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BMW empezó a comercializar a la segunda generación del Serie 4 en 2020, una generación que creo cierta expectación, pero sobre todo escepticismo por la adopción de la nueva parrilla delantera que dio y sigue dando mucho que hablar. Aun así, poco a poco esta parilla se ha convertido en el sello de distinción de las nuevas generaciones de otros modelos de la gama BMW como los M3 o M4 o el recién llegado SUV eléctrico iX.

El BMW Serie 4 se introdujo en la marca en el año 2014 cuando dejó de existir el serie 3 coupé, y desde entonces se han vendido más de 850.000 unidades de este modelo que está disponible en las carrocerías coupé y gran coupé.

Diseño elegante, estampa deportiva

Esta nueva generación del Serie 4 ofrece una estampa más deportiva, ensalzada más si cabe por elementos como el paquete M de nuestra unidad de pruebas. En la parte frontal destaca la ya mencionada parrilla, que a modo de recordatorio su disposición vertical viene de muy antaño, de los años 30 en los antiguos BMW 328, así como las dos entradas laterales del paragolpes delantero y como no, los faros Laserligth que son opcionales y que proporcionan un haz luz con un alcance de hasta 600 metros, mientras que en la vista lateral, las llantas de 18” en color negro, así como la línea de media cintura que recorre todo lo largo del coche, brindan una silueta de lo más dinámica, atlética, pero sobre todo elegante.

Hay que destacar que aquí, el color Sanremo Green Metalizado juega un papel decisivo. En la zaga, destaca el pequeño alerón a lo largo del portón, así como un difusor que acoge a las dos salidas de escape con un diámetro de 10mm.

Sus dimensiones y su carrocería coupé lo convierten en un 2+2 plazas, con una talla de 4,78 metros de largo, con una anchura de 1,8 una escasa altura de 1,3 metros y una batalla de 2.8 metros.

Interior premium y muy tecnológico

En el habitáculo, lo primero que sorprende cuando te adentras en su interior es el ambiente premium que se respira. Ahora bien, es un cockpit que nos recuerda a otros modelos de la casa como el Serie 3, donde prima la ergonomía, así como en este caso la tecnología, gracias a la adopción del BMW Live Cockpit Professional de 12,3” tras el volante, y de la pantalla de 10,25” de la consola central. Ambas pantallas son configurables y como ya os hemos comentado infinidad de veces, ofrecen infinidad de funciones, además del manejo del sistema de infoentretenimiento. El head-Up Display, es otro de aquellos elementos que ya empieza a convertirse en un indispensable en cualquier coche que se precie.

Los asientos M Sport tapizados en Cuero Vernasca Cognac, son preciosos, a la vez que combinan a la perfección con el color exterior. Disponen de numerosos reglajes eléctricos con los que es fácil acomodarse, además de recoger el cuerpo a la perfección, sobre todo en los apoyos laterales, algo imprescindible para un vehículo de connotaciones deportivas.

En las plazas traseras encontramos espacio para dos plazas, que, si bien pueden ser adultos, los de más de 1,80 rozarán con el techo. El acceso, gracias a las puertas sobredimensionadas de esta carrocería coupé no es realmente complicado. El maletero por su parte ofrece una capacidad de 440 litros.

En lo que a equipamiento se refiere, la dotación de serie es muy completa, encontrando elementos como las llantas de 18”, faros LED, BMW Connected Drive, frenada automática de emergencia, control de crucero adaptivo, climatizador trizona o el Parking Assistant entre otros, que pueden complementarse con elementos opcionales como el Pack Connectivity, el Live Cockpit Professional, el Pack Confort, los asientos deportivos, el Head-UP-Display, los faros láser o el Driving Assistant entre otros elementos que nuestra unidad de pruebas equipaba y que engrosan la factura hasta unos muy generosos 71.800€, teniendo en cuenta que el precio base para este modelo es de 55.100€.

Mecánica infalible

Bajo el capó delantero tenemos un motor de 4 cilindros, de 2.0 litros que rinde una potencia de 258CV y un par motor de 400 Nm entre las 1.550 y las 4.400 RPM, asociado a un cambio Steptronic de 8 velocidades que como ya os hemos contado en otras pruebas es el mejor de los aliados para poder sacar el mejor rendimiento al apartado mecánico.

Acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 5,8 segundos y es capaz de lanzarse hasta los 250 km/h. En lo que a consumos se refiere, la marca homologa en ciclo WLTP 6,1 litros a los 100 kms, cifra a la que podrías llegar a acercarte conduciendo a velocidad de crucero por autopista, ya que en conducción por carretera o deportiva, la verás aumentada entre los 9 a 10 litros a los 100.

Esta motorización junto a la versión 420i y el M4 Competition, nos disponen de micro hibridación, así que no podemos disfrutar de la etiqueta eco, como sus hermanos los M440i, 420d y 420 d XDrive Coupé.

El Serie 4 comparte la plataforma modular CLAR con el Serie 3, aunque está claro que la concepción del Serie 4 coupé ensalza el carácter más deportivo de este frente al Serie 3 que es una berlina de 4 puertas. En cifras, el Serie 4 es 55 más bajo y pesa 55 kilos menos que un Serie 3, lo que se traduce en una mejora dinámica, para los modelos convencionales, ya que estamos seguros de que el BMW M3 es más dinámico que el BMW 4. Hacemos esta afirmación porque preguntando a pilotos, y después de haber probado ambos modelos confirmamos que es así.

Enérgico y dinámico

En marcha, este BMW hace gala de ser un coupé confortable, concebido para hacer kilómetros y disfrutar del aquel lema que BMW inventó de “Te Gusta Conducir” o del “Cuando conduzcas, conduce”, dos lemas que pasarán a los anales de la historia de la marca por representar cada uno de ellos las sensaciones que puedes apreciar al volante no solo de este Serie 4 Coupé, sino de cualquier BMW.

Volviendo a nuestra unidad de pruebas, y ensalzada en diversos elementos que provienen de su línea de equipamiento M, como la suspensión M Sport, la dirección M o los frenos M, hacen que tengamos entre manos a un deportivo que bien podría ir precedido por la letra M, como su hermano mayor, el M440i, pues carácter no le falta.

En carreteras de montaña el motor hace gala de ofrecer un buen empuje desde bajas vueltas y sus 400 Nm de par, parecen no rendirse nunca. El paso por curva que ofrece es elevado a la vez que rápido y firme, aunque si te pasas algo de la raya, verás como la parte trasera se insinúa con facilidad, algo típico, cuando dispones de 258CV y tracción trasera.

Quizás y con respecto a su predecesor, podríamos destacar que esta generación destaca por tener un chasis que básicamente lo engulle todo para traducirlo posteriormente en una dinámica intachable, a ello también contribuye que el centro de gravedad de este nuevo Serie 4 es 21mm más bajo que el del Serie 3, además de ofrecer un reparto de pesos de 50:50, lo que es simplemente perfecto.

Conclusión

Cierto es que el mercado de las berlinas coupés están perdiendo tirón en el mercado, porque al final parecen no resultar coches cómodos, de ahí que por ejemplo BMW haga sus versiones Gran Coupé. Pero hay algo que es innegable, y es la preciosa estampa de la carrocería del Serie 4 Coupé, pero claro está, no todo el mundo se comprará solamente un coche porque le guste su diseño, al final, todos buscamos practicidad, comodidad y deportividad, algo que en este coche puedes encontrar.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

BMW España

Fotografías: Cristóbal Arjona

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