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Aston Martin, ha tomado la firme decisión de seguir fabricando deportivos únicos, y prueba de ello, es el DBS Superleggera Volante que hoy ocupa nuestra prueba, uno de los convertibles más exclusivos del mundo, que alardea no solo de un diseño arriesgado, sino también de un potente motor V12 y sus 725CV.

En junio de 2018 se presentó la variante coupé de este modelo, y en abril de este mismo año, Aston Martin nos deja la versión volante, cuyo diseño para ambos modelos, es fruto del trabajo llevado a cabo por el estudio de Marek Reichman, diseñador jefe de Aston Martin, quien ya ha demostrado con piezas como el Aston Martin ONE 77 o el Vulcan, entre otros modelos, quien nos ha demostrado una vez más que se puede fusionar perfectamente la belleza con la deportividad a la hora de crear coches como estos.

La base para la construcción del DBS, tanto la versión Coupé como esta, es la misma que la utilizada para el DB11, con el que comparte no solo plataforma, sino también muchos elementos, como por ejemplo, todo el habitáculo, aunque y gracias al tributo carrocero italiano Carrozeria Touring, el apellido Superleggera, combina la exquisitez de los materiales utilizados por Aston Martin en la fabricación de todos sus coches con elementos en fibra de carbono, que evidentemente no están ahí solo por temas estéticos, sino por hacer un coche más ligero, de ahí que la mayoría de paneles de la carrocería montados sobre un chasis de aluminio sean de este material.

Diseño deportivo, elegante y sublime

En la parte frontal, destaca una enorme calandra, que junto a los faros full led, otorgan una mirada muy desafiante a la delantera del coche a la par que las entradas de aire del capó delantero dejan entrever algún elemento que en opción puede estar bañado en oro de 18 kilates. La vista lateral, nos deja una preciosa estampa, una silueta que queda grabada en la retina de cualquier persona que contemple al DBS Superleggera, donde las llantas de 21” son los perfectos zapatos para este traje inglés.

En la zaga, encontramos un difusor sacado del mundo de la competición, en la que Aston Martin, se encuentra muy latente, que alberga las dobles salidas de escape, por las que brama un sonido, que debería ser patentado. Esta parte del coche, en la versión Volante ha que tenido que ser rediseñada, junto al sistema Aeroblade II, con el que en este modelo se consiguen hasta 180 kg de carga aerodinámica negativa, para sustentarlo a altas velocidades, en combinación con el alerón y las diferentes tomas de aire repartidas por la carrocería, dato que según la marca es un récord entre los coches deportivos de producción.

El hecho de ser un convertible, penaliza en 100 kg su peso en la báscula que parte en 1.863 kg en seco, o lo que viene a ser lo mismo, 80 kg menos que un DB 11 Volante, gracias al uso masivo en infinidad de detalles fabricados en fibra de carbono.

Para abrir la capota y convertir a este Aston Martin en un precioso convertible, tan solo tenemos, o bien que pulsar un botón en la consola central, o bien, desde la propia llave fuera del coche. Esta maniobra también se puede llevar a cabo en marcha, siempre y cuando no sobrepasemos los 50 km/h. En tan solo 14 segundos, pasas de tener un coupé deportivo a ser la envidia de toda la humanidad. Esta capota, para conseguir aislar no solo acústicamente sino también térmicamente el habitáculo, está compuesta por 8 capas de aislante y ciertamente con ella puesta a velocidad normal solo escuchamos el ruido aerodinámico de los retrovisores y el de los neumáticos.

Interior sobrio y lujoso

En el habitáculo encontramos lo que tienes que encontrar en un Aston Martin, y es una perfecta simbiosis entre el diseño y la exquisitez de materiales de lujo que conformar a uno de los cockpit más exclusivos del mundo y que forman parte del trabajo artesanal en la factoría que la marca tiene en Gaydon.

Nuestra unidad de pruebas lucía un espectacular color exterior denominado Zaffre Blue, pintura exclusiva de la línea de colores Q by Aston Martin, que combinaba a la perfección con el color Obsidian Black de los asientos y el volante luciendo además unas costuras en contraste de color Californian Poppy, conformado así una combinación perfecta de exquisitez y exclusividad.

