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El segmento de los scooters sigue en alza, y prueba de ello es que todos los fabricantes apuestan por llegar a los clientes que tienen el permiso A2, y como era de esperar, BMW no quiere quedarse atrás, es por ello que lanza su ofensiva con el BMW C 400 GT, el que sin duda es el maxiscooter más premium que podemos encontrar en el exigente mercado de las dos ruedas.

Hace 6 años que la marca tomó la firme decisión de entrar de lleno en un segmento que hasta entonces era desconocido para ellos con la introducción de los C650 Sport y C 650 GT, aunque recordemos, que con el BMW C1 fueron pioneros en 2001, con un scooter carrozado que en aquel entonces parecía adelantarse al futuro de las dos ruedas.

Este maxiscooter está pensado para aquel público que en este tipo de vehículos busque algo más de movilidad que la urbana, es decir, clientes que viven a una determinada distancia de la ciudad, y utilizan la moto a diario para ir a trabajar, o para sus desplazamientos cotidianos, además para poder hacer salidas los fines de semana, o incluso pensar en hacer algún que otro viaje.

El nuevo BMW C 400 GT toma la base del BMW C 400 X,  con una configuración de chasis tubular que cuenta con una horquilla convencional de 35 mm y 110 mm de suspensiones para el tren delantero y que recurre a dos amortiguadores para el tren trasero. El equipo de frenos firmado por Brembo, recurre a un disco trasero de 265 mm con pinzas de 4 pistones, mientras que la rueda delantera cuenta con un disco de la misma medida, pero con una pinza convencional. Para las ruedas la marca ha optado por una llanta delantera de 15” que monta un neumático en medida 120/70/15 y para la trasera uno en medidas 150/70 R14.

Las diferencias entre este modelo y del que deriva, pasan por el diseño de un frontal más ancho, dotado de un grupo de doble óptica, similar a algunos modelos de automóvil de la marca, así como por el uso de una pantalla más alta y más amplia, lo que mejora la capacidad de protección del viento. El asiento también es de nueva concepción, siendo este más cómodo gracias en parte al pequeño respaldo lumbar que tiene, lo que unido a unas nuevas plataformas para los pies hacen que la posición de conducción sea mucho más cómoda que en la versión C 400 X.

El motor que utiliza el C 400 GT es un mono cilíndrico de 350 cc, que ofrece 34 CV a 6.500 rpm y un par motor de 35 Nm a 6.000 rpm. Este propulsor ha sido diseñado íntegramente por la marca en Munich para ofrecer así un rendimiento óptimo en los modelos de la gama C 400. Está asociado a una caja de cambios de transmisión variable continua (CVT) y equipa un sistema de control de tracción ASC lo que es un plus de seguridad a la hora de arrancar desde parado o conducir con el pavimento húmedo.

Este propulsor es muy enérgico, y demuestra que su par motor es muy generoso, sobre todo para llevar a cabo adelantamientos y hasta las 8.000 rpm, régimen máximo de giro. En cuanto a sus prestaciones, acelera de 0 a 100 km/h en menos de 9 segundos y puede lanzarse hasta unos cómodos 140 km/h, todo ello con un consumo medio homologado de 3,5 litros a los 100 km. El sonido metálico de escape ensalza más si cabe el carácter deportivo del C 400 GT que muestra todo su poderío ante cualquier demanda del acelerador, sin ofrecer acusadas vibraciones al conjunto.

El comportamiento dinámico que ofrece el C 400 GT es muy similar al de su hermana la C 400 X, aunque en este caso prima un poco más la comodidad por la postura de conducción sobre todo que es más cómoda, pues no vas tan erguido. El motor, ofrece una muy buena respuesta desde cualquier régimen de vueltas, lo que es ideal para hacer salidas desde parado en los semáforos de la urbe, o bien, para garantizar con éxito cualquier adelantamiento.

A velocidad de crucero en autopista, la pantalla delantera para muy bien el viento, protegiendo a conductor y pasajero, de la misma forma que lo hace el carenado con la zona de las rodillas. Algo que nos ha sorprendido gratamente, es que el motor en esta circunstancia es muy silencioso a la vez que no frece apenas vibraciones molestas.

En carretera, su configuración, su chasis y su esquema de suspensiones, hacen que puedas disfrutar de cada una de las curvas que te encuentres en tu camino gracias al aplomo que ofrece, ofreciendo unos cambios de dirección precisos y ágiles.

En BMW se han tomado muy enserio la ergonomía y la posición que recibe el conductor a los mandos del C 400 GT, ofreciendo una posición con respecto al manillar bastante natural, aunque diferente a la de su germana la C 400 X que está orientada quizás a ofrecer un tanto más de deportividad, siendo la postura de conducción un tanto más dinámica. El asiento de doble altura ofrece un mullido bueno, y resulta bastante cómodo incluso cuando llevas ya unos kilómetros a cuestas, tan solo se echa de menos un espacio extra para poder estirar un poco más las piernas.

Bajo el asiento encontramos espacio para dos cascos, un jet y otro integral gracias al sistema BMW Flexcase, siendo el único inconveniente que en movimiento no se puede guardar este último en ese espacio, lo que merma la capacidad frente a sus competidores. La apertura del asiento se hace de forma remota desde un botón que encontramos en la parte frontal, justo donde encontramos también dos guanteras en las que podemos guardar cosas que debemos tener a mano, como las llaves o el smartphone.

En lo que a equipamiento se refiere, a parte del ya mencionado ABS y control de tracción encontramos elementos como la iluminación LED o el sistema de arranque con llave inteligente, que te permite poner en marcha al C 400 GT con la llave en el bolsillo. Dentro de los opcionales que la marca propone, encontramos sistema de alarma antirrobo (244€), el BMW Connected Ride (656€) o la luz diurna (109€) entre otros. El C 400 GT equipa de serie ABS, así como el control de tracción ASC, siendo un poco intrusivos ambos sistemas si decides, o bien apurar una frenada, o bien, cuando hacemos algún ademán de aceleración repentina.

BMW sabe cómo tratar a sus clientes, y en el mundo del automóvil lo ha demostrado claramente, por ser líderes en lo que a tecnología se refiere, y como no, en el C 400 GT no han querido ser menos. De forma opcional, este maxi scooter puede equipar el nuevo sistema Connected Ride de BMW Motorrad, compuesto por una pantalla digital de 6,5” en la que se puede personalizar la vista de los datos deseados, así como que permite la conectividad con nuestro smartphone a través del casco o bien la reproducción de música o la navegación entre otras funciones.

Para manejar esta pantalla, encontramos un mando giratorio en el puño izquierdo, que nos permite acceder a todas las funciones y menús de forma bastante intuitiva, lo que permite no tener que dejar nunca de llevar ambas manos en el manillar.

El precio del BMW C 400 GT es de 7.950 euros, un precio que quizás esté por encima de la media de los scooters que bien podrían considerarse como la competencia directa, como la Yamaha X-Max 400 o la Suzuki Burgman 400, aunque BMW ha conseguido sortear esta diferencia de precio al alza ofreciendo diferentes e interesantes programas de financiación.

Tras haber probado las dos versiones del C 400, sinceramente nos quedaríamos con la que hoy ocupa nuestra prueba, básicamente por el hecho de que es más cómodo que su hermano, y que fuera de la ciudad tiene un comportamiento bastante similar, lo que se traduce en un disfrute por igual. Quizás el incremento de los 1.100€ sea la única pega que le podamos sacar, pero al final, el empaque premium de este scooter es un precio que tienes que pagar.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Miguel Angel Solá