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Llega el segundo modelo eléctrico de la firma de los cuatro aros: el Audi e-tron Sportback. Los retoques en su carrocería no solo le hacen más atractivo y dinámico, también mejoran su aerodinámica. Este SUV coupé de hasta 408 CV nos ha dejado prendados de un eléctrico, 100% deportivo y 100% Audi.

Audi presenta el nuevo Audi e-tron Sportback, la variante con carrocería coupé de su primer SUV 100% eléctrico. Es el segundo modelo cero emisiones de la firma de los aros y, como tal, aplica la filosofía prestacional y emocional que le caracteriza. Como ya sucede con su hermano, el e-tron, estará disponible en las versiones 50 quattro (313 CV) y 55 quattro (408 CV). Gracias a la caída del techo, con la mejora aerodinámica que ello supone, amplía ligeramente su autonomía hasta los 446 kilómetros. A cambio, tenemos una altura menor respecto al techo para los pasajeros traseros y un maletero que pierde 45 litros (555 litros totales). La firma nos citó para conocer de cerca a este portento de la tecnología y, de paso, nos contó algunos de sus planes respecto a la electrificación de su gama.

A mediados de año conocíamos el nacimiento del proyecto Ártemis, el nombre que Audi le ha otorgado al equipo de trabajo que desarrollará los vehículos eléctricos y autónomos del Grupo Volkswagen. La idea de este grupo interno es crear un modelo eléctrico al ritmo que lo haría un equipo de competición. Tendría que estar listo para circular en 2024 y para ello podrá contar con los recursos y la tecnología presente en todo el grupo alemán. Si todo sigue el ritmo propuesto, Audi debería tener 75 modelos eléctricos para 2029 gracias a los 12.000 millones de euros de inversión. Antes, para 2025, la firma quiere estar fabricando un total de 800.000 vehículos electrificados al año y lo harán gracias a las diversas plataformas modulares que existen en el grupo. La MLB Evo es la que ya se está utilizando en el Audi e-tron y, por tanto, la misma que nos atañe al hablar del e-tron Sportback.

La electrificación es un camino que arrancó hace años, e incluso compitió como alternativa a la combustión antes de surgir el concepto de emergencia climática. Sin embargo, hoy no venimos a hablar del pasado, sino del presente. Uno sumido en las prisas y la urgencia de la evolución tecnológica y social. Un proceso que ha adquirido tal velocidad que cuesta seguirle el ritmo, con nuevas propuestas a cada instante. Lo que comparten esos proyectos es un objetivo común: la reducción drástica de emisiones. Puede sonarnos a nuevo pero Europa lleva años apretando las tuercas a gobiernos y fabricantes, sumidos en un cambio tan radical como global. Este 2020 se señaló en el calendario tiempo atrás, debía ser el año de la transición y, como tal, esperábamos el apabullante e incesante goteo de nuevos modelos eléctricos. Algunas marcas se adelantaron, con mayor o menor acierto, otras apostaron por crear un producto redondo desde sus inicios. Audi fue de estas últimas, sin prisas pero sin pausas y con las cosas muy claras. No podían lanzarse sin sentido y su producto final así lo demuestra, más aún con el e-tron Sportback.

Este SUV 100% eléctrico mantiene las cotas casi idénticas a las de su hermano, con 4,90 metros de largo por 1,93 m de ancho y 1,61 m de alto, lo que suponen 13 milímetros menos de altura. Los cambios estéticos son mínimos y el más destacable es el color Azul plasma, exclusivo para esta silueta. La caída del techo le aporta una imagen muy diferenciada y atlética, acorde con los gustos de un comprador más atrevido y deportivo. La presencia sigue siendo contundente pero la elegancia del techo coupé juega a su favor, siendo el arma definitiva de Audi para competir contra rivales como el Mercedes-Benz EQC o el futuro BMW iX3.

El Tesla Model Y será el que más batalla le plantee, tanto por su diseño minimalista y futurista como por el precio. El SUV americano tiene un precio de partida por debajo de los 65.000 euros y 351 kilómetros de autonomía. El de Ingolstadt sale desde 75.340 euros para la variante 50 quattro de 313 kilómetros de autonomía. La alternativa de la estrella es más cara (78.600 euros) pero también ofrece mayor rango de movimientos con 408 kilómetros de autonomía, todas ellas según ciclo WLTP. Existe una versión S, con 503 CV de potencia y 368 kilómetros de autonomía, que tiene un tercer motor.

Las firmas premium están decididas a pelear por el mundo SUV eléctrico, eso está claro. Audi lo hace consciente de sus armas, que residen en el aspecto dinámico y pasional que le ha acompañado desde sus inicios y que debe mantener durante la transición. Para ello pone a nuestra disposición dos versiones, tanto en el Audi e-tron como el e-tron Sportback que hoy nos concierne. El Audi e-tron Sportback 50 quattro incorpora una batería de 71 kWh, que otorga 313 CV de potencia a los dos motores eléctricos asíncronos y ofrece 346 kilómetros de autonomía. La batería del e-tron Sportback 55 quattro es de 86,5 kWh útiles y concede 408 CV de potencia y 414 kilómetros de autonomía con los mismos propulsores. De esos bloques, el protagonista será el trasero hasta que el conductor reclame más fuerza o se requiera ayuda por falta de tracción y adherencia.

El Audi e-tron Sportback 50 quattro es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y su velocidad punta está limitada a 190 km/h. El 55 quattro requiere de 5,7 segundos para alcanzar los 100 km/h y su velocidad máxima es de 200 km/h. El precio de partida de este último es de 87.980 euros, siendo el más caro del mercado actual. Durante la presentación pudimos realizar una toma de contacto, breve pero intensa, de la variante 55 quattro. Las primeras sensaciones al volante fueron inesperadas, empezando por el detalle de tratarse de un Audi de prestaciones espectaculares pero extremadamente refinadas al mismo tiempo.

La posición de conducción es bastante baja y transmite lo que sucede bajo tu trasero, algo que no suele suceder en un todocamino. La tracción a las cuatro ruedas hace que, incluso en un tramo de curvas, su comportamiento sea estable y seguro en todo momento, como esperas de un Audi. Es más, me atrevería a decir que guarda la esencia y el carácter deportivo que le concedería a sus hermanos con motores térmicos. El paso por curva es cosa de niños y la fuerza eléctrica te ayuda a salir disparado hacia la siguiente curva. Solo en momentos de máxima carga sientes un ligero balanceo, nada que no esperemos de un coche que pesa más de 2.500 kilos. Por suerte, la frenada es contundente y la dirección transmite a la perfección nuestras intenciones.

Este SUV cumple a la perfección la función de vehículo familiar. Con él podremos viajar sin fatiga ni agobios, con la calma y la paz que transmite no sentir las vibraciones de un motor de combustión. La ausencia de ruidos, gracias a la casi perfecta insonorización del habitáculo, hace complicado mantenerse dentro de los límites de la ley. El único punto flaco que de esta variante Sportback deriva, directamente, de su bella silueta. Los pasajeros de atrás pierden 2 centímetros de espacio respecto al techo, manteniendo la misma amplitud y espacio para las piernas. No me pareció una diferencia destacable. Sí se notan los 45 litros menos de maletero. El Sportback pasa a tener 555 litros de capacidad frente a los 600 del modelo convencional, algo sacrificable a mi parecer.

Podríamos habernos ido al fin del mundo con el Audi e-tron Sportback 55 quattro, pero existen algunos impedimentos. El consumo homologado de 24 kWh/100 km no apareció en ningún momento en nuestro cuadro de instrumentación digital, más bien nos acercamos a los 30 kWh/100 km de media. La emoción de nuestra conducción tuvo mucho que ver pero, sin duda, nos obligaría a depender más de la carga. Un proceso que nos llevará 14 horas en una toma de corriente trifásica de 7,4 kW, la habitual en un Wallbox de un garaje. Descartamos por completo la compra de un Audi e-tron, sea Sportback o no, si vas a tener que enchufarlo a una toma doméstica de 2,3 kW y esperar 47 horas a completar la carga. Por suerte, la red de electrolineras va en aumento y los puertos de carga continua de 150 kW empiezan a ser más comunes en nuestro mapa. Si queremos hacer un viaje con este SUV deberemos fijar muy bien esos puntos para aprovecharnos de su capacidad de carga, que nos completará el 0 a 80% de la batería en 50 minutos.

Acabaremos este artículo hablando de los curiosos retrovisores de cámara, que lanzó por primera vez el e-tron convencional. Es un gadget opcional al que deberás acostumbrarte, cosa que no será fácil en un primer momento. Lo que sí agradecerás es el sistema de iluminación Matrix LED digital, una tecnología mucho más precisa y veloz que el Matrix LED convencional, unos grupos ópticos que ya me parecían de otro planeta. No está de más recordar que estamos ante una obra de arte de la ingeniería alemana de Audi y, como tal, no le falta detalles de equipamiento. El e-tron Sportback cuenta con conectividad completa, tanto dentro como fuera del vehículo, sistemas de ayuda a la conducción de vanguardia y un catálogo de extras que asustaría a cualquier ciudadano de a pie.

Agradecimientos

  • Audi España

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