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BMW ha creado con el i4 M50 (hoy M60) la antesala de lo que veremos en los próximos años bajo la Neue Klasse de la marca. Una serie de deportivos 100% eléctricos, como bien podría ser el próximo M3.

Este es el primer BMW M que se crea con la plataforma CLAR, adaptada para las Serie 3 y 4, aunque en esta caso optimizada para un deportivo dotado de dos motores eléctricos, uno en cada eje.

El BMW i4 está disponible en tres versiones; la de acceso denominada eDrive35 (285CV y 482 kms autonomía), una intermedia eDrive40  (340CV y 589 kms autonomía) y la versión que hoy ocupa nuestra prueba i4 M60 xDrive cuya denominación sustituye a la de M50 por un aumento de la potencia, es decir nuestra versión ofrece 544CV frente a los 601CV de la versión M60 y dispone de una autonomía de hasta 519 kilómetros con una batería de 83,9 kWh.

DISEÑO SIMILAR, PERO CON DETALLES ÚNICOS

El diseño de este BMW poco difiere del Serie 4 Gran Coupé con motores de combustión, ya que abandona por completo los diseños de los coches 100% eléctricos para dejar a primera vista que estamos frente a una versión formada por ///M. Lo único que diferencia a este BMW de otros, es la parrilla delantera que va carenada asi como algunos detalles en la carrocería pintados de color azul.

En el frontal destaca un paragolpes más prominente con unas entradas de aire verticales que envían flujo hacia los frenos y posteriormente a los air curtains que encontramos tras el eje delantero. La vista lateral nos deja ver su estampa de berlina tipo coupé y en la zaga encontramos un difusor al que lamentablemente no le acompañan unas dobles salidas de escape como hubiera sido en una versión de combustión.

La batería del i4 está alojada en el piso, lo que permite ganar rigidez estructural y rebajar el centro de gravedad. Es una batería pesada pues lastra 550 kg, lo que se traduce en un peso en vacío de todo el conjunto de 2.215 kg, ahora bien, esto no es una limitación y os lo contamos en el apartado dinámico. Tiene una capacidad de 80,7 kWh útiles pudiendo cargar hasta 205 kW en corriente continua y a 11 kW en corriente alterna, lo que permite que en más o menos 30 minutos podamos hacer una carga hasta el 80% de la capacidad máxima.

INTERIOR PREMIUM SIN GRANDES CAMBIOS

En el habitáculo se respira la sensación premium que todo BMW, pero además también la deportividad que viene dada por los asientos M de corte deportivo, así como por los diversos anagramas M que encontramos repartidos por el interior, en combinación con algunos elementos en color azul que nos recuerdan estamos frente a un coche 100% eléctrico.

La postura de conducción es muy acertada, no es la de un BMW M3, pero se acerca mucho. Los asientos sujetan el cuerpo muy bien en los apoyos laterales y las plazas traseras son más bien para dos ocupantes que para tres ya que la plaza central no es muy cómoda.

Al abrir la puerta lo primero que destaca es la pantalla curvada comprendida por dos Displays que se fusionan; el del salpicadero en tamaño de 12,3” y el del infotaiment de 14,9”. Ambas pantallas son personalizables en cuanto a las vistas, y la pantalla central es compatible con el sistema Android Auto y Apple CarPlay, que, por cierto, todo un acierto que la navegación a través de estos sistemas pueda verse también representada en el cuadro de mandos.

El maletero por su parte ofrece 470 litros de capacidad y dispone de un portón de generoso tamaño con apertura eléctrica y una muy buena boca de carga.

MECÁNICA Y DINÁMICA DE CONDUCCIÓN

Sus dos motores ubicados uno en cada eje ofrece una potencia combinada de hasta 544CV, potencia que en condiciones normales es de 476CV y solo es con la función Boost que se activa mediante la leva izquierda para tener durante 10 segundos cuando tenemos todos los CV disponibles.

El hecho de que ambos motores empujen a la vez, y lo conviertan así en un xDrive, facilita también el empuje de forma progresiva y muy controlada lo que se traduce en un plus de seguridad y confianza a la hora de ir rápido. Acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 3,9 segundos y es capaz de pasar de 40 a 80 km/h o de 80 a 120 km/h en 2,2 segundos, cifras muy similares a deportivos de la talla del M4 Competition, el Mercedes AMG C 63 S.

