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La tecnología híbrida enchufable llega a la familia SUV de Mercedes-Benz con las versiones GLE 350 de 4MATIC y GLE 350 e 4MATIC. Nos ponemos a los mandos del modelo que combina el propulsor diésel junto a un eléctrico y ofrece 320 caballos de potencia conjunta: el Mercedes-Benz GLE 350 de 4MATIC.

Las dimensiones del Mercedes-Benz GLE 350 de 4MATIC lo convierte en un vehículo de nicho, desarrollado para familias con necesidades notables de espacio y sin problemas en sus cuentas corrientes. Pero hemos empezado la casa por el tejado, antes toca explicar bien de qué se tratan estas nuevas siglas ‘de’ presentes tras la denominación del modelo, justo delante de las que nos cercioran que se trata de un tracción total (4MATIC). Así se llamarán los modelos de la estrella que utilicen la tecnología híbrida enchufable con un motor diésel como la opción térmica del conjunto, a la que sumaremos el bloque eléctrico. También están las variantes ‘e’, que recurren a un propulsor gasolina y que, en el caso del GLE 350 e tiene algo más de potencia: 333 CV frente a los 320 CV del modelo que hoy nos incumbe. Tampoco debemos olvidarnos de las versiones Coupé, disponibles desde hace unas semanas en los concesionarios de España. Aprovecharemos este artículo, en el que os hablaremos del GLE 350 e 4MATIC, para comentar algunos aspectos para tener en cuenta con los PHEV, tanto positivos como negativos.

Los fabricantes han entendido que no hay marcha atrás: la electrificación es un destino unidireccional. Sin embargo, queda camino por recorrer antes de conseguir el reto soñado de una movilidad cero emisiones, que debería venir acompañado de una huella de carbono cero. En esa tierra de nadie se han alzado diversas alternativas, algunas más viables y realistas que otras. La propulsión híbrida enchufable o PHEV, que son las siglas de Plug-in Hybrid Electric Vehicle, parece llevarse el premio a la opción intermedia más deseada, tanto por los fabricantes como por gobiernos y compradores. Su tecnología permite la comunión entre el pasado, los motores térmicos, y el futuro: los eléctricos. Porque por mucho que algunos sintamos cierta reticencia, el porvenir promete ciudades silenciosas y libres de humos. Poco a poco podremos hacernos a la idea con modelos como este Mercedes-Benz GLE 350 de 4MATIC que, a grandes rasgos, mantiene las mismas cualidades dinámicas y de confort de rodadura.

El primer punto, y más destacable, es la elección de Mercedes-Benz del motor diésel en el 350 de 4MATIC. Existen alternativas de SUV’s grandes e híbridos en el mercado, pero todas ellas utilizan propulsores gasolina combinados con un eléctrico. Sería, por tanto, único en su segmento. El 350 e 4MATIC sí tendría rivales como el BMW X5 xDrive45e, el Porsche Cayenne E-Hybrid o el Audi Q8 TFSIe para las carrocerías coupé. También es interesante su precio de partida, de 78.125 euros para el Mercedes-Benz 350 de 4MATIC, por debajo de las alternativas nombradas anteriormente y apenas 1.725 euros más caro que la opción con motor gasolina. Muchos de vosotros ya habréis leído y consultado alguna otra prueba de un coche de la estrella por lo que sabréis que sus precios iniciales distan mucho de ser los finales. La lista de opcionales sube como la espuma y algunos extras son tan golosos como recomendables.

Pero antes de configurar tu Mercedes-Benz GLE 350 de 4MATIC deberás saber qué comporta tener un modelo PHEV de la marca germana. Este coche recurre a un sistema híbrido enchufable compuesto por un bloque diésel 2.0 litros de cuatro cilindros y 194 CV de potencia. Este propulsor es capaz de funcionar de manera independiente o verse ayudado por un eléctrico síncrono de 136 CV de 44 Nm de par máximo instantáneo. De manera conjunta ofrecen un SUV de dimensiones contundentes con 320 CV de potencia y 77 Nm de par motor. Esta combinación está asociada a un cambio automático 9G-Tronic por convertidor de par, muy necesario para mover las más de 2,6 toneladas de peso.

Un dato en báscula que puede sorprender sobre papel, pero no a la vista, con unas cotas finales de 4,92 metros de largo por 1,94 m de ancho y 1,79 m de alto. Una mole que no podremos aparcar en cualquier parking y que tampoco podremos adquirir con siete plazas, una opción disponible en los modelos diésel o gasolina pero que se pierde en los PHEV. A cambio, tendremos un maletero de 490 litros de capacidad que, si bien pierde 140 litros frente al convencional, siguen siendo muy aprovechables y fáciles de optimizar. Además, si inclinamos los asientos de la fila posterior podremos cargar hasta los 1.915 litros.

Todavía no os he hablado de los cambios estéticos por un motivo: son imperceptibles tanto por fuera como por dentro. Tan solo seremos capaces de detectar que se trata de un GLE 350 de 4MATIC por el puerto de carga, que se encuentra sobre la rueda izquierda trasera. Una trampilla por la que podremos enchufarlo a corriente alterna y continua (más rápida). En caso de conectarlo a un enchufe convencional (2,3 kW) tardaremos más de 11 horas en conseguir pasar del 10 al 100% de la carga. Si tenemos contratado un punto de 3,7 kW necesitaremos 6 horas y 45 minutos, que se reducirán a 3 horas y 15 minutos si es de 7,4 kW, la más recomendable para instalar en tu casa. En caso de encontrar una toma de corriente continua durante un viaje largo, porque podríamos hacerlo, tardaría 30 minutos en cargar al 80%, siempre y cuando sea de 60 kW. El cargador que nos permitiría enlazarnos con ese tipo de poste es opcional.

