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A todos los amantes del mundo del automóvil, y en especial de los deportivos, nos encantan las versiones convertibles, lo que hace que esta versión Roadster del TT sea uno de nuestros coches favoritos, no solo por su original diseño, sino por lo que representa y por el placer que ofrece tras el volante.  

El Audi TT lleva en la marca más de 20 años y destaca por ser un deportivo muy polivalente que permite además ser usado a diario. Además, como es el caso de las versiones roadster, podrás disfrutar de los muchísimos días de sol que tenemos en nuestro país.

En cuanto al diseño, toda la estampa denota deportividad por sus cuatro costados. El frontal, con la parrilla singleframe en forma hexagonal, así como las dos entradas de aire que dispone el faldón delantero, y los faros LED, que le dan a esta parte del coche una mirada descarada e imponente, reforzada por los sobredimensionados pasos de rueda. En la trasera encontramos una zaga que insinúa con cada uno de los detalles que podemos encontrar, como el difusor trasero de 3 canales, así como por las dos salidas de escape que recuerdan a las de la primera generación de los TT, o el alerón retráctil montado en el portón del maletero que emerge de forma automática o bien, pulsando un botón en la consola central, su talante más deportivo.

La perfecta combinación de esta unidad de pruebas en Pulse Orange con las llantas Audi Sport de 20” y 20 radios, calzadas con unos neumáticos en medidas 255/35/20, hacen que la vista lateral del TT Roadster sea sin duda la más representativa.

Ciertamente, tengo que decir, que de las anteriores generaciones del TT, las versiones coupé me atraían más que las convertibles, pero ahora, y tras haber probado esta, mi percepción ha cambiado. Esta tercera generación tras su último facelifting, recibe unos cambios que hacen entrever rasgos del Audi R8, su hermano mayor.

El precio de salida del Audi TT Roadster es de 46.600€, para la versión 40 TFSI S tronic. Nuestra unidad de pruebas, 45 TFSI S line Edition está disponible desde los 62.210€, sin opciones, con un equipamiento muy completo que incluye elementos como el paquete exterior s line, llantas de 19”, faros LED, asientos deportivos, volante deportivo de 3 radios, Audi Virtual Cockpit, MMI Navigation Plus, Hold assist, Audi Drive Select, y opcionales como la pintura Pulse Orange (445€), llantas de 20” Audi Sport (2.220€), Faros Audi Matrix LED (2.715€), elementos en Azul Turbo satinado (370€), Inserciones de carbono (1.335€), Paquete deportivo S line (2.500€), regulación eléctrica de los asientos y calefacción (1.700€), llave confort (510€), Tempomat (380 €) o la cámara de visión trasera entre otros que incrementan la factura total hasta unos 78.250€.

El interior del TT Roadster respira sobriedad y minimalismo por todos los costados, donde lo primero que salta a la vista es el Audi Virtual Cockpit en tamaño de 12,3” y del que ya os hemos hablado en muchas pruebas de otros modelos. Las salidas de aire tipo turbina presentan los mismos adornos en color azul turbo satinado de los asientos, mientras que en la consola central encontramos una inserción de fibra de carbono encargada de guarnecer el selector del cambio S tronic, así como el mando del MMI Touch, desde el que podemos manejar el  sistema de infoentretenimiento. Los mandos del climatizador están situados en las propias salidas de aire que simulan ser unas turbinas y que se integran perfectamente en un salpicadero que es simple y que combina a la perfección elementos como la piel y la fibra de carbono.

Los asientos deportivos S de nuestra unidad de pruebas estaban tapizados piel con un contraste de costuras y con la parte central tapizada en rombos, lo que unido al esqueleto que cuenta con unas inserciones en color Azul Turbo Satinado, le dan ese toque racing al habitáculo. Estos asientos ofrecen una muy buena sujeción del cuerpo y es muy fácil acomodarse en ellos gracias a los diversos reglajes eléctricos de que disponen.

