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El Circuito del Jarama fue el enclave elegido por Mercedes‑Benz y AMG para estrenar en España la primera AMG Experience on Track, un evento diseñado para que los clientes sientan la emoción de la conducción al máximo. Para ello, no solo recurren a circuitos de primer nivel, sino también a sus deportivos más avanzados, con el fin de ofrecer una vivencia incomparable.

La jornada arrancó con una presentación a cargo de los portavoces de la marca, quienes compartieron los resultados de ventas y los planes de futuro, especialmente en el camino hacia la electrificación. Gonzalo Medem, jefe de Prensa de Mercedes‑Benz España, destacó que la firma lideró las matriculaciones del primer trimestre de 2025 en el segmento premium con 11.884 unidades, frente a las 279.737 del mercado general. Además, encabeza las ventas de vehículos PHEV con 3.032 unidades, de un total de 20.521 matriculaciones globales.

A continuación, Enrique Nuevo, Brand Manager de AMG, desglosó el programa AMG Experience, una iniciativa que se ha desplegado en 25 países, con alrededor de 600 eventos anuales y una afluencia prevista de 11.000 participantes.

El programa se articula en tres vertientes:

AMG Experience on Track: perfecciona las habilidades de conducción deportiva en circuito.

AMG Experience on Road: recorre rutas exclusivas en un entorno de lujo.

AMG Experience on Ice: pone a prueba el coche sobre hielo, en lugares como los lagos helados de Arjeplog (Suecia).

Para más detalles, se puede visitar la web oficial: https://experience.mercedes-amg.com

Una vez concluida la introducción, llegó el momento de enfundarse el casco y prepararse para superar expectativas.

RODANDO EN EL JARAMA CON UNA BERLINA FAMILIAR

La pista nos esperaba con dos grupos de coches: los AMG GT 63 S 4MATIC+ y el nuevo Clase C 63 S E PERFORMANCE 4MATIC+, con tecnología heredada de la Fórmula 1. Escogimos para nuestra primera tanda el Clase C 63 S E PERFORMANCE Estate, ya que pocos días antes habíamos probado la berlina y, como entusiastas de los familiares, no quisimos desaprovechar la oportunidad.

Conocíamos de sobra la fiereza de este modelo: el año pasado, en el Circuito de Castellolí, ya habíamos tomado contacto con él. En el Jarama, completamos diez vueltas que resultaron pura adrenalina. Sorprende comprobar que un híbrido de cuatro cilindros puede entregar 680 CV y 1.020 Nm de par, y a la vez moverse con la agilidad de un kart gracias a su puesta a punto específica.

Tras una vuelta de reconocimiento, encaramos la pista «tranquilos» para asimilar cada curva, y luego dimos gas a fondo en sucesivos giros. La suspensión, la tracción integral 4MATIC+, el eje trasero direccional y el autoblocante se combinan a la perfección para que el C 63 S E PERFORMANCE flote sobre el asfalto pese a sus 2,2 toneladas de peso.

Ya nos había cautivado en carretera, pero en el Jarama, con sus trazados rápidos y técnicos, demostró una efectividad y precisión dignas de un cirujano.

EL BRAMIDO DEL AMG GT 63 S 4MATIC+

La guinda de la experiencia fue el AMG GT 63 S 4MATIC+. Aunque probamos la generación anterior en Castellolí, en esta ocasión nos encontramos con un coche igualmente rápido y exigente, pero más templado y asequible al piloto. Pocos giros fueron suficientes para quedarnos prendados de su V8: cada pisada al acelerador se traduce en un rugido que te pega al asiento y en una aceleración instantánea.

El habitáculo se llena con el eco de los turbos, reforzando la sensación de estar al volante de un bólido. Con la técnica adecuada, este GT puede registrar tiempos muy competitivos en cualquier circuito.

Entre ambos deportivos, nos quedamos con el familiar C 63 S E PERFORMANCE porque, aunque el GT cumple sin sorpresas, el Estate nos sorprendió con creces.

¿POR QUÉ EL CLASE G ES EL MEJOR TODO‑CAMINOS?

Abandonamos el asfalto para adentrarnos en un circuito off‑road improvisado en el interior del Jarama. El protagonista fue el Clase G eléctrico, equipado con cuatro motores (uno por rueda) y una batería de 116 kWh que los alimenta, entregando un total de 587 CV.

En modo Trail y Rock (este último con reductora manual), afrontamos rampas de hasta el 27 % de pendiente: detenernos a mitad de subida y volver a arrancar fue asombroso para un vehículo de tres toneladas. Superamos baches simétricos que levantaban una rueda en cada paso, cruzamos una «piscina» de 750 mm de agua y comprobamos la estanqueidad perfecta del habitáculo.

El sistema G‑Steering redujo el radio de giro para maniobrar sin deslizamientos, y luego el Clase G demostró su capacidad de inclinarse hasta 34 ° sin volcar enfrentándonos a una rampa lateral. Finalizamos jugando con el G‑Turn, que gira el coche sobre sí mismo gracias al torque diferencial de sus cuatro motores.

EXPERIENCIA «MICKY MOUSE»

La última prueba nos hizo competir en un circuito de conos al volante del Mercedes‑Benz EQE 53 (625 CV). La berlina eléctrica demostró una aceleración y frenada fulminantes, moviéndose con sorprendente ligereza pese a sus 2,5 toneladas. Terminamos cuartos en esta prueba que puso a todos los periodistas en jaque, pero la diversión fue máxima.

SATISFACCIÓN + DISFRUTE = EXPERIENCIA ÚNICA

Las AMG Experiences permiten exprimir al máximo cada modelo en escenarios preparados para ello, de la mano de instructores profesionales. Gracias al departamento de prensa de Mercedes‑Benz España por invitarnos a esta jornada, en la que, sobre todo en el Jarama, nos enamoramos de un familiar convertido en superdeportivo.

Escrito por Miguel Ángel Solá

 

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