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Dos iconos del estilo de vida mediterráneo unen sus caminos con el nombramiento de la gran referente de la moda española, Agatha Ruiz de la Prada, como embajadora de Fiat. Tanto Agatha como la firma italiana comparten valores y una visión alegre y desenfadada de la vida, que se traduce en diseños inconfundibles que despiertan simpatía, como la silueta redondeada del Fiat 500, que marca tendencia desde 1957, o cualquiera de las creaciones de la modista madrileña, únicas, cálidas y muy personales.

En su larga trayectoria en el difícil mundo de la moda, Agatha Ruiz de la Prada ha sabido crear un universo propio, con un lenguaje muy característico en el que predominan conceptos como el juego, la felicidad y el optimismo. Este espíritu se traduce en la profusión de colores estridentes y alegres y en detalles y motivos como los lunares, las estrellas, los corazones y las rayas, creando un estilo inconfundible, que identifica inmediatamente cualquier prenda, complemento de moda u objeto sin necesidad de ver la firma de Agatha. Una personalidad única que le ha valido ser reconocida con distinciones como el Premio Nacional de Diseño de Moda, otorgado en 2017.

Hace ya diez años, la modista dejó su huella en el Fiat 500 con una versión “Agatha Ruiz de la Prada”, en el que los corazones rojos lograban un interesante contraste con la carrocería blanca de este automóvil, que fue presentado en la Lif Week de Lima (Perú).

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