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Han pasado ya 23 años desde que SEAT creara la denominación Cupra para sus modelos más deportivos, y en aras de cerrar un ciclo, y de hacer una despedida a lo grande para dar paso a una nueva marca, que navegue por si sola, SEAT nos ha dejado un legado impresionante, el León ST Cupra R del que tan solo se han destinado a nuestro mercado 300 unidades.

Tras la buena aceptación del Cupra Ateca, la increíble puesta en escena del Formentor en la pasada edición del Salón de Ginebra, y la expectativa del primer modelo híbrido de la marca en el próximo Salón de Frankfurt, así como por la llegada del nuevo León que se fabricará también bajo el paraguas de Cupra, SEAT no ha querido perder la oportunidad de lanzar al mercado un deportivo familiar que aúne lo mejor de las dos marcas.

A primera vista el León ST Cupra R ya denota que no es un familiar más. Todo en él, está pensado para convertirlo en una berlina familiar de altas prestaciones, de la que podemos dar fe, que lo es. Ahora mismo, y escribiendo este artículo, se nos viene a la cabeza una pregunta, que tendría a título personal que pensármela varias veces y durante un buen rato para poder responderla. ¿Me quedaría con un Cupra Ateca o un León ST Cupra R?…. sin duda es una pregunta difícil, pues tras haber probado ambos coches, cada uno en su medida tienen muchas cosas que me harían decantar por uno u otro.

Volviendo al coche que ocupa nuestra prueba de hoy, luce un diseño y un empaque deportivo sin precedentes dentro de la marca, además de lucir, detalles en color cobre que son fruto de los elementos distintivos que veremos en los futuros Cupra, como las llantas, el logo o los pespuntes de las costuras en la tapicería de los asientos o el volante de alcántara.

Lo primero que salta a la vista es el poderoso frontal que cuenta con una parilla en forma de nido de abeja, así como dos entradas de aire en la parte inferior enmarcadas por un adorno en color cobre, así como por un Split de fibra de carbono. En la vista lateral destacan las preciosas llantas bicolor de 19” que calzan unos neumáticos Michelín Pilot Sport Cup 2 en medidas 235/35/19 que dejan entrever el equipo de frenos firmado por Brembo y compuesto por unos discos perforados de 340 mm para el tren delantero y de 310 mm para el trasero, que han resultado ser durante nuestra prueba muy, pero que muy infatigables. Estas llantas son especiales, y aumentan el ancho de vías 20 mm en la parte delantera y 16 mm en la trasera, a la vez que se ha modificado también la alineación de las ruedas que ahora tienen dos grados de caída negativa. La zaga está representada por un difusor trasero de fibra de carbono, que al más puro estilo de los modelos S de Audi, acoge las cuatro salidas de escape, por las que brama un sonido embriagador.

Todo lo que se ha transmitido en el exterior para diferenciar a esta versión de forma icónica, se ve plasmado en el habitáculo, donde tras abrir la puerta lo primero que nos llama la atención de forma sorprendente son los asientos semi backets tapizados en alcántara, mismo material que recubre el volante y el pomo del cambio DSG, elementos que además lucen un pespunte de las costuras en el mismo color cobrizo de las llantas.

El salpicadero, es prácticamente igual que el de un Cupra Ateca, salvo por pequeñas diferencias. Tras el volante, que incorpora las levas para el manejo del cambio de forma secuencial, encontramos el Digital Cockpit representado en una pantalla de 12,3”, que para esta versión ofrece unas grafías específicas, parecidas en cierta medida a las que podemos ver en los modelos RS de Audi, así como información propia de un deportivo de esta índole.

