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BMW M3 Competition Package

El BMW M3 es uno de aquellos coches que cuando lo pruebas te quedas como en babia, pensando, ¿qué es lo que ha pasado por mis manos?. Esto es lo que varios pilotos e instructores nos contaron tras haberlo probado en el Circuito de Montmeló, dentro del programa BMW M Track Days, que ellos sin duda de todos los M que allí estaban presentes, se quedarían con el M3.

La verdad es que después de haber llevado a cabo la prueba del BMW M3 en tres ocasiones, esta con la versión Competition Package, haber probado al rabioso BMW M2 y al equilibrado BMW M4, podría tener la misma opinión que esos pilotos, pero recientemente, tuvimos en nuestro garaje al nuevo BMW M5, una berlina de mayor envergadura pero que nos ha robado el corazón.

El BMW M3 es un mito en la historia del automóvil

Quien iba a decir en 1985, cuando el primer M3 de la historia vio la luz, que este coche hoy en día se convertiría en todo un mito, y más que en eso, en un referente dentro del mundo del automóvil, siendo uno de los coches que la más marcas tienen como referencia para conseguir hacer berlinas como el M3. Tras cinco generaciones a sus espaldas desde el E30 hasta el actual F80, quizás estemos ante el mejor M3 de la historia.

Su diseño no pasa inadvertido allá por donde pasa y da claras señales de que estamos ante un deportivo en toda regla, no a un Serie 3 con el pack M. El frontal desdeña una mirada gracias a los nuevos faros dotados de tecnología LED que asustan, a la vez que los sobredimensionados pasos de rueda o el abultado capó delantero que da cabida a su poderoso motor de 6 cilindros. La zaga, convertida en un puro ejercicio de diseño, da cabida a un difusor que alberga en su interior a las dobles salidas de escape tintadas en negro y que son específicas para esta versión.

Competition package. Una excusa para tener el M3 más exclusivo

El paquete de competición ofrece la potencia ampliada del motor hasta los 450cv, a la vez que diversos elementos como unas exclusivas llantas M de 20” calzadas con unos neumáticos en medida 285/30/20 para el tren trasero y 25/30/20 para el delantero, que dejan entrever las pinzas de freno en color dorado del sistema de freno carbocerámicos (opcionales), un sistema de escape deportivo M, diferencial activo M, nueva calibración del control dinámico de estabilidad (DSC), suspensión M adaptativa, asientos deportivos delanteros activos, cinturones M para las plazas delanteras y techo en fibra de carbono.

Bajo capó, encontramos un motor de 6 cilindros en línea de 3 litros biturbo con tecnología BMW M Twin Power Turbo que rinde una potencia de 431 CV en la versión normal del M3 y de 450 CV en la Competition Packcage, siendo la cifra de par motor de 550 Nm la misma para ambas versiones, disponible entre las 1.850 y las 5.500 rpm. El sonido nada tiene que ver con el antiguo bloque V8, aún así ofrece un rugido ronco y metálico que no está nada mal, y que se atenúa con los modos de conducción Sport o Sport + activados.

Esta mecánica puede estar asociada a un cambio manual M de 6 velocidades, para los más puristas, o bien, a un cambio de doble embrague M de 7 velocidades con Drivelogic que permite efectuar unos cambios rápidos y precisos sin interrupción en la fuerza de tracción que además dispone del sistema Launch Control para realizar unas salidas desde parado garantizando la máxima aceleración sin pérdidas de tracción.

En lo que a prestaciones se refiere el BMW M3, acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 4,2 segundos y de lanzarse hasta los 250 km/h, velocidad que tiene autolimitada o bien hasta los 280 km/h si lo equipamos con el paquete M Driver, que además incluye un curso de conducción BMW M Intensive Training como parte de la BMW Driving Experience.

