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Son muchos los SUV que han pasado por nuestra redacción, pero con el BMW X1 nos pasa algo curioso, y es que siempre asociamos sus pruebas a un viaje. La primera de las unidades que probamos, hace 3 años, nos llevó a tierras aragonesas, la segunda, durante 15 días nos acompañó en un fantástico viaje por el que recorrimos los Picos de Europa y en esta tercera ocasión, nos llevó a lo más alto de la estación de esquí Vallter 2000, cerca de Camprodón, para disfrutar junto a él, de las primeras nevadas de la temporada de invierno.  

En el segmento c-SUV, hoy en día, y estando tan de moda hay muchísimas alternativas que riñen en competencia con el BMW X1, pero este SUV se ha ganado con creces nuestra nota más alta por su versatilidad, así como por su manejo y dinámica de conducción.

Fue en el marco del Salón de Frankfurt de 2015 cuando BMW presentaba la segunda generación del X1, para a finales de ese mismo año empezar a comercializarlo, sustituyendo a la anterior generación que vio la luz en el año 2009 y del que desde entonces y hasta ahora, se han vendido más de 900.000 unidades en todo el mundo, siendo el X de BMW que más se vende.

La segunda generación del X1, se presentó más estilizada a la vez que deportiva, con una imagen más imponente, pero de menor tamaño que su predecesor, siendo 4 cm más corto, aunque 2,3 cm más ancho y 5,3 cm más alto. Con estas nuevas cotas, este vehículo adopta una presencia más poderosa, acercándose incluso al tamaño del BMW X3. Ahora, con un tamaño de 4,43 metros de largo, por 1,82 de ancho y 1,61 de alto, es una de las mejores alternativas, con cabida para hasta 5 plazas, que además cuenta con un generoso maletero, que ofrece 505 litros de capacidad, que fácilmente pueden ser ampliados hasta los 1.550 si abatimos los asientos traseros.

Fabricado sobre la plataforma llamada UKL2 que sirve como base también para la fabricación del BMW Serie 2 Active tourer, tiene como principal característica acoplar un motor delantero en disposición transversal, abandonando así la mítica tracción trasera, salvo que escojamos la versión con tracción integral xDrive.

Su diseño no pasa desapercibido, dónde ser percibe claramente el ADN de la marca a la vez que los distintivos como las dos riñoneras que hacen a la vez de parrilla, así como por un paragolpes bastante pronunciado que disponen de dos entradas de aire en sus laterales y que en conjunto le dan un toque deportivo a la vez que campero al completarse con la protección frontal.

El interior poco difiere de los otros X de la marca, donde vemos un moderno acabado más Premium si cabe, donde todo está ordenado, ofreciendo una consola orientada hacia el conductor y diversos huecos para guardar objetos. El techo de cristal panorámico de esta unidad contribuye a engrandecer el espacio del habitáculo dotándolo de mayor luminosidad siendo a nuestro entender un imprescindible dentro del equipamiento opcional.

Una vez sentado en el asiento del conductor, la sensación de gobierno que se adquiere es total, ya que en una posición más elevada que en la anterior generación, ahora tienes una vista de todo el frontal y los laterales del coche, algo que agradeces en la conducción off-road, pues te permite ver hasta el final del capó delantero, lo que facilita algunas maniobras en la montaña.

Los asientos deportivos de piel son muy cómodos y gracias a sus numerosos reglajes es posible acomodarse muy bien ellos, además de ofrecer un agarre óptimo para los apoyos laterales ya que recogen el cuerpo a la perfección.

El cuadro de mandos está presidido por dos esferas y una pantalla TFT en su parte inferior que sirve de ordenador de a bordo. Uno de los elementos que esta unidad de pruebas equipa es el Head Up display, que proyecta cierta información a la vista del conductor en la luna delantera, como la velocidad o las indicaciones del navegador.

Una gran pantalla de 8,8 pulgadas preside la consola central, desde la que accedemos al sistema de infoentretenimiento, audio, teléfono, navegador y a funciones de configuración del coche, así como al sistema BMW Connected Drive. En aras de dar un aire deportivo a la misma, encontramos unos indicadores que nos muestran la potencia y el par motor que estamos utilizando en cada momento mientras conducimos. Esta pantalla, ahora es táctil, además de poder manejarse a través del mando iDrive que encontramos tras el selector del cambio y entre los dos asientos delanteros. Junto al mismo, encontramos el botón del Driving Experience Control que nos permite seleccionar entre tres modos de conducción; Eco, Comfort y Sport, cada uno de ellos está pensado para sacar un rendimiento óptimo al motor en función del tipo de conducción que queramos hacer, bien sea por ciudad por carretera o para conducción un poco más deportiva.

