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El Hyundai i20 N es un coche hecho para encandilar a los más jóvenes amantes de la conducción pura, pero estamos seguros de que enamorará sobre todo a los veteranos nostálgicos que crecimos soñando con estos pequeños deportivos, cada vez menos habituales en los catálogos de los diferentes fabricantes.

El fenómeno Hyundai es uno de los más llamativos del mundo del motor en los últimos años. Llegada al mercado europeo como una marca low cost, con una oferta de modelos de planteamiento modesto respecto a sus competidores, con el tiempo ha ido subiendo su caché para plantar cara sin rubor a los principales fabricantes europeos. Primero a los generalistas, pero lo cierto es que actualmente apunta más arriba, a través de su marca premium Genesis. Hoy, de hecho, la firma coreana puede presumir de ser una de las tecnológicamente más avanzadas y la calidad de su producto suele estar un punto por encima de la media. En su catálogo se pueden encontrar todo tipo de sistemas de propulsión –combustión, híbridos, eléctricos de batería y de pila de combustible- y tiene por lo menos una propuesta para cada uno de los principales segmentos del mercado.­­

De todas sus propuestas, sin duda las que más llaman la atención de los amantes de la conducción son las versiones N. Este apelativo, que empezó con el Hyundai i30 y después con el Hyundai Kona, sirve como excusa para mostrar en la calle la presencia de Hyundai en el WRC, y con él distingue a las variantes con un talante inequívocamente deportivo. Así pues, el Hyundai i20 N, ocupa el espacio que antaño estaba reservado a los Peugeot 205 GTi o Renault Clio Williams, entre otros muchos ilustres ejemplos que muchos veteranos conductores recordamos con nostalgia.

Tres décadas después, está claro que el panorama ha cambiado mucho, pero jóvenes –y no tan jóvenes- que ambicionen un coche de altas prestaciones en formato utilitario sigue habiéndolos. Para todos ellos, este pequeño se presenta como una de las pocas –y quién sabe si últimas- oportunidades que el mercado actual les ofrece, solo comparable al radical Ford Fiesta ST o al edulcorado Volkwagen Polo GTI (este último solo disponible con cambio automático DSG…). Por tamaño y rivalidad directa en el Campeonato Mundial de Rallyes, se puede mencionar al Toyota Yaris GR, pero su planteamiento aún más extremo, la tracción total y la potencia de 260 CV sitúan al modelo nipón en otra órbita respecto al resto de rivales.

Un GTI de los antes siguiendo las normas de hoy

Como ocurría antaño, a priori el Hyundai i20 N cumple punto por punto todos los preceptos obligatorios en un GTI: carrocería llamativa, interior con cierto nivel de personalización y un bastidor preparado para controlar adecuadamente la abundante caballería de su motor. Los puristas quizá nunca acepten que este tipo de coches ya solo estén disponibles con 5 puertas pero, una vez estás al volante, ¿qué importancia tiene?

Y es que, a nivel visual, son tantos los detalles llamativos de su carrocería que se te llega a pasar por alto ese detalle. El retorcido alerón posterior finalizando la caída del techo, los espectaculares paragolpes delantero y trasero –este dejando sitio a la llamativa salida de escape- o los faldones laterales, todos ellos rematados con un llamativo ribete rojo, te hacen olvidar que el punto de partida de ese coche que te hizo girar la cabeza es un amable utilitario.

Su decoración exterior te llama la atención, pero lo verdaderamente importante se esconde debajo: su propulsor 1.6 T-GDI Gamma II de cuatro cilindros, que entrega unos más que razonables 204 CV de potencia a 5.800 rpm, y un par motor máximo de 275 Nm entre 1.750 y 4.500 rpm (con la función overboost activada, se incrementa hasta los 304 Nm entre 2.000 y 4.000 rpm).

Para alcanzar este rendimiento, por una parte han incorporado un turbo de mayor tamaño con el sistema VTC (Virtual Turbospeed Control), que ajusta la gestión del compresor en grandes altitudes (por ejemplo en las típicas carreteras de montaña); por la otra, han montado el sistema de distribución variable CVVD (Continuously Variable Valve Duration) es en gran parte responsable del rendimiento de este bloque, ya que gestiona no el momento y la carrera de apertura de las válvulas, sino el tiempo. El control de esas tres variables permite elegir la mejor combinación en función de las condiciones de conducción.

Una caja de cambios manual de 6 relaciones se encarga de enviar la fuerza del motor a las ruedas delanteras, mientras que el diferencial autoblocante mecánico N Corner Carving la distribuye de forma adecuada en los virajes cuando comenzamos a ponernos exigentes con el acelerador.

Antes de eso, el chasis reforzado y el equipo de suspensiones del Hyundai i20 N ya te habrán puesto sobre la pista del tipo de coche que estás conduciendo. Muelles más cortos para recortar la carrocería 10 mm, amortiguadores Sachs más rígidos, y un eje delantero con brazo inferior específico, barra estabilizadora más gruesa y mayor caída negativa te dicen que compromisos, con i20 N, los justos.

Lo mismo se puede decir de su calzado: unos neumáticos Pirelli P-Zero desarrollados específicamente, de medidas 215/40 montados sobre llantas de 18 pulgadas a través de las cuales pueden verse las pinzas rojas y los discos de freno, los delanteros ventilados de 320 mm.

Todo esto, traducido a sensaciones al conducirlo, solo se me ocurre un adjetivo: maravillosas. El saludo cuando presionas el botón de arranque en frío es el que debe ser, el de sonido de motor gordo (pese a su cilindrada). Luego, si no te apetece ser mirado de reojo por los que van vestidos de azul (o de verde, según donde estés), te parecerá correcto que el tono se suavice para ser uno más entre el tráfico… mientras no te emociones con las revoluciones.