El consumo homologado para el BMW M3 es de 8,3 litros a los 100 km, cifra que aparentemente para un deportivo de este calibre no es ningún disparate. Nosotros hicimos casi 650 kilómetros durante nuestra prueba, en los que destacó un consumo de 19,3 litros en un tramo de carretera de montaña, frente a los 10,5 litros de media que sacamos durante toda la prueba.

Interior deportivo pero conservador

Su habitáculo está dentro de los márgenes del clasicismo de la marca, donde nos han acostumbrado a ver un ambiente premium con un diseño sobrio y tradicional similar en toda la gama. En esta versión destaca el cuero blanco Integral Merino Silverstone de la tapicería que conjuga a la perfección con el color Yas Marina Blue del exterior, y que incluye dos logotipos en color negro con la denominación del modelo que se iluminan en los respaldos, así como las molduras de fibra de carbono que podemos encontrar en diferentes puntos del salpicadero, así como una serie de logos M3.

El volante es uno de los elementos de los BMW que no encanta, porque es de los “gorditos”. Dispone de las levas para el manejo de la caja de cambios en modo secuencial, además de dos botones M (M1-M2) que te permiten dejar preconfigurados dos modos de conducción en lo que puedes modificar a tu gusto la dureza de la suspensión, la rapidez del cambio o la dirección o la intervención de los controles electrónicos. Tras este, encontramos un cuadro de mandos que “no es digital”, algo que nosotros agradecemos, pues como ya os hemos comentado en más de una ocasión, somos unos nostálgicos de las agujas. Bajo el velocímetro encontramos un logo ///M, que nos recuerda en todo momento que llevamos entre manos, así como una pantalla tft que sirve como ordenador de abordo a la vez que de soporte al sistema de infoentretenimiento.

El Head-up-display del M3 con respecto a un BMW convencional, dispone de unas grafías específicas para cuando escoges alguno de los dos modos de conducción M1 o M2, viendo representado un cuenta revoluciones, un indicador de la velocidad y la marcha que llevamos engranada.

La pantalla de la consola central de 10,2”, ofrece las nuevas representaciones que la marca ha introducido en los nuevos modelos de BMW, desde aquí se maneja el sistema de audio, el teléfono, los servicios BMW Connected Drive, así como que pueden verse representados unos indicadores deportivos que nos indican la potencia y el par motor utilizado en todo momento, además del menú donde se pueden configurar los modos de conducción M1 y M2 o bien, donde podremos ver los tiempos en pista si deseas equipar el opcional BMW M LapTimer así como otros datos propias de la telemetría de un coche de competición.

Junto al selector del cambio encontramos el mando iDrive, que está en una posición un poco retrasada, así como el botón para cambiar la velocidad del cambio y los tres botones específicos para poder modificar la dirección y la suspensión adaptativa M que ofrece de tres niveles de dureza.

Los asientos de corte deportivo ofrecen numerosos reglajes con los que es fácil encontrar una buena postura de conducción. Disponen de un sistema dinámico que te ajustan los laterales al cuerpo al mismo tiempo que trazas las curvas, lo que tiene su gracia pero que acaba siendo algo incómodo. Los cinturones también disponen de un pretensado automático, que se activa cuando el coche decelera de forma brusca o bien cuando dejas que la zaga intente adelantarte.

Las plazas traseras son ideales para dar cabida a dos adultos, pero el asiento central se ve muy perjudicado porque además de ser estrecho tiene el abultado túnel de transmisión entre los pies, lo que dificulta su uso para un adulto. El maletero por su parte dispone de una buena boca de carga y da cabida a unos generosos 480 litros en su interior.

Su equipamiento de serie es muy completo y ofrece elementos como el control de crucero con función de frenado, control de estabilidad DSC con el M Dynamic Mode, sistema de navegación profesional, Control de tracción DTC, diferencial activo M, dirección asistida variable, control de frenada en curva (CBC), asientos de piel con reglaje eléctrico o el climatizador bizona entre otros. Ahora bien, como en todo buen BMW puedes hacer uso de la lista de opciones, con la que podrás conseguir un BMW único y exclusivo como está unida de pruebas, que además equipaba el sistema de frenos M Cerámicos, sistema de sonido Surround Harman Kardon, cámaras 360 o los faros LED autoadaptables, extras que incrementan en varios miles de euros teniendo en cuenta que su precio de salida es de 92.300€.

Conducción y dinámica brillante del BMW M3 Competition Package

El BMW M3 ofrece en cualquier circunstancia de conducción, ya sea en carretera o en circuito un paso por curva no solo elevado, sino aplomado y perfectamente guiado. Eso sí, con el arsenal electrónico conectado, ya que, si por el contrario decides empezar a jugar con los botoncitos mágicos, y desconectas la electrónica a través del M Dynamic Mode, empezarás a ver como en la entrada o salida de las curvas es posible deslizar de forma controlada, si juegas bien tu papel de piloto con el tacto del acelerador, sin llevarte susto alguno. En este sentido, tengo que destacar el nuevo BMW M5 con el sistema de tracción xDrive ofrece todo esto de forma muy permisiva.

Uno de los elementos esenciales del BMW es el Driving Experience Control, que ofrece tres modos de conducción predeterminados (Comfort, Sport y Sport+), y que pueden ser modificados por el conductor a través del M Drive, que permite por ejemplo la configuración de forma individual del modo del DSC a través del modo M Dynamic, la velocidad del cambio o la dureza de la dirección M Servotronic a través de los dos botones específicos denominados M1 y M2 que encontramos en el volante multifunción.

Es muy importante saber dosificar bien la potencia a través del acelerador en este coche, pues con el modo Sport + activado la entrega de esta la hace de forma muy contundente, lo que puede llevarte a cometer algún pequeño error que acabe con la trasera en el lugar de la delantera., aunque para llegar a ese extremo, te has de pasar de la raya. Todo y que es un motor bastante progresivo te invita siempre a jugar con las marchas más largas, pues con las cortas es fácil ver parpadear constantemente en el cuadro de mandos el testigo del control de tracción.

La dirección M Servotronic es muy precisa, y juega un papel fundamental a la hora de hacer entrar el coche en las curvas, aunque aquí su peso y dimensiones juegan un poco en su contra y lo vuelven un poco cabezón en algunas curvas, en las que como comentábamos antes con la electrónica desconectada, es donde la zaga puede ayudarte a corregir con mucha facilidad esto. En carreteras de montaña donde las curvas se suceden una tras otra, enseguida ves si vas por railes o te estás saliendo de ellos, sin embargo, en autopista o vías rápidas puedes ir a velocidades altas sin que el coche se mueva lo más mínimo. Es aquí donde más se aprecia el trabajo que BMW Motorsport ha llevado a cabo con el chasis a la vez que todos los elementos propios de un M para garantizar un aplomo abismal.

Los frenos M carbo cerámicos de esta unidad de pruebas detienen al M3 como si no hubiera un mañana una vez han tomado su temperatura de funcionamiento ideal, además de que ayudan a aligerar el peso de todo el conjunto, por lo que es una pena pagar los casi 9.000€ que valen si quieres tener a un M3 completito.

En resumidas cuentas, os podemos decir que el BMW M3, bien sea en su versión normal, o bien, en la que hemos probado es una de las berlinas deportivas más efectivas y con más tradición del mercado. Todo el conjunto está pensado para ofrecer a su conductor una experiencia de conducción no solo gratificante, sino que además le sacará más de una sonrisa en el momento que quiera sacar a ese piloto que todos llevamos dentro.

Este coche es ideal para su uso a diario, algo que penaliza a los deportivos biplaza, que en su mayoría se quedan como coches de fin de semana. Pero más allá de toda la deportividad que es capaz de ofrecer el M3, lo bueno es que además es una berlina en toda regla, con la que llevar a cabo un viaje en familia es tan solo cuestión de tomar esa decisión.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

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  • Fotografías: Cristóbal Arjona