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El BMW X4 se renueva con tan solo 3 años de vida y lo hace de la mano del nuevo X3, plataforma de la que deriva y a la que aporta un toque más deportivo con su inspiración coupé. Puede parecer el mismo pero es un SUV completamente diferente, tanto estética como mecánicamente, del que hemos probado la variante xDrive 20d que sale desde 54.200 €.

En el sector de la automoción todo suele tener sus timings bien marcados. La vida comercial de un modelo suele estar entre los 6 u 8 años con el debido restyling entre medias para actualizar mecánicas y algunos detalles como la estética y el equipamiento tecnológico. En el caso del BMW X4 no ha sido así, en menos de cuatro años estamos hablado de una nueva generación de SUV coupé y eso se debe a la renovación del modelo sobre el que se basa –el X3- y que sí ha llegado a finalizado su ‘ciclo vital’.

Cierto es que, a primera vista, parece que estamos ante el mismo vehículo. Una reacción que viene siendo habitual en BMW estos últimos años pero que están empezando a cambiar con los recientemente presentados BMW X7 y BMW Z4, modelos que marcan un antes y un después para la marca bávara. Si cogemos aire y estudiamos su carrocería veremos que no es tan parecido como pensábamos, estamos ante un nuevo BMW X4 que para empezar ha crecido en cotas.

Su frontal sigue la tendencia de aumentar el tamaño de los riñones y han separado los grupos ópticos, que antes llegaban hasta esta parrilla. La parte del paragolpes ha sufrido un cambio radical, perdiendo la doble entrada de aire del centro y situando los pilotos antinieblas en el interior de las entradas laterales que ahora tienen una forma más artística. Personalmente me arriesgaría a decir que esta parte inferior ha perdido carácter respecto a la generación anterior, más imponente.

La silueta, en cambio, es mucho más deportiva. Mientras que el modelo anterior respetaba las líneas del BMW X3, en esta nueva hornada de vehículos el estilo coupé pasa a un primer plano. La sensación de altura es mayor al elevar el capó y la caída del techo no es tan pronunciada, dejando que las líneas fluyan hacia el final del portón. La nervadura del lateral, por la línea de la cintura, remarca su estética racing y los pasos de rueda no son completamente circulares.

La zaga recurre a colocar la matrícula en el paragolpes, una solución que genera mayor sensación de amplitud y limpia visualmente la zona que queda a la vista. Los grupos ópticos se estilizan y alargan hacia el interior de la trasera y colocan la insignia X4 en la zona baja del portón, antes estaba justo por encima de la óptica derecha. Como sucede con el frontal, la parte del difusor ha perdido garra. Todos estos cambios le hacen parecen más ancho sí, pero también relajan su aspecto deportivo frente a la sencillez y sofisticación de la nueva hornada.

Como comentábamos anteriormente, el nuevo BMW X4 no solo cambia estéticamente también es más grande. Ahora mide 4,75 metros de largo (+8 cm) por 1,92 metros de ancho frente a los 1,88 del anterior (sin retrovisores) y la misma altura de 1,62 metros. Un crecimiento que se traslada a su batalla de 2,86 metros. En cuanto a volumen de maletero, el X4 ofrece una capacidad de 525 litros, gana a su rival más directo en el mercado el Mercedes-Benz GLC Coupé que tiene 500 litros y empata con el deportivo Alfa Romeo Stelvio.

Como viene sucediendo en el mundo del automóvil, la homogenización de todos los modelos de una marca genera tales semejanzas que cuesta sabe en qué unidad nos encontramos. Lo vemos en Audi, en Mercedes y también en BMW, que se ha decidido por un interior muy característico e identificable a simple vista. La tecnología y el minimalismo se reparten a partes iguales pero todavía podemos ver mucha botonería, un recurso que sus rivales apuestan por suprimir y que muchos conductores echamos en falta.

Existen tres sistemas multimedia, empezando por el básico que ya cuenta con una pantalla de 6,5 pulgadas pero no tiene navegador como es el caso del Business. El Professional que montaba nuestra unidad ya pasa a una pantalla de 10,25 pulgadas táctil que tiene un precio de 1.065€, un coste recomendable por su calidad, respuesta y las opciones diversas (táctil, mando giratorio, comandos de voz y gesticulación) de interactuar con el infotaintment.

Estamos ante un SUV premium y eso se nota a cada centímetro de habitáculo que se recorre. El uso de materiales de calidad da como resultado un acabado superior y agradable a todos los sentidos, con especial mención a volante de radio considerable y tacto exquisito. Frente a este podemos ver el cuadro de mandos digital, una pantalla de 12,3 pulgadas que modifican su configuración en función del modo de conducción que activamos. En este punto BMW ha quedado algo rezagado ya que esta instrumentación apenas es personalizable, no como en los los Virtual Cockpits que vemos en el grupo VAG.

La tecnología llega a todos los aspectos del vehículo y seguro que ya habrán leído sobre las llaves BMW Display Key. Llamada llave por tradición pero que bien podría ser una minitablet en la que podemos conocer aspectos del BMW X4 como su autonomía, si está cerrado e incluso activar la calefacción en caso de saber a qué hora nos pondremos al volante. Este extra cuesta 296€ y si bien ahora parece del todo innecesaria, estamos convencidos que se convertirá en un básico en cuestión de pocos años.

