Por nuestra redacción en los más de 15 años que llevamos probando coches, han pasado muchos deportivos, de la talla Ferrari, Lamborghini, Porsche, Aston Martin o Mercedes AMG, pero ha sido este Maserati GT2 Stradale el que nos ha devuelto, por así decirlo la llama de la pasión por un Maserati.
Hace unos meses probamos el Maserati MC20, pero ahora, con la prueba del GT2 Stradale, podríamos decir como los miembros de la generación Z, que la marca se ha pasado el juego.
Es muy difícil plantar cara a deportivos del calibre del Porsche 911 GT3 RS o un Ferrari 296 Speciale, modelos que hoy en día junto a un Mercedes AMG GT Black Series o el Ford Mustang GTD representan la élite de deportivos que han nacido para ser homologados para carretera, pero sabiendo que en cualquier momento puedes entrar al circuito con ellos para llevar a cabo el mejor de los Track Days de tu vida.
El Maserati GT2 Stradale representa todo lo expuesto anteriormente, ya que han fabricado una propuesta que lo aúna todo bajo, como no, el ADN de un coche que puede presumir de competir en el campeonato Fanatec GT2 European Series bajo el paraguas y la supervisión para su puesta a punto de Maserati Corse.
DISEÑO CONTUNDENTE
En el frontal luce un diseño completamente renovado que, sin renunciar a la arquitectura característica de Maserati, evoluciona para responder mejor a las exigencias de refrigeración y aerodinámica. La parrilla delantera, ahora más ancha, ha sido concebida para garantizar un mayor flujo de aire, una solución que la marca anticipa que también veremos en sus futuros modelos.
El capó, por su parte, toma como base el desarrollo introducido en la versión de competición GT2, aunque adaptado para cumplir con requisitos específicos de equilibrio aerodinámico, gestión de cargas y evacuación del aire caliente.
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En el apartado estético, el GT2 Stradale también sobresale por una puesta en escena muy simbólica: incorpora tres salidas de aire en el capó, otras tres en los pasos de rueda delanteros y tres más junto a la luneta trasera, además de llantas de nueve radios. Un guiño deliberado al número tres, en homenaje al emblemático Tridente de la firma.
Por otro lado, la zona que rodea los guardabarros delanteros también ha sido objeto de una profunda revisión. Ahora incorpora salidas de aire en la parte superior, heredadas directamente del GT2, cuya función es evacuar el aire caliente para optimizar la refrigeración de los frenos y, al mismo tiempo, reducir la presión en el interior de los pasos de rueda.
También se han rediseñado y ampliado las tomas de aire de los guardabarros traseros, acompañadas por una nueva cubierta de fibra de carbono que mejora en un 16 % el flujo de aire frío. Esta solución permite alimentar con mayor eficacia el motor y mejorar la refrigeración de los radiadores.
En la parte posterior también se concentran importantes novedades, como el gran difusor que ha sido completamente rediseñado para favorecer la extracción del aire que circula por los bajos, incrementando así la carga aerodinámica y haciendo el comportamiento del vehículo todavía más preciso y contundente.
La zaga se remata con dos elementos especialmente destacados. El primero es el spoiler de fibra de carbono, que aumenta su superficie respecto al del MC20 para mejorar su eficacia. El segundo, un alerón trasero completamente nuevo e inspirado en el GT2, se fija a la carrocería mediante pilones con forma de postes estructurales fabricados en aluminio macizo.
La transformación aerodinámica del GT2 Stradale, es claramente el elemento diferenciados del MC20, donde se ha trabajado en un fondo plano, el difusor y el enorme alerón posterior, todo ello optimizado para ofrecer 500 kilos de carga aerodinámica a 280 km/h, lo que supone 355 kilos más que el MC20 estándar. De esa cifra, 130 kilos recaen sobre el eje delantero y 370 sobre el trasero, logrando un equilibrio sobresaliente a alta velocidad.
UN MC20 CON DOTES DE GANADOR
No es únicamente una evolución del que deportivo del que precede, el MC20, sino que este modelo representa la interpretación más radical y sofisticada del superdeportivo italiano, y que toma como punto de partida la experiencia acumulada por la firma en competición y la traslada a un vehículo de producción limitada a tan solo 914 unidades exclusivas que combina prestaciones extremas, tecnología de carreras y una puesta a punto desarrollada con la pista como prioridad absoluta.
Nosotros, hemos tenido ocasión de ponernos al volante, aunque no de pilotarlo en circuito de la unidad 1 de las 914 que se han fabricado, en una prueba que nos llevó a recorrer una selección de carreteras de montaña, en las que pudimos comprobar que este coche, ha nacido para ser pilotado, no conducido.
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Si retrocedemos a la primera prueba que llevamos a cabo con un MC20, ya advertimos que ese deportivo tenia todo el potencial para evolucionar a lo que es el GT2 Stradale.
