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El restyling del Skoda Octavia llegó con mejoras en el sistema de infotaintment y un nuevo frontal que ha acumulado tantos detractores como defensores. Probamos su variante más campera, el Scout con tracción intergal, motor 1.8 TSI de 180 CV y el cambio automático DSG.

En 2017 se presentó la actualización del Skoda Octavia, el modelo más vendido de la marca checa del Grupo Volkswagen, con ligeros retoques estéticos y mejoras en el apartado tecnológico. Meses más tarde se adaptaron estos cambios a su versión Scout, reconocida por sus posibilidades off-road gracias a la tracción integral y la mayor altura al suelo hasta los 17,1 centíemtros.

El Skoda Octavia Scout se diferencia del modelo del que deriva por los detalles camperos de la carrocería. A simple vista podemos ver los protectores plásticos que recorren los bajos del coche además de las inserciones color plata del frontal y el difusor. Los grupos ópticos con tecnología Full LED siguen la línea marcada por el Octavia. Para gustos colores pero, personalmente, no me parece un acierto este retoque estético, mientras que los detalles metalizados le aportan el toque todoterreno indicado para esta versión.

Alguno de los detalles que montaba nuestra unidad, como las barras del techo y los marcos en aluminio, el techo solar y las llantas Braga de 18 pulgadas son extras. También son opcionales algunas soluciones de equipamiento tecnológico como la cámara de visión trasera (390 €), el navegador Columbus  (2.140 €), el asistente de maniobra con remolque de tráiler (955 €) o el chasis adaptativo con controles de conducción y función Off-Road (145 €).

Las diferencias en cuanto al habitáculo residen, básicamente, en las insignias decorativas que lo reconocen como Scout. Una de las novedades de este restyling fueron los sistemas multimedia y en nuestra unidad contábamos con el tope de gama Columbus, que se gestiona a través de una pantalla de 9,2 pulgadas frente a las de 8 pulgadas de sistemas inferiores (Bolero y Amundsen). Esta pantalla de alta resolución puede ser compatible con los sistemas CarPlay y Android Auto pero ha sustituido la botonería habitual por un sistema 100% táctil, algo que obliga a apartar la vista de la carretera.

La amplitud es motivo de compra Skoda asegurada y más en este Scout. El espacio de las plazas delanteras y el minimalismo de su diseño generan buenas sensaciones y libertad de movimientos. En cuanto a las plazas traseras, pueden viajar hasta tres adultos dejando los asientos laterales para los más altos, su altura permite un buen viaje incluso a personas de 1,90 metros.

El maletero es el mejor del segmento con 610 litros de capacidad y cuenta con todo tipo de detalles prácticos, muy al estilo Simply Clever como la alfombra reversible, el saco porta esquís o la apertura y cierre automático (385 €).

El Scout se ve más alto y lo es. Gracias a unas suspensiones de mayor recorrido su altura al suelo se incrementa en 30 milímetros respecto al Octavia de serie. Otra de sus grandes bazas es la tracción a las cuatro ruedas de serie, denominada Haldex. Este sistema envía la fuerza motriz en función de la tracción detectada por los sensores, actuando normalmente como un delantera. También cuentan, ambos ejes, con un diferencial autoblocante electrónico que transmite la fuerza a los neumáticos que tienen contacto con el asfalto, liberando aquellas ruedas que pierden tracción.

Dinámicamente estamos ante diferencias apenas perceptibles respecto al Octavia Combi, primando el confort por delante de otros aspectos como la deportividad. Es un vehículo familiar que debe cumplir en vías rápidas y en tramos no asfaltados. No se trata de un todoterreno, ni mucho menos, pero salvará zonas complicadas gracias a su mayor altura al suelo, las protecciones de plástico y un modo Off-Road que regula la acción del motor, suspensiones y sistema de tracción.

La unidad probada monta el bloque gasolina 1.8 TSI de 180 CV junto al reconocido cambio automático DSG de 6 velocidades. Si bien es cierto que el grupo VAG ha avanzado mucho en cuanto a transmisiones, el DSG sigue ofreciendo una fiabilidad excelente y un paso por marcha más que suficiente para el uso del Skoda Octavia Scout. El resto de gama de motorizaciones se reduce a dos diésel 2.0 TDI de 150 CV y 184 CV pero tras probar la opción gasolina solo nos pensaríamos el de mayor potencia, descartando el de menor empuje.

Es complicado que el comprador de un Scout aproveche todas sus capacidades fuera del asfalto, siendo ese el hábitat más cotidiano para el vehículo. En cuanto realizas los primeros kilómetros al volante reconoces su mayor virtud, el modo Comfort. La dirección pierde su dureza, algo que empeora las sensaciones, pero a cambio tienes un familiar con el que poder realizar trayectos largos.

El modo Eco solo lo reservaría para momentos de conducción muy relajada donde prime el ahorro de combustible. El sistema Haldex nos auguraba un consumo elevado pero nada más lejos de la realidad. Al entregar el Scout el marcador reflejó un consumo de 7,2 l/109 km , un gasto coherente para un familiar que pesa 1.522 kilos además de la tracción total y el motor gasolina.

El precio de salida del actual Scout es de 30.081 € pero si le sumamos los extras que incluye la unidad probada supera los 43.000 euros. Entre los sistemas de ayuda a la conducción opcionales encontramos el Asistente de mantenimiento de carril o el Reconocimiento de señales de tráfico -que viene junto al Traveller Assistant con navegador Columbus por 2.140 €- el detector de fatiga (45 €), los sensores de aparcamiento delanteros (615 €), modos de conducción y otras soluciones de confort como: Ajuste eléctrico y memoria del conductor y copiloto (965 €), techo de cristal (1.105 €) además de algunos extras estéticos.

Sin duda, este Skoda es una clara opción para aquellas personas que busquen un coche polivalente y familiar a un precio muy competitivo y con un gran equipamiento de serie, a la par que con un motor, capaz de moverlo con mucha soltura en cualquier terreno.

Escrito por, Telva Somoza

Agradecimientos

  • Skoda España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona