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Audi lleva unos años con una presencia muy importante en el segmento de los SUV, y ha sido pionero en el segmento de los SUV de estilo coupé desde que lanzara al Q8 en 2019. Tan bien les ha salido la jugada, que partiendo desde este tipo de carrocería han lanzado también las versiones Sportback del Q3 (con el que guarda una semejanza increíble) así como en la gama Q5.

El Audi Q8 está fabricado en la misma plataforma que se utiliza para otros primos lejanos, el Lamborghini Urus, el Bentley Bentayga o el Porsche Cayenne Coupé, siendo estos junto al Mercedes GLE Coupé, el BMW X6 o el Maserati Levante sus rivales más directos. Esta plataforma es muy ligera, gracias a la utilización masiva del aluminio, lo que permite a estos SUVs de gran tamaño tener unos pesos bastantes contenidos, lo que se traduce claro está, en una mejora dinámica.

Este SUV está disponible con diversas motorizaciones que incluyen dos versiones diésel (45 TDI quattro y 50 TDI quattro) con potencias de 231 y 286CV respectivamente y la versión 55 TFSI, con motor gasolina de 340CV. Además, recientemente han incorporado dos nuevas versiones híbridas enchufables, denominadas 55 TFSIe y 60 TFSIe con potencias de 361 y 462 CV. Las versiones S y RS también tienen cabida, así pues, encontramos la versión SQ8 con una potencia de 507CV y la versión RS Q8 que rinde la friolera de 600CV.

El diseño del Q8 no pasa desapercibido, más todavía si hablamos de un Black Line Edition, como es el caso de esta unidad de pruebas, que deja a este coche a la altura del todo poderoso Audi SQ8 en lo que a aspecto se refiere. En el frontal, destaca la parrilla singleframe con las lamas verticales en color negro, que junto a los faros de nuevo diseño Matrix LED y el paragolpes delantero le dan un estilo propio a la parte delantera del coche, con connotaciones de carácter deportivo.

La vista lateral destaca por las aletas delanteras y traseras que disponen de los denominados blisters quattro sobre los pasos de rueda que permiten alojar llantas de entre 19 y 22”, cuya inspiración según los responsables de diseño del Q8 han sido una herencia del mítico Audi Quattro Sport, del que también se ha tenido en cuenta a la hora de diseñar la zaga, donde las disposición lumínica que recorre toda la anchura del coche  y cuyos pilotos recurren a la tecnología LED dibujan una preciosa figura de la trasera del coche.

Las medidas y las formas de SUV cupé son los rasgos más característicos del Audi Q8 que con sus 4,98 metros de largo, una anchura de 1,99 metros y una altura de 1,70 metros es más corto que su hermano el Q7 (-7cm), más bajo y más ancho, lo que, unido a un poderoso frontal, unos pasos de rueda sobre dimensionados y a una zaga imponente, le den ese toque racing a todo el conjunto, enfatizado más si cabe por unas puertas que carecen de marco, al más puro estilo cupé.

El habitáculo, es un compendio entre el lujo, la exquisitez y el diseño, donde podemos apreciar que Audi está muy presente en el mundo de las nuevas tecnologías como ya ha demostrado en los modelos de su gama que ha ido renovando en los últimos dos años.

Tras el volante encontramos, el ya conocido Audi Virtual Cockpit, que permite una personalización infinita por el conductor para ver representada a su gusto la información más relevante para la conducción o bien, la cartografía de Google Maps. Toda la información puede ser ampliada a través del head-up-display, que ofrece la información proyectada a color en la luna delantera.

La pantalla táctil de la consola central de 10,1” controla todo el sistema de infoentretenimiento a la vez que el MMI Navigation Plus, y es compatible con el sistema Apple CarPlay y Android, además dispone de un módulo de transferencia de datos Audi Connect a la vez que de conexión Wi-Fi para los ocupantes. El sistema táctil es muy parecido al de un smartphone, acompañando con una pequeña vibración cualquier pulsación en la pantalla. Por su parte, la pantalla inferior de 8,6” de respuesta háptica, sirve para controlar el sistema de climatización, a la vez que para escribir de forma natural por ejemplo a la hora de introducir una dirección en el sistema de navegación.