Un detalle infalible en los modelos bávaros y también en este BMW X4 son los asientos. Los de serie ya son comodísimos pero los de corte deportivo que llegan con el acabado probado están hechos a prueba de kilómetros. La sujeción del cuerpo es de diez y gracias a la regulación del apoyo lumbar –un extra de 296€- las horas de carretera nunca serán un problema. Además, pueden ser calefactados y ventilados desde 1.657€.

La amplitud vendría a ser idéntica a la de un BMW X3 pero con el detalle del techo coupé pierde algo de altura en las plazas traseras. Una persona de más de 1,80 metros llegaría a tocar con la cabeza en el techo, una incomodidad que no sucede en el vehículo del que proviene y a la que se suma el acceso más bajo. Estas plazas se abaten de manera individual en proporción 40:20:40 que, además de aumentar la capacidad de carga del maletero, ofrece una longitud del portón a los asientos delanteros de 1,90 metros.

La unidad probada se identificaba como BMW X4 xDrive20d lo que significa tracción total y motor diésel de 190 CV. Este propulsor de 2.0 litros ofrece 400 Nm de par máximo entre las 1.750 y 2.500 rpm y su potencia máxima se encuentra sobre las 4.000 rpm. Acelera de 0-100 km/h en 8 segundos y alcanza los 213 km/h, que tampoco pudimos comprobar. Estamos ante un bloque interesante pero el conjunto del vehículo acompaña más a la relajación y conducción confortable que a la deportividad, pese a su estética coupé.

Tras unos días al volante del nuevo BMW X4 nos faltó algo de garra, probablemente optaríamos por bloques superiores como el xDrive25d de 231 CV sobre todo si nuestras escapadas comportan puertos de montaña o zonas más exigente. Si el uso habitual son las vías rápidas e incluso la ciudad, el motor 20d será el adecuado por su consumo y equilibrio entre potencia y confort.

Para que la conducción del BMW X4 sea tan plácida existen muchos aspectos primordiales, uno de ellos el cambio automático. En este caso se trata de un convertidor de par de ocho relaciones que pasa de marchas sin apenas ser perceptible. El único pero, que suele ser trasladable a cualquier automático de hoy en día, es la necesidad de bajar o subir marcha en cuanto hace unos cálculos poco emocionales. Es posible que como conductor estuviéramos dispuestos a sacrificar fuerza en pro del consumo o preferir más gasto a cambio de más deportividad… es el libre albedrío del que las máquinas no se benefician, nunca será lo mismo pero si empieza a ser casi idéntico.

La insonorización del habitáculo es casi perfecta excepto por el sonido del diésel, algo que todo amante de la gasolina notará pero que agradecerá a la hora de parar a repostar. En el aspecto del gasto nos llevamos una grata sorpresa con el X4. Pese a su tracción total xDrive y los 1.815 kilos de peso se mantuvo sobre los 7 litros, oscilando hacia arriba o abajo en función de la carretera.

Sobre la tracción xDrive hemos hablado largo y tendido pero resulta de lo más acertada para mover un vehículo de estas dimensiones. Su capacidad de repartir la fuerza motriz en función de la tracción nos permite lanzarnos a las curvas, sin pensar siquiera que se trata de un modelo esencialmente trasero. El conjunto de embragues mantiene un reparto del 40% en las ruedas delanteras y el 60% en las posteriores, con la opción de variar hasta el 100% en función de la tracción captada por los sensores.

La suspensión adaptativa, que permite contar con los modos de conducción, es otro de sus argumentos de venta. Es opcional y su mejor cara es la Comfort, con diferencia. Como hemos ido comentando, no estamos ante un vehículo de sensaciones deportivas pese a que se mantiene muy estable en curva y la dirección tiene un tacto directo. En cuanto llegan las primeras curvas cerradas es necesario activar el modo Sport, ni con esa salvamos ciertas brusquedades y rápidamente aparecían los controles de estabilidad. Al volante del BMW X4 la suavidad es primordial.

Los extras en BMW son como las piruletas y los niños, nunca tendrías suficiente. Eso sí, cada uno de ellos incrementa la factura en función del acabado del que partimos. De serie llegan algunos sistemas de ayuda a la conducción y seguridad como pueden ser: Advertencia de coche y personas con función de frenado, Asistente de arranque en pendiente, Aviso de cansancio, Control de distancia en aparcamiento, Faros con tecnología LED y Llamada de emergencia inteligente entre otros. Otros como la Protección activa para pasajeros (414 €), el Head-Up Display (2.250 €), la cámara 360 grados Surround View (1.184 €) y más, son opcionales.

Por todo ello partimos de un vehículo, el BMW X4 xDrive20d, que sale desde 54.200 euros con motor de 190 CV, cambio automático y tracción xDrive. Eso sí, a base de extras nos plantamos rápidamente pasados los 65.000 €.

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotos: Miguel Angel Solá