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El Cupra Born es el primer coche eléctrico de la marca deportiva de SEAT, y comparte con sus hermanos ese aura, a partes iguales emocional y exclusiva, que tan bien ha calado entre el gran público, que ven a Cupra como una alternativa muy atractiva, incluso en modelos que, como este compacto, pueden tener un enfoque más bien familiar y urbano.

Cupra ha dejado de ser una sorpresa para convertirse en una realidad muy palpable. Lo que hace apenas unos años eran las versiones radicales del Seat Ibiza y el Seat León, hoy es una marca con entidad propia que, sin ninguna duda, está llamada a construir el futuro de Seat S.A. como empresa.

Hace escasas semanas Wayne Griffiths, su presidente, mostraba al mundo los futuros modelos de Cupra: el Tavascán (SUV eléctrico), el Terramar (reemplazo del Ateca) y una versión suavizada del concept car Urban Rebel (otro eléctrico que se inscribirá en el segmento del Seat Ibiza). Junto a ellos, se mostraron poco sutilmente el restyling de los Cupra León, Formentor y el propio Born, en lo que solo puede interpretarse como una demostración de que Seat, con Cupra, va muy en serio.

Por eso no es de extrañar que el prototipo que en su día se presentó como Seat el-Born finalmente viera la luz con el tribal logo de Cupra. Realmente, para el coche en sí todo son ventajas, porque su presentación estética de base ya gana muchos enteros. Su frontal afilado y agresivo, con unos faros de “mirada felina” y un paragolpes que parece pensado para generar efecto suelo; un perfil agraciado con unos faldones y unos splitters que quién sabe si podrían desplegarse y hacer volar al coche; unas llantas de 19 o 20 pulgadas de diseño espectacular; e incluso, el llamativo spoiler trasero cubriendo la parte superior del portón del maletero. Todo ello, para disimular en la medida de lo posible que el modelo de partida para desarrollar el Cupra Born no es otro que el Volkswagen ID.3, de vocación más popular. Hay detalles, como las puertas o el portón, que delatan su parentesco, pero el trabajo de personalización es tan bueno que resiste los comentarios del cuñado más recalcitrante.

Emoción por fuera, pero sobre todo por dentro

En el interior ocurre más de lo mismo. Si te sientas rápido frente al volante, la primera impresión es de que te suena mucho la enorme pantalla táctil de 12 pulgadas del sistema de información y entretenimiento (y de control de la climatización, etc…). También resulta familiar la pantalla de la instrumentación, solidaria a la columna de dirección y con el botón de control del cambio (a ese sistema no nos atrevemos a llamarlo “pomo”) integrado en la misma estructura, a la derecha tras el volante. Sin embargo, los detalles en este caso marcan la diferencia. Y mucho. El particular color cobre que identifica a la marca sirve para rematar muchos puntos (el marco de los botones circulares del volante, la guantera de la consola central, en las puertas, en los mandos de las salidas de aire, entre otros), y gran parte de los materiales a la vista (y al tacto) suben varios escalones la sensación de calidad percibida que transmitían antiguamente los productos de la firma de Barcelona, hasta situarla en un nivel que, si no es Premium, se le acerca mucho.

Ahora bien, de lo que no se libra el Cupra Born es de tener 3 botones para gestionar los cuatro elevalunas (dos para subirlos y bajarlos y un tercero para elegir entre los delanteros y los traseros). El ahorro de costes trae estas cosas, pero cada vez más fabricantes están optando por agrupar más funciones en menos mandos y hacerlos táctiles, una tendencia que va en detrimento de la ergonomía, y eso entendemos que es un paso atrás.

Quienes no se quejarán de ese detalle serán el resto de ocupantes, que encontrarán en el Born un ambiente sofisticado y, sobre todo, amplio para tratarse de un compacto. Eso sí, a cambio se conforma con un maletero de 385 litros, no pequeño pero tampoco excelso, probablemente pensando en que será usado más en ciudad y con poco equipaje.

Una base excelente para crecer

El Cupra Born está construido sobre la plataforma MEB que el Grupo Volkswagen estrenó en el ID.3, y sus dimensiones son similares: 4,32 m de longitud (6 cm más que el compacto eléctrico alemán), 1,54 m de altura (2,8 cm menos) y los mismos 1,80 m de anchura en los dos.

