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El BMW Serie 8, es uno de aquellos deportivos que te hacen retroceder años atrás para ver su origen. En este caso, tendríamos que hacerlo hasta 1989, año en el que BMW lanzó al mercado un legendario deportivo con carrocería coupé, siendo en aquel entonces un coche adelantado a su época. Bajo la denominación E31, aquel Serie 8, lucía un impresionante y futurista diseño a la ve que una mecánica excepcional y un equipamiento, que coches de hoy en día no alcanzan a tener.

En los 10 años que duró la producción del Serie 8, es decir, entre 1989 y 1999, se fabricaron un total de 30.621 unidades, de las que el 830i, 840i y 840Ci, montaban el propulsor V8, mientras que las versiones 850I/Ci, 850Ci y 850CSI lo harían con el motor V12. Las potencias comprendidas estaban entre los 218 CV de la versión por así decirlo de acceso (830i), hasta los 380CV de la versión más potente (850CSi).

Hoy en día, las versiones que podemos encontrar del Serie 8, son cuatro para la versión Coupé y dos para la versión Gran Coupé. Las de acceso son bajo la denominación 840i y 840d, con 340 y 320 CV respectivamente, la M850i con 530, la M8 con 600 y las versiones Competition para ambas carrocerías con 625 CV. Nuestra unidad de pruebas se corresponde con la versión 840i.

El BMW Serie 8 coupé está disponible desde los 105.800€ en la versión 840i, pudiéndolo personalizar con tres paquetes que incrementan su precio base. El primero de ellos es el Paquete M Sport (112.200€), el segundo, el Paquete deportivo M Technic (115.862€) el que equipaba nuestra unidad de pruebas, y el tercero el Paquete técnico M (141.000€). El paquete M Sport, incluye de serie elementos como la línea de acabado Shadow Line, Spoiler Trasero M, Cinturones de seguridad M, llantas de 19”, tapicería de Cuero Merino, Paquete aerodinámico M, Frenos M Sport, Volante M Sport en cuero y molduras interiores de acero inoxidable.

Todos los elementos exteriores que forman parte del paquete M Technic enfatizan más si cabe la estampa deportiva de este coupé, donde sin duda alguna, el frontal es uno de los elementos más bonitos y que más poder da a todo el conjunto, donde destacan los riñones enmarcados Shadow Line, así como los faros láser.

En la vista lateral, destaca la pronunciada línea de media cintura, así como la tradicional curva Hofmeister, que representa la contracurva del borde exterior de la ventanilla situándose bien en la base o media altura del pilar C en función del modelo, y que hereda este nombre, del BMW 1500, presentado en el año 1961 en el Salón de Frankfurt y que a día de hoy, como vemos en este modelo se sigue utilizando y la caída del techo a la altura del techo al estilo coupé. Las llantas de 19” de serie, o bien las opcionales de 20” de nuestra unidad de pruebas, dejan entre ver el equipo de frenos compuesto por unos discos de 374 mm, y unas pinzas de cuatro pistones para el tren delantero y de uno para el trasero.

Su zaga, está representada por un pequeño alerón que dibuja el final del portón del maletero, así como los pilotos con tecnología LED que dibujan una preciosa silueta lumínica a la vez que le dan una forma angulosa y uniforme a la trasera del coche, así como el paragolpes que dispone de dos salidas de aire e integra un difusor y las dos salidas de los escapes de forma trapezoidal.

Para reducir considerablemente el peso del Serie 8, BMW ha trabajado en el uso de materiales que tienen una relación muy estable entre peso y rigidez (BMW EfficientLightweight), así pues, encontramos aluminio para las puertas, el techo, el capó delantero el subchasis delantero y trasero y CFRP (fibra de carbono reforzada) para el túnel central. Su talla de 4,8 metros de largo, una anchura de 1,9 metros y una altura de 1.3 metros, son las medidas perfectas para este GT, configurado como un 2+2 plazas, que además disfruta de un maletero con una capacidad de 420 litros. La versión Gran Coupé, gracias a sus 5,08 metros ofrece mayor habitabilidad, sobre todo en las plazas traseras, aunque añade también por ende mayor peso a todo el conjunto.

