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Hay coches que te llaman la atención, otros por los que tienes pasión, y algunos que ansías probar por todo lo que representan. A finales de noviembre de 2018, tuvimos ocasión, aunque breve, de ponernos al volante de nuestro primer Clase G y aunque inequívocamente lo hicimos con la versión más potente que existe, disfrutamos cada uno de los minutos que estuvo en nuestras manos. Os hablamos del G 63, una bestia que esconde un corazón V8 de 585CV.

En esta ocasión, nos volvemos a poner tras el volante, pero esta vez, lo hacemos por así decirlo, con la versión de acceso, el G 350 d, que nada tiene que envidiar a cualquiera de sus hermanos mayores, el G 400 d o el G 500. Quizás este sea uno de los coches, donde lo que hay bajo capó es lo que menos importa, si bien, lo que más, es todo el envoltorio, y sin duda, el Mercedes Clase G es un caramelo que debes saborear.

Historia de un éxito

Remontémonos al año 1979, momento en el que Mercedes-Benz lanzó el primer clase G, un todo caminos con un diseño singular, de aquellos que te enamoran o te desencantan a primera vista. Diseño que, por cierto, desde entonces y hasta su última generación se ha mantenido de forma fiel. Más de 300.000 clientes a lo largo de estos 41 años de historia han podido disfrutar del que posiblemente sea el mejor y más emblemático todo caminos del mundo.

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Hablar de la historia de los 40 años del Clase G, inundaría esta prueba de palabras y palabras, a la vez que, de elogios, es por ello por lo que haremos un resumen muy comedido de su historia marcando los hitos conseguidos por este coche a lo largo de su historia.

1979 recibe los modelos 240 GD, 300 GD, 230 G y 280 GE. En 1980, el Papa Juan Pablo II recibe el Papamóvil basado en el modelo 230 G como coche para sus apariciones en público. Más tarde, en 1983 al volante de un 280 GE los pilotos Jacky IcKx y Claude Brasseur se alzan con la victoria del Rally París Dakar.

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En 1989, se lanza al mercado la serie de modelos 463, que incluyen tres versiones de carrocería, Station Wagon corto, el modelo largo y una versión cabrio, más atrevida en cuando a diseño. Cuatro años después y mirando hacia el futuro de la marca, por primera vez se monta un motor V8 en un clase G, en la versión 500 GE que desarrollaba entonces 240CV.

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1999 fue el año del culmen de este todo caminos, ya que recibe la versión AMG, bajo la denominación G 55 AMG dotado de un motor V8. Tres años después esta versión recibe una mecánica de 12 cilindros, lo que aumenta más si cabe el valor de estas unidades a lo largo del tiempo. Volviendo al raciocinio, en 2004 se presenta un nuevo G 55 AMG, per esta vez de vuelta con un motor V8 que rendía 476CV.

Desde 2006 hasta 2012 inclusive, el Clase G recibe nuevas versiones y actualizaciones en lo que a nivel de equipamiento se refiere, siendo la de este último año la que recibe el sistema de infoentretenimiento COMAND Online por primera vez, que acompañará a la versión más potente, al G 65 AMG, de nuevo con un motor de 12 cilindros. A esta versión le acompañará también una inferior, el G 63 AMG.

En 2013 la marca lanza algo extraordinario, el que sería el “G” por excelencia, la versión G63 AMG 6×6 de tres ejes y en 2015, la versión G 500 4×42, con un motor V8 biturbo de 422CV a un precio excepcional de 279.000€.

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Llega la versión más exclusiva que se haya fabricado de un Clase G, firmada en este caso por Maybach en 2017 a modo de una edición limitada a 99 unidades denominada G 650 Landaulet, a un precio de 456.000€ por unidad y que era lo más parecido a un Clase S en lo que comodidad y equipamiento se refiere, en una carrocería con una talla de 5,35 metros de largo, y una altura de 2,24 metros.

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En 2018, y dentro del marco del Salón de Detroit se presenta a la última generación del Clase G, la misma que hoy ocupa nuestra prueba, siendo esta la que se aproxima, pero sin perder la esencia de todo caminos para lo que fue concebido a un SUV de la marca, dónde la tecnología toma una nueva dimensión para hacer de este coche un devorador de kilómetros en carretera.

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Su 40 aniversario llega en 2019, por lo que en Mercedes quieren celebrar por todo lo alto una fecha tan especial, así que lanzan tres modelos muy especiales bajo el nombre STRONGER THAN TIME, entre las que destaca de nuevo una variante firmada como no, por AMG.