Todo está pensado para ofrecerte el mejor rendimiento que Maserati ha sabido trasladar en su historia a un deportivo de calle. Quizás aquellos más puristas, yo entre ellos, lo habría dotado de un motor V8, como antaño, pero hemos de decir que salvo por el sonido, el motor V6 Nettuno, no decepcionada para nada.
El GT2 Stradale ofrece un equilibrio perfecto entre potencia, prestaciones y dinámica de conducción, aunque a diferencia del MC20, este solamente luce tracción trasera, lo que hace que tengas que estar muy pendiente todo el rato de lo que llevas entre manos, aun así, es sumamente permisivo.
UN INTERIOR DE CARRERAS
El habitáculo es lo que podríamos decir “menos es más”, ya que encontrarás aquí lo mínimamente necesario para conducir. Tras el volante de carbono y alcántara encontramos el cuadro de mandos representado en una pantalla de 10,25” , cuya vista se puede modificar en función del modo de conducción escogido, dejando con el modo Corsa activado la mínima información que precisarías en un circuito, como el cuentarrevoluciones, la marcha engranda y el velocímetro. Aquí también encontramos dos enormes levas de carbono que está en posición fija, lo que te permite encontrarlas siempre para el uso del cambio de forma secuencial.
En la consola central encontramos un poco escondida otra pantalla de igual medida del sistema de infoentretenimiento, así como una consola de carbono con el selector giratorio de los modos de conducción y los botones para activar el cambio de manera manual o automático o engranar la marcha atrás.
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DEL GT2 DE CARRERAS A LA CARRETERA
El apellido Stradale no es casual ya que Maserati ha querido acercar al máximo la experiencia del coche de competición a sus clientes, manteniendo al mismo tiempo la homologación para uso en vías públicas, algo que no sucede con el todavía más extremo MCXtrema.
El GT2 Stradale se ha fabricado en una edición limitada de 914 unidades, siendo esta cifra la que conmemora la fecha de fundación de la marca, el año 1914, con un precio de salida para nuestro país muy generoso, ya que parte en nada más y nada menos que 349.258 euros, posicionándolo, así como una pieza de colección destinada a un público muy selecto y que tiene muy claro el objetivo de este coche.
Para quien quiera extraer el máximo provecho del GT2 Stradale, Maserati ofrece dos paquetes. Uno es el llamado Performance, que incluye neumáticos semi-slicks Michelin, frenos carbocerámicos Brembo nuevos, diferencial electrónico y ajustes específicos para el ABS y los controles de tracción y estabilidad; también un programa de conducción adicional, el Corsa Evo, que tiene cuatro niveles de ajuste para los dispositivos de control anteriores. El otro paquete es el Performance Plus, que añade cinturones de cuatro puntos de anclaje y un extintor.
MENOS PESO, MAYOR CONTROL
El peso del GT2 Stradale es sin duda una de sus grandes bazas, ya que lastra 1.365 kg en seco, o lo que es lo mismo 60 kg menos que un MC20. Esta reducción se logra mediante múltiples soluciones: más piezas en carbono tanto en exterior como en habitáculo, nuevas llantas forjadas con fijación mono tuerca, menor aislamiento acústico, rediseño de la consola central y unos espectaculares asientos tipo baquet firmados por Sabelt.
Estos nuevos baquets tapizados en piel (existen unos de carbono) además de ofrecer una sujeción lateral excelente, elevan notablemente la sensación de exclusividad del interior además de ser hasta cómodos para viajar.
UN MOTOR CON MUCHO EMPUJE
Sobre el papel, el motor apenas gana 10 CV respecto al MC20, pasando a rendir 640 CV. Sin embargo, la mejora en eficacia y comportamiento es infinitamente mayor de lo que sugiere esa cifra.
El V6 3.0 biturbo Nettuno mantiene intacta su arquitectura y sigue asociado a la magnífica caja automática de doble embrague y ocho relaciones suministrada por Tremec, conservando también los 720 Nm de par del MC20, pero su potencia aumenta en 10CV, es decir, ahora rinde una potencia de 640CV, así como una recalibración específica en respuesta, entrega de potencia y gestión electrónica.
El resultado es una experiencia más inmediata, más agresiva y más conectada con el conductor, especialmente en los modos de conducción más deportivos como son el modo Sport o el modo Corsa.
La capacidad de empuje sigue siendo brutal en cualquier régimen, con una progresividad impecable y una contundencia sobresaliente a la hora de acelerar. Sus prestaciones son dignas de un deportivo de esta talla, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y es capaz de lanzarse cómodamente hasta los 324 km/h de velocidad punta.
Como ya hemos comentado antes, el sonido es una de las cosas que si eres un purista echaras de menos, pero por fortuna Maserati, pensando en todo, ha creado una nueva linea de escape deportiva de titanio que solventa en gran parte este pequeño problema, además de ahorrar 7 kg de peso, pero que no está homologada para su uso en carretera.