El maletero no es una de las grandes bazas del TT Roadster, pero con sus 280 litros de cabida te deja sitio para la maleta del fin de semana, a la ve que dispone de una compuerta que separa al habitáculo para por ejemplo si quieres meter en un interior unos esquíes.

La capota de lona del TT RS Roadster, como todas las capotas, tiene un sofisticado sistema para abrirla y cerrarla, lo que te permite que en tan solo 10 segundos dispongas de unas impresionantes vistas hacia el cielo disfrutando del sol, siendo el movimiento accionable con el coche en marcha, siempre y cuando no superes los 50 km/h.

Bajo el capó delantero, este deportivo biplaza, esconde un motor de gasolina TFSI de 2.0 litros y cuatro cilindros, que entrega una potencia de 245CV entre las 5.000 y las 6.000 rpm, así como un par motor de 370 Nm, disponibles entra las 1.600 y las 4.300 rpm. Como no podía ser de otra manera, y en aras de sacar un rendimiento óptimo a un propulsor que empieza a sacar todo su esplendor a partir de la zona media de giro, está ensamblado a una caja de cambios de doble embrague de 7 relaciones y que transmite la potencia a ambos ejes a través del infalible sistema de tracción quattro de Audi, que dispone de un diferencial central Haldex.

Sus prestaciones son una plena declaración de intenciones de este pequeño Roadster, que acelera de 0 a 100 km en tan solo 5,5 segundos siendo capaz de lanzarse hasta unos cómodos 250 km/h de punta. En lo que a consumos se refiere, en autopista a velocidad de crucero puedes sacar una media sin problemas de entre 8,3 y 8,5 litros, ahora bien, si te gusta pisar el acelerador esa media puede irse hasta unos generosos 12 litros cada 100 kms.

El empuje que este Audi ofrece es impresionante, gracias a su potencial y a un peso de 1.600 kg que se mueven con mucha soltura sobre todo a partir de las 3.000 rpm, donde el motor ya empieza a ofrecer un sonido agudo, pero a la vez discreto. Aunque como bien decíamos al inicio de la prueba, tan deportivo es como un gran viajero, lo que te permite circular a velocidad de crucero con el modo Efficiency activado a 120 km/h por debajo de las 2.000 rpm.

Ponerte al volante de un TT ya es una experiencia, pero hacerlo con esta versión que permite disfrutar de las sensaciones de forma más directa, es un plus. Sentir el sonido del motor, el viento y el sol, son algunos de los placeres que el auto TT Roadster como propietario puede poner a tu disposición.

Sus 4,19 metros de largo, lo convierten en un coche con una dinámica muy divertida, a la vez que muy efectiva y sobre todo permisiva, gracias a un compendio entre el chasis, la suspensión, la electrónica y el sistema de tracción quattro que hace gala de llevar siempre el TT por railes evitando en todo momento que se salga de ellos.

La suspensión es uno de los elementos que garantizan no solo la efectividad dinámica sino el confort. El TT dispone de tres suspensiones, la de serie, suspensión deportivos S line y la denominada Audi Magnetic Ride que se configura a través del Audi Drive Select, siendo la S line más que suficiente para sacar un buen provecho de todo el conjunto en carretera.

En carreteras de montaña, en aquellas zonas de reviradas curvas entrelazadas y sin apenas espacio para acelerar, el paso por curva que ofrece es impresionante, a la vez que ejecuta la transición entre curvas con una efectivad propia de un RS, gracia a elementos como la dirección, que no solo es precisa, sino que transmite bastante al conductor.

Hemos tenido ocasión de poner a prueba a varias unidades del Audi TT, dentro de sus diferentes generaciones, y la verdad es que este último nos ha dejado muy buenas sensaciones, sobre todo por el hecho de que disfrutar del sol y el viento mientras conduces es algo que puedes hacer tomándote tan solo 10 segundos de tu tiempo.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos