Compartir

La pasada semana nuestro equipo de pruebas acudió a la presentación internacional que Mercedes ha llevado a cabo en Sitges, de las nuevas Mercedes Clase V y las Marco Polo.

Se renueva el Clase V de Mercedes-Benz y con esa actualización llega una hornada de modelos campers Marco Polo con ligeros retoques estéticos, nuevos motores y más tecnología. Las primeras unidades llegarán en mayo desde 50.200 euros para el bloque de 190 CV y transmisión 9G-Tronic, primicia en el modelo.

Hace 5 años Mercedes-Benz dio un vuelco radical a su Clase V, un vehículo destinado al transporte de personas que dejaba atrás la estética tosca y seria de ser un modelo profesional para encararse también a las familias. Su evolución en cuanto al diseño marcó un antes y un después, lanzando un furgón atractivo, de líneas dinámicas y sofisticadas pero con un sinfín de ventajas en sus ocho asientos disponibles. Con esa generación de Clase V apareció también la actual Marco Polo, el camper de la estrella. Ahora, con el futuro puesto en el Concept EQV eléctrico que se presentará en la IAA 2019, se presenta una actualización de esta gama con cambios sustanciales en su motorización, transmisión y algún retoque de diseño.

La elegancia, fiabilidad y carácter han sido y seguirán el argumento de venta de toda el portfolio Clase V y en especial del Marco Polo. Luchar directamente con el icono del segmento, el Volkswagen California,  no es tarea fácil pero lo hace cargado de razones estéticas pero también dinámicas. Con la última actualización presentada en Sitges la firma quiere encarar los últimos años de una exitosa gama que dará paso a un monovolumen eléctrico a pocos meses de la fase de producción: el Concept EQV. Este furgón con 400 kilómetros de autonomía podrá cargar 100 km en función rápida en tan solo 15 minutos y se fabricará en la planta que la firma tiene en Vitoria.

Las dimensiones de esta nueva Clase V se mantendrán como hasta ahora, con tres tamaños de longitud con la variante compacta de 4,90 metros, la larga  de 5,14 metros y la extralarga de 5,37 metros. Eso sí, la altura seguirá por debajo de los 2 metros incluso en el modelo camper (1,88 metros para el Clase V) y una anchura de 1,93 metros.

Pero volvamos a los modelos actuales. El restyling ha afectado tanto a la superficie como a la mecánica de los nuevos Mercedes-Benz Clase V y Marco Polo. Estéticamente los cambios son perceptibles en el frontal que estrena nuevas entradas de aire más prominentes y la parrilla de diamante para los paquetes AMG. Hay cuatro nuevas llantas de aleación que van desde las 17 pulgadas hasta las de 19 pulgadas de diez radios y negras del acabado más racing, el toque necesario para que su silueta gire miradas allá por donde pase. La gama de colores también contará con nuevos tonos entre los que destacan el gris Grafito metalizado, Selenita metalizado y el rojo Jacinto metalizado.

El interior apenas ha sufrido cambios, tanto si hablamos como del modelo de transporte de pasajeros (Clase V) como del camper (Marco Polo). Los retoques se resumirían en nuevas salidas de aspecto turbina para el aire y el color de tapicería cuero ‘tartufo’, sin olvidarnos de los asientos Comfort con función de masaje y climatización. El cuidado por los detalles y el diseño han hecho de este furgón un vehículo más próximo a la esencia turismo que profesional.

La digitalización también forma parte de esta homogenización pero, por ahora, el Clase V no ha adaptado la doble pantalla en el salpicadero que podemos ver en los recién presentados Clase A, CLA o Clase B. La firma tampoco ha comentado la posibilidad de incorporar el sistema MBUX de inteligencia artificial que tanto está dando que hablar en los nuevos Mercedes, tendremos que esperar a la próxima generación de este monovolumen.

Donde no han querido guardarse balas es en el aspecto de la seguridad. La nueva Clase V llega hasta los topes de equipamiento tecnológico y sistemas de ayuda a la conducción con funciones como el Asistente Activo de Frenada, que puede reducir la gravedad de una colisión y detectar obstáculos o peatones, o el Asistente de Luz Larga que activa o desactiva los diodos en función de la situación exterior.

En cuanto al modelo camper, la distribución no sufre variaciones. Seguiremos contando con la versión de acceso Horizon y la tope de gama Marco Polo, que ofrece un habitáculo con mobiliario, fregadero, cocina y nevera además de los asientos traseros convertibles en cama inferior y el techo elevable que esconde la cama superior. Lo que sí es novedad es el pequeño techo panorámico, único en el segmento camper.

Las motorizaciones son el apartado más afectado por esta actualización con la incorporación de un nuevo bloque tope de gama, el V 300 d. Este motor de cuatro cilindros diésel rinde 239 CV con un par de 500 Nm y todo ello con cifras de consumo homologadas por marca de 6,3 l/100km. Además, cuenta con una potencia ‘extra’ o overtorque de 30 Nm, que permite la entrega de par adicional durante un breve periodo de tiempo como puede ser un adelantamiento.

Por primera vez en el Clase V estará disponible la transmisión automática 9G-Tronic, que sustituirá a la 7G-Tronic. El cambio manual solo se montará junto al motor V 220 d pero será a partir de octubre de 2019, un detalle que no parece importar a la marca ya que su mix de ventas es inferior en manual. En cuanto a la tracción, los Clase V seguirán siendo trasera a no ser que se opte por la tracción total 4MATIC.

Durante la presentación pudimos probar ese nuevo motor diésel de 239 CV, un bloque que a priori sería el ideal para los modelos Marco Polo. Su peso y dinamismo requieren de mayor potencia para poder realizar algunos tramos pero, claro está, afectará al consumo del vehículo. Llevar ese margen de fuerza bajo el capó te asegura adelantamientos y una conducción sin preocupaciones pero tendremos que probarla con más detalle para poder determinar si el equilibrio se encuentra en un bloque inferior. El cambio automático 9G-Tronic se mostró veloz y casi imperceptible excepto en momentos de mucha exigencia, una transmisión a la altura de los buque insignia de la marca y que harán de nuestros viajes un mero trámite del que disfrutar. La dirección, en cambio, nos pareció algo asistida si bien es cierto que mover un vehículo de tales dimensiones como si nada es realmente agradable y fácil.

Fotografías: Cristóbal Arjona