Los asientos, de corte deportivo ofrecen numerosos reglajes con los que es fácil encontrar una cómoda posición de conducción, a la vez que recogen el cuerpo a la perfección en los apoyos laterales.

En las plazas posteriores encontramos sitio para tres pasajeros en lo que básicamente serían tres asientos individuales, aunque realmente sean dos. Tan solo las plazas laterales serán las que disfruten del generoso tamaño que ofrece el Q8 en la parte trasera, ya que la de en medio tiene que sortear el túnel de la transmisión aparte de que el asiento no es tan cómodo como el de las otras dos. La banqueta dispone de regulación horizontal, lo que permite ganar espacio en el maletero sin la necesidad de abatir los asientos traseros, dejando unos generosos 605 litros en condiciones normales y 1.755 litros si abatimos los asientos por completo.

El portón de acceso al maletero es de apertura eléctrica y en el encontramos también los correspondientes botones para poder sacar la bola de remolque de forma eléctrica, así como para subir o bajar la suspensión neumática para facilitar la carga.

El Audi Q8 55 TFSI quattro Tiptronic está disponible a partir de 82760€, nuestra unidad de pruebas que además se corresponde con la versión Black Line Edition parte en 92.580€, a los que tenemos que sumarle el equipamiento opcional, entre el que cabe destacar el color exterior Plata Florete Metalizado, las llantas de 22”, faros Matrix LED, techo panorámico eléctrico, asientos deportivos Plus tapizados en Cuero Valcona,  volante deportivo multifunción y calefactable, asientos eléctricos con función masaje, banqueta trasera plus, eje trasero direccional, paquete cuero interior, paquete técnico, paquete asistentes Tour, paquete asistentes City o el Head-up display entre otros que incrementan la factura hasta unos muy generosos 124.000€.

Entre los diferentes sistemas de ayuda a la conducción (ADAS), encontramos nada más y nada menos que hasta 39, cabe destacar el control de crucero adaptativo, así como el asistente de eficiencia, mantenimiento de carril, asistente de giro, asistente de cruce, asistente para conducción con remolque, asistente de visión nocturna, asistente anticolisión o el asistente de señales de tráfico, que son el claro preámbulo de que el Q8 cada vez estará más cerca de la conducción autónoma. Estos sistemas recurren a cinco sensores de radar, además de 6 cámaras, un escáner láser y 12 sensores ultrasónicos por lo que en todo momento y de forma constante está analizando que pasa alrededor del coche.

Esta versión, denominada 55 TFSI quattro, equipa un motor V6 de 3.0 litros que rinde una potencia de 340 CV a 5.000 RPM, y rinde un par máximo de 500 Nm entre las 1.370 y las 4.500 rpm, lo que se traduce en un propulsor con una potencia constante y muy gradual. Sus prestaciones son acordes a lo que esperamos de un SUV como el Q8, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 5,9 segundos y de lanzarse hasta los 250 Km/h y todo ello con un consumo homologado de 8,9 litros a los 100 kms. Cifra que conseguirás en autopista y a velocidad de crucero, ya que, si decides hacer algo de conducción deportiva, esta cifra aumenta con facilidad por encima de los 13 litros.

Esta motorización cuenta con el sistema de propulsión mild-hybrid, lo que permite obtener de la DGT la etiqueta ECO con todos los beneficios asociados a la misma. Este sistema cuenta con un motor eléctrico de 48 voltios, que durante la frenada puede llegar a regenerar hasta 12 kW de energía que se almacenan en la batería de iones de litio que está colocada en el piso del maletero, además, de permitir la circulación a modo vela, no solo en autopista, sino también por ejemplo a la hora de aproximarte a un semáforo, algo que el coche hace de forma inteligente gracias a sus numerosos asistentes y a la cámara frontal. Gracias a esto, la marca dice que puede suponer hasta un ahorro en el consumo de 0,7l/100 kms. Además, funciona como si de un kers se tratara, pues gracias a un alternador BAS (Belt Alternator Starter) que se sitúa en el cigüeñal hace de motor eléctrico para generar más fuerza de forma puntual al motor de combustión (como un Overboost), además de hacer de motor de arranque.