Tener un Clase G, es como tener una membresía

Se propietario de un Clase G, es como tener un pedacito de la historia de la marca en tu garaje, ya que, además, perteneces a un grupo de reducidas personas que podrán disfrutar de un todo terreno en esencia, de aquellos con los que adentrarte en el campo es algo habitual, sin pensar que pasaría si ahora lloviera, nevara o me encontrara un riachuelo que vadear. Además, y no por ser un todo caminos, deja de ser exclusivo, ya que gracias al nivel de personalización que la marca ofrece para este modelo, el programa G manufaktur, es posible configurar un G de una forma tan excepcional, que igual podrías llegar a tener una unidad única en el mundo.

En la planta de Graz (Austria), donde se fabrica este coche, se ofrecen tantas combinaciones que sería muy difícil que se repitiera una configuración igual. Solo los asientos disponen de hasta 64 combinaciones diferentes en cuanto a  diseño o estampados, así como por el amplio abanicos de materiales que se ofrecen como la piel, el cuero, la madera o la fibra de carbono entre muchos otros. Hay que destacar que estos modelos de máxima representación son fabricados de forma artesanal, al más puro estilo de algunos coches ingleses de actual fabricación.

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Pero lo mejor, lo que mas invita a comprarte un G, es la increíble experiencia que puedes vivir en el G-Class Experience Center, un antiguo aeródromo situado en Kalsdorf a 15 kilómetros de la planta de fabricación, dónde la marca ha llevado a cabo una instalación en la que puedes poner a prueba al Clase G en cualquier escenario que se te ocurra, para poder así, valorar todas sus cualidades, donde podrás encontrar rampas de hasta un 60% de inclinación o de hasta un 40% de inclinaciones laterales, siendo algunos de los retos más extremos que se pueden llegar a superar con un G.

Ahora que ya os hemos puesto en contexto de lo que es y lo que representa el Mercedes Clase G, os hablaremos del G 350 d que hemos tenido ocasión de poner a prueba.

Iniciamos nuestra prueba

Todo empezó con una llamada al departamento de prensa de la marca, para pedirles, si podíamos recoger en Madrid a este coche, ya que con él, queríamos hacer algo especial. Así que ante tal petición nos encontramos en la Avda. Bruselas recogiendo al G para iniciar un viaje que nos llevaría desde Madrid a Barcelona, por carretera, autovías y autopistas.

En este escenario apreciamos el gran viajero, que es, no solo por lo cómodo que llega a ser, sino también por que durante nuestro viaje conseguimos una media de consumo de 10,1 litros, la verdad, menos de lo que nos esperábamos y muy cerca de los 9,6 litros que la marca homologa como consumo combinado. El gran trabajo que se ha llevado a cabo por parte de la marca en lo que a insonorización y aislamiento del habitáculo se refiere, se traduce en que pocos son los ruidos, salvo la rodadura de los neumáticos los que se filtran en el habitáculo.

Nueva mecánica

Bajo el capó, el 350 D, equipa un motor de 6 cilindros en línea diésel de 2,9 litros que rinde 286CV entre las 3400 y las 4600 rpm y un par motor de 600 Nm disponible entre las 1.200 y las 3.200 rpm, lo que se traducen en una entrega de potencia lineal, ideal para afrontar no solo conducción en asfalto, sino también para someterlo a una conducción offroad extrema.

Este motor pertenece a la moderna familia de motores OM 656 que brillan por ser muy eficientes y que cumplen holgadamente la actual y estricta normativa Euro 6d-TEMP gracias a su complejidad mecánica, lo que le permitirá cumplir también en un futuro próximo con la futura legislación sobre emisiones (RDE).

Como novedad también, incorpora la nueva caja de cambios 9G-Tronic de convertidor de par, siendo el aliado perfecto para cumplir con la eficiencia que promete ajustando los consumos, además de ofrece unos cambios más rápidos y suaves que la ya desaparecida 7G-Tronic. A la salida de este cambio encontramos una caja de transferencia que conecta el eje delantero con el trasero, recibiendo la mayor fuerza del par (60%) en este último y que además cuenta con un diferencial central y reductora, elementos imprescindibles para poder sacar al G de cualquier apuro en aquellos momentos en los que precise una tracción óptima.

El G 350 d ofrece unas prestaciones dignas de cualquier SUV con el que atrevas enfrentarlo, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 7,3 segundos, mientras que para pasar de 80 a 120 km/h precisa de 6,3 segundos, lo que nos hace ver de lo que son capaces sus 600 Nm de par, más todavía si tenemos en cuenta que lastra un peso de 2,4 toneladas.

Diseño inconfundible

En lo que a diseño se refiere, la nueva generación del G presenta como siempre un aspecto robusto, pero que ha sido retocado con elementos que suavizan y conforman un conjunto de estilismo a la realidad de su sector, aunque por ejemplo no se pierden los intermitentes sobre el capó. En la parte frontal destacan además de los faros LED, la nueva parrilla o el capó delantero, que de la misma que los retrovisores ha sido rediseñado para ofrecer una pequeña ayuda a su coeficiente aerodinámico.

