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El simple hecho de que el Ford Bronco llegue a Europa ya es una muy buena noticia, más si cabe, que lleguen dos versiones, la denominada Outer Banks y la Badlans, de las que os hablaremos a lo largo de la prueba. Aunque también hemos de decir que es una pena que no lleguen todas las versiones que podemos encontrar en EEUU, entre ellas como no, la Raptor.

Si retrocedemos al año 1966, fue el año en el que se presentó al primer Ford Bronco, que estuvo en producción hasta 1.996, y desde entonces ha estado fuera del inventario de la marca que lo resurgió en 2020 presentando así su sexta generación, de la que como dato curioso en Estados Unidos se reservaron en 18 días 230.000 unidades, siendo de estas 3.500 de edición limitada que se agotaron en menos de 24 horas desde que se abrieran los pedidos.

Este 4X4, porque es lo que es, un verdadero todo caminos que se presenta como el rival directo del Jeep Wrangler, el Ineos Grenadier, Land Rover Defender o el mismísimo Clase G de Mercedes, pero lo hace con un diseño propio y con la originalidad de que, básicamente todo el coche es desmontable. Es decir, puertas y techo se pueden quitar, aunque aquí en España, no esté permitido circular sin ellas, lo que le resta atractivo, pues la verdad es que “al descubierto” el Bronco no tiene rival alguno.

Otra de las diferencias con respecto a los EEUU es que aquí solo llega el motor V6, mientras que allí se ofrece uno de 4 cilindros, lo que evidencia al público al que quieren llegar, sobre todo porque con ese motor su precio de salida es de 37.000€ al cambio, mientras que aquí el precio de salida de la versión Outer Banks, nuestra unidad de pruebas es de 87.000€ y de 91.600€ para la versión Badlans. Eso sí, dejando muy pocos opcionales con los incrementar su precio.

Sin duda es un coche americano, y se basa en lo que pensamos que son sus tres pilares; es grande, inconfundible e imponente, igual que cualquiera de sus anteriores generaciones. Aunque aquí lleguen de momento las versiones 4 puertas de sus dos variantes, fuera podríamos acceder también a la versión de 2 puertas.

GRANDE Y RESULTON

El Ford Bronco talla 4,8 metros de largo, 1,9 metros de ancho y 1,8 metros de alto y dispone una batalla de 2,9 metros, lastrando unos generosos 2.290 kg y está construido sobre un chasis de largueros y siete travesaños, con un sistema de suspensión independiente para el eje delantero y un eje rígido para el trasero con una barra estabilizadora desmontable.

Sus cotas para poder disfrutar de su esencia campera y del 4X4 que es son generosas; 38,1 grados de ángulo de entrada, 31,4 grados de salida y 29,9 grados ventral. Tiene una altura libre desde el suelo de 237mm y una capacidad de vadeo de 800mm.

Su diseño no pasa desapercibido, y podríamos tildarlo de neo-retro, palabra que últimamente en el sector del automóvil se está poniendo muy de moda. Sin duda, la parrilla delantera ya da una vista de lo que nos vamos a encontrar, en la que destaca el nombre “BRONCO”, para que te quede claro de un solo vistazo que es lo que estás viendo. Por debajo encontramos un paragolpes con los faros antiniebla integrados y una inmensa defensa delantera.

En la vista lateral sin duda destacan los pasos de rueda sobredimensionados, que dan cabida a los neumáticos Bridgestone Dueler A/T específicos par montaña en medidas 255/70/18 para ambos ejes. Y en la trasera encontramos un portón de apertura lateral que se abre en dos secciones, es decir, tenemos que abrir primero la puerta y posteriormente la zona acristalada que lo hace en posición vertical.

Nuestra unidad de pruebas lucía el acabado Outer Banks, lo que significa que a nivel de equipamiento dispone de llantas de 18”, pantalla táctil de 12”, Ford Copilot 360, luces LED, climatizador bizona, volante calefactado, asientos de piel eléctricos o el sistema de tracción con 6 modos de conducción entre otros. Todo ello con un precio de salida de 80.306€ a los que le podemos sumar el color exterior Azul Velocity (1.458€) o el gancho de remolque desmontable (1.346€), como dos de sus 6 opcionales. La versión Badlans, más enfocada a los más puristas del 4X4, incluye además neumáticos BF Goodrich All Terrain 285/70/17, barras en el techo, Easy Fuel o el sistema de tracción con 7 modos de conducción y bloqueo del diferencial delantero también.

