Compartir

SEAT se ha unido a las marcas que apuestan por la movilidad sostenible, y para ello, en este último año, hemos visto como presentaban ya dos vehículos 100% eléctricos como el SEAT Minimó o el SEAT El Born.

Otra de las alternativas con las que SEAT se ha comprometido desde hace unos años, es con su gama híbrida que funcionan con Gas Natural (GNC), así como con combustible como el Ecofuel. Esta alternativa ha sido un éxito para la marca, ya que en 2017 consiguió vender un total de 3,991 coches de GNC, mientras que en 2018 agotó las 11.599 unidades que había fabricado, lo que resalta que los compradores tienen muy en cuenta esta alternativa.

Ahora, en 2019, su gama está comprendida por tres de sus más representativos modelos, como son el Arona, el Ibiza y el León, que hoy da pie a nuestra prueba, en la versión más familiar. El precio de partida para la versión más económica, parte en los 11.990€ del SEAT Ibiza TGI con el acabado Reference Plus, y que los TGI, disponen de las mismas líneas de equipamiento que los modelos diésel y gasolina.

El precio de nuestra unidad de pruebas, que se corresponde con el SEAT León TGI FR Edition, está disponible desde los 25.320€ con cambio manual de 6 Velocidades y por 27.070€ con el cambio DSG de velocidades, con un equipamiento muy completo de serie, en el que cabe destacar las llantas de 17”, Radio Media System Plus de 8”, Climatronic, SEAT Full LED, luces diurnas LED, Dirección asistida Servotronic, Volante de cuero multifunción, Full link, así como el Control de Crucero Adaptativo.

Entre el equipamiento opcional de nuestra unidad de pruebas, encontramos la pintura metalizada Rojo Desiré (750€), llantas de 18” Performance (800€), DAB (200€), Techo panorámico eléctrico que incluye el paquete iluminación LED interior (790€), Cargador inalámbrico para smartphone (200€) y el Safety Pack (200€) que en conjunto aumentan la factura hasta los 29.190€, precio muy competitivo para un familiar de estas características.

Este nuevo León TGI 1.5, reemplaza a la versión 1.4 TGI que estuvo en venta hasta mediados de 2018, siendo ahora 21 CV más potente que su predecesor, y ofreciendo ahora mayor almacenamiento de gas en sus depósitos (17,3 Kg) a la par que cuenta con un depósito de gasolina más pequeño (9 litros).

Como ya os contamos hace unos días en la prueba del Audi A4 g-tron, el GNC es exactamente el mismo gas que se utiliza en los hogares, salvo por la diferencia de que en los motores de combustión este gas funciona a una presión determinada y no debe de confundirse con el GLP o Gas licuado que son derivados del petróleo. Otras de las diferencias que podemos encontrar, es la presión de almacenado del mismos.

En España hay un total de 75 estaciones Gasineras, de las que en 33 tienen disponible GNC, en 32 GNC y GNL, y 10 con GNL. En Portugal, país vecino, encontramos un total de 19. Según datos de febrero de este mismo año, hay 46 en fase de construcción. Todos estos datos puedes ampliarlos en la web de GASNAM.

Ventajas y desventajas del GNC

Los beneficios de los vehículos GNC, son muchos, pero cabe destacar los siguientes:

  • 25% menos de emisiones de CO2
  • Ahorro de hasta un 50% de combustible o hasta un 30% en comparación con los motores de gasolina o diésel.
  • Etiqueta ECO para circular por las ciudades con restricciones durante todos los días del año
  • Descuentos en los peajes e impuesto de circulación
  • Exención del impuesto de matriculación

Según SEAT, que en su web, lleva a cabo una comparativa del precio de los combustibles, con respecto al consumo y autonomía, con la misma variante del León con motor de gasolina, por un importe de 20€, podemos hacer 333 kilómetros, mientras que con la versión diésel, con mismo importe de combustible, podríamos llegar a circular durante unos 403 kms, siendo el resultado del GCN el más generoso de todo, pues de forma combinada, podríamos hacer por 20€ hasta 635 kms.

Las versiones GNC de SEAT poco se diferencian de las versiones con motores gasolina o diésel salvo por dos ligeros detalles. El primero las siglas que encontramos en la parte trasera del coche, que identifican al modelo, y el segundo por el cuadro de mandos, que presenta en los laterales de las dos esferas los indicadores de nivel de los depósitos de gas y gasolina, así como por testigo de color verde en el cuentarrevoluciones que cuando está encendido nos indica que estamos utilizando el gas para mover al motor, así como por los datos ofrecidos por el ordenador de abordo que nos informa de la autonomía total teniendo en cuenta los dos combustible que utilizamos.

En el SEAT León TGI, disponemos de un depósito de gas natural comprimido que tiene una capacidad para 17,3 kg de gas, así como uno de 9 litros para la gasolina, con los que según la marca se obtiene una autonomía total combinada de hasta 470 kms. Durante nuestra prueba con el depósito de gas conseguimos hacer 361 kilómetros con el GNC, lo que se traduce en un coste de 14,8€.

En lo que la seguridad de los depósitos de GNC, estos, son sometidos a estrictas pruebas en las que aumentan la presión de los mismos hasta los 300 bares, siendo la presión de 200 bares la que se usa en los vehículos. Los depósitos están compuestos por cuatro cilindros recubiertos por chapa y acero, y están envueltos por un compuesto formado por CFRP (polímeros reforzados con fibra de carbono) y fibra de vidrio (GFPR) lo que proporciona una gran resistencia.

Para reducir la presión del gas, que en el depósito se encuentra a nada más y nada menos que 200 bares, hay un sistema electrónico que se encarga de reducirla hasta los 5-10 bares, presión que varía en función de la demanda que hagamos a través del acelerador, es decir, cuanto menos aceleremos menos será la presión que necesitemos.

Unos de los hándicaps que encontramos, y casi diríamos que el único, es que la situación de los depósitos de GNC al situarse en la parte más baja del maletero reducen la capacidad de este hasta los 482 litros, teniendo en cuenta que en un Leon ST convencional es de 587 litros.

Mecánica infalible

Bajo el capó encontramos un motor de 1.5 litros adaptado para su uso con GNC, que rinde un potencia de 131 CV (96kW) entre las 5.000 y las 6.000 rpm, y dispone de un par motor de 200 Nm entre las 1.400 y las 4.000 rpm, lo que se traduce en un propulsor que entrega toda su potencia durante casi todo su régimen de giro de forma muy elástica.

Este motor puede estar asociado a una caja de cambios manual de 6 velocidades, o bien, como nuestra unidad de pruebas al efectivo cambio DSG de 7 velocidades, con el que se puede sacar mucho rendimiento al conjunto dinámico. Sus prestaciones son discretas, pero acorde a lo que esperas de un coche como este, que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 10,1 segundos y de lanzarse hasta los 206 km/h fácilmente.

Los motores TGI están programados para que arranquen con el motor dusando el GNC, salvo que la temperatura del líquido refrigerante estuviera por debajo de los -10º, o en el momento justo después de repostar GNC, tras el que la centralita del coche precisa de unos segundos para evaluar la calidad del gas introducido. La transición que el motor hace de un combustible al otro es totalmente imperceptible por el conductor y se ejecuta de forma automática.

Durante nuestra prueba llevamos a cabo un repostaje, que fue de lo más curioso en el surtidor que escogimos de GNC, situado muy cerca de Sant Sadurní d’Anoia en un polígono industrial. Habiendo consumido el GNC de la primera carga, nos dispusimos a llenar el depósito, por lo que pudimos cargar 18,3 Kg de GNC a un precio de 0,8€ el Kg, no que nos resultó un coste de 14,82€. El repostaje es similar al del combustible tradicional, tan solo la diferencia es que requerimos de más tiempo, pues el Gas entra a presión mediante un surtidor que utiliza un compresor.

Comportamiento dinámico

Cuando te pones al volante de este León, con respecto a uno de motor de combustión convencional, no notas absolutamente nada, quizás el sonido del motor con el GNC nos recuerde al de un motor de tres cilindros, aunque sin acusar tanta rumorosidad. La respuesta del motor, así como la dinámica de marcha y conducción, es exactamente la misma que la de sus hermanos con propulsores de gasolina o diésel.

Conclusión

Sin duda alguna los motores TGI, si tienes que hacer muchos kilómetros son una clara alternativa frente a los híbridos enchufables o incluso los eléctricos, con los que estás limitado por las estaciones de carga o bien por la autonomía. En el caso del León, sabes que, aunque no encuentres en tu trayecto una gasineras, si podrás utilizar el motor con gasolina, por lo que dispones de una autonomía infinita que te permite hacer largos trayectos con él.

Conducir durante 361 kilómetros por 14,8€, es hoy en día toda una hazaña y con el León TGI, o bien con cualquiera de los SEAT que utilizan este combustible es algo que podrás hacer.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • SEAT España