La vista lateral, muestra la magnificencia de este coche, donde destacan las puertas, así como los tiradores, con el mismo diseño que en la época de los 80, así como las llantas de 20” AMG que calzan unos neumáticos en medidas 275/50/20 para ambos ejes, contribuyendo el perfil tan alto a la comodidad de conducción. En la zaga todavía se puede apreciar casi el mismo diseño de antaño, donde su seña de identidad es la clásica ruda de repuesto situada en la puerta trasera, así como las ópticas de diseño rectangular.

Ha crecido en cuanto sus dimensiones, alcanzado ahora los 4,82 metros de largo (+53mm), una anchura de 1,93 metros (+64mm) respetando la altura de 1,97 metros. Por su parte la batalla ofrece unos generosos 2.89 metros, mientras que las vías delanteras y traseras pasan a tener 1,63 metros, así como una anchura extra de 14,4 cms para la delantera y de 15,9 cms para la trasera. En cuanto al peso, este G ha conseguido adelgazar 159 kg, recorte que además beneficia a la parte delantera del coche, lo que mejora el reparto de pesos y por tanto se beneficia todo el conjunto de un comportamiento más equilibrado.

Habitáculo premium y tecnológico

Esta nueva generación del Clase G lleva al habitáculo hacia otra dimensión, a la que la marca está guiando desde hace un tiempo a toda la gama, donde la tecnología va de la mano de la exquisitez de acabados y materiales, aunque hay dos elementos que han perdurado en el tiempo. Por una parte, el asidero frente al copiloto y por la otra los tres botones que encontramos en la consola central de los bloqueos del diferencial.

La disposición del salpicadero es una de las que más me gustan de la actual gama de Mercedes, por su geometría y porque todo está muy ordenado, además porque aquí no encontramos ningún panel ni consola en el tan preciado material “piano black” que perturba la armonía.

Es evidente que lo que más salta a la vista en el interior del G, son los dos displays en color TFT de 12,3” cada uno de ellos, que constituyen así el cerebro para gobernar a este todo caminos. Quizás para mi es demasiado, ya que soy un nostálgico de las agujas convencionales, aunque si es cierto que el cuadro de mandos es personalizable en tres vistas, por lo que solo a veces se echa de menos la antigua analogía.

La pantalla del lado derecho aglutina todas las funciones del sistema de infoentretenimiento y de confort, aunque en este caso no dispone el sistema MBUX, pero si de conexión con Apple CarPlay y Android, lo que te permite duplicar algunas de las funciones de tu smartphone con suma facilidad. El increíble equipo de Sonido firmado por Burmester de 15 altavoces, es uno de los opcionales por los que vale la pena pagar si eres un melómano.

Hay una cosa que quiero destacar el Clase G, y que no ha perdido en sus más de 40 años de historia, y que aquellos que os habéis subido en uno también sabréis apreciar, y es el sonido al abrir y cerrar las puertas, ese click potente que se escucha cuando aprietas el botón para abrirlas y el sonido hermético al cerrarlas, claro está, tras un importante portazo.

Las plazas traseras, para hacer un viaje nos parecieron algo justas, la verdad, sobre todo si mides más de 1,80 metros, pues las rodillas se acercan temerosamente al respaldo de los asientos delanteros, todo y que esta nueva generación ha crecido en lo que a cotas interiores se refiere. Aun así, pueden viajar detrás tres personas.

El maletero por su parte goza de un total de 454 litros, pudiéndose ampliar hasta unos muy generosos 1.941 litros si abatimos los respaldos de los asientos en la proporción 60:40. El gran portón que se abre de forma lateral facilita muchísimo la carga de este.

La postura de conducción del Clase G, por así decirlo es similar a la de ponerte al volante de un camión, ya que vas en una posición muy alta, más que en cualquiera de los SUV que hemos probado de la marca, facilitando así la vista de la parte delantera en conducción offroad, donde los intermitentes situados en la parte superior de la aleta delantera te dan una idea de conde acaba el morro del G.

Los asientos delanteros son muy cómodos y ofrecen numerosos reglajes para que puedas conseguir un cómoda postura, además de calefacción y de forma opcional de masajes y función dinámica, hinchando los laterales de estos cuando giramos para facilitar así mejor el agarre del cuerpo, sistema que no me acaba de gustar, porque da una sensación extraña a la conducción.

El Clase G de serie, ofrece un equipamiento muy completo, entre el que cabe destacar el detector de fatiga, múltiples airbags, anclajes ISOFIX, lector de señales de tráfico, sistema PRE-SAFE, faros LED, alerta de cambio de carril, sistema de navegación Command, climatizador de 4 zonas Thermotronic, cámara posterior, volante deportivo, asientos tapizados en piel eléctricos y con calefacción o el control de crucero entre muchos otros.

El precio de salida de nuestra unidad de pruebas es de 117.000€, a los que, si le añadimos el equipamiento opcional de esta, compuesto por  el paquete línea AMG, pintura Verde Esmeralda, paquete Premium Plus, protección técnica de bajos, paquete protección antirrobo o los airbags laterales traseros, engrosamos la factura hasta los 143.000€

VER CONFIGURACIÓN UNIDAD PROBADA

Nuevos elementos para mejorar el dinamismo de conducción

Uno de los elementos clave de la actual generación del Clase G, es su nuevo diseño de las suspensiones. Ahora, en el tren delantero encontramos un sistema de dobles triángulos fabricados en aluminio y anclados directamente al bastidor. Para mejorar la rigidez torsional del chasis, se ha instalado una barra estabilizadora en las torretas superiores que aportan mayor rigidez a todo el conjunto. Otra de las novedades son los amortiguadores de dureza variable, así como el sistema de silent blocks activos sobre los que bascula el motor, siendo estos últimos algo que hasta ahora solo se había visto en vehículos deportivos, lo que se traduce en que las vibraciones del nuevo motor de 6 cilindros en línea desaparezcan casi por completo.

Para el eje trasero, la configuración pasa por un eje rígido guiado por cuatro brazos longitudinales y una barra Panhard, que evita los desplazamientos laterales de este. Todo ello pensado para el Clase G sea capaz de afrontar cuantas pruebas le pongas por delante y para sacarte airoso de allí donde te atrevas a meterlo.

Dinámica de conducción en carretera y offroad

En carretera, como ya os hemos contado es un gran viajero, por lo cómodo que es, pero en carreteras reviradas la cosa se complica un poco, ya que las inercias en este coche dada su altura y su diseño, así como su peso, penalizan a la hora de trazar curvas reviradas, más todavía cuando estas son entrelazadas, pero al final, no es un deportivo, sino un todo caminos.

Fuera del asfalto, da igual por donde decidas ir, que hará gala de lo que es, un verdadero escalador de montaña. Las pistas, lo terrenos áridos, el barro, el agua o las rocas sí que son su hábitat natural, escenarios donde y gracias a su tracción permanente 4MATIC, así como su bloqueo de los tres diferenciales, son elementos que están ahí para sacarte de cualquier situación en la que se te ocurra involucrarte.

Las cotas del Mercedes Clase G solamente son esenciales para poder hacer las delicias de la conducción fuera del asfalto. Así que disponemos de un ángulo de ataque de 31º, ventral de 26º, salida de 30º, una altura libre al suelo de 24,1 cm, profundidad de vadeo de 70 cm y un diámetro de giro de 13,6 metros. Para que os hagáis a la idea, solo hay un coche con mejores cifras que este, el Jeep Wrangler Unlimited.

Para nuestra suerte, el día que hicimos la prueba estaba todo embarrado, gracias a que dos días antes estuvo lloviendo, lo que propició que todo el camino que escogimos estuviera literalmente como podéis ver en las fotos y en el video lleno de barro, así como con charcos de agua, por lo que os podéis hacer una idea de lo que llegamos a disfrutar.

Dentro de los diferentes modos de conducción, y al activar uno de los bloqueos del diferencial entra en juego uno específico para uso todoterreno denominado G-Mode, que adapta la amortiguación, la dirección y el acelerador para controlar así mejor las maniobras lentas que se deben de hacer en este tipo de conducción, lo que unido al sistema 4ETS, la reductora, el eje trasero rígido, el nuevo esquema de suspensiones o el ABS Off-road convierten al G en un vehículo pensado por y para el campo. En el video podéis apreciar como a la hora de subir o bajar rampas, el Clase G encoje sus amortiguadores para engullir literalmente todo lo que pase bajo los neumáticos, a la vez que tracciona de forma excepcional para garantizar en todo momento un agarre óptimo.

Conclusiones

Ponerte al volante de un Clase G, es algo serio, ya que entre manos llevas un pedazo de la historia de Mercedes Benz, como os hemos contado al inicio de esta prueba, así como al que posiblemente sea el mejor todo caminos del mundo. Sin duda, el Clase G conformaría una de las plazas de nuestro garaje ideal, en el que solamente tienen cabida coches de ensueño.

Dice el refrán, que “el hábito no hace al monje”, pero estamos seguros que quien adquiera este coche sabe muy bien, que cualquier experiencia que puedas tener, sera de todo menos reiligiosa.

Escrito por, Miguel Angel Solá


Agradecimientos

  • Mercedes Benz España
  • Omya Clariana
  • Fotografía: Cristóbal Arjona
  • Video: DC Audiovisual
  • Drivers: Eugeni Gallego, Jordi Teijeiro y Paris Queralt

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