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Ford Fiesta ST200

En 1976 Ford lanzó a la primera generación del Ford Fiesta, fabricado en Alemania, de los que desde entonces se han vendido más de 17 millones de unidades y de las que 5 millones han salido de la factoría que la marca tiene en Almussafes en Valencia.

En 2006, la marca decide dar un paso estratégico y denominar las versiones más deportivas con las siglas ST, abreviatura de Sport Technologies para dar a luz a uno de los compactos de moda más deportivos de su segmento, y sinceramente, tras ser esta la segunda unidad que probamos de este Ford Fiesta podemos dar buena fe de ello.

La nueva generación llega con una mecánica nueva y muy dinámica, ya que gracias a su propulsor de tres cilindros rinde nada más y nada menos que 200 CV y que se convierte en un serio rival del segmento B que ocupa, siendo de los pocos que todavía ofrece una versión de tres puertas.

En lo que a su diseño se refiere, todo el exterior rezuma una estética deportiva que lo diferencia de cualquier Fiesta convencional. Desde la parrilla con elementos en forma de nido de abeja coronada con el logo ST o como el paragolpes y los nuevos faros que ahora presentan una vista más rasgada, dotados de tecnología LED para la luz diurna o los faros Full LED con intermitentes dinámicos que pueden adquirirse de forma opcional.

En la vista lateral destacan las preciosa llantas de 18”, calzas con neumáticos 205/40 R18 86Y, que dejan entrever las pinzas de freno, así como los faldones laterales, y en la zaga destaca sobre todo el alerón que culmina el techo, así como el difusor que alberga la doble salida de escape, por la que, por cierto, brama un sonido más que peculiar, así como las nuevas ópticas que también utilizan tecnología LED.

Sus medidas lo convierten en un compacto urbano, gracias a sus 4,07 metros de largo, 1,74 metros de ancho y 1,47 metros de alto, aunque también es una talla ideal para moverse de forma muy ratonera en los puertos de montaña y las curvas más cerradas como os iremos explicando a lo largo de la prueba.

Para los colores de la carrocería, Ford ofrece una paleta de hasta siete, siendo el de esta unidad de pruebas el color Silver Fox, que junto al color negro de su interior ofrece una combinación muy racing para todo el conjunto.

En el interior, y tras abrir la puerta, lo primero que salta a la vista son los deportivos asientos firmados por Recaro tapizados en una combinación de tela y piel, que envuelven al cuerpo como si un guante a una mano se tratara. El anagrama ST200, aparece en la parte baja de la consola y los flancos de los cinturones, para recordarnos vagamente, que estamos ante la versión más prestacional del Fiesta, que además ahora ofrece un interior un tanto más premium, sensación que se obtiene al ver la gran cantidad de elementos tapizados en cuero. Con respecto a su anterior generación ahora presenta menos botones estando todo más ordenado siendo más fácil el acceso a todos los mandos por parte del conductor.

El volante de nueva confección , tiene un grosor y diámetro muy acertados para este modelo y agrupa los mandos para el maneja del sistema de infoentretenimiento así como para activar y desactivar el control de crucero., tras este encontramos el cuadro de mandos que está presidido por dos esferas, separadas por una pequeña pantalla de 4,2” en la que podemos ver el modo de conducción seleccionado, activar o desactivar los diferentes asistentes o ver la indicación de la navegación entre otras cosas.

En la parte más alta de la consola central encontramos el nuevo sistema multimedia representado en una pantalla de 6” u opcional de 8” táctil, desde la que se maneja el sistema SYNC 3, que ofrece compatibilidad con los sistemas Android Auto y Apple CarPlay.

Las plazas traseras son capaces de dar cabida a dos adultos, aunque su entrada no es fácil, son realmente cómodas. El maletero dispone ahora de 311 litros de capacidad, frente a los 290 que ofrecía su predecesor, que pueden ser fácilmente ampliables hasta los 1.093 si abatimos los respaldos de los asientos traseros.

En lo que a equipamiento se refiere, el Ford Fiesta ST ofrece un elenco de sistemas entre los que podemos encontrar lector de señales de tráfico, espejos térmicos, llantas de aleación de 18”, pedales de aluminio, asientos RECARO, luces diurnas LED, detector de fatiga, asistente de cambio de carril, sensor de luces y lluvia, climatizador automático o el paquete deportivo exterior así como el tapizado de los asientos mixto en piel y tela, pantalla táctil de 8”, Android Auto y Apple CarPlay, navegación o el sistema de Sonido Bang&Olufsen entre los más destacables.

De forma opcional, la pintura de la carrocería, el sistema Launch Control, techo solar, faros full LED, alarma o los asientos y el volante calefactados. Todo esto con un precio de salida para la versión de 3 puertas de 26.000€ y para la versión de 5 puertas de 27.000€, lo que convierten al ST en una opción para tener en cuenta si buscas un compacto deportivo para uso diario. Aunque sin duda el mejor de los opcionales, es el Paquete Performance, llamado a mejorar el rendimiento, ya que incluye un diferencial autoblocante Quaife, Launch Control y unas luces indicadoras del momento óptimo para el cambio de marcha (Performance Shift Lights) cuyo precio es de 900 euros.

