Compartir

La pasada semana nos pusimos al volante del nuevo Mercedes-Benz Clase 300 E de, la variante híbrida enchufable de una de las berlinas más vendidas por la marca, y que es una clara alternativa a los vehículos 100% eléctricos, que además y gracias a su autonomía de hasta 54 kilómetros, le permite contar con el distintivo ambiental de la DGT de “Cero Emisiones”, con las ventajas que ello supone.

Mercedes-Benz, en su proceso en la electrificación de sus modelos, que ya ha dado entrada a su nuevo SUV eléctrico, el EQC que pudimos conocer hace escasas semanas en Barcelona dentro del marco del Automobile, está dando pasos agigantados para que toda su gama empiece una transformación necesaria, y es por ello, que, durante este periodo de transición, los vehículos híbridos cobran mucho sentido.

Hoy en día, existe una gran preocupación por las exigentes normas a las que las ciudades están sometiendo la entrada de vehículos de combustión, y por esta razón, la alternativa de un coche diésel o de gasolina híbrido enchufable es una realidad por la que las marcas están apostando firmemente. Mercedes, de hecho, dispone de tres niveles por así decirlo en lo que a su gama se refiere; EQ Boost para los vehículos que utilizan un sistema de micro-hibridización con la red de 48V, EQ Power para los híbridos enchufables, como el caso del que hoy os hablamos, y la denominación EQ para los vehículos 100% eléctricos, presente ya en la gama smart.

Las próximas versiones híbridas enchufables que pasarán a formar parte de esta adaptación al mundo eléctrico serán los Clase A y Clase B que contarán con una autonomía de hasta 60 kilómetros, y de hasta 100 kilómetros en la versión GLE EQ Power. Mercedes asegura que, en 2020, contará en su inventario con 20 versiones electrificadas, entre ellas, la actual gama del Clase E.

Parece, que en sector del automóvil, se ha idealizado que todos los híbridos enchufables se deben de construir sobre la base de un motor eléctrico y otro de gasolina, pero en Mercedes-Benz, han llegado a la conclusión de que un motor diésel y otro eléctrico también pueden convivir, lo que les sitúa, a ser pioneros en este sentido, aunque se hayan creado su propia competencia con el Clase E 300 e, que dispone un motor de gasolina con una potencia de 211cv.

La configuración que encontramos en el Clase E 300 de, es la de un motor diésel de 4 cilindros, dos litros y 194CV de potencia, lo que sumado a un motor eléctrico EQ Power de 90 kW (equivalen a 122CV), suman en conjunto una potencia de 306 CV y ofrecen 700 Nm de par. Para el funcionamiento del motor eléctrico se dispone una batería de iones de litio que cuenta con una capacidad de 13,5 kWh, frente a los 6,4 kWh de la versión anterior, lo que permite tengamos una autonomía 100% eléctrica de hasta 54 kilómetros. La perfecta asociación con una caja de cambios automática 9G-Tronic, permiten sacar mucho rendimiento al motor de combustión, así como a sus prestaciones, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 5,9 segundos y de lanzarse hasta los 250 km/h. En el modo eléctrico, la velocidad está limitada a 130 km/h para preservar así que la batería se consuma de forma casi inmediata.

Para poner a prueba el E 300 de, Mercedes nos había preparado una ruta combinada, en la que pudimos conducir por la ciudad, por autopista, por autovía y por carretera. La idea de esta prueba era, comprobar el consumo medio utilizando el motor de combustión y el eléctrico. Tras la prueba, mi compañero y yo conseguimos tras hacer 114 kilómetros un consumo de 3,1 litros a los 100 km y de 8,1 kWh/100 km de electricidad, cifras que sin duda son muy atractivas, para cualquier cliente que en su día a día, hiciera un recorrido como el que nosotros llegamos a hacer, simulando que vivimos fuera de la ciudad y nos movemos por ella tan solo para entrar a trabajar o llevar a los niños al colegio.

Lo primero que percibes cuando te pones en marcha con el Clase E 300 de, es la suavidad de marcha en modo eléctrico, donde reina el silencio, y donde se nota el gran trabajo llevado a cabo por la marca en el aislamiento acústico, incluso cuando el motor térmico entra en acción. 