Este chasis aloja la batería en posición inferior central, ideal para asegurar un centro de gravedad lo más bajo posible, y el motor se encuentra en el eje trasero. Nuestra unidad de pruebas montaba la configuración básica, con la batería de 58 kWh y potencia de 150 kW (204 CV), aunque opcionalmente se puede solicitar el e-Boost Pack, con un motor específico que aumenta la potencia de forma puntual hasta los 170 kW (231 CV). Con este paquete, la aceleración de 0 a 100 km/h pasa de 7,3 segundos a 6,6 segundos, y la autonomía se incrementa de 416 km a 418 km. Luego el consumo –y por tanto la autonomía- puede variar muchísimo dependiendo del tipo tipo de conducción: en nuestra prueba, según el ciclo, podía saltar de los 13,4 kWh/100 km en recorrido urbano a 20,6 kWh/100 km en autopista y carretera, un rango que da sentido al consumo homologado, de 15,6 kWh/100 km.

Otra posibilidad que ofrece Cupra es añadir al pack de potencia el Battery Pack, con el que además de los 231 CV cuentas con una autonomía extendida hasta los 546 km, aunque el mayor peso de la batería se paga con una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,0 segundos.

En todos los casos, la velocidad máxima es de 160 km/h con lo que la pregunta es inevitable: ¿merece la pena el incremento de potencia? La respuesta también lo es: pues depende.

Aunque la unidad que ves en las fotos no contaba con ninguna de las dos opciones, no echamos de menos capacidad de respuesta al acelerador desde parado y en las recuperaciones. En ciudad, en la salida de los semáforos cualquier coche de combustión que quiera seguir su ritmo tendrá que hacer uso –y abuso- de acelerador y embrague, con el consiguiente exceso de consumo y emisiones. Necesitarás unos pocos kilómetros para acostumbrarte a la aceleración del Born, y si eres de pie derecho pesado te resultará gratificante sentir en tu cabeza los G de fuerza.

Y es cierto que ganar unas décimas al cronómetro tal vez no tenga demasiado sentido si la idea es circular sobre todo por ciudad. Ahora bien, si nuestra residencia de fin de semana está al final de una carretera con curvas, igual el paquete completo sí es una buena inversión.

Tanto en un escenario como en el otro, el comportamiento dinámico del Cupra Born nos mantendrá con un buen estado de ánimo. La configuración de la suspensión, con McPherson delante y multibrazo detrás, es más que suficiente para darle un toque de chispa a la conducción aunque, eso sí, las maneras de este coche eléctrico difieren de las que nos encontramos en el resto de los Cupra. Porque es ágil y se mueve rápido entre carriles, pero se nota un punto bonachón al límite que no se detecta en sus hermanos. En ciudad, este buen equilibrio entre confort y dinamismo, lo convierte en uno de los reyes indiscutibles entre los eléctricos.

En carretera no se desenvuelve nada mal, pero el planteamiento ha de ser diferente y no se debe comparar con un Cupra de combustión. Por una parte, la dirección es directa pero no transmite demasiado lo que ocurre en el asfalto. Y, por la otra, el tren de rodaje monta un sistema de frenos razonable delante, con discos de 330 mm de diámetro, pero atrás se conforma con frenos de tambor. Se trata de un sistema en desuso desde hace años para cualquier coche de más de 100 CV. Y sí, desde la marca nos recuerdan que el motor eléctrico ayuda en las retenciones, pero aún así…

Nuestra valoración

El Cupra Born puede convertirse en el coche eléctrico de referencia para quienes buscan un compacto distintivo y se muevan sobre todo en entorno urbano y sus aledaños. Su estética es atractiva y lo que sugiere se corresponde con lo que te ofrece una vez estás al volante: dinamismo y cierta emoción al volante, manteniendo unos niveles de confort y versatilidad muy útiles en la conducción diaria.

El precio de partida en España de esta versión básica son 39.690 €. Si se quiere más aceleración, el e-Boost Pack está disponible por por 290 €. Y si, además de potencia se busca más autonomía, el conjunto e-Boost Pack más Battery Pack sale por 4.950 €.

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