El equipamiento de serie está a la vanguardia de la seguridad activa y pasiva, así pues, encontramos control dinámico de estabilidad (DSC), 6 airbags, control de frenado en curva (CBC), llamada de emergencia inteligente en caso de accidente o colisión, control de crucero con función de freno, paquete iluminación, faros LED con contenido ampliado, climatizador bizona, volante deportivo de cuero multifunción entre otros, que forman parte del acabado xLine de nuestra unidad pruebas. Como equipamiento opcional, encontramos el Driving Assistant Plus (aviso salida del carril, asistente luces de carretera, Speed Limit Info, aviso de prevención de colisión en ciudad y detección de peatones y asistente de retención en autopistas), navegación plus, techo panorámico, cámara para marcha atrás, sistema PDC para el aparcamiento, asistente de aparcamiento, sistema sonido Harman Kardon o el acceso confort entre otras opciones que engrosan hasta unos generosos 49.700€ la factura final.

Nuestra unidad de pruebas era la variante xDrive 18d, con motor de 4 cilindros y 2.0 litros con tecnología Twin Power Turbo, que desarrolla una potencia de 150 CV al tren delantero y dispone de una caja de cambios Steptronic de doble embrague y siete velocidades.

El par motor de 330 Nm, hacen que este motor, sea realmente eficaz y mueva con mucha soltura los 1.505 kg que pesa este X1. Durante nuestra prueba tuvimos la ocasión de comprobar que es efectivo, que goza de gran refinamiento y soltura cuando le pides respuesta, algo que pudimos comprobar durante los más de 800 kilómetros que hicimos tras el volante.

Gracias a sistemas como el BMW EfficientDynamics, la función Start/Stop y el sistema Brake Energy Regeneration, este nuevo x1 puede presumir de una conducción que premia la eficiencia, ofreciendo un consumo homologado de tan solo 4,1 litros a los 100 km y unas emisiones de CO2 de 109 g/km.

En lo que a prestaciones refiere, es bastante ágil, ya que es capaz de acelera de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos y es capaz de lanzarse hasta los 219 km/h.

En autopista, y para viajar, el X1 es fascinante, pues ofrece un alto grado de confort a cada uno de los ocupantes, gracias a su esquema de suspensiones, tipo McPherson delantero y de paralelogramo deformable trasero, que ofrece una firmeza suficiente para alcanzar un paso por curva rápido sin perjudicar a la comodidad de los pasajeros, así como por el trabajo que la marca ha llevado a cabo en cuanto a la insonorización del habitáculo, que apenas deja filtrar ningún ruido que provenga del exterior.

Las carreteras de montaña son otro de los pilares fuertes del X1, donde nos muestra que tiene un carácter deportivo, como la mayoría de los modelos de BMW, por lo que es muy fácil conducir rápido enlazando una curva tras otra, gracias a la puesta a punto del chasis, que ofrece una conducción muy dinámica en cualquier circunstancia. Los balanceos típicos de la carrocería de este tipo de coches quedan prácticamente mitigados, por lo que conducir para disfrutar y no para marear es algo que el X1 te permite y además de forma alegre.

Los días que tuvimos el coche, estuvimos en Camprodon, y más concretamente en la estación de esquí de Vallter 2000, donde habían caído las primeras nieves del año. Allí estuvimos conduciendo por una pista de montaña que estaba completamente enfangada, así como por algún tramo con nieve, y todo y no disponer del eficiente sistema de tracción xDrive salimos airosos de todas las maniobras que pudimos llevar a cabo.

Su distancia libre al suelo de 18,4 cm facilita también la conducción por terrenos donde haya piedras o rocas sueltas, además de disponer de una capacidad de vadeo de 25 cm, por lo que algún “charquito” o riachuelo podrías cruzarlo sin problemas.

Como ya hemos dicho al inicio de la prueba, el BMW es uno de nuestros SUV favoritos, pues con él siempre hemos tenido buenas sensaciones al volante, además de haber compartido viajes inolvidables, pues nos ha llevado a disfrutar de parajes y paisajes dignos de las mejores postales. Pero más allá de todo esto, el X1, hace gala de ser uno de los SUV premium, dentro de su segmento más vendidos del momento, siendo esto una garantía para la marca, que permite así fidelizar a sus clientes con un producto de empaque premium y con un comportamiento offroad digno de los mejores todo camino de hoy en día.  

Escrito por, Miguel Pujol

Agradecimientos

  • BMW Group Prensa
  • Fotografías: Cristobal Arjona y Miguel Angel Solá
  • Configurador: BMW X1