Con la batería de iones de litio de 31,2 kWh cargada a tope tendremos una autonomía eléctrica de 98 kilómetros homologados en ciclo WLTP. Como es habitual, ese rango de circulación se reduce durante una conducción habitual, en la que tendremos que adelantar, frenar de forma brusca o superar alguna cuesta. Tampoco es del todo realista el consumo de 0,7 l/100 km homologado por la firma de la estrella y que no conseguimos marcar en ningún momento de la prueba. Sin embargo, los 3,8 l/100km que vimos en nuestro marcador no están nada mal para un coche de tales dimensiones y peso. El problema llegaba cuando se acababa la energía eléctrica y debíamos movernos solo con el motor diésel. Este es un punto de inflexión en todos los híbridos enchufables, momento en el que se disparan sus consumos como nos sucedió con el GLE 350 de 4MATIC, que alcanzó los 8,2 litros, consumo que no es alto para un SUv de esta envergadura.

Para evitar quedarnos sin autonomía eléctrica es necesario jugar con los modos de conducción, presentes en este tipo de modelos y más si son premium. El GLE 350 de 4MATIC cuenta con cinco modos de conducción: Electric, Battery Level, Comfort, Eco y Sport. El primero de ellos se entiende por su nombre y nos permite circular en modo 100% eléctrico, de manera cauta, hasta un máximo de 160 km/h y con consumos en torno a los 26 kWh/100 km. En caso de pegar un acelerón repentino o, demandar más potencia a través del pedal derecho, el motor de combustión se pondría en marcha para cumplir con las expectativas. Sin embargo, su comportamiento y reacción son suaves y muy poco agresivas, transmitiendo calma al conductor y una paz como solo los eléctricos pueden otorgar.

Como sucede con el Clase A 250e, el compacto híbrido enchufable de la marca, las levas dejan de activar las marchas en el modo Electric. Durante ese tipo de conducción sirven para regular el nivel de intensidad con la que actuará el motor eléctrico para retener el coche y recuperar energía de la desaceleración y la frenada. Existen los modos D+, D, D- y D–, además del D Auto que recurre a las cámaras frontales y la navegación para recomendar un tipo de retención u otra de forma instantánea. Personalmente descarté circular con este modo automático por su imprecisión, prefiero escoger la máxima retención para ciudad y liberarme de ella parcialmente para un tramo de curvas. Es más, no renunciaría completamente y aprovecharía esa retención para no desgastar tanto el sistema de frenos.

El modo Battery Level regula la actuación de ambos motores para beneficiar el ahorro energético, elevando el consumo final de combustible. Gracias a esta opción podremos conservar la carga para circular de forma completamente eléctrica en la ciudad o acceder a nuestra urbanización sin hacer ruido alguno. El modo Comfort es, para mí, el que mejor optimiza ambos bloques y con el que conseguirás los consumos más bajos de diésel. Algo que no sucede con el Sport que, en cambio, es el que te servirá para recuperar algo de carga en caso de estar bajo mínimos. Durante la circulación más dinámica pudimos sumar unos 5 kilómetros a la autonomía eléctrica, útiles, pero no suficientes para llegar hasta casa. Es por eso por lo que siempre recomendamos la instalación de un punto de carga Wallbox en casa o el garaje, dado que es un riesgo depender de la red pública y su mantenimiento.

De su conducción sacamos algunas conclusiones claras, como que sigue siendo un coche ideal para recorrer el país entero sin apenas fatiga. El Mercedes-Benz GLE destaca por su confort de rodadura, insonorización y confort, algo que se traslada a sus versiones electrificadas. Con el añadido de un menor consumo (con las baterías cargadas) y una rumorosidad más baja al no recurrir tanto al bloque térmico y tener uno de los habitáculos más asilados acústicamente que conozco. Si el GLE ya era complicado de llevar por curvas, el GLE 350 de 4MATIC más de lo mismo. Es un coche muy pesado, con buena patada, pero muchas inercias. No es su entorno y, a pesar de defenderse con notable, no me imagino de tramo con este SUV gigante.

Existen coches para cada ocasión y este, sin duda, merece un respeto en autopistas y autovías. Instantes en los que podremos beneficiarnos de su arsenal tecnológico, tanto a nivel de equipamiento como de sistemas de ayuda a la conducción y seguridad. De serie contamos con una dotación imponente, en la que encontramos: faros LED, Suspensión neumática Airmatic, Sistema multimedia MBUX compatible con Apple CarPlay y Android Auto, reconocimiento de señales de tráfico, asistente de control de ángulo muerto y detector activo de cambio de carril, control de crucero adaptativo y el paquete aerodinámico con las llantas de 20 pulgadas y el acabado AMG Line, entre otros.

Todo ello por un precio de partida de 78.125 euros que, con los extras que montaba nuestra unidad incrementamos la factura hasta unos muy generosos 101.000€, con un equipamiento entre el que cabe destacar el paquete AMG interior y exterior, paquete asistencia a la conducción Plus, paquete Night, paquete confort térmico, paquete Premium Plus, integración para smartphone, Headup Display, suspensión AIRMATIC o el sistema de carga por corriente continua entre muchos otros.

Agradecimientos

  • Mercedes Benz España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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