Este motor está asociado a una caja de cambios de convertidor de par de 8 relaciones. Si bien es cierto que, en ciudad o autopista en un cambio suave, en el que apenas se notan las transiciones entre marchas, en carretera a veces parece que no se asocia bien con la demanda de potencia al motor, ofreciendo un pequeño lag entre marcha y marcha, lo que se traduce en que a veces notes algún tirón. Es por ello por lo que, para sacar a relucir todo el potencial, lo ideal es manejar este cambio de forma secuencial con las levas que podemos encontrar tras el volante.

Como no podía ser de otra manera, el sistema de tracción quattro al que está asociado esta mecánica ofrece ese plus de garantía en cualquier situación, sobre todo para cuando el firme está húmedo en un día lluvioso, o bien para salirte del asfalto, por lo que a través del Audi Drive Select encontramos dos modos específicos para el uso offroad, que no solo inciden en la suspensión, sino también en este sistema de tracción integral.

Para garantizar una dinámica de conducción propia de un deportivo y no de un SUV, la marca ofrece dos tipos de suspensión para el Q8, la de serie y una suspensión adaptativa neumática, que permite regular la altura de la carrocería de forma automática en función del programa de conducción que tengamos seleccionado a través del Audi Drive Select, que permite escoger entre siete posibilidades (Auto, Comfort, Dynamic, Eco, Individual, All road y Off Road), pensado cada uno de ellos para una circunstancia diferente de conducción. Con el modo Dynamic activado, la carrocería baja 15 mm respecto a su altura estándar, mientras que con el modo off-road ganamos 25,4 centímetros de altura libre para poder conducir por la montaña y poder así sortear obstáculos, además de incidir también como ya os hemos contado infinidad de veces, sobre diferentes parámetros como la dirección la respuesta del motor y el cambio.

Otro de los elementos esenciales y si lo pruebas casi indispensable para mejorar el comportamiento dinámico del Audi Q8 en carretera, es el eje trasero direccional mecánico, que gira las ruedas en sentido contrario a la ruedas delanteras a velocidades inferiores a los 60 km/h y en el mismo sentido hasta 5 grados a velocidad superior, lo que permite obtener un mayor control de giro sobre el coche, como por ejemplo a la hora de llevar a cabo un adelantamiento en autopista o al conducir por una carretera de curvas, donde la sensación que tienes al volante es la misma que cuando trazas una circunferencia con un compás además de hacerte pensar de que parece que estés al volante de un coche de menor tamaño. El Q8 también dispone del control selectivo de par, que actúa frenando la rueda que se encuentra en el interior de la curva para facilitar así el giro y evitar en gran media cualquier pérdida de tracción.

En resumen, es que, gracias a todos estos sistemas, te da la sensación de que este mastodonte parece ir guiado por unos railes imaginarios, ya que el aplomo, la tracción y el paso por curva que ofrece todo el conjunto, a veces hace que te olvides de que llevas 5 metros de puro músculo.

El Audi Q8 es la tercera vez que pasa por nuestra redacción y cada vez diremos lo mismo, que la marca ha hecho un producto redondo para aquellos que quieran la versatilidad de un SUV, pero sin renunciar al talante deportivo al que nos tienen acostumbrados en la marca. Además, gozando de un generoso espacio para poder disfrutarlo en familia y claro está, con un diseño y un empaque que lo convierten en una de las mejores opciones de su segmento.

Escrito por, Miguel Angel Solá  

Agradecimientos

  • Audi España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

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