ELÉCTRONICA MEJORADA Y OPTIMIZADA
Quizá el aspecto más fascinante del GT2 Stradale sea el trabajo realizado en la electrónica y la gestión dinámica, ya que a los modos ya conocidos WET, GT, Sport y Corsa, se añaden cuatro submodos específicos para circuito (disponibles con el pack Performance), accesibles manteniendo pulsado durante cinco segundos el selector giratorio de la consola.
Estos niveles, que van de Corsa 4 a Corsa 1, modifican la actuación del diferencial trasero, el control de tracción, el control de estabilidad y el ABS, permitiendo adaptar el coche al nivel del piloto, al estado del asfalto o incluso a la meteorología.
FRENOS, DIRECCIÓN Y CHASIS CON PRECISIÓN QUIRÚRGICA
Si hay algo que destacar en este deportivo es su equipo de frenos firmado por Brembo y sus discos carbocerámicos con pinzas de 8 pistones, ya que no solo ofrecen un tacto extraordinario, sino que detienen al coche con contundencia. Eso sí, precisas de un pequeño periodo de adaptación a ellos, porque el pedal del freno es muy sensible. La potencia de frenada es enorme, pero lo mejor es la dosificación, ya que permite modular perfectamente la presión y aprovechar al máximo el apoyo aerodinámico del coche. Si a esto le sumas que en función del modo de conducción escogido el ABS adapta su funcionamiento e intrusión, la experiencia es brutal.
El sistema de suspensión del GT2 Stradale ha sido profundamente recalibrado, ya que hereda la geometría del GT2 de carreras, pudiéndose regular al unísono con los modos de conducción o de forma manual. En su configuración más deportiva transmite una inmediatez y una estabilidad sobresalientes, manteniendo al mismo tiempo una capacidad razonable para su uso en carretera abierta, aunque hemos de decir que cada vez que coges un bache, te castañean los dientes.
La dirección merece una mención especial. Ya era excelente en el MC20, pero aquí mejora todavía más gracias al uso de rótulas Unibal y una nueva calibración de la asistencia. La cantidad de información que transmite el tren delantero y la precisión en cada apoyo son de auténtico coche de carreras.
SENSACIONES DE CONDUCCIÓN EN CARRETERA
Acomodado en el cockpit este coche ofrece una sensación de conducción muy deportiva, más todavía cuando lo pones en marcha y empiezas a escuchar diferentes sonidos metálicos que proceden del motor, así como las piedrecitas que rebotan en el fondo plano, lo que te hace recordar en todo momento que quizás no esté conduciendo sino pilotando.
Todo en el GT2 Stradale te hace recordar que tiene un sentido, desde su diseño, la aerodinámica, así como todos y cada uno de los elementos con los que se le ha dotado para satisfacer a su conductor, o piloto, según se mire.
La posición de conducción en estos asientos de piel es realmente óptima, pues te deja la misma vista que tendrías en un coche de carreras, es decir, ver justo por encima del volante. La dirección es precisa, y durita como nos gusta, transmitiendo en todo momento lo que pasa en el tren delantero que por cierto no es para nada juguetón ya que ofrece un aplomo y un guiado con una precisión quirúrgica.
Las transiciones entre curvas se hacen a velocidad de vértigo, parece que este deportivo va guiado por raíles, por unos además de los que es difícil salirte, y la verdad es que este Maserati es por así decirlo, demasiado permisivo, porque si se te va, es que vas realmente rápido o bien, has decidido jugar con el modo Corsa, algo que en carretera abierta no es muy recomendable.
Es curioso, pero hay muy pocos coches que te hagan formar parte del conjunto, es decir, que sientas cuando los conduces que formas parte de ellos, y el GT2 Stradale es justamente lo que te hace sentir, que tu eres una pieza más de esa perfección italiana.
CONCLUSIÓN
Sin duda alguna este Maserati GT2 Stradale se ha ganado un merecido lugar en nuestro garaje ideal. Para aquellos que queráis saber que coches tendríamos ahí, os podríamos decir que entre ellos andaría un F430 Scuderia o un Porsche GT3 RS, sin duda tres modelos que podrías utilizar a diario, pero con los que disfrutarías como un piloto en cualquier circuito.
Maserati ha logrado algo muy difícil: construir un coche radical sin convertirlo en una máquina intimidante. Sigue siendo rápido hasta niveles absurdos, pero al mismo tiempo comunica, guía y recompensa.
Por diseño, exclusividad, tecnología y sensaciones, el GT2 Stradale se convierte en una de las grandes joyas del panorama actual. Un coche que recupera la esencia más ambiciosa de Maserati y que devuelve al tridente al lugar donde siempre debe estar: entre los grandes nombres del automovilismo de altas prestaciones.
Este Maserati nos ha robado el corazón, por todo: su diseño, su motor, dinámica, pero sobre todo por todos aquellos sonidos mecánicos y de carrocería que escuchar cuando lo conduces.
Escrito por, Miguel Angel Solá
Agradecimientos
- Maserati España
- Merum Priorati
- Fotografías: @cristobalarjonafoto








































