700 Nm entre las 1.750 y las 3.250 RPM, complementado con un compresor eléctrico y un sistema de microhibridación ligera de 48V que cuenta con una batería de 0,5 kWh que asiste a un motor eléctrico que cubre las funciones del motor de arranque y del alternador, proporcionando además como si de un turbo eléctrico se tratara hasta 11CV de potencia extra en fases de aceleración, reduciendo además el retraso típico de la respuesta de un motor turbo convencional.

Si de algo hace gala este propulsor es de ser muy enérgico, prueba de ello es que acelera de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos, cifra por ejemplo 2 décimas por debajo de lo que emplea su hermano pequeño el Audi S3 Sedán con sus 310CV.

Está asociado a una caja de cambios ZF de 8 relaciones con convertidor de par, y como ya os hemos comentado en innumerables ocasiones es el mejor de los aliados para mover con mucha soltura sus 700 Nm de par motor que se transmiten al asfalto a través del sistema quattro de Audi, lo que es una total garantía de seguridad a la vez que para garantizar una dinámica de conducción propia de un Audi RS5. La única pega de este cambio es que, aunque lo utilices de forma manual/secuencial no lo es del todo, ya que cuando llegas a las revoluciones de corte, él solo sube una marcha, algo que en los modelos RS actuales ya no pasa.

Seguro que muchos de vosotros pensareis que el “diésel” ya ha muerto, y no os plantearíais la compra de un coche con este tipo de motor, y menos todavía, si se trata de una versión S de Audi. Lo mismo os pasaría en el caso de BMW, con un M, pero hemos de decir que habiendo probado a todos los modelos S TDI de Audi y a la mayoría de los M con este tipo de propulsión, tendríamos serias dudas en adquirir un vehículo de gasolina frente a un diésel.

El habitáculo de ambas versiones, en la parte delantera es exactamente igual. Hablamos de un interior premium, sobrio y tecnológico, en el que cabe destacar el Audi Virtual Cockpit representado en una pantalla de 12,3”, así como la pantalla de la consola central de 10” táctil desde la que se controla todo el sistema de infoentretenimiento, así como diversos parámetros de configuración del coche. Este sistema permite su manejo por voz, que ha mejorado bastante, a excepción del sistema de navegación al que le cuesta un poco interpretar algunos comandos o direcciones. Ofrece también una amplia conectividad con nuestros smartphones a través de Android Auto o Apple CarPlay. En los A5 todavía esta pantalla no se encuentra del todo integrada, por lo que queda un poco sobrepuesta, mientras que en otros modelos como el Audi A7 que hemos probado también recientemente queda más integrada y en línea con el diseño interior, así que esperamos en los nuevos Audi A5 mejoren con esta apreciación.

El climatizador, nos encanta, por los mandos analógicos, ya que últimamente todos los coches que probamos e integran la función de climatización en la pantalla multimedia complican mucho el uso, aquí es fácil, potenciómetros para la temperatura y teclas para la velocidad del ventilador, de una sola vista y sin más complicaciones.

Por lo demás, el salpicadero gracias al volante achatado, así como por los elementos en fibra de carbono, y la combinación con los asientos deportivos que recogen el cuerpo a la perfección conforman un habitáculo elegante pero deportivo a la vez.

El precio de salida del Audi S5 Coupé es para ambas versiones de 83.200€, con un equipamiento a la altura de lo esperado en una berlina de este calibre. Ahora bien, si añadimos extras como la pintura Blanco Glaciar o Rojo Tango, llantas de 20”, asientos deportivos S calefactados y con regulación eléctrica, volante deportivo RS, inserciones en carbono, iluminación interior, llave confort, Head-Up Display, cámaras de entorno o el Audi Active Line Assist entre otros elementos, incrementamos notablemente la factura hasta los 90.000€ en cualquier de ambas versiones.

En lo que a dinámica de conducción se refiere, es muy difícil deciros cual de los dos modelos nos ha parecido más preciso, porque la verdad es que ambos lo son y mucho, gracias claro está a la suspensión y un chasis que brilla por engullir cualquier curva por pequeña y ratonera que sea. La diferencia de pesos entre ambos modelos es de tan solo 45 kg, lo que no penaliza para nada la deportividad en la versión Sportback, siendo la que lastra 1.880 Kg.

En autopista los dos hacen gala de ofrecer la comodidad que esperas de una berlina, y en carretera o carreteras de montaña, ambos brillan por un comportamiento excelente, acompañado de un empuje del motor TDI que te hace ir curva tras curva deleitándote de sus 700 Nm de par sin pestañear.

Conclusión

Particularmente como os hemos comentado nos decantaríamos por la versión Sportback, nos parece tanto o más bonita que la coupé además de ser mucho más práctica, y servidor, amante de los coches familiares lo tendría muy claro.

Ambas opciones son realmente excelentes, como os hemos contado, por la dinámica de conducción que ofrecen y sobre todo por la relación prestaciones consumo frente a lo que sería la misma opción con motores TFSI de gasolina.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Audi España
  • Juve y Camps
  • Fotografías: Cristóbal Arjona y Daniel Cudié

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