Como ya os hemos contado en alguna que otra prueba, BMW ha recurrido a recrear sonidos para sus modelos más deportivos 100% eléctricos y por ello han dotado a estos modelos del paquete de sonido Iconic Sounds Electric, cuyas melodías han sido compuestas por nada más y nada menos que Hans Zimmer. Quizás es una solución que no convenza a todo el mundo, está claro que el sonido nada tiene que ver al de un motor de combustión, pero la sensación en el habitáculo a nosotros nos gusta a la par que transmite sensación de realidad de conducción.

Dispone de frenada regenerativa, pudiendo recuperar hasta 195 kW, cifra que no es muy alta frente a sus rivales y permite dejar la retención para circula en modo vela o por el contrario permitir que se pueda circular utilizando la función one pedal.

Los consumos no son el fuerte de este i4. Mientras que en la versión eDrive40 con 340 CV encontramos medias de consumo de entre 17 y 20 kWh en nuestra unidad de pruebas no hemos sido capaces de bajar de los 22 kWh combinada. Teniendo en cuenta eso sí, que lo hemos probado por diferentes escenarios para comprobar su nivel prestacional, lo que te deja una autonomía real de entorno a los 425 kms frente a los 551 que la marca anuncia.

Hemos leído algunas pruebas de este coche de otros compañeros que han tenido ocasión de probarlo y la verdad es que hay mucha controversia entre ellas. Primero de todo, porque se compara a este coche con un M3 o un M4, ambos, ofrecen su esencia ///M de una forma pura con un motor de combustión y aunque las potencias son similares a las de este i4 M50 está claro que la sensación de conducción es muy diferente. Ahora bien, entrados en dinámica de conducción, parece, o al menos nos lo parece a nosotros que con este BMW aun lastrando 2,2 toneladas de peso, puedes ir muy rápido y esa cifra no parece ser un impedimento, sino más bien una virtud.

Respecto a las otras dos versiones del i4, esta recibe unas mejoras en el chasis, además de una suspensión adaptativa M para ofrecer así un comportamiento más efectivo por ende más deportivo. Esta suspensión es firme y ayuda mucho en los apoyos a la hora de entrar y negociar las curvas, pero la dirección para nuestro gusto, aunque es precisa es demasiado asistida frente por ejemplo a la de un M3.

Otra de las cosas que favorece la estabilidad de este i4 es su batalla, que ayuda a que en las curvas rápida se aguante muy bien y de una sensación de trazadas limpias y suaves, pero en carreteras muy reviradas esto ya no juega tanto a su favor, ya que el i4 tiene entonces de forma natural al subviraje si te pasas al pisar el acelerador.

En carretera rápida, el i4 se muestra solvente. Por encima de 120 km/h aparecen ruidos aerodinámicos que recuerdan que la aerodinámica no es perfecta, pero el coche mantiene un aplomo respetable. En carreteras secundarias con baches o asfalto irregular, la suspensión —especialmente con llantas de 20 pulgadas opcionales— transmite más firmeza de la deseable para quienes priorizan el confort. En cuanto a pases por curvas, el comportamiento es noble y la tracción es impecable: apenas hay pérdidas de agarre, el control de estabilidad actúa de manera impecable y las recuperaciones son un placer en adelantamientos. Pero nobleza no equivale a deportividad: el i4 es más un atleta versátil que un tigre de competición.

En lo relativo al precio, el i4 M60 parte en unos ya muy generosos 80.550€, con el Paquete M Sport que añade elementos únicos 83.560€, a los que además le podemos sumar opcionales como los de nuestra unidad de pruebas entres lo que destacamos el color exterior BMM M Individual Tanzanite Blue Metallic (2.186€), llantas de 19” (1.879€), Paquete de Innovación II (3.359€), Sistema de Sonido Harman Kardon (626€), Acceso confort (740€), Faros LED adaptativos (1.936€) o el Paquete Confort (1.138€) que incrementan el precio hasta los 92.131€.

CONCLUSIÓN Y OPINIÓN

Quizás nos preguntemos si este coche será como la marca dice la antesala y como hemos dicho al principio de  un futuro M bajo la nueva clase de BMW. Está claro que, sí que podría ser, pero como en todos los coches o deportivos 100% eléctricos siempre echaremos de menos las sensaciones de un M con motor de combustión, esto será inevitable.

Como deportivo nos ha encantado, pero como berlina también, ya que es capaz de ofrecer los mejor de estos dos mundos.

Escrito por, Miguel Angel Solá

AGRADECIMIENTOS

  • BMW España
  • Ajuntament Sant Martí Sarroca
  • Fotografías: @dc.audiovisual

 

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