HABITÁCULO CORRECTO, TECNOLÓGICO Y PENSADO PARA SUFRIR

Para acceder al habitáculo lo ideal es pisar la estribera lateral y después cogerte a alguno de los asideros que hay, de esa forma podrás acceder cómodamente a tomar asiento. Estos están tapizados en piel y disponen de reglajes eléctricos. Son muy cómodos para viajar y la verdad es que sujetan el cuerpo bastante bien, incluso en los apoyos laterales, aunque disten ser de corte deportivo, algo que tampoco es necesario en este coche.

En las butacas delanteras la habitabilidad es muy buena, y se goza de gran amplitud. Tras el volante, que es multifunción encontramos un cuadro de mandos completamente digitalizado cuya vista es personalizable para ver muchísima información, entre ellas dos pantallas exclusivas para la conducción off-road.

En la consola central encontramos una pantalla táctil de 12” desde la que se controla todo el sistema de infoentretenimiento mediante el sistema Ford Sync 4 compatible con Apple CarPlay y Android Auto, a la vez que se configuran muchos parámetros de conducción del Bronco. Sobre esta encontramos una botonera que nos da acceso a los bloqueos del diferencial y en la parte mas baja encontramos los mandos del climatizador, así como el selector del cambio de marchas de 10 velocidades y el selector de modos de conducción. Lo que no nos ha gustado es la disposición de los mandos de los elevalunas, ya que como no puedes mirarlos básicamente los dedos siempre se te van a los dos primeros botones que encuentras y resulta que esos, son los traseros y no los delanteros, por lo que equivocarte está a la orden del día.

La calidad de los materiales es muy buena y la percepción de un interior robusto y premium a la vez está visible y es palpable. Como curiosidad, todos los botones que encontramos están forrados con silicona, por lo que si se ensucian llevando el coche desmontado luego es fácil limpiarlos.

En las plazas traseras encontramos una banqueta para tres ocupantes, aunque el de en medio es el gran penalizado. Por su parte el maletero que tiene una disposición muy cúbica ofrece 562 litros de capacidad, pero acceder a el no es fácil por la disposición que ya hemos comentado del portón y su apertura. Esta capacidad se puede ampliar fácilmente hasta unos generosos 1.804 litros. Una cosa que hemos encontrado útil es una rampa horizontal en el piso del maletero que puede ser útil para sentarte y contemplar un paisaje, cocinar o meter una carga pesada desplazándola cómodamente.

MECÁNICA SOBRADA Y SISTEMAS PARA UNA DINÁMICA OFF-ROAD

Bajo el capó delantero encontramos un motor V6 EcoBoost de gasolina con 2.694 cc turbo alimentado que rinde 334 CV a 5.250 rpm y un par motor de 563 Nm a 3.100 rpm. Es un motor progresivo, sin sobresaltos, pero mueve con mucha soltura a las casi 2,4 toneladas de lastre del Bronco. Está asociado a una caja de cambios de 10 velocidades que puede utilizarse de forma manual o secuencial, aunque el selector del cambio para ese modo es un pequeño botón el propio selector, aquí es donde hemos echado de menos unas levas en el volante. El hecho de disponer de 10 velocidades hace que a velocidad de crucero el consumo no se dispare por encima de los 14,2 litros que la marca ha conseguido homologar.

El Bronco presenta dos tipos de tracción diferentes en cada una de sus versiones. En la versión Badlans al tener un diferencial central permite circular con tracción total por el asfalto, mientras que en la versión de nuestra prueba esto se limita a los escenarios con tierra, nieve o barro, además de que, para cambiar de una tracción a otra, nos hemos de detener. Eso sí, con la tracción del tren posterior y gracias a su potencial, es muy fácil cruzarlo, algo que sin duda hicimos en alguna que otra explanada que encontramos en nuestro camino.

