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El pasado 19 de septiembre, gracias a la cortesía del Concesionario Oficial Bentley Barcelona, y a la compañía del equipo de pruebas del magazine Gentleman Drive, viajamos a Mallorca para compartir una jornada de conducción a bordo de los nuevos Bentley Continental GT y el Bentley Bentayga V8.

Tras llegar al aeropuerto, dónde nos vinieron a recoger para llevarnos al punto de encuentro escogido por Bentley Barcelona, el Club de Mar en el puerto de Mallorca, donde tras un exquisito desayuno decidimos cual sería nuestra ruta para disfrutar de la conducción de ambos coches por las carreteras de la isla.

Saliendo de Palma, tomamos rumbo hacia el Port d’Alcudia, donde empezamos a conducir por autopista en este caso al volante del Bentley Bentayga V8, un SUV tan exclusivo como deportivo.  Tras unos kilómetros, enseguida aprecias que este SUV es ideal para llevar a cabo largos viajes, disfrutando de su comodidad y de un nivel de insonorización, que a veces te hace olvidar que estás conduciendo, pues es totalmente imperceptible en su habitáculo cualquier ruido que provenga del exterior.

Esta versión del Bentayga es la que completa la gama de este SUV, comprendida por el Bentayga de lanzamiento que lo hizo con un motor W12 con una potencia de 608 CV, para posteriormente lanzar una versión con un motor V8 diésel de 436 CV, y ahora, tras su presentación en el Salón de Ginebra de 2018, lanzar una versión con motor V8 y un híbrido enchufable con motor V6 de 3.0 litros y un motor eléctrico que en conjunto ofrecerán una potencia de 350 CV, siendo esta la única versión a la que de momento no hemos tenido acceso.

El Bentley Bentayga V8 es sin duda el modelo que más demanda y aceptación está teniendo por los clientes que han optado por adquirir el que es por el momento el SUV más extraordinario y lujoso del mundo, por ser el más equilibrado en lo que a potencia y consumos se refiere, hasta que se empiecen a entregar las primeras unidades de la versión Híbrida.

Nuestra ruta continúa por la isla, disfrutando de las vistas al mar desde el interior del Bentayga, sintiendo el tacto de la piel y la madera que de forma artesanal ha sido trabajada para poder guarnecer cada rincón de este coche. El volante de piel tiene un tacto exquisito a la vez que un tamaño ideal, sobre todo para conducción deportiva. Los asientos, que disponen no solo de numerosos reglajes, sino de función de masaje, calefacción y ventilación, sujetan el cuerpo como si de un guante a una mano se tratara, siendo dos butacones perfectos para llevar a cabo una ruta como esta que tuvimos ocasión de hacer.

Llegados al Port d’Alcudia, y tras haber echo una parada para poder fotografiar a ambos coches, por una carretera paralela al mar, tomamos rumbo hacia la carretera que nos llevaría desde el Puerto de Pollensa al Faro de Formentor, situado a una altitud de 210 metros sobre el nivel del mar, siendo este el más alto de toda la Isla y que se encuentra situado en la punta del Cap de Formentor.

Entramos en un paraje ideal para ambos Bentley, una carretera de curvas que da comienzo en una zona boscosa, donde podemos comprobar con nuestros compañeros de Gentleman Drive, la habilidad que tienen ambos coches para trazar cada una de las curvas que recorren los 21 kilómetros de distancia que esta ruta nos llevaría hacia uno de los puntos con mejores vistas de la isla.

Seguimos al volante del Bentayga, viendo como la suspensión adaptiva con el modo Sport activado, así como el sistema de barras estabilizadoras activas, gobernado por el sistema de 48 voltios, apenas dejan que la carrocería en las curvas dónde precisamos más apoyo lateral este SUV ofrezca apenas ningún balanceo que te haga pensar que estás sentado sobre un coche que mide 5,12 metros y lastra 2,3 toneladas.

Llegados al Faro de Formentor, repetimos la ruta de bajada, con menos tráfico que a la subida, por lo que pudimos comprobar aquí lo que el Bentayga V8 es capaz de ofrecer, incluso aunque solo sea para disfrutar de las preciosas vistas mientras bajábamos hacia el Puerto de Pollensa de nuevo.

El cielo amenazaba con unos tremendos nubarrones cuyo reflejo en el mar ofrecían un paisaje de los más singular, a la vez que la luz por el paso de las nubes nos privaba cada vez más del sol. Dada esta circunstancia, decidimos adelantar nuestra marcha hacia el otro extremo de la Isla, dirección al Port de Sóller, por lo que, para ello, tomamos una carretera que nos llevaría por pueblos como Lluc o Escorça, situados a medio camino.

Durante esta ruta, algo que era inevitable pasó, llegó la lluvia, y con ella, la luz iba desapareciendo poco a poco. Decidimos entonces adelantar al Continental GT, pues el Bentayga, obviamente es ideal para conducir sobre mojado, dada su condición de SUV, y por el hecho de que su tracción es integral, por lo que aquí nos dimos un “homenaje”, disfrutando de un puerto de montaña, por el que sin tráfico apenas, disfrutamos de la conducción de este SUV saboreando cada una de las curvas y las rectas en las que la capacidad de aceleración de este V8 parece no tener fin, acompañada claro está de un sonido totalmente embriagador.

Llegamos al Port de Sóller, donde parece que la lluvia nos dio una tregua para poder fotografiar a ambos Bentley juntos, con el mar y las montañas de fondo, y con un cielo plagado de nubes que entre tanto hacían desaparecer el sol.

