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MINI ha llevado a cabo un ligero rediseño de sus modelos de 3,5 puertas y las versiones cabrio, que pasan prácticamente por elementos estéticos, así como nuevos equipamientos y retoques de la parte mecánica para conseguir así unos consumos más ajustados.

Este MINI ofrece una talla de 3,85, medida que le sitúa en compacto para entrar de lleno en un segmento donde la competencia es tan amplia como dura, pero que cuenta con una gran ventaja, y es que, la persona que quiere comprarse un MINI, es un cliente de MINI. Es decir, no solo busca un compacto, sino que busca a una marca icónica que durante el paso de los años ha sabido transmitir unos valores que, al igual que puede pasar con otras marcas, se ha convertido en un referente en el mundo del automóvil.

La gama MINI la variante Cooper S, ofrece dos motorizaciones. Una de ellas con motor gasolina de 192 CV, disponible desde los 30.100€ y otro variante diésel, la de nuestra prueba, con 170CV disponible a partir de los 33.100€, pudiendo acoplar en ambas de forma opcional, un cambio automático, o un cambio automático deportivo por unos 2.000€.

Interiormente, y con los cambios que os hemos comentado al inicio de la prueba, son poscas las cosas que cambian, siendo el hecho de que la pantalla de la consola central sea táctil, el más importante de ellos. En el cuadro de mandos, ahora el indicador de la gasolina es digital y, por último, el selector de modos de conducción que antes encontrábamos en un aro concéntrico alrededor del selector del cambio, ahora se encuentra situado como otro de los pulsadores junto al botón START/STOP.

El resto sigue siendo un habitáculo donde premia la calidad y la ergonomía, algo a lo que la marca nos tiene acostumbrados con un diseño freso y juvenil que hacen de cada MINI un espacio único.

Tras el volante multifunción, cuyo tacto y grosor son más que agradables, encontramos una esfera con el velocímetro, y en la parte izquierda del mismo, el cuenta revoluciones. Ahora, ambos relojes están juntos y la información se encuentra agrupada en el mismo sitio, lo que facilita mucho la lectura por parte del conductor.

El centro de la consola agrupa en una pantalla de 8,8 pulgadas táctil, (opcional), el navegador, el manejo del sistema de audio, el teléfono o el modo de conducción dinámica, así como de llevarlo instalado, el sistema Mini Connect que nos permite conectarnos a Internet a través de esta pantalla.

Bajo esta pantalla encontramos los mandos de un climatizador de nuevo diseño, así como una botonera heredada pero mejorada (con nuevas palancas) de la anterior versión, en la que encontramos un pulsador muy llamativo y de clara inspiración aeronáutica para encender y apagar el motor.

En general el interior del nuevo MINI es ahora más llamativo y sobre todo original, a lo que contribuye también el sistema de iluminación interior de tecnología LED que nos permite cambiar la luz ambiente entre llamativos colores, como el rojo, el ámbar, el azul o el verde con tan solo pulsar un botón.

Esta unidad hacía gala de un elenco dentro del equipamiento que ofrecía, donde encontramos el MINI head-Up-Display, cámara marcha atrás, el sistema “Driving Assistant” compuesto por control de crucero dinámico, asistente de luz de carretera, lectura de señales de tráfico con información sobre límite de velocidad, el aviso de presencia de peatones y personas y advertencia de choque con función de frenado en ciudad, navegador, y el  “Mini Driving Modes”, que se activa mediante un selector integrado en la corona que hace de base del cambio de marchas y que ofrece tres opciones de conducción (Green, Normal y Sport).

La versión que hemos tenido ocasión de probar es la Cooper SD, con el motor de 4 cilindros diésel y dos litros que rinde una potencia de 190 cv, entre las 1.750 y las 2.500 rpm, que dispone de un par motor de 400 Nm. Sus prestaciones le permiten alcanzar 225 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos.

En este caso estaba asociado a una caja de cambios automática de 8 velocidades Steptronic (opcional por 2.000€) cuya combinación dan un buen rendimiento a este motor, ofreciendo unos cambios rápidos y suaves.

En lo que a consumos se refiere, este motor no es muy tragón, si bien la marcha tiene una cifra homologada para el consumo medio de 4,2 litros a los 100, a nosotros se nos fue hasta los 5,8 litros durante nuestra prueba.

De su comportamiento en ciudad y en carretera poco podemos decir, pues como ya hemos comentado en prueba anteriores la maniobrabilidad que ofrece, gracias a su tamaño y el confort para viajar, son dos puntos fuertes más a su favor, además de ser un “ratón” que puedes aparcar prácticamente en cualquier sitio.

En carretera, todo y no ser un compacto deportivo se comporta como tal, siendo sus favoritas las carreteras de montaña con curvas entrelazadas, donde se mueve con muchísima soltura. Su reducido tamaño, unido a un chasis que prácticamente se lo traga todo, así como a su directa dirección, ofrece unas sensaciones al volante que pocos coches de este segmento son capaces de transmitir.

Con el selector MINI Driving Modes, dispones de 3 modos de conducción que harán de la conducción de este MINI como tres dimensiones diferentes. El modo Green están pensado para la ciudad y los viajes en autopista en beneficio de obtener consumos reducidos, pero el Mid y el Sport, están totalmente enfocados a sacar a relucir ese pequeño deportivo que todo MINI tiene por esencia. Para ello, se modifica la respuesta del acelerador, la dirección y los cambios, con el fin de poder sacar más partido a un chasis que ofrece un comportamiento muy dinámico.

Para garantizar el aplomo y el dinamismo, MINI ha instalado, un eje delantero con una única articulación y un eje multibrazo para el tren posterior, además de un sistema de electromecánica tipo Servotronic, que garantiza un guiado perfecto y directo de la dirección. En cuento a la electrónica, encontramos el control dinámico de estabilidad (DSC), control dinámico de tracción (DTC) y control electrónico del diferencial (EDLC), sistemas encargados de convertir al MINI 5 puertas en un verdadero kart.

Cada MINI que probamos es como llevar a cabo una experiencia nueva, y nos hemos puesto ya al volante de prácticamente toda la gama. La verdad es que la opción Cooper SD sería una de las opciones más racionales, si pensamos en los consumos, a la par que, en prestaciones, pues es una de las más equilibradas que podemos encontrar.

Escrito por, Miguel Angel Solá

AGRADECIMIENTOS

  • MINI España
  • BMW Group Prensa
  • Fotografías: Cristóbal Arjona