Un habitáculo premium y deportivo

Si el exterior del Serie 8 es imponente, en el habitáculo encontramos más que un ambiente premium una oda al lujoy la deportividad, dónde la exquisitez de los materiales escogidos, nada tiene que envidiar a un Serie 7, más todavía, si este habitáculo cuenta con elementos BMW Individual, como era el caso de esta unidad de pruebas, que ofrecía una combinación de colores para el tapizado de los asientos muy a juego con el color exterior Barcelona Blau Metalizado, asientos que por cierto no solo ofrecen un mullido perfecto para llevar a cabo largos viajes, sino que además recogen el cuerpo como si de un guante a una mano se tratara, sobre todo en apoyos laterales, disponiendo además de calefacción, ventilación y como no de función de masaje, algo muy útil a la hora de viajar.

Como en todo buen deportivo, todo el cockpit se encuentra orientado hacia el lado del conductor. El volante deportivo de tres radios y tapizado en piel ofrece además un sistema de calefacción, es multifunción y además incorpora las levas en la parte trasera para el uso del cambio de forma secuencial. Como siempre diremos en cada una de las pruebas que llevamos a cabo de un BMW, el volante tiene un diámetro y un grosor perfectos, además de un tacto al que es fácil acostumbrarse.

El cuadro de mandos, denominado BMW Live Cockpit utiliza el sistema operativo BMW 7.0, y está compuesto por un cuadro de 12,3 pulgadas completamente digital, que ofrece la información a través de dos elementos en forma de arco, que recogen en su interior la información que pretendamos mostrar pues esta es personalizable. Es decir, en el fondo del cuadro se puede ver la cartografía del navegador, y en la parte derecha dentro del cuenta revoluciones, hay un pequeño display, en el que se pueden seleccionar diferentes vistas, como el gráfico de las fuerzas G, el uso de potencia y par motor, información del sistema de audio o los datos del consumo entre otros. Además, este cuadro digital, cambia sus grafías de color en función del modo de conducción seleccionado.

Destacar que este cuadro de mandos, dispone de unos sensores de cansancio, que detectan la fatiga del conductor, así como el hecho de que se le puedan cerrar los ojos mientras conduce, aunque todavía en nuestro país esta función no está activada, si lo está en otros mercado, y que funcionan al unísono con el sistema de conducción semi autónoma, que permite entre otras cosas disfrutar del asistente de tráfico en caravana, o bien, dejar que el Serie 8 conduzca solo guiado por las líneas de la carretera o imitando los movimientos del coche que le precede, para ello tan solo tenemos que pulsar uno de los botones que encontraremos en el volante, y cada 20 segundos, el coche no lanzará un aviso de que toquemos el volante, para volver a activar el sistema de conducción autónoma. De no hacerlo, un piloto cambia la luz de color amarillo de advertencia por una roja de emergencia tanto en el cuadro como en el volante, y si hacemos caso omiso, el coche se pondría en modo rescate, por lo que aminoraría la velocidad de forma progresiva a la vez que pondría en marcha los warnings hasta detener el coche.

Como complemento a este cuadro encontramos el Head-Up Display, que proyecta información como la velocidad, su limitación, indicadores de estado del coche, las indicaciones del navegador o el teléfono móvil, a la vez que esta se ve representada en una medida más grande que en cualquier otro BMW.

Por su parte el sistema de infoentretenimiento está concentrado en una pantalla táctil de 10,4”, desde el que se maneja de forma muy intuitiva el navegador, el sistema de sonido y desde el que se puede también modificar diversos parámetros de configuración del coche, entre otras muchas opciones. Para su manejo y gracias a la implementación del BMW Operating System 7.0 podemos utilizar bien los controles congestuales, así como el control por voz con la función “Hey BMW”.

En la parte más baja de la consola central, encontramos el selector del cambio CraftedClarity, tallado en vidrio (opcional) y con la nomenclatura del coche retroiluminada, siendo este uno de los elementos que no encontraremos en otros BMW y junto a él, el mando iDrive, así como una botonera desde la que podemos acceder al selector de modos de conducción y el botón START ENGINE STOP, tallado también en cristal.

En lo que a equipamiento se refiere, y a parte del mencionado anteriormente, encontramos, Driving Assistant Professional, Control Activo de Crucero con la función Stop & Go, asistente de Dirección y de Control de Carril, Advertencia de Cambio de Carril y Advertencia de Salida de Carril, asistente de aparcamiento (permite aparcar y desaparcar el coche) de forma autónoma en paralelo y perpendicular, protección contra colisión lateral, ayuda de evasión, advertencias de tráfico cruzado, control de frenada en curva (CBC), suspensión adaptativa M, disco duro de 20Gb, receptor DAB o los servicios BMW Connected Drive y Concierge Services entre muchos otros.

Mecánica de inicio pero resolutiva

Bajo su alargado capó delantero, encontramos un motor de 6 cilindros en línea gasolina biturbo de 2.9 litros que desarrolla una potencia de 340 CV y dispone de un generoso par motor de 500Nm, disponible entre las 1.600 y las 4.500 rpm, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 5,2 segundos y de lanzarse hasta los 250 km/h teniendo en cuenta que todo el conjunto lastra 1.905 Kg.

Su cambio automático Steptronic Sport (fabricado por ZF) de convertidor de par y 8 velocidades, es el perfecto aliado, no solo para conseguir las prestaciones antes mencionadas, sino para ajustar sus cifras de consumo, siendo el homologado de 8,4 litros a los 100. Además, dispone de 5 modos de conducción (Eco Pro, Confort, Sport, Sport + e Individual), pensado cada uno de ellos para una determinada circunstancia de conducción y un sexto denominado Adaptative que regula de forma automática constantemente adaptando la dirección, la sensibilidad del acelerador o el régimen de giro del motor a la forma en la que estamos conduciendo.

Este propulsor, tiene un empuje muy lineal, aunque quizás los 1.875 kg de lastre hacen que echemos de menos un poco más de “mala leche”, algo que la versión 840d que probamos aunque disponía de 320CV, 20 CV menos, si que es cierto que su par motor de 680 Nm jugaban a su favor. Por su parte, el cambio efectúa unas transiciones limpias, sin sobresaltos, y además permite en modo manual cambiar de macha cuando te aproximas al corte de inyección, es decir, el solo no cambia de marcha de forma automática como hacen otros coches, lo que te permite aprovechar todo el potencial durante todo su régimen de giro.

El BMW Serie 8 en acción

Este coupé, es un deportivo en pura regla, y todo en él, está pensado para ofrecer un comportamiento dinámico que brilla por su excelencia, donde su medidas parece que jueguen a su favor, sin ser un impedimento a la hora de abordar cualquier trazado por el que te propongas circular gracias como no a todo el arsenal mecánico y tecnológico con el que está dotado, en el que destaca el nuevo sistema de amortiguación que está formado por unos muelles helicoidales, siendo los amortiguadores de dureza variable funcionando al unísono con el selector de modos de conducción.

Nuestra versión no disponía del sistema de tracción integral xDrive, personalmente, casi lo prefiero, por aquello de que jugar con un tracción trasera de 340CV es bastante divertido, sobre todo cuando empiezas a desconectar la electrónica. Aun así, es un coche de nobles reacciones, dentro de la salvaguarda de la prueba que llevamos en carretera, estamos seguro de que en circuito, se le puede sacar mucho mas partido a todo el conjunto. De forma opcional se puede equipar al Serie 8 del bloqueo del diferencial trasero con control electrónico, que funciona como un control vectorial de par, actuando sobre le rueda trasera interior a través de un motor eléctrico.

La dirección es otro de los puntos para tener en cuenta en una berlina que talla casi cinco metros, así que BMW ha recurrido a una dirección activa integral, que aun no siendo muy comunicativa cumple su cometido a la hora de entrar en las curvas, regulando su dureza según la circunstancia de conducción.

Por último, y en un coche de esta talla, una vez lo pruebas ya casi resulta un elemento imprescindible, el eje trasero direccional te ayuda no solo en las maniobras de aparcamiento, mejorando considerablemente los giros más cerrados, ya que en este uso las ruedas traseras giran en el sentido opuesto a las delanteras (2,5 grados), sino también para uso en un modo más dinámico, ya que a partir de 90 km/h las cuatro ruedas giran en el mismo sentido ( las traseras en menor ángulo) para mejorar así el paso por curva y la estabilidad.

Conclusiones

Hemos tenido ocasión de poner a prueba a rivales directos del BMW Serie 8, como el Bentley Continental GT V8, el Audi A7 o al Mercedes CLS y la verdad es que en cuanto a sensaciones nos quedamos con el BMW.

¿Por qué os decimos esta afirmación? Por la sencilla razón de que hace unas semana nos pusimos al volante del M8 Competition, y señores, eso si que es un deportivo como dios manda, pero eso es otra historia que os contaremos en breve.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

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