Para sacar lo mejor del Bronco encontramos un selector de modos de conducción denominado G.O.A.T (Goes Over Any Type of Terrain) que permite escoger entre 5 modos preseleccionados; Normal, Eco, Deslizante, Arena, Barro, Rocas y Baja, cambiando cada uno de ellos la configuración del bronco y optimizándolo para el terreno por el que queremos conducirlo. Además, dispone del bloqueo del diferencial trasero, lo que mejora más si cabe su tracción en el barro o la nieve, como pudimos comprobar en la estación de esquí de Grau Roig en la que estuvimos rodando por alguna de sus pistas. Otro elemento para destacar es que dispone del sistema Trail Control (control de velocidad para offroad) y One-Pedal Drive, por lo que para ese tipo de conducción se puede conducir solo con el pedal del acelerador sin tener que preocuparse del del freno, algo sin duda muy útil.

Nuestra prueba nos llevó a hacer un viaje que nos llevaría en un primer inicio desde Barcelona hasta Bolvir, ya que quisimos comprobar que tal se conducía el Bronco por autovía y autopista, escenarios que son afines a este coche, pero dejan entrar mucho ruido en el interior, además claro está, del sonido de la rodadura de los neumáticos de montaña, aún así, puedes mantener una conversación o hablar por teléfono sin que ambas cosas molesten en exceso.

El cambio de marchas de 10 velocidades por convertidor de par es un gran aliado para no disparar los consumos, que de por sí ya son altos. Mantenerse en torno a los 14 litros que la marca comunica es complicado, nosotros durante ese trayecto, obtuvimos una media de 16,4 litros a los 100.

Llegados al Hotel La Torre del Remei, dónde pudimos comer y hacer una fotos al Bronco, decidimos tomar rumbo hacia Francia, para rodar por carreteras de montaña, y complicar un poco más la conducción del Bronco, llevándolo al extremo en conducción un tanto “deportiva”. Aquí, aprecias enseguida que este coche está pensado para ser un 4X4, no un deportivo ya que su conjunto no está pensado para ese uso.

Al día siguiente nos despertamos en el Pas de la Casa, en Andorra, nuestro país vecino, y decidimos ir en busca de una estación de esquí que nos dejara meter el coche sobre la nieve, así que gracias al a cortesía de Grau Roig, pudimos cumplir con ese cometido.

Seleccionamos el modo barro, bloqueamos diferencial trasero y estuvimos conduciendo un rato por una pista sin en ningún momento acusar pérdidas de tracción, mas bien todo lo contrario, a lo que contribuyeron gratamente los neumáticos All Terrain. El sistema de cámaras exteriores, compuesto por 4 unidades, hacen que la conducción off-road sea muy precisa, ya que en todo momento puedes ver que pasa alrededor del coche, lo que es muy útil sin duda alguna.

Nos ha perecido que el Bronco es mucho más resolutivo en terrenos fuera del asfalto que en carretera propiamente dicha. Con esto no queremos decir que es un coche con el que no se pueda viajar, pero tiene sus cosillas, y una de ellas, es innegablemente el ruido que se filtra del exterior como hemos comentado. Ofrece confianza a la hora de dejarse conducir en carreteras reviradas, pero sin grandes contemplaciones. En autovía o autopista nos parece que circula mucho más firme que el Jeep Wrangler que alguna ocasión hemos tenido de probar, lo que se agradece.

CONCLUSIÓN

El Ford Bronco nos ha encantado, pero tenemos que decir que le daríamos un 10 en conducción off-road y un 7 en conducción por carretera, sobre todo por el hecho de que al ser un coche “desmontable”, eso hace que haya ruidos molestos e innecesarios que provienen sobre todo del viento que se filtra en el habitáculo.

Sin embargo, en montaña es un coche divertido, con el que puedes trialear sin problema, subir o bajar por rampas con barro o nieve o incluso adentrarte en alguna zona rocosa. Todo el conjunto está pensado por y para hacer 4X4 con él y eso es algo que se nota, siendo sin duda, su gran baza a la hora de venderse.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Ford España
  • Estación Esquí Grau Roig
  • Fotografías: @dc.audiovisual

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