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Puede que a muchos de vosotros os suene el nombre de Pablo Irizar, sobre todo si pudísteis disfrutar de las inolvidables copas monomarca nacionales en circuito de los años 90. Varios nombres destacaban por aquél entonces, pero pocos lograron dominar en las parrillas con más de 70 pilotos inscritos por ronda, con coches diferentes y en pocos años de diferencia. Pablo lo logró tanto en la copa Citroën como en la copa Renault. Casi 25 años después, reaparece en una nueva copa, la Copa Cooper.

Sus comienzos en el mundillo del motor se remontan a mediados de los años 80, cuando debutó en los rallies como copiloto. En 1985 se atrevió como piloto por primera vez realizando una subida. En el 88, Citroën decidió apostar fuerte en España creando el Campeonato de España de Citroën AX, una copa según los que la vivieron, bien gestionada, bien promocionada y bien dirigida; donde Irizar entró y aprendió y disfrutó tanto en su primera experiencia que decidió quedarse en ella.

En 1990 llegó su primer gran hito, ganarla sacando una tremenda ventaja al segundo clasificado (39 pts), cosa muy complicada en una categoría tan igualada (del 2º al 6º les separaron 11 pts) y con tantos participantes. Al año siguiente, corrió con un Citroën oficial en el CET, y en el 92 decidió inscribirse en la Copa Nacional Renault para llevársela en la última carrera de la temporada, al realizar en el Jarama una excelente remontada finalizando sexto tras verse perjudicado en una melé en la primera vuelta y vencer así a Ignacio Hervás, Rafael Secades y Bertrand Tramont, quienes también optaban al campeonato.

En el 93 aceptó la oferta de Citroën para evolucionar el nuevo ZX 16v que vería la luz en los circuitos la temporada siguiente, Pablo competiría aquí hasta el 97, siendo un sexto su mejor resultado en la general en estas temporadas. Posteriormente, apenas apareció por los circuitos… hasta 2021.

“Después de tantos años parado ha venido mi amigo Rafa (Valdés) y me ha liado para volver a correr.”

Pese a lo paradójico que pueda parecer, no ha dejado de conducir durante todo este tiempo, y es que cuando la gasolina corre por las venas, cualquier cosa que tenga dos o cuatro ruedas sirve para mantenerte conectado a lo que más amas.

“Yo tengo mi trabajo, donde ando con un camión como transportista, antes tuve una cafetería y luego también un taxi, pero este tiempo he estado desligado del automovilismo de competición, hasta ahora.”

A Pablo se le recuerda principalmente por las “Copas Citroën”, estas fueron 3: La AX (1988-1995), La ZX (1994-1997) y la Saxo (1996-2001); como él vivió todo su periodo de vida, le guarda más cariño a la más potente, la ZX.

“Pasamos un año entero evolucionando el coche con Piedrafita Sport y es a lo que más cariño le tengo. Era el mejor coche de monomarcas también en aquellos años. Rodaba en el Jarama en 1:45, cosa que hoy en día es difícil todavía rodar así en ese tipo de copas.”

En su vuelta a las carreras tiene muy claro lo que viene a buscar: divertirse, pasarlo bien, recordar viejas esencias y sobre todo transmitir todo lo que pueda a su compañero del coche, y es que una de las figuras características que encontramos en la Copa Cooper 2021 es la figura de piloto instructor, lo que garantiza a la máxima expresión, que ésta sea una Copa donde se aprenda todo lo que significa pilotar en circuito.

“Tengo 60 años, así que no soy un chaval. Va a ser muy difícil luchar por victorias, incluso por pódiums y hay chavales jóvenes que corren mucho. El planteamiento es divertirme, enseñarle a Rafa todo lo que sé y toda mi experiencia. Si conseguimos algún podio pues perfecto, pero no vamos con ningún objetivo de ganar el campeonato porque es muy difícil.”

También tiene claro en qué se diferencian ahora las copas monomarca de circuitos hoy en día respecto a la época de los 90, aunque esa época, que no quede tan lejos como parece.

“En mi época no había los avances de la telemetría y tiempos, así que todavía andábamos con la pizarra. Todo era muy intuitivo, íbamos con los coches en marcha por carretera, iba con mi novia, me ayudaba a cambiar ruedas, lo hacíamos todos así. Hoy en día se ha profesionalizado, por eso mismo los campeonatos son carísimos, y por eso hay tan poca gente corriendo en otros sitios.”

La asequibilidad es una de las razones por la que ha elegido a la Copa Cooper, pero no es la principal.

“Los que han montado la copa son amigos de cuando yo corría, Jorge Espinosa, Fernando de la Torre… había visto el coche y me habían dicho “tendrás que correr”, pero ni se me pasó por la cabeza porque es caro. Pero luego vino Rafa y con patrocinador si queríamos correr, además él quería aprender a ser piloto. Me puse pues a correr con él y estoy encantado. Nos hemos hecho muy amigos.”

No sabemos si su vuelta a los circuitos será larga, pero sí que vamos a disfrutar en el ver su nombre en la parrilla en cada carrera, y es que, si en un sitio podía Pablo haber elegido para hacer su reaparición, tenía que ser en la Copa Cooper.

“Todo es estudiarlo, a ver como se termina este año, Rafa también tiene un hijo y le gustaría correr con él, mi objetivo es un año y si luego me ofrecen otra cosa, igual me lanzo. Vamos a ir carrera a carrera.”

Deseamos a Pablo una excelente experiencia y temporada en la Copa Cooper, nos sentimos orgullosos de poder tener un gran piloto como él en nuestra Copa.

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