En el centro de la consola encontramos la pantalla táctil de 8” compatible con Apple CarPlay y Android Auto, desde la que se maneja todo el sistema de infoentretenimiento, a la vez que se pueden ver representados datos como las fuerzas G, el par motor o la potencia utilizada en cada instante entre otra información relevante. Bajo esta pantalla encontramos el selector de modos de conducción SEAT Drive Profile con DCC que nos permite escoger entre Comfort, Sport, Cupra o Individual, y que es capaz de regular la dureza de los amortiguadores de forma independiente aportando así una mayor estabilidad, lo que se traduce en un paso por curva más elevado, evitando los típicos balanceos de este tipo de carrocerías.

La dotación de equipamiento de serie es muy completa, y este León está dotado con los últimos gadgets tecnológicos de la marca en lo que seguridad se refiere, entre los que podemos encontrar el control de crucero adaptativo, frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, asistente de atascos, cambio de luces de carretera, reconocimiento de señales de tráfico, asistente de salida involuntaria de carril o el detector de fatiga entre otros.

El corazón que anima al León ST Cupra R, es el archi conocido motor de 4 cilindros de dos litros TSI que rinde una potencia de 300CV a 6.500 rpm y que dispone de unos generosos 400 Nm de par motor disponibles desde tan solo 2.000 rpm, asociado a un cambio de doble embrague y siete velocidades DSG, convirtiéndose así en el perfecto aliado para lanzar a este deportivo de 0 a 100 km/h en tan solo 4,9 segundos, cifra a la que muchos deportivos con muchos más caballos les cuesta llegar, mientras que la velocidad punta está limitada a 250 km/h.

La efectividad que tiene este coche, es parecida, y que alguien nos corrija si nos equivocamos, a la de un Audi RS4, está claro, que sus 450 CV frente a los 300CV del León, son una gran diferencia, pero a nivel dinámico, este familiar ofrece un paso por curva que asusta, gracias a una puesta a punto específica del chasis así como por elementos como el sistema de tracción integral 4Drive o la suspensión adaptativa DCC que dispone de una configuración electrónica específica adaptada para este modelo.

Durante nuestra prueba tuvimos la ocasión de conducir durante casi 120 kilómetros por carreteras de montaña, y la verdad es que pocos coches abordan, aun dado su tamaño, las curvas entrelazadas con tanta efectividad a la par que con una capacidad de tracción digna de deportivos de alta alcurnia. Transmite todo lo que pasa bajo sus neumáticos, gracias a una dirección directa pero progresiva, que te hará sentirte piloto al ponerte tras el volante.

Hace unos meses ya tuvimos la ocasión como os hemos comentado al inicio de esta prueba de ponernos al volante del Cupra Ateca, de la misma forma que nos pusimos al volante del León Cupra R. Ambos modelos nos parecieron un regalo para todos aquellos a los que nos gustan los deportivos de Martorell, pero sinceramente, y como ya hemos declarado en más de una ocasión, somos unos amantes de los familiares, por lo que a la pregunta que hacíamos al inicio de este artículo, creemos que la respuesta es que nos quedaríamos con este León.

Con todo lo expuesto anteriormente, no queremos decir que este coche solo está pensado para correr, que cierto es, sino que, además, no deja de ser un familiar, en el que puedes disfrutar de un maletero con una capacidad de 587 litros o de hasta 1.470 si abatimos los asientos traseros, para dar rienda suelta a todo lo que quieras llevar para disfrutar con tu familia de un fin de semana o un largo viaje, pues confort y comodidad no le faltan.

Para concluir, haremos hincapié en el precio de este coche, que parte en 53.000€, precio que quizás para muchos y por culpa del marquismo es mucho, pero ahora bien, ¿en que coche nuevo invertirías ese importe para tener las mismas sensaciones y además poder compartirlas con la familia?.

Cada vez que nos hemos puesto al volante de una versión Cupra nos hemos quedado prendado, pero sinceramente, con este León ST, ha sido con el que más hemos disfrutado, por todo lo que es capaz de ofrecer y por todo lo que representa, el trabajo de más de 20 años de departamento de SEAT Sport por hacer coches como este.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • SEAT España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona