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Hace unos días nuestro equipo de pruebas se desplazó a Madrid, para acudir a la presentación dinámica de dos Mercedes-Benz muy diferentes. Por un lado, conocimos a la nueva generación del SUV más vendido de la marca, el GLE, y por otro, a la pequeña berlina que promete ganar adeptos a este tipo de vehículos incluso en un mercado de clientes particulares, al Mercedes Clase A Sedán.

Mercedes-Benz GLE

El Mercedes-Benz GLE es el digno sucesor del Clase M, un todo caminos robusto en aspecto que debutó en el año 97 y que abrió el impresionante y competitivo segmento SUV premium, fruto de ser de los primeros, es que se han vendido más de 2 millones de unidades a lo largo de su vida. Ahora, esta segunda generación que adopta la denominación GLE y que fue presentada en la pasada edición del Salón de París, promete ser uno de los SUV más vendidos de la marca, ya que por así decirlo es el modelo a camino entre un GLC y el descomunal GLS lo que advierte tenga una clientela muy amplia, más aún si tenemos en cuenta que en el año 2018 más de un tercio de las ventas de la marca han sido de la gama SUV.

En lo que a diseño se refiere, el GLE es ahora mucho más enérgico en aspecto que el modelo al que precede, donde destaca sobre todo la parrilla de forma octogonal en la delantera, adaptando así sus señas de identidad a los nuevos lanzamientos que la marca ha llevado recientemente. Los faros, pueden ser en opción Multibeam Led, similares a los que utiliza el CLS. El capó, así como los pasos de ruedas y las defensas laterales, presentan unas líneas que definen su imagen poderosa.

La zaga está representada por unos pilotos LED horizontales, así como por la doble salida de los escapes integrada en el paragolpes dentro de un marco de aluminio que a la vez hace de defensa del difusor.

Con una talla de 4,92 metros de longitud (10 cm más que su predecesor) y una anchura de 1,95 metros es capaz de dar cabida en su interior hasta siete pasajeros, gracias a una distancia entre ejes de 2,99 metros, 88 mm superior que en la anterior generación. Por su parte el maletero ofrece unos muy generosos 630 litros de capacidad, que pueden aumentarse hasta lo 825 litros gracias al ajuste longitudinal de los asientos traseros. Si abatimos los respaldos de estos disponemos de 2.055 litros, en los que básicamente puede cargar cualquier bulto, gracias también a la suspensión neumática que permite bajar la altura del coche en la parte trasera hasta 40mm para facilitar la carga.

Durante nuestra toma de contacto, nos pusimos al volante de la versión GLE 300 d 4MATIC, que dispone de un motor diésel de cuatro cilindros y dos litros, que rinde una potencia de 245CV y un par motor de 500 Nm, siendo la alternativa de acceso a la gama, aunque no por ello, pensemos sea la que haga sufrir a este SUV, pues la verdad es que lo mueve con muchísima soltura.

Esta mecánica está asociada a un cambio 9G tronic que ofrece unos cambios rápidos y precisos, siendo prácticamente imperceptible por los ocupante la transición entre marchas. Está optimizado para ofrecer no solo dinamismo, sino también para optimizar el consumo, algo muy importante en un coche de este tamaño, en el que la marca ha conseguido homologar unos discretos 8,4 litros a los 100 km.

Por otra parte, encontramos el sistema de tracción 4MATIC, que para las mecánicas de 4 cilindros ofrece un reparto de un 50% entre ambos ejes, mientras que, en las versiones con motores de 6 cilindros, y gracias al sistema Torque on Demand, el reparto se hace de forma automática entre ambos ejes a través de un embrague multidisco.

Uno de los elementos en lo que Mercedes ha puesto mucho énfasis, ha sido en el sistema de suspensión, para garantizar en todo momento no solo el confort de todos los pasajeros, sino también, para el uso offroad extremo. Por una parte, encontramos la suspensión de serie, formada por muelles helicoidales y amortiguadores convencionales sin posibilidad de ajuste. De forma opcional, encontramos la suspensión neumática AIRmatic y como tercera opción la E-Active Body Control, que en combinación con la suspensión AIRmatic es capaz de ajustar la fuerza de cada uno de los 4 amortiguadores del GLE de forma independiente, algo que sin duda es una primicia dentro del segmento SUV. Por si esto no fuera poco, encontramos un sistema denominado Curve, encargado de minimizar la inclinación del coche en las curvas, ofreciendo una inclinación de 3 grados en el sentido opuesto al que giramos, para compensar así las inercias típicas de los coches de este tamaño y peso. Pero esto no es todo, ya que, además, podemos equipar el GLE con el sistema Road Surface Scan, un sistema predictivo de suspensión que constantemente mediante el uso de una cámara estereoscópica lee el asfalto para adaptar la suspensión ante cualquier imprevisto.

Todos estos sistemas están pensados para que la vida a bordo del GLE sea lo más confortable posible, a la par que para asegurar en todo momento una dinámica de conducción óptima y lo más segura posible.

El habitáculo, como en todo buen Mercedes, es un compendio entre la sobriedad, la tecnología la elegancia y el diseño. La doble pantalla de 12,3” es lo primero que salta a la vista cuando abres la puerta y te acomodas en el asiento del conductor. La de la izquierda, es totalmente personalizable, en función no solo de la información que quieras ver mientras conduces, sino también en cuanto al diseño ofreciendo cuatro vistas distintas (Clásico, Deportivo, Progresivo y Discreto). La pantalla de la derecha es táctil, y desde esta se maneja todo el sistema de infoentretenimiento, así como la navegación que como primicia utiliza la realidad aumentada, lo que facilita mucho las indicaciones, ya que, en tiempo real, gracias a una cámara situada tras el espejo retrovisor, proyecta la visión real de por donde circulas, y sobre impreso las indicaciones del navegador.

En lo que a equipamiento se refiere, de serie el GLE ofrece un elenco digno de un SUV premium, como climatización automática, sistema MBUX de infoentretenimiento, pantalla de 12,3 “, volante deportivo multifunción, asientos calefactados, llantas de 18 o 19” selector de modos de conducción Dynamic Select o el asistente de aparcamiento con cámara. Nuestra unidad de pruebas, de forma opcional llevaba también Head-Up-Display, AMG Line Exterior, Paquete Premium Plus, llantas de 21”, asientos multicontorno con sistema de masajes, paquete asistencia a la conducción y la preinstalación para llave digital en el smartphone ente otros elementos.

Circulamos desde Alcobendas, hasta Illescas, donde nos había preparado además de una ruta offroad, el cambio de coche, para que pudiéramos probar en la zona al Clase A Sedán, por lo que nuestra ruta comenzó por un tramo de autopista, en el que pudimos gozar del gran viajero que es el GLE, gracias al confort que ofrece.

Una vez llegamos al punto de encuentro, formamos una caravana, en la que un Mercedes Clase X nos hizo de coche guía, y que nos llevaría a adentrarnos en una ruta offroad, en la que pudimos además de conducir por una pista de tierra, sortear diversas rampas, en las que como era de esperar el GLE hizo gala del todo caminos que es, afrontando todo lo que le pusimos por delante, gracias a su sistema integral 4MATIC, encargado de sacarte de cualquier apuro en el que puedas meterte.

El Mercedes GLE está disponible en los Concesionarios desde los 67.500€ para la versión 300 d 4MATIC, pasando por los 75.300€ de la 350 d 4MATIC, a los 85.300€ de la 400 d 4MATIC o los 80.100 de la 450 4MATIC.

Mercedes Clase A Sedán

El segmento de las berlinas de tamaño medio parece estar en auge, sobre todo en lo que a flotas se refiere, es por ello, que Mercedes pretende entrar de lleno con una alternativa dentro de su gama de la Clase A, en este caso con el Clase A Sedán, que sería el rival directo de Audi A3 Sedán o el Mazda 3 Sedán, entre otros.

Por el momento existen cinco versiones disponibles: A 180 Sedán (30.100€), A 200 Sedán (32.725€), A 180 d Sedán (34.050€), A 220 4MATIC Sedán (39.450€) y una versión AMG denominada A35 4MATIC+ (58.700€).

El cambio más significativo con respecto a la versión compacta del Clase A, es que esta berlina dispone de un maletero que se encuentra separado del habitáculo y que ofrece una capacidad de 420 litros frente a los 370 de la versión hatchback. Esto le hace crecer 13 centímetros, por lo que su talla se sitúa en 4,56 metros de longitud, mientras que dispone de una anchura de 1,8 metros y una altura de 1,45 metros.

En cuanto al diseño, sin duda esta berlina es atractiva, más si cabe, si la equipamos como era el caso de nuestra unidad de pruebas con el paquete AMG. Dato destacable, es que su coeficiente aerodinámico Cx 0,22 es uno de los más bajos del segmento.

Al igual que el resto de la gama del Clase A, el interior ha sido una de las cosas donde la marca quiere dar un salto cualitativo y cuantitativo en lo que a tecnología se refiere sobre sus rivales, y sin duda lo ha conseguido. El salpicadero está formado por dos pantallas de 7” que en opción pueden ser de 10,25”, siendo personalizable la del cuadro de mandos y táctil la que incorpora el sistema MBUX de infoentretenimiento.

Dentro del equipamiento de serie del Clase A Sedán, cabe destacar el sistema MBUX, pantallas de 7”, cámara de marcha atrás, detector cambio involuntario de carril, climatizador, volante deportivo multifunción, llantas de 17” o el selector de modos de conducción Dynamic Select entre muchos otros. En lo que a equipamiento opcional se refiere, y como buen Mercedes que es, es posible gracias a la enorme lista de opcionales crear un Clase A Sedán único. Nuestra unidad de pruebas, además del equipamiento mencionado, contaba con preinstalación Carsharing, Head-up-Display, Paquete Night, AMG Line, paquete Premium Plus, llantas AMG de 19”, paquetes conectividad smartphone y navegación y la realidad aumentada para la navegación MBUX.

Fueron tan solo 20 kilómetros los que pudimos hacer al volante del A180 d Sedán, equipado con un motor turbo diésel de 1,5 litros que rinde una potencia de 116CV y un ofrece un par motor de 260 Nm, siendo esta una mecánica conocida para nosotros, pues hace poco tuvimos ocasión de probarla en el Clase A.

Esta mecánica está asociada a un cambio 7G-DCT de doble embrague y 7 velocidades, que ofrece unos cambios muy precisos, estando orientada su uso automático a primar la eficiencia, prueba de ello son los 5,0 litros a los 100 kms que la marca ha homologado. Sus prestaciones son muy discretas, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,6 segundos y una velocidad punta de 206 km/h.

Su comportamiento es muy similar a la versión hatchback del Clase A, ya que las cotas básicamente son las mismas, y la única diferencia es el aumento de tamaño para ganar espacio en el maletero y algo en las plazas traseras.

 Escrito por, Miguel Angel Solá

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