El salpicadero cuenta con una pantalla digital y con la información justa y precisa que necesitamos para conducir, lástima que en Aston Martin se hayan unido al club de la tecnología en este sentido, pues personalmente creo que los cuadros de mandos de los antiguos Aston Martin, 100% analógicos y con las agujas en sentido opuesto eran los más bonitos del mundo. El volante, que cuenta con la parte inferior achatada, es multifunción e incorpora sendas levas para el manejo del cambio de forma secuencial.

En la parte más alta de la consola encontramos una pantalla de 8” que no es táctil desde la que se maneja todo el sistema de Info entretenimiento heredado fruto del Joint Venture con Mercedes, así como los botones de acceso directo al cambio de marchas, signo inequívoco de los Aston Martin. A nivel de equipamiento, encontramos elementos como el acceso al habitáculo sin llave, cámaras de 360º, navegador, control de crucero, faros LED, o un sistema de sonido premium entre otros elementos.

Su maletero, disminuye su tamaño hasta los 224 litros, frente a los 270 litros de la versión coupé, teniendo además que alojar el deflector de viento y como no, un paraguas.

Mecánica infalible

Bajo el alargado y pronunciado capó delantero, encontramos el alma que anima a tan poderoso conjunto ,siendo el motor más potente que ha dado a vida la factoría de Gaydon, un bloque de 12 cilindros en V biturbo de 5,2 litros fabricado en aluminio,  situado en una posición más baja y retrasada que en el DB11 para optimizar así tanto el centro de gravedad como la distribución de pesos, que rinde una potencia de 725 CV a 6.500 rpm y 900 Nm de par entre las 1.800 y las 5.000 rpm.

El aumento de potencia hasta los 725 CV, desde los 608 CV de los que parte el DB11 V12, se debe en parte a un nuevo sistema de escape con válvulas activas,así como por un ajuste en la presión del turbo que se aumenta en 0,20 bares. Por las salidas de los escapes, brama un sonido que debería de ser patentado, pues no solo es “bonito” y recuerda a los Aston Martin de antaño, sino que además es poderoso y hace que en todo momento pienses que llevas entre manos.

Las cifras de aceleración son las de un GT de competición, pues es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,4 segundos y de lanzarse hasta unos cómodos 334 km/h de velocidad punta. Pero hay otras cifras a destacar, como lo serían los 6,4 segundos que utiliza para pasar de 0 a 160 km/h o la de 4,2 segundos para recuperar desde 80 a 160 km/h. Sin duda, estamos a ante un deportivo de pura cepa y que nada tiene que envidiar a la versión coupé.

Como no podía ser de otra manera, la caja de cambios que Aston Martin ha escogido para su más demencial creación es una caja de cambios automática de ocho velocidades ZF, capaz de soportar los 900 Nm de par motor y transmitirlos por entero al tren trasero a través de un diferencial mecánico de deslizamiento limitado dotado de control de par, elementos encargados de llevar a este DBS entre las líneas blancas de la carretera, claro está cuando la electrónica está completamente conectada, pues es fácil dibujar líneas negras en el asfalto si decides desconectar el control de tracción y estabilidad. Esta transmisión está montada en el eje trasero, lo que, unido al peso extra del sistema de la capota, hace que reparto de pesos sea de 50:50, mientras que en la versión coupé es de 51:49, lo que se traduce en un mejor control de la parte trasera del coche, evitando sorpresas que pueden provocar subviraje o sobreviraje.

Impresionante en carretera

El DBS presenta soluciones para garantizar su dinámica de conducción acompañada y acompasada por su potente motor de 725 CV. Así pues, encontramos mejoras en el chasis de aluminio que procede del DB11, como una nueva suspensión de doble horquilla y un sistema multibrazo para el eje trasero, todo ello unido a un sistema de suspensión adaptiva, que puede modificarse de forma independiente o bien a través de los diferentes modos de conducción (GT, Sport y Track) que modifican sustancialmente también la gestión del motor, el cambio o la dureza de la dirección, cuyo tacto en cualquiera de estros tres modos es muy directa, quizás hasta demasiado para un coche de tal potencia y envergadura.