Aunque estemos frente a un vehículo híbrido enchufable, en Mercedes no han querido mermar el hecho de que puedas sacarle el partido al coche que estimes oportuno en función de cómo o por donde quieras conducirlo, es por ello que encontramos el selector de modos de conducción que nos permite escoger entre los cinco tradicionales programas; Eco, Comfort, Sport, Sport+ e Individual, pero, además, encontramos con cuatro programas específicos para poder sacar mayor provecho al sistema híbrido.

El primero de los modos del selector, Hybrid, es el que utilizaremos si queremos que el coche de forma automática gestione el uso de ambos motores, en función de dónde estemos conduciendo. El segundo de los modos, E-Mode ofrece conducción 100% eléctrica, lo que es ideal para su uso por ejemplo en ciudad. El modo E-Save se encarga de optimizar la carga de la batería y preservarla para cuando entremos a la ciudad, y por último el modo E-Charge, hace que el motor térmico, sea el que recargue la batería, siendo este el que aumenta entonces el consumo de carburante.

Para optimizar lo máximo el uso del motor eléctrico, el Mercedes Clase E, recoge y procesa parámetros como el tráfico, la topografía de la ruta por la que circula o la información proveniente de los sistemas de ayuda a la conducción, con el objetivo de ayudar a reducir el consumo general y ahorrar así la energía de la batería. Así pues, de forma automática, cambia el grado de retención en las fases de deceleración, por ejemplo, en el caso de detectar tráfico delante incrementando la retención a través del radar frontal. En el caso de que hayamos programado un destino en el sistema de navegación, detecta la ruta, lo que le permite frenar lo mínimo posible en el caso de que circulemos por autopista y hace lo contrario cuando sabe de la cercanía de un cruce o una rotonda.

Las baterías de este Clase E pueden cargarse en un Wallbox o puesto de carga en 1,30 horas hasta un 80% de su capacidad, ahora bien, si esta carga la llevamos a cabo en un enchufe convencional de casa, es tiempo aumentará hasta unas 6 horas.

A nivel estético, es difícil encontrar algún elemento que nos haga diferenciar una de esta versiones frente a un Clase E convencional, tan solo en la trasera, donde encontramos la denominación del vehículo, así como la tapa de la toma de carga, situada bajo el piloto posterior derecho, en pleno paragolpes trasero y justo encima de las falsas salidas de escape de estos modelos Mercedes.

En el habitáculo pasa lo mismo, y tan solo, algunos detalles en la instrumentación o el selector de modos de conducción eléctrica, situado en la parte baja de la consola central nos hacen ver que estamos frente a una versión híbrida. El ambiente premium del habitáculo, unido a la calidad de materiales y al elenco tecnológico con el que está dotado el Clase E, hacen que este vehículo sea una opción interesante dentro de los híbridos enchufables premium de nuestro mercado.

Uno de los elementos perjudicados en el Clase E, tanto en la berlina como en él Estate, es el maletero, ya que tiene que dar cabida a la batería situada en la parte trasera de los asientos, lo que hace que se pierda 30 litros de capacidad de carga frente al E 300 o 60 litros en la versión Estate, aun así en ambos casos los más de 370 litros en el caso de la berlina o los 540 litros de la versión familiar pueden dar cabida a lo que una familia necesita para llevar a cabo un viaje.

Está claro, que solo hay una cosa que prive a mucha gente el hecho de poder tener en su garaje a una alternativa como esta y es el precio a desembolsar por una berlina de estas características. El Clase E 300 de está disponible desde los 67.400€, cifra a la que, con opcionales, nos podemos acercar rápidamente a los 75.000€, pero hemos de tener en cuenta que tendríamos un Mercedes, con un nivel de acabados y una tecnología sin parangón.

Hasta ahora, teníamos la sensación de que un vehículo híbrido enchufable, con una autonomía de hasta 50 kilómetros, era un sin sentido, pero tras haber llevado a cabo la prueba con el Clase E, tenemos que decir que nuestra percepción en este sentido ha cambiado, ya que la cifra de consumo que hemos obtenido de 3,1 litros nos parece más que razonable para una persona que cada día haga servir su coche, lo que nos lleva a pensar, que si merece la pena pagar el sobre precio de la versión híbrida frente a una convencional de motor térmico.  

Escrito por, Miguel Angel Solá 

Agradecimientos 

  • Mercedes España