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El BMW Serie 8 40d xDrive Gran Coupé, es la última de las variantes que nos faltaba por probar de esta serie, lo que ha provocado, que ahora mismo tenga el corazón dividido. La razón es simple ya que, si ya nos encantó la carrocería coupé, esta versión gran coupé de cuatro puertas creemos que ensalza más todavía su belleza y aun no siendo fiel al original 850 que se presentó en 1989, creemos que es todo un acierto esta variante que ofrece unas verdaderas cuatro plazas como el gran turismo que es.

Recordemos que el Serie 8 está disponible en su catálogo en tres variantes, Coupé, Cabrio y Gran Coupé, así como con diversas motorizaciones, partiendo de la versión 840i de gasolina con una potencia de 333CV, la 840d de nuestra prueba con 340CV, la 850i con 530CV y una versión más radical y deportiva, el M8 Competition que luce un potencial de 625CV.

Está claro que la intención de la marca en hacer esta versión fue cara encarrilar a los que les encantaba un Serie 7 pero lo veían como una opción poco deportiva, y acertaron de lleno, así que sobre la base del Serie 8, han estirado la carrocería para ofrecer una talla de 5.082 mm de largo, con una anchura de 1.932 mm y una altura de 1.407 mm, habiéndose aumentado su batalla con respecto a la versión coupé para dignificar unas buenas plazas traseras.

Su diseño no pasa desapercibido allá donde vayas, es un gira cabezas, mas todavía con el paquete exterior M, que enfatiza su lado deportivo. La parrilla frontal enmarca dos enormes riñones dispuestos de forma horizontal, a los que le acompañan unos faros rasgados que dejan una mirada desafiante de todo el conjunto, mientras que en la parte más baja encontramos un faldón con dos generosas entradas de aire.

En la vista lateral, destacan por un lado los air curtains, así como las preciosas llantas de 20” opciones calzadas con unos neumáticos en medidas 245/45/20 que dejan entre ver el sistema de frenado firmado por M. Ahora bien, lo mas destacable aquí son las cuatro puertas, dejando latente que es el sello de identidad propio de este coche, mientras que en la zaga encontramos unas salidas de escape de forma trapezoidal que no son simuladas, así como una firma lumínica que recurre a la tecnología led.

Su precio es acorde a lo que ofrece. Si, puede parecer caro y seguramente lo es, pero tendríamos que afinar muy bien con su competencia para ver que digno rival encontramos con un diseño , equipamiento y mecánica parecidos, que bien podrían ser el Audi A7 Sportback, el Mercedes CLS o el Mercedes AMG GT 4-door entre otros.   

Nuestra unidad de pruebas parte en los 121.750€ a los que, si le añadimos opcionales como el acabado M, llantas de 20” M, color exterior Frozen Black Metallic, tapizado Cuero Merino Individual Cognac, molduras exteriores cromadas, acabado en cristal CraftedClarity, ventilación asientos delanteros, parking Assistant Plus o los faros láser BMW vemos la factura incrementada hasta los 160.000€, cifra nada desdeñable para un deportivo de esta talla.

Mecánica conocida y muy acertada

La versión 840d xDrive monta el ya conocido motor de 6 cilindros en línea de BMW con tecnología twin power turbo diésel, de 3 litros de cilindrada que eroga una potencia de 340CV (250 kW) entre las 1.750 y las 2250 RPM, así como un par motor de 700 NM y se encuentra asociado a una caja automática de ocho velocidades, así como al sistema de tracción xDrive. Ofrece unas prestaciones de infarto con un 0 a 100 km/h de 6,4 segundos mientras que es capaz de lanzarse muy cómodamente hasta los 250 km/h.

En lo que a consumos se refiere, es capaz de hacer una media de 6,7 litros a los 100 kilómetros, cifra que nosotros durante nuestra prueba vimos aumentada hasta los 7,9 litros teniendo en cuenta los diferentes escenarios que utilizamos para ella y sin apenas conducir en ciudad.

Siempre diremos, que este motor, es uno de los mejores motores diésel que han pasado por nuestra redacción, por su relación equilibro/potencia y sobre todo por sus consumos, ya que a velocidades legales viajando por autopista podrías llevarte la grata sorpresa de que con un depósito de combustible (68l) podrías llegar a hacer casi 900 kilómetros de un tirón.