La línea del Bentayga, como se puede apreciar en las fotos es tremendamente poderosa a la vez que elegante. En el frontal, la parrilla cromada y el doble faro, seña de identidad de la marca, ofrecen una mirada más que desafiante a un conjunto que mirado desde cualquier ángulo conforma una atlética silueta.

En la parte trasera, los pilotos traseros, dotados de tecnología LED, ofrecen una B cuando se iluminan, conformado así una zaga de lo más particular, en la que destacan como no, las dobles salidas de escape en forma de infinito, signo inequívoco de que estamos ante una versión V8.

Por su parte el Bentley Continental GT, como ya os hemos explicado recientemente, en la exclusiva prueba que tuvimos ocasión de hacer, es para nosotros el Gran Turismo más bello que ha pasado por nuestra redacción. La perfecta harmonía que ofrece la combinación del color Sequin Blue para el exterior, con los colores Portland e Imperial blue del habitáculo son elementos característicos de esta unidad de pruebas configurada como una First Edition, que incluye detalles exclusivos como las preciosas llantas Mulliner de 22″, así como el emblema de la bandera inglesa, como parte del equipamiento de serie.

Su diseño atemporal del exterior no pasa inadvertido allí por donde conduzcas, pues todos los peatones y conductores se quedan mirando a este coche, como si de una obra de arte se tratara. Desde su calandra delantera, hasta los preciosos faros en cristal tallado, pasando por los pilotos ovalados de la trasera, son un ejercicio de puro y exquisito diseño elevado al máximo exponente.

Tras este alto en el camino, y degustando una exquisito menú, mientras comentamos con nuestros compañeros las impresiones de ambos coches, por toda la ruta que habíamos llevado a cabo, nos ponemos al volante del Bentley Continental GT, con la gran suerte de que la lluvia decisión darnos una tregua hasta el final de nuestro recorrido.

Tomamos rumbo al precioso pueblo montañero de Deyá, situado en la comarca de la Sierra de Tramontana, en el que apenas hay censados 900 habitantes, donde disfrutamos de unas preciosas y singulares vistas de la arquitectura utilizada para la construcción de las casas que allí hay construidas al más puro estilo de las masías catalanas, para seguir conduciendo por la carretera que nos llevaría hasta otro paraje más bonito todavía, el del pueblo de Valldemosa que dispone su plan urbanístico sobre unas empinadas y estrechas callejuelas que conectan con una Iglesia que data del Siglo XIII y la Cartuja de Valldemosa, siendo esta una localidad en la que numerosos pintores han decidido tomar este pueblo como fuente de inspiración para pintar sus obras.

Tras unos kilómetros al volante del Continental GT, escuchando su silencio, gozando de cada milímetro de un interior con sabor artesanal, del olor de su piel y del tacto de materiales como el acero o la madera que recubre su salpicadero, llegó la hora de tomar rumbo de nuevo hacia nuestro punto de entrega de los coches, para ello, y para nuestro deleite encontramos de nuevo una revirada carretera que a modo de puerto de montaña, nos dejó unos kilómetros para poder comprobar de nuevo, el increíble comportamiento dinámico que el Continental GT ofrece, gracias no solo a su par motor de 900 Nm, que mueven a este conjunto con una soltura brillante, sino al aplomo y al perfecto guiado que ofrece para trazar curvas gracias al mismo sistema de barras estabilizadoras que os hemos comentado equipan el Bentayga V8.

El Continental GT, todo y equipar un cuadro de mandos digital que es totalmente personalizable por el conductor, pudiendo incluso recrear la cartografía del sistema de navegación y ofrecer la información necesaria para gobernar el coche, en función de como lo configures da una sensación de realismo analógico. Ahora bien, la pieza más exclusiva del interior de este GT es sin duda la pantalla táctil de 12,3” denominada Bentley Rotating Display, que por un lado ofrece la vista de una moldura decorativa, por otro tres relojes que rememoran a los antiguos modelos de la marca, y por la otra cara la pantalla desde la que se maneja todo el sistema de infoentretenimiento, a la vez que cualquiera de las tras opciones de audio que están disponibles en este GT, y que bien merecerían un capítulo aparte.

Bajo esta pantalla, encontramos dos salidas de aire circulares cuyo tallaje simula al de un diamante, igual que el bordado de los asientos, y que disponen de los míticos tiradores que parecen sacados de un órgano eclesiástico. El selector del cambio a la vez que toda la consola central en la que todavía encontramos botones para configurar el Continental encontramos el mando giratorio Bentley Dynamic Ride, que nos permite del mismo modo que ya habíamos visto en el Bentayga de poder escoger entre tres modos de conducción (Comfort, Bentley y Sport), que inciden cada uno de ellos en la suspensión, la dirección o la gestión del motor.

Tras entrar de nuevo en la autopista, gozamos durante unos kilómetros de la comodidad que ofrece el Continental GT en este escenario, donde su potente motor W12 de 635 CV empuja como si no hubiera un mañana, ahora bien, cuando estableces velocidad de crucero, 6 de los 12 cilindros se desconectan mediante el sistema COD (Cylinder en demand), para conseguir así cifras de consumo muy ajustadas.

Y como todo lo bueno, como si de un sueño se tratara, llegó el final de nuestro viaje, en el que recorrimos un total de 275 kilómetros por diferentes puntos de la Isla de Mallorca para comprobar lo que es ponerse al volante una vez más, del GT más extraordinario del mundo y del Bentley Bentayga, el polivalente Bentley con el que salirse del asfalto para disfrutar de su polivalencia, es solo cuestión de tomar una decisión.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Bentley Barcelona
  • Gentleman Drive
  • Club de Mar Mallorca
  • Fotografías: Cristóbal Arjona