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Probamos la segunda generación del Mercedes-Benz CLA, un concepto que conquista por su belleza estética y convence por su dinamismo. El nuevo modelo ha crecido en cotas, acercándose al tamaño del Clase C con la habitabilidad de un Clase A.

El lado irracional de nuestro cerebro sigue estando presente durante la adquisición de un vehículo, pese a la homogeneización del sector y las normativas europeas de emisiones. Para ese tipo de comprador, Mercedes-Benz ideó una silueta revolucionaria en 2013: el CLA. Este compacto coupé, de cuatro puertas, no tiene apenas competencia en el mercado, convirtiéndolo en uno de los modelos más exquisitos, únicos y especiales de nuestra carretera. En 2019 llegó la segunda generación del Mercedes-Benz CLA, una nueva hornada de mayor tamaño y sensaciones de conducción más refinadas. Además, cuenta con todas las soluciones tecnológicas de la firma, entre las que se encuentra el sorprendente sistema MBUX de infoentretenimiento. Nos ponemos al volante de la versión diésel 220 d con 190 CV de potencia y cambio automático 8G-DCT.

Todavía son muchos los que buscan un coche que encaje con su personalidad, con su modo de ver la vida y de entender la belleza mecánica. Son conductores que priman la emoción a la razón, justificando su elección según el pálpito que les genera verlo aparcado en su garaje. Como apasionados del motor que somos, abanderamos este tipo de decisiones basadas en el placer de conducir y de lucir. El Mercedes-Benz CLA aterrizó en los concesionarios de la marca con cierto riesgo. Era un rara avis que bien podría ser todo un éxito o el más rotundo de los fracasos. Por suerte para Mercedes, el público celebró la llegada de un coche diferente, de belleza irreprochable y precio, medianamente, aceptable. Se han matriculado cerca de 750 000 unidades de sus dos variantes (Coupé y Shooting Brake) y ya cuenta con rivales directos como el BMW Serie 2 Gran Coupé 2020.

La aparición del Mercedes-Benz CLA (2013) tenía mucho que ver con la estrategia de rejuvenecimiento de la firma, un proyecto que les ha salido redondo gracias a modelos como el que hoy nos concierne. Ahora es el paso de asentar dicho propósito con un plus de madurez, retocando aquellos aspectos a mejorar. Para ello, han apostado por una segunda generación más grande pero no más espaciosa. El nuevo CLA mide 4,68 metros de largo por 2,83 m de ancho y 1,43 m de alto, con una distancia entre ejes de 2,72 metros. Eso supone un crecimiento de 4,8 centímetros de largo, 5,3 cm de ancho, 3 cm de batalla, y 2 milímetros menos de altura. Todo ello no se ha traducido en un mayor espacio para el maletero, que pierde 10 litros y se queda en 460 litros de capacidad. Suficiente para el equipaje de cuatro personas pero sigue sin ser destacable.

El encanto de la silueta coupé no deja a nadie indiferente, menos aun cuando se aplica a segmentos tradicionales. El nuevo Mercedes-Benz CLA mantiene los elementos clave que le otorgan ese aire sofisticado y elegante pero, sus diseñadores, han ido un paso más allá en la búsqueda de una mayor impresión. Para ello se han nutrido de nuevas líneas de tensión, elementos que aportan músculo a la carrocería y la sensación dinámica que se refleja con el impacto de la luz.

El frontal se ha alargado, estirando el capó y dirigiéndolo hacia el suelo. A este recurso, utilizado en otros modelos como el nuevo Seat León 2020, se le llama morro de tiburón y enfatiza el carácter deportivo de cualquier vehículo. Los nervios del capó se marcan más y las entradas de aire del paragolpes con más grandes que nunca. Eso sí, mantiene un equilibrio de proporciones muy correcta, a juego con los nuevos grupos ópticos LED afilados. Estos faros pueden montar la nueva tecnología MultiBeam adaptativa pero se trata de un paquete opcional de 557 euros.

Visto de manera lateral es difícil considerar alguna fealdad. Su cintura elevada, y techo bajo, proporciona la idea de un vehículo rápido y aerodinámico, un aspecto en el que se ha trabajado a consciencia. Los ingenieros de Mercedes-Benz han conseguido un coeficiente aerodinámico de 0,23 Cx pero su ancha parrilla le añade factor de resistencia respecto al Clase A, siendo de 0,51 y 0,48 SCx respectivamente. Un dato que nadie notará tras el volante pero que afecta directamente al consumo, por poco que sea. Volviendo al sentido de la vista, el nuevo CLA renuncia a los blisters laterales de manera que sus puertas se ven más limpias y menos agresivas.

La caída del techo lleva la vista, inevitablemente, hacia la zaga de este coupé, terminada en una especie de cola de pato como finalización del portón. Los grupos ópticos traseros también han sido rediseñados para enfatizar la amplitud de la zona posterior, motivo que les ha llevado a colocar la matricula en el parachoques.

Interior digital

El Mercedes-Benz Clase A, junto al furgón Clase V, fueron los primeros en lucir un nuevo interior para los habitáculos de la firma germana. El salto digital era sorprendente y, pese a que nos acostumbramos a todo, sigue siendo uno de los más tecnológicos y avanzados del mercado. El salpicadero pasa a ser un recipiente minimalista que da cabida a dos enormes pantallas, sin entorpecer su protagonismo y usabilidad. Además, la calidad en los materiales utilizados sigue siendo un motivo de peso para decantarse por un modelo de la estrella, refinados y cuidados hasta el último detalle.