La buena noticia es que eso depende totalmente de ti: el Hyundai i20 N cuenta con los modos de conducción Eco, Normal (más para el día a día), Custom (personalizable) Sport y, como colofón, el N (o Sport+). En realidad, la principal diferencia entre estos dos últimos es que el N añade sonoras detonaciones al decelerar, por que la gestión deportiva de la centralita del motor, del control de estabilidad y de la asistencia de la dirección y del sonido del escape es la misma. Por cierto, que el sonido cuenta con un generador electrónico, que probablemente emocione más por dentro gracias a los altavoces de lo que llame la atención en el exterior.

Pese a ser un motor potente, la entrega del 1.6 T-GDI no es brutal. A partir de las 2.500 rpm el turbo comienza a dar señales vida y las alarga hasta por encima de las 4.000 vueltas. Más arriba sigue habiendo emoción sigue mereciendo la pena estirar hasta cerca del corte de inyección (allá por las 6.700 rpm), pero para entonces lo más sorprendente ya ha pasado. Sus prestaciones oficiales están en la línea de lo que se puede esperar de un coche de esta potencia y peso (1.650 kg), con una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos y una velocidad máxima de 230 km/h.

Ahora bien, hay ciertos detalles que marcan la diferencia al conducir el Hyundai i20 N. Los botones N del volante, por ejemplo, permiten personalizar (o desactivar) rápidamente funciones como la respuesta del control de estabilidad y el botón rojo REV la función de doble embrague (dar un golpe de gas automáticamente para suavizar la retención del motor en las reducciones). Otro detalle no menor son los avisos luminosos y sonoros cuando nos acercamos al corte, personalizables entre 6.300 y 6.700 rpm. No en vano, con un motor tan vivo, un cambio de marchas preciso y de recorridos tirando a cortos y unos desarrollos en la misma línea, es fácil que la aguja del cuentarrevoluciones te sorprenda más de una vez tratando de superar la zona roja.

Lo que tal vez no te sorprenderá tanto será su comportamiento dinámico. No porque no sea bueno, porque es realmente excelente, si no porque el Hyundai i20 N es deportivo pero muy noble. Su dirección, con una relación de desmultiplicación reducida respecto a sus hermanos de gama (12,0:1 frente 15,0:1), es directa y comunicativa a partes iguales. Entre esto y las ruedas grandes el radio de giro ha aumentado (hay que hacer más maniobras para aparcar), pero como contrapartida tienes un volante que ayuda a meter el coche en cada viraje con total confianza y, donde indica el nudillo de tu dedo índice, allí va sin dudar. El eje trasero, por su parte, es de los que se apunta al juego y contribuye a redondear las curvas. Como decía, sin excesos bruscos que te pillen desprevenido, pero lo suficiente como para sentir que estás pilotando un coche muy divertido.

Deportivo sí, para cada día también

Cuando entras en un coche de marca generalista, a menudo resulta difícil distinguir una versión deportiva del resto. No es el caso del N, que a pesar de mantener el tono sobrio del salpicadero de sus hermanos de gama (por otra parte bien rematado y con materiales de calidad), llama la atención por detalles como los mencionados de los botones del volante, el pedalier deportivo, la palanca de cambios, el cuadro de mandos personalizable y, sobre todo, los asientos, que no son baquets pero se le parecen.

En conjunto, pues, se trata de un interior en el que el principal protagonista es el conductor, mientras que el resto de ocupantes gozará de las cualidades propias de esta tercera generación del Hyundai i20: buen espacio delante, algo más justo atrás y un maletero de 352 litros, bastante razonable para su segmento.

También cuenta con sistemas de asistencia a la conducción como el de mantenimiento de carril o el control de crucero, además de una pantalla táctil de 10,25” para gestionar el sistema de información y entretenimiento con Android Auto o Apple Car Play, que seas o no un amante de las pantallas, es un complemento ya imprescindible en cualquier coche moderno.

Actualmente el precio de tarifa en España del Hyundai i20 N es de 30.540 €, que se quedan en 26.640 € con la promoción que la marca tiene en vigor en el momento de escribir estas líneas. A ello hay que añadir los 480 € de la pintura metalizada o perlada (el de la unidad de prueba es el Intense Blue) o 220 € en el caso de los dos blancos disponibles.

Son las únicas opciones de un coche que incluye, además de los equipamientos mencionados anteriormente, volante calefactado, sistema de detección de ángulos muertos con alerta de tráfico trasero, equipo de sonido Bose, faros LED y llave inteligente.

Nuestra valoración

Hyundai podría haberse limitado a crear un acabado deportivo, el N Line, y dar así una salida a quienes les basta con que su coche sea muy aparente y ya está. Afortunadamente, en la firma coreana han optado, con muy buen criterio, por desarrollar un modelo que puede colmar los deseos de quienes desean un pequeño deportivo para cada día.

Porque el Hyudai i20 N es eso, un deportivo de verdad, con el que puedes hacer tramos un día sí y otro también, disfrutando con él por carreteras sinuosas y poco transitadas. Incluso meterlo en un circuito, aunque eso ya estaría el i30 N.

Pero también te vale para todo lo demás, como un utilitario normal y corriente. Es cierto que la gente te mirará raro, porque no les cuadrará tanto alerón en un coche pequeño en pleno año 2022, pero tú sabrás que cuando acabes de trabajar por la tarde, para volver a casa podrás elegir sin problemas entre la transitada autovía o la carretera más retorcida.

 

 

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