Cierto es, que cuando te compras un coche descapotable, por muy deportivo que sea, lo que se busca en cierta manera es aunar esa deportividad con el confort, y en este DBS, puedes lograrlo. Por otra parte, encontramos un diferencial de deslizamiento limitado, encargado de evitar que las ruedas traseras pierdan tracción en las aceleraciones más fuertes, lo que unido al sistema Torque Vectoring, permiten controlar la trasera a la hora de salir de las curvas evitando cualquier tipo de movimiento de esta.

El equipo de frenos que encontramos tras las llantas de 21”, calzadas con unos neumáticos Pirelli P-Zero A7, desarrollados específicamente para este coche, en medidas 265/35 delante y 305/30 detrás, dejan ver las enormes pinzas de frenos de 6 pistones del eje delantero así como los enormes discos de 410 mm cerámicos, y de 360 mm para el eje trasero, que detienen al DBS ante cualquier circunstancia, siendo capaces de soportar numerosas y continuadas frenadas sin acusar cansancio como sería tras conducir por un puerto de montaña disfrutando de su lado más deportivo.

En esta ocasión, con el DBS Superleggera Volante, tuvimos la ocasión de rodar durante unos 350 kilómetros, por diferentes escenarios. En autopista, es un convertible con el que podrías hacer miles de kilómetros, disfrutando del sol y el viento, a la par que de una conducción relajada. En carretera, ya aprecias que no es un coche más de los que circula, sino que llevas entre manos una pieza nacida para correr y para disfrutar de cada uno de sus 725CV.

Ahora bien, el tema cambia cuando decides entrar, y casi ya no a conducir, sino a pilotar a este deportivo en una carretera de montaña, donde las curvas se suceden una tras otra., ya que la perfecta puesta a punto del chasis, así como de su sistema de suspensión adaptativa, hacen que puedas pasar de una curva a otra, sin acusar ningún tipo de balanceo, ni siquiera en las aceleraciones o frenadas más bruscas. Sin embargo, si decides disfrutar de una conducción deportiva, sin intentar ser un piloto, el DBS es noble y permite que disfrutes del ADN de una marca que ha sabido transmitir todo lo recopilado en el mundo de la competición en uno de los cabrios más bonitos y deportivos del mundo.

Precio y equipamiento

El DBS Superleggera Volante estárá disponible en los Concesionarios durante este último trimestre, desde 301.000€, con un equipamiento muy completo en el cabe destacar las llantas de 21″, frenos carbocerámicos, equipo de sonido Bang & Olusen, sistema multimedia, tapizado de piel así como diferentes elementos en firvra de carbono. A través del nuevo configurador de la marca, que estrenó además con la presentación de este coche, es posible configurar un DBS Superlegerra Volante único, gracias a los diferentes opcionales.

La paleta de colores la componen 23 exclusivos nombres como Pentland Green, Scorpus Red, Frosted Glass blue, Royal Indigo o el satin Jet Black entre otros, a los que tenemos que sumarle los 13 colores adicionales del catálogo Q by Aston Martin. Para la capota es posible escoger entre difentes tapizados como el Titan Grey, Bitter Chocolate o el Sandstorm de las ocho opciones disponibles. 

Segmento y conclusiones

Sus más directos rivales, bien podrían ser el McLaren 720 S, el Ferrari 812 Superfast o el Lamborghini Aventador S Roadster, pero todos estos superdeportivos, solo son dos plazas, mientras que el DBS Superleggera es un 2+2, lo que afianza su filosofía de Gran Turismo, aunque claro está, las traseras, sean únicamente para poder ser disfrutadas por dos niños o en algún caso de emergencia.

Aston Martin, ahora mismo tiene en su haber a tres deportivos con los que participar en el sector de los deportivos de ensueño, donde otras marcas presentan modelos consolidados a la vez que tecnológicos o incluso más radicales, pero hay algo que esas marcas no tienen, y es la exclusividad del DBS Superleggera, que presenta una combinación entre un diseño radical a la vez que, con una mecánica propia de un coche de competición, pero que permite ser usado a diario.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos