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Estamos en un momento de transición como todos bien sabemos. Un momento en el que todas las marcas de cara a un futuro muy próximo están sumergidas en el proceso de la electrificación de todos sus vehículos, con versiones híbridas, híbridas enchufables, 100% eléctricas o con sistemas de micro hibridación. Todo esto enfatiza más si cabe el sentido del coche que hoy ocupa nuestra prueba, el BMW M2 CS, un BMW a la vieja usanza, y, además, con cambio manual.

El BMW M2 llegó al mercado en el año 2015 y fue por así decirlo, el deportivo que faltaba para completar a los M de la marca. Su diseño, su imagen y su mecánica hizo que los grandes entusiastas de la marca encontraran con este coche una pieza singular a caballo entre los M3 y los M4, pero que nada tiene que envidiar. Aquella versión equipaba un motor de 6 cilindros de 3.0 litros con 370CV y tracción trasera. Posteriormente, en 2018 aparece la versión Competition, y lo hace con un incremento de potencia hasta los 411CV dejando también un pequeño facelifting en el exterior.

Pensando en la historia de este M2, se concibió como el M más asequible que había en el momento, llegando a ser en 2019 el superventas con la versión M2 Competition de la que se vendieron un total de 222 unidades en nuestro país, del total de las 999 unidades M que se llegaron a vender, lo que supuso que el M2 no era un M cualquiera, ni un M de acceso ni un M más, sino un M codiciado.

Ahora bien, ha sido esta versión, la que conseguirá robar el corazón de cualquier mortal que quiera tener en su garaje a un M2 con 450CV y un cambio manual para disfrutar de la esencia de un M, de una estirpe que por desgracia con el tiempo veremos transformarse. Quizás esta versión CS sea la versión que cierre el capítulo de esta generación del M2, que dará paso seguramente a una nueva, llegando incluso para celebrar el 50 aniversario de la división deportiva de la marca en 2022 a lanzar una versión denominada iM2, que será 100% eléctrica y de la que dicen tendrá 1.363CV capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 2,5 segundos. Digámoslo de otra manera, si la despedida tiene que ser así, pues que así sea.

Si quieres uno, ya puedes empezar a buscar, porque de este BMW M2 CS tan solo se han fabricado un total de 2.200 unidades de las que solamente 75 han llegado a nuestro mercado y están todas ya vendidas, así que se ha convertido en una pieza exclusiva de aquellas que cuando la encuentres no te hará pensar si te la tienes que quedar o no.

El BMW M2 CS estaba disponible desde los 103.900€, o lo que es lo mismo, era 8.000€ más barato que un M3 o, 10.000€ que un M4 (anterior generación). Este BMW es tan exclusivo que la marca solo dejó cuatro colores para su configuración; Alpineweiss, Black Sapphire Metalizado, Hockenheim Silver Metalizado o el color Misano Blau Metalizado de nuestra unidad de pruebas.

Mecánica compartida con sus hermanos M3 y M4

El motor que anima a esta bestia es un bloque de 3.0 litros biturbo de seis cilindros en línea, con control variable de válvulas Valvetronic y de árbol de levas Doble Vanos. Dispone una potencia de 450CV y un par motor de 550 Nm. Todas estas cifras hacen que tenga una capacidad de aceleración de 0 a 100 km/h de 4,2 segundos y de lanzarse hasta los 280 km/h. Este propulsor es el mismo que utilizaba la anterior generación de los M3 y M4. En este caso está asociado a una caja de cambios manual de 6 velocidades, aunque en opción era posible montar otro cambio DKG de 7 velocidades con el que se consigue arañar alguna décima en el 0 a 100, que para la versión manuel es de 4,2 segundos y de 4,0 para este último.

Este motor es enérgico, pero te obliga a cuando quieres sacar lo mejor de el llevarlo en la zona alta del cuentarrevoluciones, así pues, entre las 4.000 y las 6.000 rpm tienes una respuesta del 6 cilindros bestial, acompañada de una sinfonía sin igual, lo más parecida a los BMW de antaño, cuando sonaban de verdad.

En carreteras reviradas es un coche exigente, un coche que te hace pensar todo el rato que llevas lo que llevas entre manos, con cambio manual y además un tracción trasera con el que es fácil desbocarte, sobre todo si empiezas a jugar con la electrónica, o más bien, a prescindir de ella.

Uno de los elementos claves para disfrutar de la esencia deportiva de este coche es la suspensión adaptativa M, siendo esta la primera versión del M2 en equiparla. Es posible configurar el tarado mediante una tecla junto al cambio, o bien de forma automática a través de los diferentes modos de conducción que en este caso se limita las opciones Comfort, Sport o Sport +. En este último modo, ideado para rodar en circuito, es perfecto si además situamos al control de estabilidad en el modo MDM, que te permite de forma más o menos controlada un deslizamiento del eje trasero, lo que evidentemente se traduce en que es más fácil entrar y salir de las curvas mejorando así las trazadas. Aquí es donde el diferencial activo M que hace d autoblocante mecánico entra en acción.

Para detener a este cohete BMW ha recurrido a un equipo de frenos M de 400 mm para el eje delantero que de manera opcional pueden ser carbocerámicos. Las preciosas llantas doradas de 19” están calzadas con unos neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 en medidas 245/30/19 que pueden ser cambiadas para su uso diario y sin sobre coste por unas Michelin Super Sport de igual medida.

Pocos coches han pasado por nuestra redacción y con los que hayamos disfrutado tanto en tantas ocasiones. El M2 en cualquiera de sus versiones siempre nos ha sacado una sonrisa en la cara, pero esta versión, nos ha dejado una sonrisa perpetua como bien podría ser la del mismísimo Joker. Es un verdadero transmisor de sensaciones, un coche para hacer curvas, pensado para hacer disfrutar a su conductor, que en todo momento te hace pensar que más que conducir pilotas, porque amigo, si quieres ir rápido con este coche, y eres de los osados a los que les gusta obviar las ayudas electrónicas, con el M2 CS, te costará bastante aguantar a la trasera en su carril, eso sí, a la salida de las curvas, irás dejando un hilillo negro que irá dibujando el asfalto de allí por donde pases.

Este M2 CS está equipado con elementos que aligeran el peso total del coche, entre ellos el techo que es de fibra de carbono, lo que se traduce en 7 kg menos con respecto al convencional. El capó, específico para este modelo también está fabricado en el mismo material, al igual que el splitter delantero, el alerón trasero del capó, las carcasas de los retrovisores o el difusor, donde encontramos ensalzadas las dobles salidas de escape por las que ruge un sonido que recuerda en todo momento a algún que otro felino. Todo ello deja un peso en la báscula de 1.625 kilos, lo mismo que pesa la versión M2 Competition, pero teniendo en cuenta que esta además ha tenido que reforzarse para asumir el incremento de potencia.

Habitáculo deportivo y exclusivo

El interior es un compendio entre la exclusividad y la deportividad, donde la piel, la alcántara y la fibra de carbono se combinan para ofrecer un ambiente muy racing en el habitáculo. Tras abrir la puerta lo primero que salta a la vista son los backets heredados del M4 CS que disponen los respaldos abiertos para aligerar el peso y que cuentan con un logo retroiluminado. Sujetan el cuerpo a la perfección, sobre todo en los apoyos laterales, que es dónde más falta te hará en este coche.

La consola central también ha sido modificada, dejando solo un apoyabrazos con el mando iDrive en una base de fibra de carbono tapizada en alcántara, mismo material que podemos encontrar en la funda que envuelve el cambio o en el volante multifunción opcional si lo quieres tapizado de este material.

Si algo tenemos que agradecer en este modelo es que la digitalización todavía no ha llegado. Así que para nosotros el hecho de que todavía tras el volante encontremos dos esferas analógicas es todo un logro. En la parte alta de la consola encontramos una pantalla táctil de 8”, desde la que se controla todo el sistema de infoentretenimiento a la vez que es posible configurar diversos parámetros del coche, como los modos de conducción M1 y M2 que son totalmente personalizables.

Son pocos los extras con los que podías cumplimentar el amplio equipamiento del M2 CS, reduciéndose tan solo a la cámara marcha atrás, el volante del alcántara o el ajuste eléctrico de los asientos.

Para nosotros hay dos razones clave, por las que nos compraríamos este coche. Primero por un conjunto que brilla por tener una dinámica y una mecánica que además incluye un cambio manual, algo que poco a poco se está perdiendo en este tipo de coches. Y, en segundo lugar, porque, aunque cueste 30.000€ más que un M2 Competition, estamos frente a lo que será una pieza de coleccionista que seguro se revalorizará con el tiempo, mas todavía cuando salga la nueva hornada de los M2.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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