Optar por la belleza tiene sus inconvenientes. El techo bajo del CLA sigue siendo todo un desafío para personas de más de metro ochenta que quieran viajar en las plazas traseras. Mercedes asegura que hay tres milímetros más de altura hasta el techo y 1 mm más para las piernas pero mejoras son irrelevantes cuando hablamos de personas adultas. Tampoco se puede contar con la plaza central ya que el túnel de transmisión es muy alto y haría realmente incómodo viajar en el medio.

En el modelo probado, ambas pantallas miden 10,27 pulgadas y no tienen salpicadero ni protección por la zona superior. Si optas por un acabado más básico tendrás la misma distribución pero con superficies de 7 pulgadas. La pantalla central es táctil pero puede gestionarse a través del touchpad del panel central o a través de órdenes de voz naturales. Este último aspecto es uno de los más destacables de los nuevos Mercedes, más incluso que su sofisticado diseño.

El asistente interior MBUX alcanza el siguiente nivel en cuanto a inteligencia artificial se refiere, adquiriendo nuevas funciones que le convierten en un copiloto casi humano. Tan solo debes activarlo diciendo ‘Hey Mercedes’ y, con vocabulario corriente solicitarle nuevas rutas, información sobre el tráfico, activar la radio, modificar la luz ambiental o la temperatura, entre muchas otras cosas. El cuadro digital ofrece una calidad visual de televisor y puedes configurarlo a tu gusto.

Antes de pasar a describir nuestras sensaciones al volante deberemos tener en cuenta los extras que incluía nuestra unidad. El Paquete Premium de 2 341 euros incluye ciertos sistemas de confort y ADAS (ayuda a la conducción y seguridad) como: cámara 360 grados para aparcar, control de distancia para aparcamiento, retrovisor antideslumbrante y plegables eléctricamente, acceso sin llave, asientos calefactados e iluminación ambiente, entre otros. También contaba con el techo corredizo panorámico de 1.252,35 euros, un extra 100% recomendable para mejorar la sensación de espacio en el interior. Los asientos deportivos del CLA probado cuestan 314 euros y no deberían ser una opción, su agarre en curva es casi perfecto para cualquier tamaño pero no renuncian a cierto confort para trayectos más largos.

El Mercedes-Benz CLA 220 d de serie incorpora otros tantos sistemas, propios de una firma premium. El control de crucero adaptativo, las luces automáticas, el selector de modos de conducción, el volante deportivo multifunción, las levas tras el volante o la opción del tren de rodaje rebajado. Eso sí, los faros MUTIBEAM son una opción de 556 euros.

Un coche de sensaciones

El CLA no solo genera endorfinas al verlo, también al ser conducido. Es cierto que algunos de los  propulsores más pequeños se han desarrollado conjuntamente con Renault, un aspecto que muchos apasionados tienen atravesado. La amplísima variedad de opciones comporta ciertas renuncias puristas que no son trasladables al tacto, fiabilidad o funcionamiento de la mecánica. No es el caso del 220 d, un motor producido por la firma de la estrella.

El comprador de un CLA podrá escoger entre motores que van desde los 136 CV del gasolina 180 Coupé desde 31 590 euros, hasta el AMG 45 S 4MATIC+ de 421 CV de cerca de 80 000 euros. El modelo probado es el CLA 220 d coupé con cambio automático 8G-DCT de 190 CV y 400 Nm de par máximo entre las 1 600 y 1 600 rpm. Alcanza los 244 km/h de velocidad punta, con una aceleración de 7,1 segundos y un consumo combinado (ciclo WLTP) de 4,8 litros a los cien. Dato que no conseguimos alcanzar durante la prueba, manteniendo un consumo cercano a los 6 litros.

En España el CLA llega con el tren de rodaje de confort de altura rebajada, lo que supone una rebaja de 15 mm de su altura respecto al suelo. Puede parecer un detalle nimio pero esta proximidad con la carretera beneficia, y mucho, las sensaciones tras el volante. Los coupé deben responder a las expectativas deportivas que genera su carrocería, ofreciendo un plus de emoción y dinamismo que no tendrían otros segmentos. Este modelo consigue su objetivo gracias a un tarado de suspensión firme en tramos revirados sin llegar a ser duro, suficiente para superar los estragos de vías rotas. Además, Mercedes ha ensanchado las vías delanteras en 6,3 centímetros y las traseras en 5,5 centímetros para mejorar el paso por curva y su estabilidad. Es realmente fácil conducir este coche, sin complicaciones ni preocupaciones por reacciones inesperadas. Eso no quiere decir que estemos ante un modelo de tramo, tan solo que responde correctamente a ese entorno.

La dirección es otro de los puntos fuertes de Mercedes, con un ajuste algo blando e incluso artificial a bajas velocidades pero directa en cuanto alcanzas cierto ritmo. El selector de modos DYNAMIC SELECT permite modificar el tacto, así como activar una respuesta más rápida del motor o endurecer la amortiguación. Es uno de los pocos vehículos, actuales, en los que se nota un verdadero cambio entre modos de conducción, sin llegar a convertirse en un deportivo. Es más, su mejor faceta es la del confort en marcha gracias a su buen aislamiento interior y un cambio automático brillante. Su respuesta es realmente ágil y fina, sin apenas vacíos de potencia en momentos de más exigencia y un comportamiento delicioso en recorridos habituales.

El Mercedes-Benz CLA Coupé tiene poca competencia. El único modelo que se aproxima, por su faceta premium, es el recién llegado BMW Serie 2 Gran Coupe. El bávaro llega con más equipamiento de serie y un diseño más agresivo, ideado para jóvenes más ‘cañeros’ y atrevidos. El precio del CLA coupé 220 d con cambio 8G-DCT ronda los 42.505 euros pero, entre extras y paquetes de la unidad probada, se sitúa en 50.861 euros.

Agradecimientos

  • Mercedes Benz España
  • Circuit de Terramar
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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