INTERIOR FIRST CLASS

Cuando abres la puerta de esta Serie 8 entras en el universo del lujo contemporáneo, donde la calidad es perceptible en cada elemento que conforma un habitáculo en el que la tecnología se aúna a la perfección con la piel y la madera. Los espectaculares asientos en color cognac tapizados en Cuero Merino son unos verdaderos butacones dispuestos a acompañarte en el mejor de los viajes, en los que es fácil acomodarse gracias a sus numerosos reglajes disponiendo además de calefacción y ventilación.

Como en todos los BMW, el volante tiene un tamaño y grosor perfecto y en él, encontramos los mandos multifunción además de las sendas levas en la parte trasera para el manejo del cambio secuencial. Tras este, encontramos el BMW Live Cockpit Professional, que es totalmente personalizable en cuanto a la información que queremos ver mostrada y que ofrece diferentes vistas en función del modo de conducción escogido.

Por su parte, el sistema de infoentretenimiento está concentrado en una pantalla táctil de 10,4”, desde el que se maneja de forma muy intuitiva el navegador, el sistema de sonido y desde el que se puede también modificar diversos parámetros de configuración del coche, entre otras muchas opciones. Para su manejo y gracias a la implementación del BMW Operating System 7.0 podemos utilizar bien los controles congestuales, así como el control por voz con la función “Hey BMW” que facilita en gran medida el acceso directo a muchas funciones, siendo además compatible con los sistemas Android Auto y Apple CarPlay.

Junto al selector del cambio fabricado en cristal, y tras el botón de encendido del motor, encontramos los botones de acceso directo a los modos de conducción, pudiendo escoger entre Sport, Comfort, Eco-Pro o Adaptative, siendo este último el ideal para cualquier tipo de conducción, ya que el coche de forma automática se adapta a tu estilo de conducción.

Realmente las plazas traseras han sido homologadas para dar cabida a tres pasajeros, pero realmente la plaza central deja poco espacio que ofrece, entre el asiento que es dividido y el túnel de la transmisión que deja poco espacio para las piernas. Eso sí los otros dos pasajeros viajarán confortablemente sin problema alguno.

Quizás el talón de Aquiles del 840d sea su maletero que ofrece un espacio de carga de 440 litros, aunque es posible si se necesita algo más espacio abatir los asientos traseros en proporción 40:20:40.

AL VOLANTE DEL 840d GRAN COUPÉ

Ponerte al volante de este gran turismo es apasionante por muchas razones, una de ellas sin duda, es la de saber que llevas entre manos una belleza que cualquier transeúnte admirará. Cuando lo arrancas, un bronco sonido digitalizado invade en el habitáculo que no es nada más que un sonido artificial que puede regularse a voluntad, aun así, es silencio irrumpe nada más ponerte en marcha.

Si quieres jugar con el selector de modos de conducción, encontrarás dos opciones confortables (Comfort y ECO), una más deportiva (Sport) y la denominada Adaptative. Con cada una de ellas la sensación que tienes es de que conduces una misma carrocería, pero con una dinámica diferente, sensación que se amplifica más todavía en el modo deportivo, ya que el conjunto vislumbra, aun no siendo un deportivo al uso, un carácter inaudito para una mecánica diésel en un coche que talla los cinco metros de largo.

Aptitudes para viajar no le faltan. Es un coche cómodo, silencioso y dinámico en el que en modo Comfort todo lo que proviene del exterior se reduce al sonido de los neumáticos gracias claro está al increíble trabajo de insonorización y aislamiento que la marca ha llevado a cabo.

En carretera, es un deportivo en toda regla, ya que es rápido, enérgico y traza las curvas como si de un M se tratara, ya que en todo momento parece ir guiado sobre raíles, el aplomo que tiene es increíble, la elasticidad del motor acompaña todas las transiciones entre curvas gracias a los 700 Nm de par motor y la dirección transmite una barbaridad todo lo que pasa en el tren delantero, lo que en conjunto se traduce en una dinámica bestial.

CONCLUSION

Creo que no hace falta concluir este artículo diciendo o avalando más a este BMW. Si os lo habéis leído entero, que esperamos que sí, os habréis dado cuenta de que es un coche que nos ha enamorado por muchas razones, aunque sin duda una de ellas, es su diseño, pero para aquellos nostálgicos a los que nos encanta la frase “la belleza está en el interior” deciros también que el habitáculo es lo más parecido a un first class, siendo solo superado por el actual Serie 7.

Señores de BMW, enhorabuena por haber concebido una versión Gran Coupé del Serie 8 que tanto ofrece, dejando latente que el espíritu deportivo de la marca está presente en una motorización diésel.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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