El Ford Fiesta ST estrena un motor 1.5 Ecoboost que ofrece 200 CV (147 kW) a 6.000 rpm y un par motor de 290 Nm entre las 1.600 y las 4.000 rpm, además de utilizar un sistema de desconexión selectiva de los cilindros, para contener el consumo. Este sistema es la primera vez que se incorpora en un motor de tres cilindros, cuya función es la de detener el suministro de combustible y el funcionamiento de la válvula de uno de los cilindros cuando no se demanda potencia.

Esta nueva mecánica, es capaz de lanzar al Fiesta ST de 0 a 100 km/h en tan solo 6,5 segundos y de catapultarlo hasta los 232 km/h de velocidad punta, siendo además un motor muy elástico gracias a sus 290 Nm de par y a su entrega durante casi todo su régimen de giro. Hay que destacar que la sensación que tienes al volante es que no llevas un tricilíndrico, si no un motor de 4 cilindros, pues además de que el sonido no es el típico de estos propulsores, la sensación que ofrece de empuje hace que te llegues a olvidar de que la falta un cilindro, o más bien, de que con tres tienes más que suficientes.

Con la nueva tecnología de este propulsor, se reduce el consumo y las emisiones, cifradas en 136 g/km de CO2, con una media de 6,0 litros para el ciclo combinado, cifra que nosotros vimos aumentada hasta los 7,9 litros teniendo en cuenta que lo probamos por diferentes escenarios.

El cambio manual de 6 velocidades es el perfecto aliado para sacar lo mejor de todo el apartado mecánico, ofreciendo unas relaciones cortas, así como un escalonamiento muy cerrado, que además dispone de Launch Control!!!!

EL Ford ST 200 tiene un selector de modos conducción que permite escoger entre tres modos (Normal, Sport y Circuito) que inciden en la respuesta de la dirección, el motor, el control de estabilidad y el sonido de los escapes, que se modifica mediante una válvula de mariposa situada en el escape izquierdo que deja pasar un mayor flujo de gases, lo que se traduce en un sonido más bronco, que con el modo Circuito activado además emite un sonido electrónico a través de los altavoces, lo que te da una sensación más racing dentro del habitáculo.

Con este modo de conducción activado, si conduces al límite, gracias a la desconexión del control de tracción, es posible ver como el tren trasero se insinúa a la entrada y salida de las curvas lo que te permite en mayor medida controlas las trazadas.

La dirección del Fiesta ST, es excelente, sobre todo para conducción deportiva, ya que hacer entrar el morro del coche en las curvas con una precisión de cirujano, sobre todo si escoges una buena carretera revirada para ponerlo a prueba. Esto se debe a que la dirección es muy directa y dispone de un radio de giro muy cerrado, lo que se traduce en que cualquier cosa que hagas con el volante directamente se transmite al eje delantero, al mas puro estilo de los MINI.

Uno de los elementos que sin duda convierten al ST 200 en un juguete dinámico es su esquema de suspensiones, compuesto por una suspensión tipo McPherson independiente en el eje delantero con unos amortiguadores Tenneco RC1 de doble tubo y una barra estabilizadora de 22,5 mm de diámetro, y de una suspensión por de torsión con casquillo corrector de convergencia, muelles vectorizantes y amortiguadores Tenneco RC1 monotubo en el trasero.

Al nuevo sistema de suspensiones, se le une la efectividad del Torque Vectoring Control, que, aun no siendo tan efectivo como un sistema autoblocante mecánico, ha sido mejorado para enviar de forma más efectiva par a la rueda con más tracción, lo que se traduce en un paso por curva a velocidades elevadas sin que el coche a penas pierda tracción. Eso sí, puedes sacarlo de sus casillas, a golpe de volante si juegas con el control de tracción que cuenta con un modo deportivo o con la posibilidad de desconectarlo por completo.

El equipo de frenos de Fiesta ST es uno de los elementos imprescindibles para frenar a esta pequeña bala cuando se lanza y entrelaza las curvas a velocidades de vértigo, es por ello por lo que en el tren delantero encontramos unos discos de 278 mm y en el trasero de 253 mm.

La prueba del Ford Fiesta ST200 nos ha dejado muy buenas sensaciones, y tengo que agradecer a aquellos que nos recomendaron que lo probáramos que tenían toda la razón del mundo. Nos ha sorprendido mucho, su comportamiento dinámico, tanto como el del SEAT León Cupra o incluso al Volkswagen Polo GTI que también hace unos meses pasó por nuestra redacción, siendo el Ford un verdadero transmisor de sensaciones.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos